Proyecto Escrituras Sagradas, Testimonios (parte 4)

Paola

Paola Sabini

Traductora

El 27 de febrero del 2014, recibí una de las propuestas más lindas que había recibido en mi vida. Se trataba nada más y nada menos que traducir el nuevo Chong Song Guiong, uno de los Libros Sagrados más preciosos que los Padres Verdadero nos han dejado como parte del legado de todo su trabajo providencial, para guiarnos durante nuestra vida de fe.

Agradezco inmensamente a Dios por esta maravillosa oportunidad. Como toda bendición, llegó cargada de responsabilidad y sacrificio, pero el resultado final fue inmensamente satisfactorio. Anteriormente había tenido muy poca experiencia en traducción de textos científicos literarios, pero como autodidacta había estudiado mucho el idioma inglés, ya que era consciente de que es la lengua que actualmente unifica al mundo. No llevo el título de traductora bajo el brazo, por lo tanto viví una experiencia de desafío, superación y un millón de emociones diversas, entre ellas el profundo respeto que emergió desde mi corazón hacia los traductores, quienes desde el comienzo de la historia de nuestro movimiento han dado todo de sí para poder expandir la Palabra de nuestros Padres Verdaderos a cada rincón de este mundo.

Cuando Alejandro de Souza y Ricardo Gómez me comunicaron la propuesta, recuerdo haber sentido un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo (el mismo que siento ahora al recordar ese momento) y una emoción que me costó controlar. Trabajar para los Padres Verdaderos, en conexión directa con Su corazón, era algo que no me había imaginado hasta entonces. En pocos minutos recuerdo haber vivido una mezcla de sentimientos inexplicables. Por un lado mi corazón rebozaba de felicidad por esa gracia y bendición, pero por otro lado sentí mucho arrepentimiento. Me sentí tan pequeña y frágil ante los Padres Celestiales. Sabía perfectamente que no estaba a la altura de tan noble proyecto, y menos aún que merecía algo tan precioso.

Me sumí en oración profunda antes de confirmar mi participación en el equipo de traducción. No quería decir “sí” por simple emoción. Quería decir sí, y dar lo mejor de mí en el proyecto.  Quería decir sí, y determinarme a purificar mi corazón diariamente para ser capaz de entregar una ofrenda limpia e incondicional.  Que mi naturaleza caída no manchara ni una palabra de lo que traducía, y que mi corazón se mantuviera en conexión permanente con el de los Padres Celestiales. Recuerdo en muchas ocasiones haber temblado y llorado durante la traducción, debido a la emoción incontenible. Y aunque parte del contenido era ya conocido, las sensaciones y las emociones que surgían en mí eran cada día nuevas, siempre distintas y cada vez más intensas. Me di cuenta que si el Padre Verdadero debió repetirnos muchas de Sus enseñanzas una y mil veces durante su vida, es justamente porque aún no hemos logrado comprenderlo profundamente, y lo hacemos de a poco. Lo mejor que podemos hacer ante este entendimiento limitado, es ser constantes en el estudio de la Palabra y la oración con Dios.

Traduje junto con mi esposo, Sunil Danny Jimenez, y cada día nos maravillábamos más y más de lo que leíamos. Un año atrás habíamos recibido la Sagrada Bendición, y cada palabra de los Padres Verdaderos fue un ladrillo más en la construcción de nuestro amor conyugal.  Como parte de un equipo, traduje ciertas secciones del Libro. Y causalmente, me tocaron secciones destinadas al significado y valor de la familia y la tribu.  Siento en lo profundo de mi corazón que todo el amor que desarrollamos el uno al otro con mi esposo, y la determinación de vivir según el Principio de Dios, es gracias a haber vivido esta experiencia en ese momento. Juntos pudimos construir (y aún lo estamos haciendo) una esfera espiritual de protección para nuestra pareja y futura familia.

Muchos jóvenes de segunda generación y jacob coincidirán conmigo seguramente, en que nosotros también tenemos que hacer ese “click” que alguna vez hicieron nuestros padres en sus vidas, ese “click” que redireccionó sus objetivos. Si bien muchos fuimos concebidos bajo la bendición directa de Dios y la instrucción de nuestros padres basada en el Principio, el mundo en el que  nos toca vivir desafía constantemente nuestros principios y valores. La educación recibida, aunque es valiosa y necesaria, no garantiza la tenacidad de nuestra fe. Son precisamente este tipo de experiencias las que nos devuelven la firmeza que perdemos de a poco sin darnos cuenta por estar conviviendo diariamente con una sociedad tan enferma. En mi caso, Dios me extendió su mano nuevamente a través de este proyecto tan precioso, y me demostró otra vez que me ama, que me necesita.

