Lo que pensaba en mi estadía en la Prisión de Hungnam

Pregunta:

“¿Puede compartir su experiencia cuando fue estuvo en Hungnam como obrero en una fábrica de fertilizante nitrogenado?”

Respuesta:

Si hablo de mis experiencias allí, todos ustedes se van a poner muy serios y tensos. Una vez que empiezo a hablar de ello, voy a tener mucho que compartir. Cada episodio es una historia de lágrimas. Ahora que pienso en ese tiempo, era absolutamente necesario. Fue un período de tiempo necesario para mí. Un tiempo así es necesario para ustedes también.

Si alguien que está asumiendo la responsabilidad de salvar a toda la humanidad es golpeado una vez, sería una condición para diez mil personas de escapar de ser golpeados miles de veces cada uno. Una vez que entienden tal sacrificio en el pasado, eso dañará su corazón. Su corazón naturalmente sentirá dolor. De la misma manera, Dios siempre se acuerda de mis experiencias amargas. Porque sienten dolor por mí, ustedes están de pie en una posición noble en comparación con las personas que me persiguieron en el pasado. Se ponen de pie como amigos del Maestro (Rev. Moon) en un momento mirando hacia atrás en la historia pasada. Dado que el Maestro pasó por un período de tiempo semejante, puede hacer una condición delante de Dios que va a ir atrás en la historia y se convierten en amigos del Maestro en este tiempo, sabiendo lo que pasó. Sin una condición, eso no va a suceder. Por lo tanto, necesitan un tiempo para escuchar mi historia y darse cuenta de mi sufrimiento para derramar sus lágrimas. Así que, ¿debo empezar a contar mi historia? (“¡Sí!”)

El Rev. Moon fue a la cárcel tantas veces. Por lo tanto, yo soy un experto de las prisiones. Entiendo la vida desde el fondo de la existencia humana. Yo vi la realidad de la miserable vida de esta clase de personas. En la prisión, pasé mi vida diaria con todo tipo de criminales y ladrones. Yo dormía y comía alimentos junto con ellos. Incluso con los delincuentes más miserables que recibieron sentencia definitiva, es decir, la pena de muerte. Estábamos todos en la misma celda, juntos. Nunca olvidaré sus pensamientos y sentimientos.

Ellos preferían no oir decir sus nombres. Una vez que sus nombres eran dichos, podría ser la última vez que los llamaban por su nombre. Así, cada uno de ellos se sorprendía al oír su nombre. Una vez llamado, tendría que esperar un largo período de tiempo sin saber lo que se venía. Observando el Reverendo Moon pensó algo como esto. Si un recipiente se llena hasta el tope con agua y le dices a uno de ellos: “Si usted se pone el recipiente sobre su cabeza, camina por las calles de Tokio y no derrama ni una gota de agua, se le perdonará” hubiera sido posible para ellos hacer esto. ¿Entienden lo desesperados que estaban? Si hay una manera de sobrevivir, ellos iban a hacer cualquier cosa. Por lo tanto, debido a su apego a la vida, incluso mientras dormían seguían suspirando.

Al ver esa realidad, ella fue mi maestra, comparándome con ellos. Debo servir a Dios un montón más que ellos. Me preguntó, ¿puedo ofrecerle mi devoción sincera con un corazón más desesperado que los sentimientos graves del prisionero hacia su propia vida? Sinceramente, no estaba seguro. Entonces, una vez que oré por ellos diciendo: “Yo quiero tener un corazón más desesperado”. Sin embargo, nunca he estado en la misma situación, así que realmente no lo sé. Una vez que me pusieran en la misma situación, podría decir que no es un problema para mí la muerte. No será un problema. La verdadera pregunta que me hago es, si puedo consolar y confortar a Dios cuando enfrente a la muerte. Pensé en estos temas. Así que me hice a la idea de que, incluso si enfrentaba a la muerte, no iba a pedirle a Dios que me salvara. Más bien, era mi reto y pregunta cómo puedo consolar a Dios. Pensé en esas cosas.

Una vez que están en una situación miserable, Dios debe conocer cada uno de sus sentimientos y dolores. Como Dios les ama tanto, Él entiende cada pedacito de sus sentimientos y sufrimientos. Hay que saber que Dios experimenta más dolor y angustia que ustedes mismos al verlos sufrir. ¿Cómo pueden orar a Él, “Por favor, sálvame, Dios. Ayúdame a salir de esto”, ya que tú eres Su hijo quien debiera servirle con piedad filial. Si oran de esa forma no son hijos de piedad filial. Por lo tanto, yo decidí ser un hijo filial que puede confortar y consolar a Dios frente a tal situación. El maestro no reza a Dios cuando está situado en tal posición. Yo he recorrido este camino con esta determinación. No se pueden imaginar lo serio que he estado. No puedo olvidar lo que pensaba acerca de ese tiempo.

Sun Myung Moon
Junio 16, 1967
Charla especial en una reunion en Tokio
Sesión de preguntas y respuestas

 

Traducción:

Ricardo Gómez

Argentina

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