Yo también estoy indignado

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

La situación del mundo está llegando a un cambio de paradigma pocas veces visto. El factor común de este cambio es el pueblo, que, cansado de ver cómo los mismos de siempre se llevan las divisas, empezó a salir a las calles a mostrar su indignación. El movimiento de los indignados se propagó como reguero de pólvora por todo el planeta, y no tiene miras de detenerse.

Los países más mentados son España, por ser el país de origen, y Grecia, pero en otras latitudes las personas también salieron a protestar. Oceanía y Asia, Nueva Zelanda y Australia fueron solo algunos de los sitios donde la gente se reunió para pedir un cambio global y ser escuchados y comprendidos. Londres, Berlín, París, Francfort, Roma y Nueva York fueron también algunas de las capitales del mundo que más concurrencia anotaron en contra de un modelo sumamente injusto.

Si buscamos lo que amalgama a estos indignados del mundo podemos asegurar que es la búsqueda de igualdad ante la ley. Se quejan por los recortes en sanidad y educación, mientras, en contraposición, los mismos gobiernos que recortan y oprimen al pueblo salen a salvar a los grandes bancos con suculentas montañas de dinero. Estas estrategias neoliberales fueron muy frecuentes a lo largo de la historia, lo que ocurre es que el pueblo dijo basta.

La situación en Argentina

Mientras pasa esto en el mundo, ¿qué ocurre en Argentina? Comparemos:

En Europa hay recortes a la educación, mientras que en Argentina esa área se lleva casi el 7% del PBI, además de contar con educación libre y gratuita.

En nuestro país los hospitales públicos atienden a la gente, aun a los que carecen de recursos económicos. Se han otorgado cientos de miles de pesos al sector sanitario, ya sea en la confección de medicamentos como en la construcción edilicia y arreglo de los hospitales.

Mientras en gran parte del mundo se recortan y congelan los sueldos y las jubilaciones, Argentina ha recuperado las paritarias laborales, bastión más que importante para que los trabajadores luchen por su salario. Los jubilados, además, recuperaron el 13% que el monopolio Clarín les había robado con la tramoya de las AFJP, cuando se quedaron con 500 millones de dólares de lo pasivos. Tan preocupados que se muestran por los abuelos, pero fueron ellos quienes los esquilmaron.

Con estos pocos ejemplos usted deberá creer que Argentina vive su período más productivo y feliz. Pero no. Aun cuando los economistas más reconocidos del mundo, como el ganador del Nobel de Economía, Paul Krugman, asegura que el modelo económico a seguir es el de la Argentina, aun así hay muchos argentinos que están mirando otro canal. Y la pista de que miran otro canal queda de manifiesto en las protestas que por estos días vemos en algunas plazas de la Capital Federal.

Hacer golpear la cacerola a la empleada es de gente vip

Mientras en el resto del mundo los jóvenes salen a las calles arriesgando sus vidas para protestar por los recortes, aquí algunos salen a quejarse porque no pueden comprar dólares. Aun cuando son una minoría casi incontable, se los muestra como si fueran cientos de miles. Paralelamente a estas parodias, conglomerados de representantes de las patronales del campo se dan el lujo de tirar soja y alimentos en las rutas. ¿Entiende, querido lector, por qué estoy indignado? Toda nación tiene derecho a protestar, lo ampara la Constitución, lo que me indigna es que estos “indignados vip” lo hacen desde la opulencia, y vociferando no convicciones personales, sino los postulados de Clarín.

Estos portadores de cacerolas de teflón han usurpado nada menos que la Plaza de Mayo, un lugar mítico, en donde siempre se reclamó por los Derechos Humanos. Han mancillado esa plaza con esa parodia esgrimida al ritmo de Todo Noticias, canal que viene fogoneando a los televidentes para que salgan a las calles a representarlos. Es probable que entre el público haya alguien quejándose contra “los K” de forma sincera. Tiene derecho a hacerlo. Quizás no sepa quiénes son los que están digitando desde las sombras estas corridas. Posiblemente desconozcan que la Mesa de Enlace del sector rural es la que tiene el mayor número de trabajo infantil y en negro. Tal vez desconozcan que Todo Noticias y Clarín llegaron a su posición predominante torturando y amenazando a los dueños de Papel Prensa. Si no lo saben es bueno que lo sepan. Si sabiéndolo deciden seguir marchando junto a Cecilia Pando (defensora de los genocidas que robaron bebés) adelante, están en todo su derecho.

Cecilia Pando, defensora de represores, alentando a las personas
Cecilia Pando amenazando de muerte a Luís Duhalde durante una sentencia a represores

Mi opinión es que mucha de esta gente se queja porque el país ya no apuesta a la timba financiera, sino a la productividad y al desendeudamiento. También creo que hay mucha gente llenándose de un odio ajeno, un odio que no les pertenece. Y es ese odio el que los condena a golpear, ya que no pueden argumentar. Es razonable que Clarín tenga odio, ya que las políticas tomadas por este gobierno están en las antípodas de las tomadas por gobiernos anteriores. Pero que algunos tomen ese conflicto y lo hagan suyo demuestra el grado de pauperización de algunas mentes. Y es eso, justamente, lo que me llena de indignación.

 

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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