Proyecto Escrituras Sagradas, Testimonios (parte 4)

Paola

Paola Sabini

Traductora

El 27 de febrero del 2014, recibí una de las propuestas más lindas que había recibido en mi vida. Se trataba nada más y nada menos que traducir el nuevo Chong Song Guiong, uno de los Libros Sagrados más preciosos que los Padres Verdadero nos han dejado como parte del legado de todo su trabajo providencial, para guiarnos durante nuestra vida de fe.

Agradezco inmensamente a Dios por esta maravillosa oportunidad. Como toda bendición, llegó cargada de responsabilidad y sacrificio, pero el resultado final fue inmensamente satisfactorio. Anteriormente había tenido muy poca experiencia en traducción de textos científicos literarios, pero como autodidacta había estudiado mucho el idioma inglés, ya que era consciente de que es la lengua que actualmente unifica al mundo. No llevo el título de traductora bajo el brazo, por lo tanto viví una experiencia de desafío, superación y un millón de emociones diversas, entre ellas el profundo respeto que emergió desde mi corazón hacia los traductores, quienes desde el comienzo de la historia de nuestro movimiento han dado todo de sí para poder expandir la Palabra de nuestros Padres Verdaderos a cada rincón de este mundo.

Cuando Alejandro de Souza y Ricardo Gómez me comunicaron la propuesta, recuerdo haber sentido un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo (el mismo que siento ahora al recordar ese momento) y una emoción que me costó controlar. Trabajar para los Padres Verdaderos, en conexión directa con Su corazón, era algo que no me había imaginado hasta entonces. En pocos minutos recuerdo haber vivido una mezcla de sentimientos inexplicables. Por un lado mi corazón rebozaba de felicidad por esa gracia y bendición, pero por otro lado sentí mucho arrepentimiento. Me sentí tan pequeña y frágil ante los Padres Celestiales. Sabía perfectamente que no estaba a la altura de tan noble proyecto, y menos aún que merecía algo tan precioso.

Me sumí en oración profunda antes de confirmar mi participación en el equipo de traducción. No quería decir “sí” por simple emoción. Quería decir sí, y dar lo mejor de mí en el proyecto.  Quería decir sí, y determinarme a purificar mi corazón diariamente para ser capaz de entregar una ofrenda limpia e incondicional.  Que mi naturaleza caída no manchara ni una palabra de lo que traducía, y que mi corazón se mantuviera en conexión permanente con el de los Padres Celestiales. Recuerdo en muchas ocasiones haber temblado y llorado durante la traducción, debido a la emoción incontenible. Y aunque parte del contenido era ya conocido, las sensaciones y las emociones que surgían en mí eran cada día nuevas, siempre distintas y cada vez más intensas. Me di cuenta que si el Padre Verdadero debió repetirnos muchas de Sus enseñanzas una y mil veces durante su vida, es justamente porque aún no hemos logrado comprenderlo profundamente, y lo hacemos de a poco. Lo mejor que podemos hacer ante este entendimiento limitado, es ser constantes en el estudio de la Palabra y la oración con Dios.

Traduje junto con mi esposo, Sunil Danny Jimenez, y cada día nos maravillábamos más y más de lo que leíamos. Un año atrás habíamos recibido la Sagrada Bendición, y cada palabra de los Padres Verdaderos fue un ladrillo más en la construcción de nuestro amor conyugal.  Como parte de un equipo, traduje ciertas secciones del Libro. Y causalmente, me tocaron secciones destinadas al significado y valor de la familia y la tribu.  Siento en lo profundo de mi corazón que todo el amor que desarrollamos el uno al otro con mi esposo, y la determinación de vivir según el Principio de Dios, es gracias a haber vivido esta experiencia en ese momento. Juntos pudimos construir (y aún lo estamos haciendo) una esfera espiritual de protección para nuestra pareja y futura familia.

