El poder de la inspiración

Escribe desde los Estados Unidos: Rev. In Jin Moon

In Jin Moon
In Jin Moon

Diciembre 18, 2011
Chicago

Buenos días, Chicago. Estoy encantada de estar con ustedes en esta hermosa mañana de domingo. Estamos teniendo una semana bastante emotiva aquí. Esta noche tuvimos un maravilloso baile social de salón, y escuché que fue un gran éxito. Nuestra comunidad vino y celebramos este momento hermoso en Chicago con diferentes ministros y pastores del distrito, quienes han venido a disfrutar de la camaradería en este fin de semana, y con la hermosa segunda generación, que fueron el momento cumbre de la noche.
Como una madre que tiene cinco hijos, siempre estoy pensando sobre lo que nosotros como familia y como Movimiento podemos hacer para inspirar a esta juventud para que tengan una visión de lo que pueden ser, y qué contribuciones pueden hacer a la sociedad para que cambie el mundo para bien. He estado pensando larga y arduamente acerca de esto a lo largo de los años, y sé que nuestros Padres Verdaderos también han pensando acerca de esto por muchos años.


El Poder: la Habilidad de Influenciar

Cuando nuestro Padre y Madre Verdaderos vinieron a este genial país de América a principios de 1970, el Padre tuvo una gran visión de este país. El Padre sabía que América estaba providencialmente preparada para trabajar junto al Mesías para participar en las grandes noticias de último momento. A lo largo de los años y los siglos, nuestro Padre Celestial ha bendecido a este país para que sea el país de la prosperidad, no para sí misma, no por su propio poder y gloria, sino para que pueda ser el agente de cambio en nombre de todo el mundo.

Cuando yo era estudiante de ciencias políticas tomando mi primera clase introductoria, una de las cosas que más profundamente me influenciaron fue cuando mi profesor, en el primer día de clases, definió lo que significaba el poder. Él dijo: “El poder significa la habilidad de influenciar”. He pensando largamente acerca de esta maravillosa habilidad de influenciar.
Cuando Padre y Madre hablan de la responsabilidad providencial de América, y cuando veo cómo Dios ha bendecido a este país con tremendo poder y prosperidad, a menudo me he preguntado qué puede hacer América para transformar el mundo y dar comienzo a un verdadero y significativo milenio de amor verdadero.
Creo que el Padre y la Madre estaban en lo cierto al pensar que América ha estado preparada como un país providencial ante el mundo y, por eso, tiene la responsabilidad de ejercer ese poder, es decir, la habilidad de influenciar al mundo. Creo que América tiene que influenciar al mundo no con las ideas del capitalismo o de una vida superficial, sino con la inspiración verdadera de su propia herencia Cristiana que se asentó y empezó en la Costa Este de América, y permitió a los Peregrinos dar lo mejor de sí para construir esta hermosa ciudad sobre una colina.
América nace de aquella profunda herencia espiritual Cristiana. Así que tenemos que aprovechar ese legado espiritual y entender que sin Dios, el poder o la habilidad de influenciar, el mundo no tiene dirección. Ser poderoso y bendecido con tanta prosperidad es como tratar de contener una masa de plutonio. Cuando su poder no es aprovechado, centrado, estabilizado con un propósito y una misión, puede crear una horrenda destrucción y causar estragos a cualquier persona que se acerque a ella.   
Pero cuando la fuerza de algo como el plutonio es aprovechada, de acuerdo a una visión centralizada, con un progreso estable y consistente y de acuerdo a un propósito y meta definidos, una inmensa cantidad de bien puede ser logrado, y una inmensa cantidad del buen tipo de influencia puede ser ejercida en el mundo para efectuar un cambio monumental, para hacer de este mundo uno mejor del que tenemos ahora.


“Un Mundo, Un Corazón”

A veces la gente ha venido a mí y me ha dicho: “Tenemos tantos problemas en nuestro mundo hoy. Tenemos los problemas de la desintegración familiar, los jóvenes no están centrados, no tienen una meta fija, sólo quieren desperdiciar su preciada vida”. Tenemos muchas personas que no aprecian la vida y que no aprecian la oportunidad de vivir agradecidos a Dios de que somos Sus hijos e hijas. Muchas personas han tratado de responder a estas preguntas por sí mismos; muchos han preguntado a queridos pastores y ministros, y ellos han hablado conmigo largo y tendido: “¿Cómo inspiramos a esta gente? ¿Cómo hay que hacer para que quieran ser mejores personas? Intentamos lo mejor como pastores, damos lo mejor como educadores. ¿Cómo lo hacemos?”
Cuando la banda cantó recién la canción “One World, One Heart” nos recordó a todos que no importa de dónde venimos en la vida, lo que queremos es un mundo seguro, pacífico y lleno de amor para nuestras familias, nuestra nación, y nuestro mundo. Queremos un lugar donde los padres podamos estar seguros de que si mandamos a nuestros hijos a las escuelas públicas, no tendremos que luchar contra los horrores de los terroristas suicidas que quieren matarse en las escuelas, o tener miedo de los estudiantes tan indignados contra la sociedad porque se sienten tan fragmentados, descuidados, e ignorados que deciden tomar la violencia en sus propias manos y causar destrozos y destrucción matando a sus compañeros.
¿Qué hacemos en una situación como ésta? ¿Cómo podemos crear este mundo y este corazón? A lo largo de los siglos, diferentes filósofos, pensadores, educadores, pastores, y líderes religiosos han intentado contestar la pregunta: “¿Cómo podemos construir este mundo, este corazón?”
Muchos de los grandes pensadores, educadores, y maestros han tratado de abordar el problema al tratar con los efectos en la sociedad, con cosas como el embarazo adolescente, dándoles condones a los chicos y tratando de enseñar educación sexual, sin darse cuenta que sólo tratar con los efectos es una solución pasajera. Lo que de verdad debemos hacer es volver a la raíz del problema, y abordar las razones o causas de por qué tenemos una epidemia de embarazos adolescentes o de suicidios.
Un amigo me contó que cada 14 minutos alguien en el mundo intenta quitarse la vida, y cada dos minutos alguna chica en el mundo está siendo violada. Este es el estado de nuestro mundo moderno. Entonces, ¿cómo seguimos adelante creando la cultura y el ambiente en el cual todos quieran ser parte de aquel “un mundo, un corazón”?


