Practicando el Amor Verdadero en el Infierno (Parte 3)

Reflexiones del Sr. Kamyama sobre lo que pudo ver mientras estuvo con el Padre Verdadero en la Prisión de Danbury

9. Fui testigo de un hombre de un amor y una compasión profunda. Se interesaba personalmente en las vidas de las personas. Él les preguntaba a los presos: “¿Cómo están tu esposa y tus hijos? ¿Cómo es tu vida familiar?”, Etc. También les preguntó a cada uno de ellos: “¿Por qué has venido a esta prisión? ¿Cómo te va?” El Padre les hablaba en inglés, y quería conocer todos los detalles.
El Padre encontró que algunas de las personas que fueron condenadas a Danbury en realidad eran inocentes. Ellos habían sido presionados o amenazados por otras personas, de modo que no pudieron resistir y tuvieron que cargar con la culpa por el crimen de otros. Una persona fue amenazada con pistolas por algunos mafiosos que le dijeron: “Si nos traicionas vamos a matar a tu esposa y toda tu familia” Así que no tenía otra opción que reconocer el crimen e ir a la cárcel. Cuando el Padre se enteró de estas cosas sintió compasión y simpatía hacia esas personas. Una vez el Padre incluso me sugirió, “Tal vez deberíamos ayudar y contratar a un abogado, y darle a este hombre otra oportunidad y una nueva oportunidad para la justicia”
10. He conocido al Padre durante 12 años, pero por primera vez descubrí que el amor del Padre por la Madre es muy profundo. El Padre tiene muchos sentimientos tiernos para la madre. Cuando iba a esperar el momento en que podía hablar con la Madre en el teléfono, al Padre se lo veía muy tímido, como un niño que anhela ver a su mujer y está profundamente enamorado. Así, decía por teléfono “¡Omma, Mami, Mami, buenos días!” A veces parecía estar recién enamorado. Su relación es tan hermosa. Por cierto, una de las instrucciones que recibí de Padre antes de salir de la cárcel era enseñar a los miembros a expresar el amor entre marido y mujer de forma más abierta. Como japonés, yo nunca besaría a mi esposa delante de la gente. Así que cuando mi esposa me visitó en la cárcel, el Padre me empujó diciéndome: “Adelante, ¡dale un beso a tu esposa!” No tenía más remedio que hacerlo. Cuando el Padre se reuniría con la Madre en la sala de visitas, también la besaba. Tienen una hermosa relación, tan natural. A cambio de esto, la Madre se relaciona con el Padre con mucho amor. Observando al Padre y a la Madre cómo se relacionan entre sí, aprendí sobre el amor de una verdadera pareja. El Padre me dijo estos tres puntos: heredar el amor de los padres, expresar y revelar el amor entre marido y mujer, y enseñar a los niños el amor.
11. Con el fin de asistir al servicio de Juramento, el Padre siempre purificaba su cuerpo, tomaba una ducha y se ponía la ropa interior y calcetines limpios. Incluso si fuera domingo y el día siguiente fuera el primer día del mes, él volvía a purificar su cuerpo y a presentarse a sí mismo ante Dios purificado.
12. No importaba que ocurriese, en ningún caso el Padre dejaba de dar testimonio y enseñar a la gente a su alrededor.

Tomado del libro “La Victoria de Danbury, con el Corazón de un Padre”

Traducción al español:

Ricardo Gómez

Argentina

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