Sorpresa en Fukuoka

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Como algunos saben, estuvimos en Corea del Sur por espacio de dos meses haciendo la corrección final de los Libros Sagrados. Dentro del grupo estaba el líder nacional de Honduras, el Sr. Mario Salinas. Como teníamos que estar dos meses y solo teníamos visa para un mes, nos vimos obligados con Mario a salir de Seúl para luego entrar nuevamente y así poder quedarnos los dos meses que necesitábamos.

Nuestros líderes manejaban dos posibles destinos: Tokyo o Fukuoka, ambas ciudades en Japón. Reconozco que cuando me enteré de esta posibilidad preferí conocer Tokyo, y no Fukuoka. Hice toda la fuerza posible para ir a Tokyo, hasta le insistí a Mario para que me apoye y así poder ir a ese destino y no a Fukuoka. Su respuesta fue: “vayamos a cualquier sitio, que Dios elija”. Los días pasaron y, finalmente, se confirmó el viaje a Fukuoka.

Nos dispusimos, entonces, a viajar a Fukuoka. El viaje es muy corto, media hora en avión, tiempo que pasó, literalmente hablando, volando. La atención en el aeropuerto fue muy buena, bien al estilo japonés. Mario hizo los trámites antes que yo, así que cuando pasé a la zona de recepción él ya estaba allí. Nos estaban esperando un grupo de hermanos y hermanas. Estaban allí Junzo Kujara, Jefe del Departamento de Asuntos Extranjeros, la Sra. Kashiko Mine, misionera y líder de las 10 mujeres de la FMPM, actualmente es líder de las 120 misioneras. También estaban el Sr. Kiyota Mine, esposo de la Sra. Kashiko, y Kinari Yolexi, hija de ambos.

Llegar a un aeropuerto y que te reciban con un ramo de flores te predispone a respetar y amar incondicionalmente a quienes te reciben. Charlamos durante un tiempo breve allí mismo, para luego dirigirnos a un buffet del aeropuerto a tomar algunas bebidas refrescantes. Allí noté que la misionera japonesa y su esposo conocían a Mario. Habían estado como misioneros en Honduras, de allí la familiaridad entre ellos.

Durante los cuatro días que estuvimos allí el Sr. Kuhara hizo las veces de guía turístico personal. Nos llevó a conocer los lugares más representativos de la ciudad. Para mi sorpresa, me encontré con una metrópolis muy grande y pujante, limpia y prolija por donde se la mire. Los ciudadanos de Fukuoka nos atendieron como si fuésemos buenos. Pero la sorpresa mayor no sería la hospitalidad de los japoneses, sino otra cosa aun más importante.

Cuando finalmente pudimos hablar con Mario me preguntó si había notado que la hija de los misioneros japoneses no era japonesa. Le dije que sí, ya que era obvio que la joven no era ni siquiera asiática. Le aclaré que no había hecho ninguna mención al asunto porque desconocía los pormenores de la vida de los señores Mine. Incluso podría haber hecho un chiste acerca de que el marido quizás no se había percatado, pero no tenía la suficiente confianza como para meterme en ese terreno. Mario me contó que él los conocía de su tiempo en Honduras, y que conocía la historia de la hija de los señores Mine. Le pedí que me contara, y fue allí que me enteré que la joven Kinari Yolexi no era hija de los misioneros, como era notorio, sino que era la hija de Mario.

Mi sorpresa no estuvo centrada en el hecho de que una familia ofrezca un hijo a otra familia, sino en otra cosa. Cuando yo hice fuerzas para ir a Tokio, Mario nunca dijo que no, nunca manifestó su deseo de ir al sitio donde podría reencontrarse con su hija, sino que lo dejó en manos de Dios. Se despojó por completo de su deseo personal, ciertamente entendible, y dejó que las cosas fluyan. Le recriminé, justo es decirlo, por no haberme contado cuando estábamos en Seúl. Si yo hubiera conocido esta historia nunca hubiera pedido ir a Tokio, sino que hubiera apoyado el viaje a Fukuoka. Pero Mario eligió el camino de seguir el Principio.

En la vida nos encontramos a diario con acontecimientos que nos enseñan cosas. Solo hay que saber mirar y aparecen frente a nosotros. En Fukuoka aprendí que nosotros podemos intentar forzar algunas situaciones teniendo ideas parciales, pero el que ve la película completa es nuestro Dios verdadero.

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9 thoughts on “Sorpresa en Fukuoka

  1. Hermosa historia gracias por compartir con nosotros nos llega al alma,la alegria Es mutua Para la pareja de hermanos japoneses Como Para el Hermano Mario.Dios conoce nuestros corazones y a ti Hermano Ricardo gracias por today la informacion Que no’s dad En esta bendita pagina Durante Todo el Año muchas Bendiciones…

  2. Muchas Gracias por compartir señor Ricardo G. que experiencia! me conmovió, hay hermanos que realmente aman a Dios. Bendiciones Siempre.-

  3. Muy emotiva esta historia, desprenderse de un ser querido que es parte de uno, es el esfuerzo mas grande. Es como el valor que tuvo Abrahan de sacrificar a su propio hijo……. estos son verdaderos ejemplos a seguir cuando entendemos el corazon de Padre Celestial.
    RICHARD RUIZ C. – ECUADOR

  4. Verdaderamente me conmovió el corazón!.. lloré al sentir un corazón tan incondicional que muchos quisieramos tener. El corazón del Dios Verdadero e incondicional. Gracias por compartir.

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