En el contexto social en el que nos toca vivir hoy, me preocupa particularmente la pérdida de los valores familiares y el cada vez más naturalizado relativismo moral que veo reflejado en las problemáticas que me plantean los adolescentes (soy preceptora y auxiliar psicopedagógica de nivel secundario). Los chicos se encuentran sumergidos en un mar de confusión increíble, y por lo general no hay nadie dentro del entorno familiar que los pueda ayudar, ya que las familias están destruidas. La única manera de “salir” de ese abismo es a través de ciertos vicios, malas costumbres, adicciones, actitudes egocéntricas o conductas destructivas. Si hay algo que los Padres Celestiales me dejaron en claro con respecto a mi trabajo, ese tiempo que me dediqué a la traducción, es que debo ayudar a encender esa chispa de esperanza en la mirada de los jóvenes que hace tiempo se perdió, porque ellos son (y somos) la esperanza de Dios. No hay manera de concretar el CIG si las más nuevas generaciones no comprenden el significado y valor de la familia, y para eso, primero debo tenerlo claro yo.

Los Padres Celestiales me dejaron muy claro que aportamos a Su Providencia cada día, a partir de cada pensamiento, cada sentimiento, cada acción por más mínima que nos parezca. Porque de nada sirve pretender salvar al mundo y a la humanidad entera si nuestro corazón en lo más profundo alberga sentimientos destructivos, que nada tienen que ver con la Naturaleza Original de Dios. Si al final de nuestras vidas lo más importante es haber desarrollado un corazón con una capacidad de amar que tienda al infinito, entonces debemos comenzar practicando con nuestros vínculos cotidianos y expandirnos paulatinamente, viviendo la Tradición como herramienta primordial para lograrlo.

Hoy, pasaron dos años desde ese 27 de febrero tan especial. Algunos recuerdos no están al alcance de mi memoria inmediata, sin embargo las sensaciones, las emociones, los escalofríos y las lágrimas me invaden como si estuviera reviviendo todo en este momento.

Agradezco a Ricardo Gómez por haberme brindado el espacio para escribir esta reflexión, que no había podido compartir con nadie anteriormente más que con mi familia. No se me hace fácil hablar cuando se trata del lenguaje del corazón, pero aun así el esfuerzo vale totalmente la pena, ya que compartir experiencias de nuestra vida de fe en comunidad nos enriquece a todos.

Deseo de corazón que cada joven pueda recibir la mano de Dios siempre que la necesite, y pueda vivir  experiencias que le demuestre cuánto nos necesita Dios para la construcción de Cheon Il Guk. Que todos puedan escuchar ese grito desgarrador que emana cada palabra de nuestros Padres, pidiéndonos que nos mantengamos activos e incorruptibles en este camino, que no nos perdamos porque cada uno de nosotros es un tesoro irreemplazable para Dios.

Deseo de corazón, que cada hermana y hermano mayor de nuestro movimiento encuentre consuelo en el amor de Dios, y extiendo un profundo agradecimiento por todo el amor y el sacrificio incondicional que han invertido para que hoy en día tengamos un fundamento firme sobre el cual seguir avanzando.

Finalmente, deseo que nuestro Padre Celestial encuentre paz y consuelo pronto, y le agradezco eternamente por la inigualable bendición de habernos enseñado el camino directo hacia el Amor Verdadero.

Las puertas ya están abiertas, el camino ya está marcado por las huellas de nuestros Padres Verdaderos, y las herramientas para superar los desafíos están al alcance de nuestras manos. Ahora depende de nosotros hacernos cargo de nuestra responsabilidad, y sellar por completo la construcción de Cheon Il Guk.

testimonio

Proyecto Escrituras Sagradas, Testimonios (parte 3)

Rosi

Roswitha Dueck de Giuliano

Traductora

Mis experiencias traduciendo el Cheon Seong Gyeong, Pyong Hwa Gyeong y Champumo Gyeong.

Antes que nada quiero agradecer a Dios y los Padres Verdaderos por este privilegio y la confianza de traducir las palabras tan preciosas de los Padres Verdaderos.