Aprovechando nuestra Divinidad

Algo genial acerca de los Padres Verdaderos es que ellos vienen como el Mesías, como el paradigma viviente del amor verdadero. Ellos no vienen para hacer frente a los efectos de las enfermedades aportando soluciones pasajeras; ellos vienen a hacer frente a la raíz del problema, empezando  por el comienzo, la Caída humana. Ellos vienen a enseñarnos que no podemos hacer frente a los efectos, las enfermedades de la sociedad, sin responder a las preguntas acerca de las calidades internas de ser un hijo o hija divinos y eternos de Dios. Tenemos que inspirar la divinidad dentro de cada persona como únicos, eternos, y amorosos hijos e hijas de Dios antes de que intentemos cambiar el mundo.
Nuestro Padre y Madre Verdaderos traen un mensaje de profunda esperanza, pero también nos dicen que tenemos que empezar desde el principio. Debemos hacer frente a la caída. Debemos responder a las preguntas de por qué los hombres y las mujeres se han desviado de Dios. De la misma manera, nuestros Padres Verdaderos, a través de esa sustancia original de los seminarios del Principio Divino, comparten noticias de última hora con más de 3.000 ministros, están inspirando a los ministros cristianos a volver a la raíz de lo que era Estados Unidos. América fue fundada en el amor de Dios, y si queremos hacer frente a los problemas de la rebelión adolescente, de personas que no están siendo guiados o dirigidos, y de personas que trabajan con adicciones de todo tipo, entonces tenemos que aprovechar el espíritu divino dentro de ellos. Debemos comenzar una revolución del corazón moviendo al espíritu.
Nuestro Padres Verdaderos están diciendo que no podemos ser agentes de cambio para el mundo sin ser un agente de cambio empezando por nosotros mismos, tú y yo. Nosotros, como Unificacionistas y como personas de fe, sabemos que estamos viviendo en un tiempo sin precedentes. Estamos de pie en el umbral de un nuevo milenio. Dependiendo de las decisiones que tomemos hoy en día, la humanidad se enfrenta a la posibilidad física y literal de hacer volar nuestro mundo si seguimos por el camino por el que hemos ido, pensando sólo en nuestros propios intereses, llenos de codicia, y pensando sólo en poder y fortaleza externa.
Pero nosotros, usted y yo, fundamentalmente somos seres espirituales, movidos e inspirados por el espíritu. Si entendemos esto, entonces en lugar de ver el poder como algo que controla, mantiene y reprime totalmente el alma, nos damos cuenta que cuando el poder de los seres divinos es correctamente aprovechado, centrado y neutralizado con la guía de nuestros Padres Verdaderos, podemos tener el poder no sólo de influirnos mutuamente, sino para influenciar al mundo. Asimismo, América, como la gran nación dispuesta a ejercer el tipo correcto de influencia en el mundo, tiene la responsabilidad de inspirar a todos hacia la grandeza y hacia un milenio Pacífico.


Nuestros talentos provienen de Dios

Lo interesante de ser un Pastor Principal es que tengo que recorrer todo el mundo, y una de las cosas de la que me he dado cuenta es que no importa donde vayas, no puedes escapar a las películas de Hollywood. No importa donde vayas, tienes MTV y VH1. No importa donde vayas, siempre puedes escuchar música estadounidense. Es increíble cómo puedo ir a Moscú y cantar una canción de los Rolling Stones, ¡y todo el mundo canta conmigo! Puedo ir a Nigeria y cantar una melodía de Janis Joplin, y todo el mundo canta. Puedo ir a Japón y cantar una canción de Three Doors Down, y todo el mundo las canta.
América tiene un formidable poder sobre el mundo en términos de su cultura de entretenimiento. Muchos de los jóvenes están viendo programas como MTV y VH1 con espectáculos como “My Crib” (Programa que emite la MTV) que los llevan en un tour de mansiones de todos estos grandes cantantes, con su riqueza superficial, sus coches y juguetes, sus piscinas y Jacuzzis, sus mujeres y sus hombres. Estos jóvenes pueden estar pensando, “Quiero eso. Quiero ser definido como parte de los “Millennials”, la generación “mostrame el dinero”.
Una enorme cantidad de influencia que sale al mundo diciendo: “lo único que tienes que hacer es utilizar tu talento dado por Dios para tener éxito y hacer lo que quieras”. Pero lamentablemente, la mayoría de los artistas no se dan cuenta que cuando tienen la oportunidad de tener éxito, es porque se les dio un talento especial para aprovechar su creatividad, que no provienen de ellos; proviene de Dios.
Independientemente de cuán sorprendentes sean sus talentos, Dios los pone bajo su cuidado para que, cuando se llega a tener éxito y se está en condiciones de aprovechar ese poder para influir en las personas que le rodean, pueda hacerlo responsablemente. Pero debido a nuestra cultura de medios de comunicación y la insistencia en la superficialidad y el dinero, siendo este el objetivo final de la vida de todo el mundo, mucha gente joven tiene serias luchas sobre el significado y el propósito de la vida. ¿Nada es más importante que hacernos ricos y tener esa mansión, tener ese coche, tener el tipo correcto de esposa o esposo? Este es el tipo de cultura en la que los jóvenes están creciendo.

