El Camino al Futuro Mundo de Paz

Sun Jin Moon

Discurso de la Dra. Hak Ja Han Moon

 El Camino al Futuro Mundo de Paz

Leído por Rev. Sun jin Moon, Directora General, FFWPU International Headquarters

¡Distinguidos invitados, queridas familias bendecidas y líderes jóvenes y estudiantes de todo Japón! Es un honor estar con ustedes hoy y participar en este Festival Global de la Juventud 2014, una reunión de jóvenes pioneros del futuro. Me siento especialmente privilegiada de haber sido invitada por mi madre, la Dra. Hak Ja Han Moon, para que la represente hoy y dar su discurso de apertura. Mi madre me pidió que les transmitiera su amor y aprecio por todos ustedes, quienes son la esperanza del futuro. Les pido que escuchen atentamente este discurso de la fundadora. Tiene contenidos profundos y valiosos que pueden servir de guía a este Festival Global de la Juventud. Paso ahora a leerles el discurso.

¡Queridos jóvenes!

Los felicito sinceramente por la organización de este Festival Global de la Juventud 2014 aquí en Japón. La divina providencia siempre ha avanzado de una manera profunda y misteriosa a través de la unidad entre Corea y Japón. Un buen ejemplo de ello fue la Copa Mundial 2002, co-organizada por ambos países. También creo que es importante que mientras estamos reunidos aquí, los Juegos Asiáticos, de los que participan 45 países y regiones, están teniendo lugar en Inchon, Corea. Si los Juegos Asiáticos celebrados en Inchon son considerados en un sentido externo, como un festival deportivo en el que los jóvenes atletas participan por la armonía de Asia, entonces este Festival Global de la Juventud en Japón puede ser considerado, en un sentido más interno, como un festival de la paz en el que jóvenes hombres y mujeres japoneses participan en aras de la paz mundial. Espero sinceramente que ustedes se conviertan en las principales figuras que limpien las agonías, injusticias e incomprensiones del pasado, y logren la armonía y la cooperación entre los pueblos de Corea y Japón. De esa manera, también podrán lograr la armonía en Asia y la paz en el mundo. Muchas personas están sufriendo los efectos del cambio climático, la contaminación ambiental, los conflictos regionales y, particularmente, la confusión de valores. Mi corazón está profundamente dolido de observar esta realidad. Tenemos que cambiar radicalmente esta situación deplorable y abrir una nueva era de paz.

Cuando el mundo cae en confusión y la gente pierde la pista de su verdadero centro, el Cielo hará un llamado a los jóvenes que tengan una visión. Cuando los jóvenes se unen, abriendo sus corazones a la orientación del Cielo, y viven por un propósito superior, habrán abierto caminos hacia la paz y lanzado grandes revoluciones espirituales, morales y sociales. De esa manera, el mundo puede ser transformado. Cuando Dios inspiró a los profetas de la historia, también exhortó a los justos a seguir Su voluntad. Entre los que llamó, primero buscó a los jóvenes. ¿Qué se entiende por joven? ¿Incluye solo aquellos en sus años veinte y treinta? No lo creo. Supongamos que, a la edad de setenta años, alguien abraza un sueño en su corazón, tiene la pasión para lograr su sueño y lucha contra un sinnúmero de dificultades, injusticias y obstáculos para alcanzarlo. Yo creo que una persona así, avanzando hacia su sueño con una voluntad inquebrantable, puede ser considerada una persona joven. Por el contrario, supongamos que alguien que está en sus veinte años no tiene sueños ni pasión y se entrega a la injusticia y se conforma con el statu quo. ¿Es esa una persona “joven”? No, esa persona ya es vieja. La edad no puede ser un criterio para designarlos jóvenes. ¿Son todos ustedes jóvenes? ¿O son viejos? (Respuesta: ¡Somos jóvenes!)

¡Queridos jóvenes!

