El Gran Capitán

Escribe desde Argentina:

Ricardo Gómez

Como ya todos saben, la Selección Argentina de fútbol ha quedado en segundo lugar en el Campeonato Mundial de la FIFA Brasil 2014. Hay mucho para decir sobre este asunto, aunque mi intención es hacer foco en un aspecto no muy tenido en cuenta sobre la intimidad del grupo que nos representó en Brasil.
Los distintos Seleccionados de Argentina que han disputado los Mundiales se han caracterizado por tener Capitanes muy aguerridos. El Capitán Argentino debe tener un alto concepto de patriotismo, ya que por estos lares el fútbol no es solo un deporte. El público argentino, a su vez, es muy exigente con sus equipos, pidiéndole, sobre todo, que deje hasta la última gota de sudor en la cancha. Aun así, al revisar la historia de los Capitanes de la Selección Argentina, no todos estuvieron a la altura.
Desde el Mundial disputado en Sudáfrica en el año 2010, el joven Javier Mascherano llevó con hidalguía la capitanía del Seleccionado Argentino. Su característica de juego es entregar absolutamente todo en cada partido, y se ha erigido como el mejor ranqueado de entre todos los jugadores en reiteradas ocasiones. Desde el tiempo de la capitanía de Diego Maradona, único jugador Argentino en ser Capitán tres Mundiales, no se veía tanta garra para defender los colores.
Pero hay un problema: Maradona dejó una tendencia de la cual no sería muy sencillo desprenderse; esto es, relacionar al número 10 con el Capitán. A esto se le sumó la presencia de otro jugador excepcional: Lionel Messi. Todo apuntaba a que la capitanía debería decantar en el joven Messi, y así fue. ¿Cómo reaccionaría Mascherano ante este pedido de entregarle la capitanía a Messi?
La reunión fue entre el entrenador y ambos jugadores. El entrenador le planteó a Mascherano que tenía intención de darle la capitanía a Messi. La reacción de Mascherano fue de total entrega. Sintió alegría de que Messi fuera el nuevo Capitán de la Selección Argentina. Y no solo eso, sino que apoyó y alentó a Lionel desde la cancha. En este último Mundial vimos a Messi siendo Capitán del Seleccionado Argentino. No obstante esto, Mascherano fue quien hizo de Capitán, fue quien entregó todo y hasta llegó al punto de lesionarse al disputar una pelota.
¿Qué enseñanza nos deja esto? Mascherano podría haberse resentido por sentir que él era la persona más preparada para ser Capitán. Podría haberse abstenido de jugar como lo hizo. Podría haber pensado: “El Capitán es Messi, que se esfuerce él”. Pero Mascherano no hizo nada de esto. Siguió actuando como Capitán aun sin serlo. No se aferró a una posición, sino que puso a la totalidad por encima de lo individual. Mascherano no necesitó tener la cinta en el brazo para sentirse y actuar como Capitán. Le pasó la capitanía a Messi, pero él siguió actuando como Capitán.
Es alentador encontrar estas actitudes en personas tan expuestas, en jugadores de altísimo nivel competitivo, jugadores que lo tienen todo. Esta humildad es difícil de encontrar incluso en el ámbito religioso, lo cual no hace más que interpelarnos y hacernos reflexionar sobre cómo estamos haciendo las cosas. Actitudes como las de Mascherano deben ser resaltadas; y, de ser posible, imitadas.

Leo Messi luego del partido ganado ante Holanda

 

Mascherano saludando al Papa Francisco. En el centro Leo Messi
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3 thoughts on “El Gran Capitán

  1. Buenas Noches hermano, respecto al artículo del Gran Capitán con la finalidad de resaltar la humildad, muchas gracias con la intención, aunque yo me pregunto al leer el artículo, por qué no usó otra selección de fútbol para dar el ejemplo? resaltar que Argentina quedó de segundas en el mundial no me parece humilde, y mas en estos medios de comunicación,

    cordialmente,

    saludos,

    1. Buenas noches hermano. Cité el ejemplo de Argentina porque es la selección en donde se dio este caso en particular. Si bucea un poco por el blog, descubrirá que he escrito artículos sobre deportitas coreanos (Sohn Kee Chung, una historia Olímpica) y otro artículo sobre unos deportistas que rezaron por su compañero al quebrarse la pierna. Pero, y no es un dato menor, yo soy argentino, y estoy orgulloso de que mi selección haya salido segunda, pero no por eso, sino porque a su regreso donaron todos sus premios monetarios a instituciones donde se estudia el cáncer. Creo que sobran los motivos para hacer pública esa noticia. Bendiciones, gracias por pasar.

      1. Gracias Ricardo, estoy muy de acuerdo contigo, ha sido una excelente reflexion, me encanta el futbol

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