El poder del espíritu

Nuestros Verdaderos Padres vinieron a este país y trabajaron con la primera generación no para que los americanos sean adictos a la comercialización superficial, que es en lo que se ha convertido América, sino para volver al principio, a la razón por la que se fundó América y por qué América fue grandiosa. Nuestros Padres Verdaderos no predicaron un mensaje sobre el poder. Ellos nos enseñaban sobre qué nos mueve a nosotros, nos inspiraban por la enseñanza sobre el amor verdadero, que lo más importante es el amor, que el idioma más exquisito es el amor.
Todos nosotros nacimos para amar y ser amados. De esa manera, nuestros Verdaderos Padres inspiraron nuestros espíritus, y eso es lo que hizo que todos ustedes decidieran cambiar su vida. No sé cuántos hermanos y hermanas han venido a mí durante años a decirme: “yo era un estudiante de 21 años de edad en Ivy League, (Un grupo de ocho universidades en el noreste de los Estados Unidos, son considerados como los mejores colegios del país) pero en el Colegio estaba irremediablemente perdido; No tenía una visión, no tenía una meta en la vida. Estaba totalmente desilusionado con mi Gobierno, desilusionado con mi familia. No estaba seguro si quería vivir. Pero conocer al Padre y a la Madre cambió mi vida porque inspiró mi espíritu. Movilizaron a mi espíritu. Me permitió experimentar el poder del verdadero amor, y eso es lo que me hizo tomar esta decisión. Esta es la razón por la que me decidí a formar parte de su familia y convertirse en hijo de Dios”.
El Buen Libro dice en Zacarías 4:6, “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”. Es el poder del espíritu el que se mueve y nos cambia a todos nosotros. Cuando pensé en este pasaje, me di cuenta de que Dios está hablándonos a nosotros como un padre. Tenemos hermosos hijos. Conocieron a algunos de ellos ayer en el Generation Peace Choir. Muchos padres vienen a verme y me preguntan, “¿Qué puedo hacer para ayudar a aprovechar el talento y la fuerza que tienen mis hijos, para ayudarles a centrarse en su persistencia y esfuerzo, para que puedan convertirse en una gran persona? ¿Tengo que convertirme en un padre estricto que vigila a su hijo 24-7? (24 horas los siete días de la semana) ¿Tengo que convertirme en una madre que es como un guardián de prisión, siguiendo al niño por todas partes, diciendo: “no fumes, no hagas esto, no lo hagas” por lo que todo es una lista de NO?”
De tal manera que estamos encarcelando a nuestros hijos bajo nuestro cuidado, nuestro poder y nuestra fuerza. Pero, ¿saben qué? Tarde o temprano, si eso es lo único que experimentan en una familia, cuando salen de casa para ir a la Universidad, si su espíritu no se movilizó y no tienen la oportunidad de decidir por sí mismos qué tipo de ser humano quieren ser, al minuto siguiente que dejan nuestra cárcel van a hacer lo que quieran.
Animo a los padres a mirarnos a nosotros mismos, a mirar nuestra comunidad. Tenemos tantos miedos como comunidad porque el regalo de un niño es maravillosamente precioso. Nuestros hijos son seres angelicales, puros y perfectos enviados a nosotros por el Padre Celestial, quien los ha puesto a nuestro cuidado y nos pide que experimentemos el corazón paternal que Dios tiene para con ustedes y para conmigo, por lo que podemos entender cuánto valemos para Dios, nuestro Padre Celestial.
Muchos de nosotros vemos el mundo alrededor nuestro: los disparos en los colegios, la violencia, las adicciones, la destrucción, y nos consumimos por el miedo de lo que podría sucederles a nuestros hijos. Podemos estar tan consumidos con este miedo que no comprendemos que no les estamos dando a nuestros hijos las herramientas para ser un ser humano sano, competente y responsable si siempre mantenemos a nuestros hijos en una burbuja, bajo nuestra atenta mirada, diciéndoles, “Esta es la lista de cosas que no se pueden hacer”.