Mi marido, el reverendo Sun Myung Moon, recibió el llamado del Cielo a la edad de dieciséis años y se esforzó por descubrir la voluntad de Dios. Leyó la Biblia una y otra vez, tanto que sus páginas tenían las puntas dobladas. Él entendió la voluntad y el corazón de Dios, oraba tanto que se le formaron callos en las rodillas, y lloraba amargamente sobre las circunstancias dolorosas de Dios. Cuando estudiaba en la Universidad de Ingeniería de Waseda aquí en Japón, se dedicó sinceramente a convertirse en una persona verdadera. Vivió según su consigna personal de que se debe lograr el dominio sobre sí mismo antes de desear dominar el universo. En última instancia, el joven reverendo Moon descubrió las profundas verdades celestiales: el Propósito y los Principios de la Creación, el origen del pecado y de la Caída humana, el camino de la restauración que la humanidad tiene que transitar para llegar a ser las personas que Dios pretendía originalmente, y también los principios del desarrollo en el mundo natural, así como también de la historia humana. Cuando yo tenía apenas seis años de edad, fue profetizado que iba a convertirme en la novia del Cielo. A la edad de diecisiete años me casé con el Reverendo Moon. Mi marido y yo hemos dedicado nuestras vidas a establecer el modelo de Padres Verdaderos, Maestros Verdaderos y Dueños Verdaderos. Centrados en esa visión, pasamos todos los días de nuestras vidas educando a personas de todo el mundo. Si bien el camino a la liberación de Dios para la salvación de la humanidad y la realización de un mundo de paz ha sido un camino espinoso, lo hicimos con un corazón agradecido. No nos permitimos a nosotros mismos quejarnos ni por un momento. Mirando hacia atrás, podría comparar mi vida con el océano. El océano es lo suficientemente inmenso como para abrazar y ser uno con los cielos, incluso llegando a asemejar su color azul celeste. El océano se encuentra en el nivel más bajo, recibiendo todas las aguas del mundo. El océano abraza todo y da a luz a toda la vida. Hay muchas formas de vida creciendo en abundancia en el océano. En respuesta a la atracción gravitacional de la luna se produce el flujo y reflujo de las mareas y los cambios de las estaciones. En respuesta a la calidez del sol se forma de vapor en la superficie del océano y el clima se regula. Un mar en calma puede parecer tranquilo en la superficie, pero en las profundidades se forman inmensas corrientes, como la Corriente de Kuroshio [Marea Negra] De esta manera, los océanos están constantemente en movimiento. Cuando rompe una gran ola, puede tragarse todo. Por otra parte, la gente no puede ver la formación de los remolinos en las profundidades del océano. Estos fenómenos se parecen a la providencia del Cielo y, a la vez, simbolizan la dinámica de la vida que he vivido. Estando en el centro de la providencia de Dios, que arreció como una tempestad, he experimentado profundas y diversas situaciones que solo yo conozco, pero de las que no puedo hablar. Basta con decir que a pesar de todas las dificultades no me dejé arrastrar hacia el remolino. En cambio, por montarme en él y superarlo, pude tener éxito en cumplir con la providencia de la restauración por indemnización, siempre de pie junto a mi marido. El Dios que encontré era un Dios desdichado y sufrido, cuya omnisciencia y omnipotencia habían sido limitadas. A pesar de que Dios creó los mundos espiritual y terrenal, por culpa de la Caída de los primeros seres humanos nunca pudo llamarnos “¡Hijo mío! ¡Hija mía!”. Nuestro padre y madre Dios ha estado así, acongojado. Tal es el corazón de nuestro Padre Celestial. El terrible dolor del corazón de Dios es tan intenso que si ustedes fueran a experimentarlo plenamente, su sangre herviría, sus huesos llorarían y su médula ósea se derretiría. Dios ha llevado en Su corazón esta carga de dolor y amargura a lo largo de la historia. Siempre que hablo de esto siento que mi corazón va a explotar. He dedicado mi vida a liberar el corazón dolorido de nuestro Padre Celestial y a abrir una nueva era de paz y alegría, rebosante de amor. Tal era se ha inaugurado sobre el fundamento victorioso de los Padres Verdaderos por haber completado la providencia de la restauración por indemnización. Sobre ese fundamento nuestro Padre Celestial está buscando gente justa y preparada, a fin de derramar Su amor y gracia sobre ellos.

¡Jóvenes líderes!

