La cúspide de la zoncera

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

En octubre del pasado año los monopolios informáticos recibieron un golpe muy duro. No calcularon que Cristina Kirchner pudiera alzarse con más del 50% de los votos, y semejantes guarismos les movió las estanterías. Eso no significaría que se iban a quedar de brazos cruzados, obviamente. Como ya he dicho en otros artículos, la estrategia de los medios debería ser tratar de usufructuar esa tendencia a la queja que tanto caracteriza al porteño. Si se pudiera expandir cual fétido veneno esa costumbre, típicamente porteña, de quejarse absolutamente de todo por el territorio nacional, quizás haya algo de esperanzas.

La mencionada tendencia no es un invento mío, ni mucho menos. Se ha tocado mucho este tema en diversos artículos, y todos tratan de dilucidar la peculiar forma de ser de los porteños. Dicho sea de paso, es gracias a esa forma de pensar que alguien como el Ingeniero Macri puede prosperar. Pero el problema es que esa figura que ostenta el jefe del Pro, no está muy bien vista allende la capital federal. El desafío es, entonces, hacer potable una figura como la de Macri para el resto del país, lo cual equivale a decir: traspolar la idiosincrasia porteña a todo el territorio nacional. Para esto es vital la protección mediática. Macri es protegido como un bebé de pecho por los monopolios, afines con él no solo en los negocios, sino también en lo ideológico.

La diferencia en las formas de pensar y observar la realidad pude experimentarla en carne propia mientras hacía mi trabajo en un edificio muy concurrido de Mar del Plata, la ciudad número uno para las vacaciones de los argentinos en verano. Gracias a este modelo distributivo, cada vez vienen personas de los lugares más variados del país a pasar unos días, y no solo de Buenos Aires. Me tomé el trabajo de consultar a algunas personas para ver cómo pensaban, y las diferencias en las estructuras mentales de los porteños con los del resto del país son notorias. Veamos algunos ejemplos.

Pregunta:

¿Le gustan los nuevos trenes TALGO?

Respuesta del argentino:

“Muy lindos, por fin se puede viajar como un ser humano”

Respuesta del porteño:

“Esos son trenes que en Europa ya no se usan, somos un país de cuarta”

Pregunta:

¿Cómo vio los precios?

Respuesta del argentino:

“Hay de todo, se puede comer por cinco pesos y hay hoteles de cinco estrellas”

Respuesta del porteño:

“Un infierno. Esto pasa por culpa de Moreno”

Pregunta:

¿Qué va a hacer hoy que llueve?

Respuesta del argentino:

“Salimos igual a caminar”

Respuesta del porteño:

“No pegamos una, no pegamos. ¿Te das cuenta? Esto en Europa no pasa”

Pregunta:

¿Qué opina de la gran cantidad de personas que han venido a veranear?

Respuesta del argentino:

“Muy lindo, es bueno que gente que antes no podía venir ahora sí pueda”

Respuesta del porteño:

“De cuarta. Estos son todos negros cabezas, típico de este gobierno, darle a esta gentuza la posibilidad de creerse que son alguien”

Pregunta:

¿Qué opina de Fútbol para todos?

Respuesta del argentino:

“Bárbaro, por fin podemos ver los partidos”

Respuesta del porteño:

“Pan y circo”

Pregunta:

¿Cómo pasó las vacaciones?

Respuesta del argentino:

“Muy bien, por suerte pudimos descansar unos días”

Respuesta del porteño:

“Como la mierda. No se puede caminar, estás rodeado de negros cabezas, la inseguridad está terrible, el tránsito es un caos y la inflación nos está comiendo a todos” (dicho esto mientras acomoda los paquetes de comida que trae de la rotisería, las botellas de vino, luego de haber ido casi todos los días al teatro, haber alquilado una carpa y llevar regalos para todos sus familiares dentro del baúl de su cero kilómetro)

Podría seguir, pero creo que la idea ha quedado expresada. Desde luego, esto no quiere decir que TODOS los porteños son o piensan igual, solo hago referencia a cierta tendencia inobjetable. Y la pregunta se cae sola, ¿se puede ser tan zonzo como para negar la realidad que lo rodea? ¿Se puede ser tan mentecato como para no ver lo que ocurre en el país? Algunos han decidido ser tan obsecuentes como para repetir las zonceras malintencionadas de los monopolios, mientras que otros, mucho más avispados, tratan de disfrutar de un tiempo que presenta amplias posibilidades.

El desafío para Clarín y sus socios es, como dije, expandir esa forma tan peculiar de ver la vida que tiene el porteño hacia el resto del país. No será sencillo, ya que a lo largo y a lo ancho del país la gente puede ver con sus propios ojos las rutas que se hacen, las escuelas que se levantan, y creen eso, no las mentiras de Todo Noticias.

Preparémonos de forma estoica para ver los intentos hercúleos de los monopolios en tratar de hacer potable la figura, digamos, algo insulsa (por ser generoso) del Ingeniero Macri a nivel nacional. Tienen algo más de tres años para trocar la imagen desprolija y poco afín al trabajo del Ingeniero del Pro hacia algo más digerible y presidenciable. Pobre Magnetto.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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