La importancia de la inspiración

Aquí en Lovin’ Life, estamos alentando a los padres a aprender de nuestros errores. Hemos hecho un gran trabajo de unidad con los Verdaderos Padres durante los últimos años, y durante los últimos 40 o 50 años hemos estado en el desierto, luchando por nuestra supervivencia contra los vientos de persecución, abuso y el desconcierto que estaban girando alrededor de nuestra comunidad. Estuvimos en la batalla, sosteniendo obstinadamente la posición en nuestras trincheras, básicamente diciendo: “Necesitamos sobrevivir de alguna manera”.
La mentalidad de los años salvajes nos ha seguido, incluso a medida que transitamos hacia la edad del asentamiento. Este es el momento cuando debe cambiar la mentalidad de supervivencia, y se debe trascender hacia una mentalidad de prosperidad. Estábamos destinados a la grandeza. Estábamos destinados a amar la vida. Estábamos destinados a vivir una vida plena y satisfactoria, una vida amorosa. Muchos de nuestros hábitos de la época del desierto aún viajan con nosotros hasta el día de hoy. He hablado con muchos padres acerca de la lista de cosas que no pueden hacer que les hemos dado a nuestros hijos. Yo les he dicho: “En esta época del asentamiento, cuando debemos pensar no sólo en la mera supervivencia, sino en la prosperidad de nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra sociedad, nuestra nación y nuestro mundo, tenemos que empezar a pensar, ‘¿cómo no solamente sobrevivir, sino cómo nos levantamos adultos jóvenes sanos, competentes y responsables?”
Este es el momento de cambiar nuestra forma de pensar de esa lista de todas las cosas que no podemos hacer, todas las cosas de una vida de negación a algo que es mucho más profundo e inspirador. Recuerdo que cuando mis hijos tenían tres y cuatro años desesperadamente querían salir y jugar bajo la lluvia, en la tormenta, en la nieve, no les importaba. Pero yo, consumida por la ansiedad y la preocupación por ellos, siempre les decía: “Por favor, quédense adentro. Ustedes no pueden salir hoy, pero ¿por qué no hacemos otra cosa en lugar de salir?” Yo trataba de inspirarlos.
Pero cuando les dije que no podían salir y jugar, simplemente decirles que no podían no era suficientemente bueno. Cuanto más les decía que no podían, más querían ir fuera. Incluso llegué al punto de ocultarles sus botas porque no quería que ellos salieran en medio de una ventisca. Pero, adivinen qué, ¡se pusieron sus sandalias y salieron igual!
Observé a esas pequeñas criaturas con gran fascinación. Ejercité mi poderío, mi control y el poder sobre mis hijos diciendo: “yo soy tu mamá. Te vas a enfermar. No se puede salir; no se puede jugar en la nieve; no se puede construir un muñeco de nieve”. Pero me di cuenta de que la razón por la que ellos fueron tan combatientes conmigo y buscaron esas formas ingeniosas y creativas para salir de todos modos y hacer lo que querían, era porque yo no les había dado una razón inspirada de por qué no podían hacer eso. No movilicé sus espíritus. Yo estaba simplemente diciéndoles qué hacer. Fui diciéndoles lo que ellos no podían hacer, pero no los había inspirado con todas las cosas que sí podían hacer.
Fue entonces cuando me di cuenta de un punto importante sobre mi propia vida de fe en este Movimiento que hoy es relevante para la primera y segunda generación. Siento que tengo un papel especial cuando se trata a nuestra relación con la primera generación, especialmente con los padres. Unirse a la Iglesia, poseer esa decisión porque fueron movilizados por los Verdaderos Padres, y haber tomado esa decisión por ustedes mismos, porque tuvieron una experiencia de conversión, es muy diferente de la experiencia de alguien que nació en este Movimiento. Para aquellos de nosotros nacidos aquí, en cierto sentido todo nos fue dado a nosotros. Todo me fue dado. No me di cuenta lo valiosos que son los Verdaderos Padres hasta que decidí que son quienes son.
Mi educación fue muy similar a la de muchos de nuestra segunda generación que creció en este Movimiento. Nos dieron como diamantes cuando éramos bebés, y se nos dijo: “Esta es una piedra muy, muy preciosa. Esto es una cosa increíble llamada amor verdadero. Cuida de él. Ámalo. Atesóralo”. Los niños que tienen dos o tres años no saben la diferencia entre un cristal y un diamante. Les das a los niños algo reluciente, y ellos piensan que es un juguete. No saben cómo distinguir entre un diamante y un cristal. Se divertirán con ella. Mi hija amaba tirar mi anillo de diamantes en el retrete. Estas son las cosas que te das cuenta cuando intentas darle a un niño algo que él o ella no está preparada para entender, y no va a apreciar tanto como el padre.
En mi vida de fe fui criada para decir que los Padres Verdaderos son los Padres Verdaderos. Recuerdo cuando iba a las conferencias del Principio Divino desde el momento en que me sentaba. En el momento en que llegué a ser una joven adulta, yo había oído hablar mucho de estas cosas, tantos diamantes habían sido arrojados hacia mí, que no conocía su valor. Tuve que buscar e ir por un largo viaje en el que decidí estudiar las diferentes religiones del mundo. Luego llegué a darme cuenta de que había algo profundo en el Principio Divino, en el concepto de nuestros Verdaderos Padres. Cuando mi espíritu fue movilizado, es cuando decidí que quería ser una eterna hija de Dios.
Al igual que la primera generación que tenía esa experiencia de conversión, tenemos que dejar un espacio para que nuestra segunda, tercera y cuarta generación que nacen en el Movimiento llegen a un punto en sus vidas cuando hacen su propia decisión sobre quién o qué quieren ser, porque ellos se han movilizado por el espíritu. Ninguna cantidad de poder va a hacer el trabajo. De alguna manera tenemos que llegar a estos jóvenes, mover sus espíritus e inspirarlos para amar y ser amados. Es así cómo queremos cambiar el mundo.
El Buen Libro dice que no es por el poder, sino por el espíritu. Todos buscamos ser inspirados por otros, por Dios, y todos buscamos ser inspirados por nuestros Padres Verdaderos. Como pastor principal, sé que mi trabajo no es hacer que la congregación sea adicta a mí. Mi trabajo como pastor principal consiste en otorgarles el espíritu de Dios y el espíritu del verdadero amor, darles las herramientas para ser un ser humano sano, competente y responsable para que puedan salir al mundo y hacer ese cambio, ser agentes de cambio.
Si yo fuera un pastor que sólo quiere una audiencia cada domingo para obtener una satisfacción temporaria, no estaría haciendo mi trabajo. Mi trabajo es vivir por el bien de otros. Mi trabajo es elevarlo a ustedes y a todos los hermanos y hermanas y los niños a ser el pueblo inspirado que estaban destinados a ser, mover su espíritu para que pueda decidir qué tipo de personas desean ser.
Asimismo, nosotros como padres tenemos que pensar de forma proactiva y no siempre reaccionar mal debido a nuestros temores del mundo debido a lo que podría pasarle a nuestros hijos. Hay un viejo dicho en Corea: “No les dé a los niños dinero; deles un libro. No les alimentos a los niños; enseñeles cómo plantar y cosechar en el campo. No les dé a los niños dinero; enséñesle el valor del trabajo duro”. Lo que este refrán está tratando de decirnos es que a veces por nuestro amor hacemos demasiado por nuestros hijos.

