El Milagro de Benjamín

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A partir del mundial de fútbol del año 1978 disputado en Argentina, se hizo costumbre en los estadios del país tirar papelitos cuando un equipo entra en el estadio. Esa costumbre fue adoptada por todas las hinchadas del país. La siguiente historia ocurrió en la ciudad de Córdoba, Argentina.
Benjamín es un niño de 6 años que sobrevivió a un trágico accidente en el que murieron sus padres y su hermano el pasado 3 de enero. Dos meses después, su tío lo llevó al estadio de Instituto de Córdoba, pero ocurrió algo insólito cuando salieron los jugadores.
Luego de que el equipo cordobés saliera a la cancha, Benjamín recogió del suelo un recorte del diario La Voz. Ese papelito era el aviso fúnebre que llevaba los nombres de sus papás y de su hermano. “Gonzalez Achával, Miguel. Anglada, Jimena. Gonzalez Achával, Joaquín”, decía el escrito en el que además había una cruz.
El niño apenas sabe leer, pero reconoce los nombres. Tras soprenderse, Benjamín le pasó el papel a su tío Carlos Juncos. Fernando González Achával, hermano del padre del niño, relató lo sucedido.
“Benjamín tiene 3 ángeles en el cielo que lo protegen y lo cuidan. Vamos a poner el recorte del periódico en un cuadrito como una manifestación de la presencia de sus padres en su vida”, contó Carlos Juncos en declaraciones radiales.
“El sábado pasó algo asombroso y necesito compartirlo. Mi sobrino Benjamín, único sobreviviente del accidente donde falleció mi hermano Miguel, mi cuñada Jimena y mi sobrinito Joaquín, estaba triste. Así que mi cuñado Carlos, con quien vive actualmente, decidió llevarlo a la cancha a ver a Instituto de quien son hinchas”.
“María José quedó en su casa preocupada por los enormes desafíos y responsabilidad que significa educar a este pequeño bandido de temperamento inquieto. Apoyándose una vez más en su profunda fe religiosa, le pidió a Miguel, Jimena y Joaquín que la ayuden; que les den fuerzas para superar los obstáculos que se van presentando paulatinamente con la educación, el colegio y las relaciones familiares nuevas que se dan entre los chicos y su nuevo hermanito. Les pidió “una señal” para sentirse acompañada en este nuevo desafío que le presenta la vida”, continuó.
Y agregó: “Ya en la cancha, instalados en las tribunas, Carlos con sus hijos y Benjamín reciben a su equipo inmersos en una lluvia de papelitos picados que descendían del sector más alto. Cuando toman asiento en las gradas y estando el piso tapizado de papeles, Benjamín, de tan solo 6 años, y que apenas sabe leer, toma del piso junto a él uno de esos papelitos entre miles, lo lee y sorprendido se lo pasa a Carlos”. 
“Que hayan pasado más de dos meses desde la tragedia, en una cancha con miles de personas; un niño de 6 años (justo él) levanta del piso un pequeño pedazo de diario de unos 8 cms de largo por 5 de ancho de entre miles, cuando apenas sabe leer; y que la cruz encima y los nombres de sus papás y hermano abajo estén intactos, creo que es una buena señal. Lo siento como una Gran Bendición del Cielo para ese pequeño y todos nosotros”, detalló.
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