¿Van a convertirse en los conductores de semejante labor? Al igual que la corriente Kuroshio que mueve las aguas del Océano Pacífico occidental, ¿se erigirán como héroes jóvenes que cambiarán la historia? Un movimiento juvenil centrado en las enseñanzas de esta nueva verdad ya nació en Corea en 1954 y celebra su sexagésimo aniversario. En Japón ese movimiento también está celebrando su quincuagésimo quinto aniversario. Los jóvenes que conocieron esta nueva expresión de la verdad y que siguen la voluntad de Dios están jugando un papel muy activo en este momento de la historia, más allá de Japón, en Asia y en el mundo. Ellos están enseñando y guiando a la gente a amar a Dios, amar a los demás y amar a su nación. Yendo más allá del individualismo egoísta, se han dedicado a una vida de sacrificio y servicio. Ellos son los líderes del “movimiento del amor puro”, y son un despertar moral en un mundo plagado por la promiscuidad, las adicciones sexuales y la decadencia. El sistema social, sin embargo, no se puede cambiar de un día para el otro. Los jóvenes deben liderar el camino. No hay tiempo que perder. Su nación y el mundo entero necesitan que ustedes adopten una posición en este mismo momento y en este mismo lugar. Luchemos juntos. Podemos cambiar este mundo comenzando por “yo”, comenzando por “nosotros”. Ahora el mundo está solicitando un verdadero movimiento juvenil que abra un nuevo futuro. Si ustedes responden al llamado del Cielo y cumplen con sus responsabilidades, serán héroes recordados en la historia; de lo contrario, desaparecerán por completo de ella. ¿Cómo podemos lograr la paz eterna? Debemos recuperar nuestra naturaleza original y fortalecer nuestra conciencia. Como resultado de la Caída de nuestros primeros progenitores, la Humanidad cayó en la ignorancia y nuestra naturaleza original quedó tapada. El muro de la ignorancia creció constantemente durante más de seis mil años bíblicos y ahora es un muro alto y ancho. El río de nuestra naturaleza caída se ha ampliado y profundizado. Es difícil saltar ese muro o cruzar ese río utilizando solamente el poder humano. Nuestro Padre y Madre Celestial, la personificación del amor verdadero, está siempre dispuesto a ayudarnos. Sin embargo, ahora todo depende de nosotros. Debemos despertar, escuchar y obedecer a nuestra conciencia. La conciencia es nuestro segundo Dios, nuestro segundo Padre y Madre Celestial. Si siempre estamos despiertos espiritualmente, con la Verdad y el Espíritu Santo habitando en nosotros, y si oramos y vivimos con gratitud por cada circunstancia de nuestra vida, podremos escuchar la voz de nuestro Padre y Madre Celestial y experimentaremos un Amor que puede sacudirnos el cuerpo. Más aun, todas las personas deben encontrarse con el representante de Dios. La historia humana ha sido la providencia de la restauración para establecer a una figura central. Hace dos mil años Dios envió a Jesucristo, Su único hijo, pero los líderes de su tiempo terminaron crucificándolo debido a su incredulidad. Por lo tanto, el cumplimiento de la divina providencia tuvo que ser prolongada hasta el tiempo de la Segunda Venida. Y finalmente el Señor regresó, se encontró con la novia del Cielo, la unigénita, y juntos surgieron como Padres Verdaderos. La Humanidad ha ingresado en una era muy bendecida. Todos deben encontrarse con los Padres Verdaderos, representantes de nuestro Padre y Madre Celestial. Hay que asistirlos y seguirlos. Solo así puede la Humanidad librarse del pecado original transmitido de una generación a la siguiente desde hace más de seis mil años bíblicos. Únicamente atendiendo y siguiendo a los Padres Verdaderos se puede renacer como personas llenas de amor y sabiduría, el ideal y estándar original previsto por Dios al momento de la creación.

¡Queridos jóvenes!