“Poder” vs. “no poder”

Podemos imaginar una madre, una madre típica de Asia, muy sacrificada, entregándose a su familia. a su esposo e hijos. Ella es la estereotipada madre asiática, la que nunca sale de la cocina, pero trabaja día y noche proveyendo a la familia. Ella cocina, va a las tiendas, limpia y lava la ropa para la familia. Ella trabaja muy duro, porque su corazón es de amor. Ella quiere servir a sus hijos.
Sin embargo, ella hace su trabajo tan bien, tan persistente y consistentemente que nunca sus hijos tienen la oportunidad de lavar los platos, sacar la basura o lavar su propia ropa. Aquí está ella, consumida por la mentalidad de víctima, viviendo una vida de negación y de miseria que ella misma, en cierto modo, puso sobre sí. Su corazón es puro, es que quiere vivir por el bien de los demás, y es así que dando, muriendo por el bien de los demás, no se da cuenta de que muriendo no está siendo el tipo adecuado de madre que cría niños sanos, competentes y responsables. Ella hace un trabajo tan bueno siendo una sierva que se olvida de ser madre. Ella hace un gran trabajo siendo una sierva, tanto que se olvida de ser una esposa.
Esta es la situación en la que me encuentro muchas veces. En cambio, esta devota madre tiene que darse cuenta: “Tengo cuatro hijos, y tengo que compartir mi responsabilidad”. Al principio, el niño no va a limpiar como la madre lo hace. Un niño no va a planchar las camisas como la madre lo hace. Pero con persistencia, esfuerzo y dedicación, el niño crecerá y llegará a ser mejor, el niño aprenderá el corazón de vivir por el bien de los demás, y el niño va a estar agradecido con su padre y su madre. El hijo también se sentirá competente, que él o ella pueden hacer estas cosas, ser bien versados en lo que respecta a la cocción de la comida, lavar la ropa, y la construcción de la confianza en sí mismos de ser una persona responsable. Eso es lo que crea ganadores al final.
Muchos sociólogos y psicólogos han estudiado qué es lo que hace a los ganadores. Han ido a los peores barrios en Estados Unidos y las más difíciles y violentas zonas de todo el mundo con el fin de encontrar la cosa más importante que permite a algunos niños, que vienen de los peores ambientes, convertirse en grandes seres humanos que son agentes de cambio. Han estudiado por qué tantos niños se pierden y sucumben en ese medio ambiente tan destructivo.
Los resultados son fascinantes. Como he dicho antes, yo crecí con una lista de cosas que no podía hacer: no podía salir, no podía salir a bailar, no podía beber, pero nadie me dijo lo que sí podía hacer. Nadie me dijo: “Usted puede hacer una fiesta toda la noche, pero ¿qué te dejará eso al final? Tal vez podrías querer sacrificarte saliendo todas las noches en lugar de encontrar los talentos y la pasión que Dios te ha dado. Es posible que desees aprovechar tu creatividad y descubrir para qué naciste. Si te aplicas, puedes llegar a ser el presidente de los Estados Unidos, o Florence Nightingale, o Mahatma Gandhi”. Nadie me dijo estas cosas.
Yo estaba consumida por la sensación de ser una prisionera en mi propia casa, mi propio Movimiento, mi propia sociedad, porque tenía una lista de todas las cosas que no podía hacer. A menudo he pensado, ¡qué hubiera sido si alguien me hubiera dicho lo que podía hacer!, no sólo haberme dicho lo negativo, sino adoptar una postura proactiva en mi vida, guiándome y diciéndome todas las cosas que podía hacer, diciendo, por ejemplo, que yo debería preservarme a mí misma como el hermoso regalo que todos esperamos para Navidad o para un cumpleaños.