Muchos jóvenes de segunda generación y jacob coincidirán conmigo seguramente, en que nosotros también tenemos que hacer ese “click” que alguna vez hicieron nuestros padres en sus vidas, ese “click” que redireccionó sus objetivos. Si bien muchos fuimos concebidos bajo la bendición directa de Dios y la instrucción de nuestros padres basada en el Principio, el mundo en el que  nos toca vivir desafía constantemente nuestros principios y valores. La educación recibida, aunque es valiosa y necesaria, no garantiza la tenacidad de nuestra fe. Son precisamente este tipo de experiencias las que nos devuelven la firmeza que perdemos de a poco sin darnos cuenta por estar conviviendo diariamente con una sociedad tan enferma. En mi caso, Dios me extendió su mano nuevamente a través de este proyecto tan precioso, y me demostró otra vez que me ama, que me necesita.

En el contexto social en el que nos toca vivir hoy, me preocupa particularmente la pérdida de los valores familiares y el cada vez más naturalizado relativismo moral que veo reflejado en las problemáticas que me plantean los adolescentes (soy preceptora y auxiliar psicopedagógica de nivel secundario). Los chicos se encuentran sumergidos en un mar de confusión increíble, y por lo general no hay nadie dentro del entorno familiar que los pueda ayudar, ya que las familias están destruidas. La única manera de “salir” de ese abismo es a través de ciertos vicios, malas costumbres, adicciones, actitudes egocéntricas o conductas destructivas. Si hay algo que los Padres Celestiales me dejaron en claro con respecto a mi trabajo, ese tiempo que me dediqué a la traducción, es que debo ayudar a encender esa chispa de esperanza en la mirada de los jóvenes que hace tiempo se perdió, porque ellos son (y somos) la esperanza de Dios. No hay manera de concretar el CIG si las más nuevas generaciones no comprenden el significado y valor de la familia, y para eso, primero debo tenerlo claro yo.

Los Padres Celestiales me dejaron muy claro que aportamos a Su Providencia cada día, a partir de cada pensamiento, cada sentimiento, cada acción por más mínima que nos parezca. Porque de nada sirve pretender salvar al mundo y a la humanidad entera si nuestro corazón en lo más profundo alberga sentimientos destructivos, que nada tienen que ver con la Naturaleza Original de Dios. Si al final de nuestras vidas lo más importante es haber desarrollado un corazón con una capacidad de amar que tienda al infinito, entonces debemos comenzar practicando con nuestros vínculos cotidianos y expandirnos paulatinamente, viviendo la Tradición como herramienta primordial para lograrlo.

Hoy, pasaron dos años desde ese 27 de febrero tan especial. Algunos recuerdos no están al alcance de mi memoria inmediata, sin embargo las sensaciones, las emociones, los escalofríos y las lágrimas me invaden como si estuviera reviviendo todo en este momento.

Agradezco a Ricardo Gómez por haberme brindado el espacio para escribir esta reflexión, que no había podido compartir con nadie anteriormente más que con mi familia. No se me hace fácil hablar cuando se trata del lenguaje del corazón, pero aun así el esfuerzo vale totalmente la pena, ya que compartir experiencias de nuestra vida de fe en comunidad nos enriquece a todos.

Deseo de corazón que cada joven pueda recibir la mano de Dios siempre que la necesite, y pueda vivir  experiencias que le demuestre cuánto nos necesita Dios para la construcción de Cheon Il Guk. Que todos puedan escuchar ese grito desgarrador que emana cada palabra de nuestros Padres, pidiéndonos que nos mantengamos activos e incorruptibles en este camino, que no nos perdamos porque cada uno de nosotros es un tesoro irreemplazable para Dios.

Deseo de corazón, que cada hermana y hermano mayor de nuestro movimiento encuentre consuelo en el amor de Dios, y extiendo un profundo agradecimiento por todo el amor y el sacrificio incondicional que han invertido para que hoy en día tengamos un fundamento firme sobre el cual seguir avanzando.

Finalmente, deseo que nuestro Padre Celestial encuentre paz y consuelo pronto, y le agradezco eternamente por la inigualable bendición de habernos enseñado el camino directo hacia el Amor Verdadero.

Las puertas ya están abiertas, el camino ya está marcado por las huellas de nuestros Padres Verdaderos, y las herramientas para superar los desafíos están al alcance de nuestras manos. Ahora depende de nosotros hacernos cargo de nuestra responsabilidad, y sellar por completo la construcción de Cheon Il Guk.

testimonio

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