Aquellos que logran la unidad de su mente y cuerpo, practican el amor verdadero al servir haciendo un voluntariado y una contribución a la sociedad, haciéndole caso a su conciencia, pueden ser llamados verdaderamente buenos hombres y mujeres. Si tales personas encuentran a los Padres Verdaderos, reciben la Sagrada Bendición basada en el amor verdadero y forman familias ejemplares, esas familias serán la piedra angular de la paz. Una familia verdadera es el núcleo de un mundo pacífico. Cuando las familias verdaderas se expandan, se abrirá una nueva era de naciones verdaderas y un mundo verdadero. Mi marido y yo hemos arriesgado nuestras vidas por la realización de la paz. En 1991, mi marido dio un discurso que se ha convertido en una leyenda. Ese discurso fue pronunciado en la Mansudae Assembly Hall, la Asamblea Nacional de Corea del Norte. Su crítica de la ideología Juche y su afirmación de que las dos Coreas deben unirse en amor verdadero centrado en nuestro Padre Celestial, provocó ondas expansivas, especialmente porque lo dio en el corazón de Corea del Norte, el reino del pensamiento Juche. Mientras él hablaba, yo imaginaba que los guardias de seguridad de Corea del Norte vendrían corriendo por nosotros en cualquier momento. Los que estaban en nuestra comitiva quedaron bañados en un sudor frío. Sin embargo, cuando el discurso concluyó, nos dimos cuenta de que esta histórica reunión con el líder norcoreano Kim Il Sung había abierto una nueva puerta a la posibilidad de la reunificación de las dos Coreas. Si se sigue la senda que conduce a un mundo de paz, deberíamos avanzar con confianza, aun cuando estemos obligados a arriesgar nuestras vidas. Hay una embajada rusa en Ginebra, Suiza. En 1985, cuando el mundo comunista estaba en el pico de su expansión, cientos de personas de la Academia de Profesores de la Paz Mundial se reunieron en el Hotel Intercontinental, que en aquellos días estaba justo al frente de la Embajada Rusa, e hicieron una proclamación histórica. Siguiendo la orientación de mi marido, los académicos en la conferencia proclamaron que el comunismo se derrumbaría en cinco años. Llevaron a cabo el plan del Cielo, a pesar de los aparentes peligros. Unos años más tarde, los estudiantes de CARP marcharon hacia el Muro de Berlín, en Alemania, aclamando que el muro debía desaparecer. Se apoyaron sobre el muro y derramaron muchas lágrimas mientras le oraban a Dios para que eso ocurra. Ellos oraron por la unidad y por el cumplimiento del sueño de que seamos una sola familia bajo Dios. Los estudiantes eran de diferentes países, eran jóvenes promoviendo la unificación de Alemania al riesgo de sus vidas. Poco después sucedió algo increíble. El muro de Berlín se derrumbó. Le siguió el colapso del bloque comunista de Europa del Este, y fuimos testigos de la desintegración milagrosa de la Unión Soviética, donde se había originado el comunismo. De modo que la profecía de los profesores se hizo realidad. Desde la década del ´60 habíamos realizado actividades de Victoria sobre el Comunismo en Corea y Japón.

El periodismo responsable jugó un papel central en la formación de la opinión pública a través de la presentación de informes objetivos de los hechos sobre las injusticias del comunismo. El Sekkai Nippo en Japón, el Washington Times en Estados Unidos, y Últimas Noticias en Uruguay, entre otros, defendieron justamente la verdad y la justicia en aquel tiempo. Inspiramos un movimiento para la victoria sobre el comunismo en el mundo democrático, que proporcionó un gran apoyo para ponerle fin a la Guerra Fría. A pesar de que muchos contribuyeron para que eso suceda, creo que el cielo se conmovió con los sacrificios y oraciones de nuestros jóvenes miembros que, en ese momento, arriesgaron sus vidas para llevarlo adelante. Estoy segura de que entre los aquí reunidos algunos participaron de esas actividades. También sé que hoy hay jóvenes aquí que, incluso después de la era de la Guerra Fría, se dedicaron al movimiento por la unificación, la justicia y la paz en diferentes partes del mundo. A menudo trabajaban lejos de sus familias y seres queridos. Ellos son los héroes y el orgullo de la historia. Démosle un gran aplauso.

Señoras y señores, vivir a conciencia y siguiendo el curso de la restauración por indemnización es difícil. La providencia de la restauración a menudo requiere que vayamos hacia adelante con fe y en obediencia. Aquellos que no conocen en profundidad la providencia pueden perseguirnos, amenazarnos e incluso causarnos daño físico. Mi marido y yo, por el bien del Padre y Madre celestial, hemos perdonado lo imperdonable; y por el bien de la humanidad, hemos amado a enemigos indignos de ser amados. Nosotros predicamos también la unidad más allá de las fronteras nacionales, por el bien de la paz mundial. Entonces, ¿qué tipo de vida debe llevar la gente para convertirse en líderes en una gran época revolucionaria?

Primero, debemos llevar una vida de gratitud. Si bien no es fácil ser agradecido por todo en todo momento, un corazón agradecido une a la mente y el cuerpo. Cuando vaciamos nuestros corazones y nos arrepentimos, podemos comenzar una vida de gratitud. Siempre debemos entrenarnos para vivir y permanecer despiertos al hecho de que nuestro Padre Celestial está constantemente con nosotros, que mora con nosotros y comparte nuestras alegrías y sufrimientos. Estén siempre alegres, oren sin cesar. De este modo, los que les rodean encontrarán la felicidad, ya sea en las cosas pequeñas o en las grandes aventuras.