Preservándonos a nosotros mismos para la Bendición

Yo sería la primera en decir, cuando alguien me da un regalo, que lo que quiero es una caja muy bien empaquetada, y en el interior quiero encontrar algo que sea significativo y valioso. Y, por lo general, la expectativa es que va a ser algo nuevo. Si alguien me hubiera dicho que la razón por la que esperamos y nos preparamos para la Bendición es porque queremos darle a la persona que vamos a amar eternamente lo más grande que podemos dar, que es el don de nuestro amor; si alguien me lo hubiera dicho de esa manera, habría sido mucho más inspirador que solo decirme que no puedo tener una cita, que no puedo tener relaciones sexuales, y no puedo salir con toda esa gente.
Alguien me dijo que había que esperar porque somos hijos e hijas eternos y divinos de Dios, nuestro Padre, quien desea para todos nosotros que seamos eternamente felices con alguien que entiende cuan inmensamente valiosos y profundos somos infinitamente, eso me hubiera inspirado, a mi y muchos hombres y mujeres jóvenes, a tomar las decisiones correctas. Esa persona especial sería alguien que entiende a Dios, nuestro Padre Celestial, y que nos comprenda a usted y a mi como dones preciosos de amor de nuestro Padre Celestial, algo que tenemos que atesorar y compartir con un corazón agradecido.
Al pensar en los regalos de Navidad, pienso en un familiar mío que es famoso por dar regalos de Navidad, porque esa persona ama volver a empaquetar viejos regalos. Los juguetes que les habían dado a mis hijos eran viejos, vinieron en el paquete original, pero debido a que la caja había sido abierta fueron cerrados de nuevo. Cuando mirabas el interior de los juguetes, los neumáticos estaban gastados y la antena se había perdido. Este era el tipo de regalo de Navidad que mis hijos no esperaban. Tenían la esperanza, “Si me dan un regalo, yo espero que sea nuevo”.
Del mismo modo, alguien me dijo que los jóvenes que conseguían a alguien valioso era como recibir el mejor regalo de Navidad o de cumpleaños de la vida, creo que hubiéramos tomado el mensaje con el corazón. Todos queremos recibir un presente nuevo. Nadie quiere un regalo usado. ¡Qué maravilloso sería si pudiéramos inspirar a la juventud de nuestro Movimiento a que quiera ser un gran regalo para su futuro esposo, preparándose a sí mismos y trabajando en sí mismos siendo responsables, saludables y competentes seres humanos. Entonces, el momento en que son llamados por Dios y sus padres para asistir a la Bendición, que puedan estar preparados para experimentar en toda su magnitud y profundidad la enorme responsabilidad que se pone en su cuidado, en su camino hacia la siguiente fase de sus vidas.
Me he dado cuenta que en muchos aspectos, las cosas que me pasaron como miembro de mi familia son las mismas cosas por las que nuestros hijos están pasando ahora mismo. Este es el momento en que debemos estar pensando en cómo podemos movilizar el espíritu de estos jóvenes. Y la forma en que se los puede mover e inspirar es dándoles una clara visión y un sueño de en lo que se puede y en lo que pueden trabajar, y decirles que nada es imposible. Ese es el tipo de mensaje que mueve el espíritu, que hace que un niño quiera ser el agente de cambio.

Combatiendo a los quebrantadores de Fe en Japón

Tenemos un gran ejemplo en CARP. Un hermano joven llamado Seijin Tranberg fue a la universidad y quedó totalmente inspirado por la visión de que él podría ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Él dijo: “¿Por qué no? Podría ser el próximo presidente de los Estados Unidos” Así que decidió no solo ir a la universidad y meter las narices en los libros, sino ser un agente de cambio en su campus. Quería ser alguien que pueda ejercer el tipo de influencia sobre sus colegas, los estudiantes, para que pudieran ser catalizadores inspirados en el mundo. Fue como un orgulloso Unificacionista, como un orgulloso representante de la segunda generación. Él compartió su fe con libertad y naturalidad, y habló con los niños sobre algunas de las cosas que estamos tratando, sobre todo en Japón.
Como ustedes saben, he hablado sobre esto una y otra vez. Tenemos el tema de los rompedores de fe sin precedentes en Japón, y mis hermanos y yo, desde el año pasado, nos sentimos llamados por Dios para poner fin a estos desprogramadores de la fe sin precedentes. Japón, como ustedes saben, es una de las grandes superpotencias del mundo, pero todavía se niega a entender que los Unificacionistas, como ciudadanos de ese gran país, tienen el derecho de ejercer su libertad religiosa, hacer su propia elección en cuanto a cómo quieren ejercer su fe. Muchos de nuestros hermanos y hermanas en los últimos 30 años han sido secuestrados contra su voluntad. Este tema de los rompedores de fe llegó con fuerza a nuestra atención cuando uno de nuestros hermanos, el Sr. Goto, fue puesto en libertad después de haber sido mantenido cautivo por su familia y por desprogramadores durante 12 años y cinco meses. No estamos hablando de 12 meses y cinco días, estamos hablando de 12 años y cinco meses.
Muchos hermanos y hermanas han sufrido un destino similar. Y muchas hermanas durante el tiempo de cautiverio han sufrido abusos no sólo físicos y mentales, sino también sexual. Como mujer siento una indignación terrible hacia lo que se está haciendo a nuestras queridas hermanas en Japón. El gobierno de Japón tiene que reconocer las atrocidades que están teniendo lugar. Si es que profesan ser una de las grandes superpotencias, que se rige bajo una constitución que fue instituida por el general Douglas MacArthur después de la Segunda Guerra Mundial, que garantiza la libertad religiosa para todos sus ciudadanos, entonces el gobierno de Japón debe asegurar que a nuestros hermanos y hermanas se les otorgue el derecho a elegir.
Nuestros hermanos y hermanas japoneses eligieron la forma en que querían vivir su vida de fe, ya que fueron movidos por el espíritu. Inspirados por nuestro Padre y Madre Celestial. Inspirados por nuestros Padres Verdaderos. Inspirados por nuestra comunidad, y se dieron cuenta de que tienen ahora la oportunidad de hacer algo que Jesucristo no tuvo la oportunidad de hacer hace 2.000 años. Se dan cuenta de que este es el momento de la gran noticia, cuando nuestros Padres Verdaderos están aquí. Se dan cuenta de que este es el momento en el que podrían cambiar la caída del hombre por ser injertados en el linaje celestial y convertirse así en una familia bajo Dios.
Estos hombres y mujeres hicieron su elección, ya que fueron movidos por el espíritu, a diferencia de lo que la gente piensa que es el poder del Reverendo Moon y la posibilidad de que les lave el cerebro. No. Ellos fueron trasladados por la revolución del amor verdadero, por el espíritu. Ellos fueron trasladados, ya que reconocen una visión que pueden justificar en su vida. Esto es lo que mueve a la gente a la grandeza.