Lo primero que uno siente es cuánto le falta a uno para ser digno de semejante responsabilidad.

Durante las traducciones sentí la necesidad de orar constantemente para poder transmitir el corazón de los Padres Verdaderos expresado en estas palabras tan profundas.

Había momentos donde sentí un profundo arrepentimiento viendo de lo lejos que estaba de cumplir aunque sea en lo más mínimo lo que el Padre tan desesperadamente trató de transmitirnos.  También hubo momentos donde sentí una alegría y esperanza inmensa, tan fuerte que sentía un deseo desesperado de querer transmitirlo a los demás. (nos habían pedido no publicar nada de lo que traducíamos). De todas formas no había días que no lo compartía con mi esposo y los dos nos maravillábamos de la profundidad de ellos.

Tuve experiencias que cuando me sentaba en la silla para empezar a traducir sentía un peso inmenso en la espalda, me empezaba a doler tanto que me tenía que levantar. Hasta que me daba cuenta que el dolor no era físico y me ponía a orar para superarlo. Cuando me di cuenta que no era nada físico supe que Dios no quiso que me olvidara del gran valor que tenía cada palabra que estaba traduciendo.

Algunas veces pude avanzar rápido pero también hubo momentos donde estuve encima de un párrafo por horas tratando de entender que era lo que el Padre quería decir con esto. 

Siempre pudimos recorrer a la ayuda de los demás traductores que me ayudó mucho ya que ellos lo veían desde otro ángulo y así entre todos logramos la traducción correcta.

Yo durante todo este tiempo sentía que a pesar de la gran responsabilidad y el peso detrás de este trabajo, era el mejor trabajo porque era como hacer largas horas de HoonDokHae (llegué a traducir 10 horas sin parar en un día).

Una vez más quiero agradecer la confianza que me dieron. Aunque estoy consciente que no soy una traductora perfecta pero en cada traducción invocaba a mis mejores antepasados menonitas, especialmente aquellos que habían vivido en Canadá (por hablar el inglés), los que entregaron su vida a Dios, a que me ayuden a traducir. Siempre pude sentir su apoyo.

Espero que muchas personas puedan renacer y cambiar sus vidas a través de estas palabras tan preciosas.

Que el amor y la verdad de Dios y los PV los acompañen y los guíen siempre.

testimonio

Proyecto Escrituras Sagradas, Testimonios (parte 2)

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Yamila Gómez

Traductora

Ante todo, agradezco profundamente a nuestro Padre Celestial y a los Padres Verdaderos por permitirme realizar un trabajo tan providencial como este. También agradezco de todo corazón a Alejandro por habernos elegido; a mi padre, Ricardo, por apoyarme y aportar tanto a mi crecimiento profesional, y a todos los traductores y editores que participaron de este enorme proyecto.

Durante dos años, un grupo de personas estuvo trabajando en la traducción y edición de los tres Libros Sagrados a pedido de nuestra Madre Verdadera, el Cheon Seong Gyeong, el Cham Bumo Gyeong y el Pyeong Hwa Gyeong. Recibir este trabajo fue una bendición y, por lo tanto, una gran responsabilidad. Todos en el equipo dieron todo de sí para brindar lo mejor dentro de sus capacidades y, más allá de los límites de tiempo y la falta de experiencia en el campo de la traducción, fue notorio el esfuerzo que se invirtió para que todos los miembros que no hablan coreano puedan leer las palabras sagradas con naturalidad y claridad.

También me alegra saber que todos los participantes de este gran proyecto tienen la oportunidad de dar a conocer sus experiencias porque, como futura traductora, sé muy bien lo difícil que es exponer un trabajo tan menospreciado. La labor de los traductores ha sido vista durante todo este tiempo como algo trivial, como algo que podría hacer cualquier persona que conoce dos idiomas, como algo que se considera más un favor que un oficio. Deseo de todo corazón que esta serie de testimonios ayuden a los demás a valorar el preciado trabajo de los traductores y editores.

Hoy se me pidió explicar mi experiencia personal durante este trabajo, y lo único que puedo pensar es en lo agradecida que estoy por haber tenido la oportunidad de haber formado parte de este equipo. Puedo decir con orgullo que este trabajo cambió mi vida, me mostró un camino donde no lo veía y me demostró que tengo más posibilidades. Para entender mejor a qué me refiero, no estaría mal mirar un poco atrás.