En segundo lugar, tenemos que vivir una vida de perdón. Cuando mi marido fue encarcelado injustamente en la prisión de Danbury, pidió que no oremos por él, sino por los Estados Unidos. Invirtió todos los esfuerzos para movilizar a la gente de los Estados Unidos con el fin de salvar al mundo. Como resultado, muchos líderes americanos y pastores cristianos tomaron la iniciativa de ponerle fin a la Guerra Fría; más tarde, también colaborarían para un movimiento por la paz entre las religiones. Cuando perdonamos los pecados de los demás tal como perdonaríamos los propios, bendiciones sorprendentes nos son dadas desde el Cielo.

En tercer lugar, debemos vivir una vida de amor. El amor verdadero es un amor con el cual vivimos constantemente por los demás, invirtiendo en otros y olvidando que lo hemos hecho. A los que viven por su propio bien podría irles bien al principio, pero al final decaerán. Esta es una ley de la naturaleza. Hemos invertido más en el mundo que en nuestra propia iglesia. Por ejemplo, pasaron cincuenta años de nuestro ministerio antes que construyamos un nuevo edificio de la sede en Seúl, a pesar del estado de deterioro de la sede de Corea durante aquel período. También somos conscientes de las graves dificultades financieras que enfrentan las familias bendecidas. Tengan la seguridad de que el cielo nunca se olvidará de su dedicación y sacrificio por el desarrollo de la providencia.

En cuarto lugar, tenemos que vivir una vida de unidad. Nuestra mente original y nuestra conciencia, así como nuestro cuerpo y nuestra mente, deben unirse centrados en el amor verdadero del Cielo. Cuando los padres y los hijos vivan en armonía, cuando las naciones vivan en armonía en el mundo, y cuando el mundo espiritual y el mundo físico armonicen, entonces y solo entonces puede surgir un mundo ideal eterno de paz. No hay unidad donde no hay un centro. Es fácil que los hermanos se peleen cuando los padres no están presentes. Esto sucede porque los hermanos no aprecian plenamente o no entienden el deseo de los padres y ni comprenden su profundo corazón. Solo mediante el establecimiento de una conexión de corazón en amor verdadero se puede entender el deseo y el corazón de nuestros padres. Solo de esta manera podemos llegar a unirnos de corazón, uno en cuerpo, uno en mente y uno en armonía, con nuestros padres. Esto ocurre cuando nuestros pensamientos, emociones, palabras y acciones son uno. Cuando esto ocurre, podemos asistir a Dios en nuestras vidas como nuestro Padre. Cuando esto sucede, ustedes y yo no seremos personas separadas. Seremos más bien una familia, hermanos y hermanas del mismo linaje. Entonces podremos sanar y ponerle fin a las numerosas agonías y luchas dentro de nosotros mismos y, al mismo tiempo, podremos ponerle fin a las guerras entre las naciones, que en realidad son hermanas.

¡Queridos jóvenes!

Con mi esposo nunca evadimos las dificultades. No importaba qué tan injusta fuera la persecución que recibíamos, nunca culpamos a nadie; más bien, respondimos con amor. Cuando superamos las pruebas de esa manera, recibimos bendiciones que ni siquiera podíamos imaginar. En apenas medio siglo hemos construido un fundamento internacional por la paz y la obra misionera en 194 países. Hemos colocado la piedra fundamental de un mundo y una familia bajo nuestro Padre y Madre Celestial. Si empezamos un movimiento pacificador sobre ese fundamento, nuestra vida, de hecho, toda la historia, sin duda cambiará. Nuestra cultura moral evolucionará rápidamente. Podremos acelerar la evolución hacia un mundo de paz, trascendiendo las barreras religiosas y nacionales. Podremos realizar una vida de alegría y un mundo de paz, lo que es el deseo de todas las personas.

¡Jóvenes líderes!

La gratitud atrae la fortuna celestial, el perdón abre los corazones de la gente y el amor mueve los corazones de la gente. Seamos agradecidos por todo, perdonemos a nuestros enemigos, amemos a nuestro prójimo como a nuestra propia carne y sangre y trabajemos en unidad por la paz. ¡Jóvenes del Japón! Vayamos hacia un mundo más amplio y tomemos la iniciativa de salvar a este mundo.

¡Amado Padre y Madre Celestial!

Bendiga Usted a este país del Japón. ¡Por favor, permita que todos los hoy aquí reunidos lo asistan como a un Padre; no solo por un entendimiento intelectual, sino desde el fondo de sus corazones. Permita que todos los aquí reunidos vistan la armadura de la verdad, que vean el mundo con los ojos de la sabiduría y que con amor sean líderes en el logro de la paz por el bien de sus vecinos y de todo el mundo! Muchas gracias.

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Traducido por el Comité de Compilación de la Historia

CCH

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