El papel de un Mentor

Lo que los sociólogos y psicólogos han comprendido es exactamente eso mismo, a través de sus estudios de los niños de los peores barrios y las familias más difíciles, que de alguna manera, resultan ser los ganadores. Un gran ejemplo es Oprah Winfrey. ¿Cómo pudo tener una mujer proveniente de ese tipo de barrio el deseo y la voluntad para convertirse en lo que ella había soñado? Es porque ella fue intervenida por el espíritu, con la visión de lo que ella podría ser.
Y cuando uno estudia estos hallazgos de niños exitosos que logran levantarse desde los difíciles charcos o los desórdenes de la vida y se convierten en grandes personas, se observa que, primero y ante todo, cada uno de ellos tenía un adulto en sus vidas que los animó a soñar, a tener una visión de lo que les gustaría realizar. Pudo haber sido uno de los miembros de su familia, un profesor en una escuela, un Ministro al que eran aficionados; pero de alguna manera fue un mentor el que les animó a soñar, a tener una visión.
Otro componente en esta combinación ganadora que revelaron estos estudios es que cada niño que consiguió algo fuera del espacio financiero, emocional y mental más difícil, tenía un cierto nivel de responsabilidad que les fue concedido. Independientemente de lo difícil que fuera su situación familiar, de alguna manera tenían una relación con una persona en su vida, que no sólo los animó a soñar y a aferrarse a ese sueño, sino también tenía una absoluta fe de que se convertirían en grandes personas. Además, esa figura de mentor tenía la voluntad, la confianza y la sabiduría de confiarle al niño primero a asumir pequeñas responsabilidades y, a continuación, un poquito más a la vez, hasta ampliar esa responsabilidad, para que el niño pueda alcanzar y lograr los objetivos a corto plazo fijados por esta persona.
No era el control o el poder que esta persona ejercía sobre el niño lo que lo llevó a la grandeza, la confianza y la creencia en sí mismo, que le permite al niño también creer en él o ella misma y tienen el deseo de convertirse en una gran persona. Ese importante mentor dio a los niños la confianza que ellos no habían recibido en sus familias. Estos eran chicos jóvenes provenientes de hogares económicamente difíciles, hogares rotos, casas emocionalmente afligidas en las que no se encontró la confianza.
Esta confianza para manejar la responsabilidad apropiadamente fue lo que produjo que el niño se sintiese maravillosamente seguro, no arrogante, sino confíado como persona. Les enseñó que siendo responsables,  “puedo hacer esto. Puedo caminar con pasos de bebé, pero tengo alguien que confía en que seré responsable, y a pesar de que cada tanto pueda echarlo a perder, esta persona confia que seré una persona responsable”. Es la creencia, saber que la otra persona cree en el niño lo que inspira al niño a querer vivir la confianza, en esa relación y esa responsabilidad. Fue otra de las razones por la que esos niños tuvieron éxito.
La tercera razón por la que un niño tuvo éxito, según los estudios realizados por los sociólogos y psicólogos, es la alabanza proactiva, coherente: no la adulación, sino la alabanza constructiva, confiable y reforzada a lo largo de su relación, lo que le permitió a un niño desde el entorno más horrible y destructivo levantarse de las cenizas como el ave Fénix y elevarse alto como un águila. Este es el poder del espíritu que se mueve entre tú y yo.
¿Pueden imaginar nuestra brillantez si realmente fuéramos una comunidad mirando a nuestros Verdaderos Padres como el paradigma de la vida del verdadero amor? Lo fantástico del Verdadero Padre es que él no dice, “vengan, escúchenme y sean mis rehénes. Él dice: “Vayan por el mundo; sean agentes de cambio. Pueden ser grandes personas”.
Y a pesar de nuestros defectos, el Padre nos da una enorme responsabilidad. El Padre les da a los líderes responsabilidades que muchas veces siento no deberían darse porque no las merecemos. Pero los Padres confían infinitamennte. Por supuesto que a veces salen lastimados, pero continúan confiando y creyendo que esa persona llegará a ser una gran persona, porque esa persona nació para ser una gran persona. El Padre sigue dándonos la responsabilidad de elevar el futuro de nuestro movimiento y nuestro mundo.