A mediados de 2013 sufrí de depresión tras haber vivido malas experiencias en la universidad por poco más de dos años. La presión y el desprecio constantes de los profesores me hicieron replantearme muchas cosas, y por eso fui sintiendo muchas más inseguridades de las que tenía. A los 21 años ya sentía que no tenía una profesión a la cual aferrarme y que no podía depender siquiera de la única área en la que me había considerado buena. El resto de ese año estuve sin trabajar ni estudiar; me sentía patética e inútil, y no tenía la voluntad de cambiar mi destino. Un día, sin embargo, comencé a hacer traducciones de videos o de cosas interesantes que encontraba en internet, todo esto por puro entretenimiento. Mi padre ya tenía en mente la gran idea de traducir los informes y las charlas de los Padres y demás representantes de la iglesia, por lo que lo ayudé en todo lo que pude. Tras la ascensión del Padre Verdadero se presentaron más informes, más textos y más charlas para traducir, y eso abrió más posibilidades para nosotros. Fue una época de transición para muchos, pero en ese momento sentí que mi destino podía cambiar si seguía ese camino, como si los Padres me hubieran señalado ese camino. Decidí emprender un nuevo viaje, renovada, y al año siguiente empecé a estudiar Traductorado Técnico-Científico.

A partir de entonces se presentó un año completamente inesperado. Primero comencé a estudiar lo que podía ser mi nuevo destino; segundo, empecé a trabajar en los primeros dos Libros Sagrados, y tercero, tuve mi primera oportunidad de trabajar como intérprete en un congreso internacional de la UPF. Además de eso trabajaba para la UPF de Argentina y para la Sede Continental de Sudamérica. Al verlo en perspectiva, tengo que agradecer a muchas personas por las oportunidades maravillosas que se me presentaron en estos últimos años.

Más allá del orgullo y la gratitud que siento por todo esto, también reconozco haber sentido una presión muy grande debido a semejante transición. Después de estar medio año sin hacer algo productivo, no era fácil trabajar y estudiar al mismo tiempo. Nuestros superiores eran muy estrictos con los plazos de entrega, y muchas veces prioricé el trabajo para no cometer errores en mis primeros pasos hacia el profesionalismo. Fue un desafío que me llenó de adrenalina y que me motivó a atravesar varios obstáculos. Muchas veces me esforzaba de más para entregar las traducciones a tiempo, y para eso sacrificaba horas de sueño y estudio. Recuerdo que una vez tenía que rendir varios parciales en una sola semana, y creí que debía hacer una excepción y enfocarme en los estudios. Por desgracia, nuestros jefes no tuvieron compasión y ese mes me rebajaron el sueldo, pero aprendí de esa experiencia y volví a esforzarme (con más equilibrio, por supuesto). Entre tantos desafíos y obligaciones, mi amor por la traducción fue aumentando, y así fue asegurándose la idea de que ese era mi destino en la vida.

A medida que trabajaba en estos tres libros, pensaba mucho en los miembros hispanohablantes que más aportaron a la traducción e interpretariado. Después de toda la experiencia que adquirí en poco tiempo, tengo que decir que admiro a todos ellos por haber realizado semejante trabajo. Para los que no conocen del tema, ser intérprete se está considerando una de las profesiones más estresantes porque requiere un gran esfuerzo mental, físico y psicológico. Los traductores tienen más ventajas porque pueden revisar su trabajo varias veces y no tienen un tiempo tan acotado como los intérpretes. Sin embargo, las fechas de entrega, las demandas de los clientes y los textos complejos pueden agobiar a cualquier profesional. ¿Por qué digo todo esto? Porque estoy convencida de que, en esta nueva era del Cheon Il Guk, los traductores necesitan más visibilización y reconocimiento.

Durante todos estos años, los miembros de nuestra iglesia pudieron acceder a las palabras de los Padres Verdaderos gracias a la labor de varios traductores que aportaron tiempo, dedicación y amor. Es probable que la mayoría de ellos no tuvieran el título de traductores, pero aun así realizaron dicho trabajo con la mayor de las dedicaciones. Algunos aprendieron el idioma coreano para entender más directamente las palabras de los Padres, pero muchos recurrieron a sus conocimientos de otros idiomas para lograr un efecto similar. Siento que ese esfuerzo no se ha tenido en cuenta, y me gustaría dedicarme a darle el valor que se merece.

La Madre Verdadera hizo mucho para darles más importancia a los traductores de la iglesia, hecho que me llena de orgullo y alegría. Si bien aún falta recorrer un gran camino, la decisión de la Madre Verdadera de designar varios traductores de diferentes países o regiones para traducir de forma oficial los Libros Sagrados fue algo maravilloso.

Para este último proyecto formamos un equipo, designamos fechas límite, nos organizamos y ganamos dinero por todo ello. Lo que antes parecía ser un trabajo voluntario hecho de buena fe ahora se está convirtiendo en un trabajo oficial reconocido dentro de la Iglesia de Unificación. Me enorgullece pertenecer a este grupo, y espero que algún día pueda ser alguien que motive a otros miembros a seguir este camino para ayudar a los demás a estar más cerca de las palabras y las charlas de los Padres y sus representantes. Tenemos que reflexionar y pensar que, sin los traductores, no habríamos llegado a conocer a los Padres Verdaderos, porque no habríamos podido entender su idioma. Y sin los traductores, no habríamos podido aprender, estudiar o entender el mundo; ni siquiera habríamos podido aprender otro idioma.

Por esta y muchas otras razones agradezco al Padre Celestial, a los Padres Verdaderos, a mi familia y a todos los traductores de la Iglesia de Unificación por aportar tanta dedicación, profesionalismo y amor a su trabajo, sin importar los títulos o los certificados que tengan o no. Esta experiencia que he vivido en estos años me demostró que ser profesional no se determina solo por un título, sino también por la vocación y el deseo de transmitir algo valioso a personas que no pueden acceder a dicho contenido.

Mi deseo es que estos testimonios inspiren a todos aquellos que buscan informar y transmitir contenidos valiosos de nuestro movimiento con calidad y eficiencia. Estamos en una nueva era donde la información avanza cada vez más rápido, y no podemos dejar atrás a los que no pueden adaptarse a dichos cambios. Así como la Iglesia de Unificación busca unificar al mundo, el deber de los traductores ha sido, y seguirá siendo, unificar y acercar a las personas.

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Proyecto Sagradas Escrituras, Testimonios

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Un día como hoy, 25 de mayo, pero del año 2015, recibíamos los primeros párrafos en inglés de lo que sería el Cham Bumo Gyeong. Comenzó así el camino final para terminar con el último de los Libros Sagrados. Para recordar esa fecha, hemos decidido compartir en este blog las experiencias y testimonios de los participantes del equipo que tuvo a su cargo la traducción y la corrección de este precioso material. Todos los equipos de los distintos idiomas han sido presentados públicamente para que cuenten al mundo sus testimonios. Por eso, para que esos testimonios no queden perdidos sin inspirar a otros, a partir de hoy estarán aquí, para que puedan ser leídos por quienes tengan interés. Comenzamos, como corresponde, por el Director General del proyecto.

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Alejandro de Souza

Director General

Es tanto el material archivado con sermones y charlas del Padre Verdadero –en audio, en vídeo y en transcripciones- que alcanzaría como para publicar más de 650 volúmenes de libros de unas 500 páginas de promedio, de los cuales entendemos se han publicado ya más de 350 volúmenes de la “Selección” o “Compilación” de Sermones del Reverendo Sun Myung Moon. En más de una ocasión el Padre comentó, a fines de la década de los ´80, que todas las familias bendecidas debían comprar esa colección para leerla en el hogar. Aun en el caso que todos los miembros de la comunidad unificacionista global pudiésemos leer directamente del idioma coreano, no nos alcanzaría la vida para terminar de leer la colección completa, más otra cantidad importante de publicaciones, por fuera de esa selección.

Siendo muy realista y pragmática, la Madre Verdadera expresó, luego de la ascensión del Padre, que así como los cristianos evangelizan al mundo con, básicamente, un solo libro, también nosotros deberíamos tener un libro que contenga la esencia de las enseñanzas de los Padres y sea, al mismo tiempo, fácil de poseer y transportar -en contraste con más de 600 volúmenes de libros que ni llegaríamos a leer- para facilitar nuestra actividad de testimonio y alcanzar las metas de la Visión 2020. Así comenzó la inmensa tarea -de hermanos mayores que acompañaron de cerca y durante largo tiempo al Padre en vida- de releer lo existente y seleccionar el material que resultó no en uno, sino en tres volúmenes de las Sagradas Escrituras del Cheon Il Guk.

A fines de 2012 fui llamado por la Madre Verdadera a mudarme a Corea, donde llegamos con mi familia a principios de febrero, y el día 22 de ese mismo mes tuvimos una reunión con ella en el Cheon Jeong Gung sobre la traducción de las Escrituras, y se planificó un trabajo de difusión en diferentes idiomas, como lo son el Informativo Semanal y una revista mensual (TPmagazine).

Dada la urgencia de poseer cuanto antes la compilación de las Escrituras, sumada a la escasez de miembros capaces de traducir directamente del coreano a sus idiomas nativos, más el tiempo que insumiría el trabajo, se decidió que las Sagradas Escrituras serían traducidas al resto de los idiomas a partir del inglés. Inmediatamente, a principios de marzo de 2013, me puse en contacto con Ricardo Gómez, de quien sabía era asiduo lector de literatura y contaba con premios y reconocimientos como escritor, para la tarea de corrección de las futuras traducciones.

En la traducción, revisión y corrección del coreano al inglés trabajaron decenas de traductores y hermanos mayores con doctorados en teología, además de poseer toda una trayectoria de investigación y docencia en las enseñanzas de los Padres Verdaderos.

Si alguien que tiene un nivel un poco avanzado de idioma coreano compara el original coreano con la traducción al inglés y, en consecuencia, al español y el resto de los idiomas, encontrará marcadas diferencias. Esas diferencias se deben a la ausencia total de miembros de habla inglesa capacitados – y/o disponibles o dispuestos- a traducir del coreano a la lengua de Shakespeare, por lo que se debió apelar a traductores de nacionalidad coreana de primera y segunda generación. Las limitaciones de los traductores coreanos en el manejo del idioma inglés los lleva a que en un sinnúmero de oraciones muy extensas, separen y traduzcan en dos o más oraciones una frase que en coreano es simplemente una sola. Eso no implica que el significado esencial haya sido modificado sustancialmente, sino la manera en que ha sido expresada.

Quiero llevarles tranquilidad con respecto a la traducción del significado del contenido, más en momentos en que se toman como absolutas algunas palabras o frases aisladas del Padre y se utilizan con intenciones poco transparentes.

Terminadas las traducciones del Cheon Seong Gyeong y el Pyeong Hwa Gyeong, y un año más tarde el Chambumo Gyeong, el equipo de corrección que viajó a Corea tuvo apenas dos meses –truncados por diferentes situaciones que no vienen al caso detallar- para leer y releer los libros a fin de que salgan publicados con la menor cantidad posible de errores, leyendo de sol a sol y terminando cada día con los ojos bañados en sangre. A todos los que trabajaron en el proyecto quiero expresarles el mayor de mis respetos y agradecimiento.

Por supuesto que al leer las Escrituras uno sigue descubriendo algunos pequeños errores, a pesar de haberlos revisado con el corrector de ortografía y gramática además de la lectura conjunta en maratones de hoondok. Siempre duele encontrar errores, pero esperamos ir corrigiéndolos para las futuras ediciones, y para ello agradeceríamos los aportes que los lectores puedan hacer.

Por decisión del presidente del Comité de Compilación de las Sagradas Escrituras, para la corrección de los libros se debía contar con más de tres correctores de diferentes regiones del continente y, ante el disenso sobre los términos a utilizar, debía respetarse la opinión de la mayoría de ellos, por lo que una sola persona no logró imponer su punto de vista personal.

Cada libro se tradujo en apenas tres meses, cuando en realidad deberían tomarse años para realizar perfectamente esa tarea. La opinión de los participantes del proyecto es que la traducción de las Sagradas Escrituras deberá repetirse a futuro sin apremios ni limitaciones de tiempo, apoyada por un instituto de investigación de la Palabra, para que sea un trabajo pulido, si bien coincidimos en que lo que el Padre y la Madre dijeron en coreano no difiere en significado de los que ustedes tienen disponible hoy en español.

Ale

El Camino Hacia la Libertad y la Paz

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El Camino Hacia la Libertad y la Paz

La Madre Verdadera compartió estas palabras con los mesías tribales celestiales de Tailandia el 8 de mayo de 2016 en el Cheon Jeong Gung.

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Traducción al español:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South

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