La chica más femenina

Como padres tenemos una responsabilidad inmensa, participando del proceso de construcción que creará una nueva generación de paz: niños que están inspirados en sus vidas y son movidos por el espíritu, no porque podamos ejercer nuestro poder y fuerza, y no porque les damos una lista de todas las cosas que no pueden hacer, sino porque los inspiramos con todas las cosas que sí pueden hacer, que pueden ser, y que son.
Esta es la razón por la qué nuestros Padres Verdaderos son sumamente importantes para nosotros. Al leer estas conclusiones, me dije: “Esto es lo que nos enseña el Padre, y esto es lo que él siempre nos anima a hacer. Él nos anima a tener un gran modelo a seguir, para encontrar un buen modelo a seguir en la vida con el que podamos relacionarnos”.
Yo fui muy afortunada, porque en mi adolescencia el Director de una de las escuelas a las que asistí por algún motivo me había seleccionado. Cuando estaba por graduarme de la secundaria, tuvimos un premio no sólo a la excelencia académica, sino también un premio para el chico más caballeroso y la chica más femenina. Debido a este Director me dieron este premio.
Yo me veía a mi misma como cualquier cosa menos como una dama. Yo era totalmente masculina. No me gustaban las faldas. Sólo quería llevar pantalones. No me gustaban las muñecas. Yo quería mi avión, mi tanque, mi moto. Mis padres querían comprarme una bicicleta rosa hermosa con una cesta de flores en la parte superior y yo les dije: “Absolutamente no. Quiero una moto”. Para alguien como yo recibir este premio fue casi como un oxímoron (Un oxímoron es una combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido; como: un silencio atronador; sin embargo, aquí se debe entenderer en su acepción de un agudo sarcasmo o un aparente absurdo). Mi percepción de mí misma era como la menos fina de todas. Pero sólo el hecho de que alguien me dio este premio y me dijo: “Usted es la persona más fina” me hizo pensar, ¿”es eso posible? ¿Será posible que un día me ponga un vestido? ¿Será posible que me guste coser o cocinar?”.
Pero ustedes saben, era la creencia que esa persona tenía de mí, él debió haber visto algo en mí. Él fue el que me dijo cuando yo tenía 13 años: “Un día vas a ir a Harvard. Un día vas a ser una gran mujer de vida y fe, y vas a tener mucha gente en tu vida que te amará y tendrás la oportunidad de amar y ser amada”. Por lo que me hizo pensar en una vida en la que realmente nunca había pensado. Mis padres estuvieron siempre tan ocupados educando a los hermanos y hermanas del mundo que nosotros nos sentimos totalmente ignorados y descuidados.
Pero una persona cambió mi vida porque creyó en mí. Vio algo en mí que yo no había visto, y me dio el tipo de responsabilidades que podrían ayudarme a madurar y crecer. Dijo: “Mira, In Jin, si quieres ser grande, estas son las cosas que necesita hacer. Tienes estas opciones en la vida, o puedes tener otro conjunto de opciones en la vida. Es tu elección, pero puedes decidir”. Creía en mí y me hizo una persona responsable. No era temeroso de empujarme y decir: “hay muchas tentaciones por ahí, pero necesitas hacer tu propia decisión, y eres perfectamente capaz de hacer la elección correcta”.
Es esa confianza la que me hizo querer responder a la confianza que tenía en mí. Cuando hice pequeños éxitos en mi vida, él me animó. Él me reforzada con refuerzo positivo: “Esto es genial; Estás tan adelantada al resto. Vas a ser fenomenal”. Me dio un sueño de lo que podría ser.

El poder de la relación padre-hijo

Fue entonces cuando me di cuenta el poder de ser padres. Como padres podemos ejercer poder y fuerza, pero lo más importante es de alguna manera desarrollar una relación con nuestros hijos, por lo que su espíritu se moviliza y se ponen en una situación de decidir quiénes quieren ser. Eso es lo que va a garantizar si el niño va a ser un ganador, un exitoso en la vida, o alguien que está constantemente buscando y luchando.
Nuestro trabajo en la vida como padres es alentar y reforzar constantemente a nuestros hijos y a nuestra comunidad de que podemos ser hijas e hijos eternos de Dios, que podemos ser una gran persona. Y aun si no podemos verlo por nosotros mismos en este momento, necesitamos recordar mutuamente que el Padre y la Madre, nuestros Padres Verdaderos, ven el potencial divino en todos nosotros. Pero así como una bombilla de luz no puede brillar sin una fuente de energía, es nuestra decisión, como esa bombilla potencialmente brillante, que nos enchufemos al espíritu y el poder impresionantes del verdadero amor que nuestros Padres Verdaderos están deseando compartir con todos nosotros.
Lo maravilloso de nuestros Verdaderos Padres es que ellos dicen: “Ustedes son nuestros hijos, pero no serán niños para siempre. Ustedes también son padres”. Durante muchos años oramos en nombre de los Padres Verdaderos, y antes de que llegáramos a orar en nombre de los Verdaderos Padres muchos de nosotros, como fieles y devotos cristianos, oramos en nombre de Jesucristo, porque Jesucristo era un símbolo, un modelo de algo que podíamos aprovechar y con quien relacionarnos. Jesús era alguien quien creía en nosotros eternamente, para siempre y constantemente, por lo que pudimos sentir que Jesús confíaba en que fuésemos responsables. Jesús está reforzándonos constantemente a través de su buen mensaje que quiere que seamos buena gente, y así lo hicimos.
Nosotros los cristianos oramos en nombre de Jesús porque esa fue la manera de conectarmos a nuestro Padre Celestial y nuestra divinidad. Cuando encontramos a nuestros Padres Verdaderos, oramos en nombre de los Padres Verdaderos porque nos dimos cuenta de que ellos son un paradigma viviente de lo que Jesús quiso cumplir en la forma de un hombre y una mujer hace 2.000 años. Durante muchos años oramos en nombre de los Padres Verdaderos.
Pero un padre y una madre ¿qué hacen? Como padres, no queremos que nuestros hijos glorifiquen nuestros nombres para siempre. Queremos que nuestros niños sean adultos, jóvenes sanos, competentes y responsables en los que confiamos que son eternos hijos e hijas de Dios. Por lo que vemos la transición que hemos realizado en el estado actual, en la que nuestros Padres Verdaderos nos han dado la bendición y la oportunidad de ir al viaje de crear familias ideales, nos dicen: “Todo el Fundamento ha sido establecido, y ahora tienen que empezar a orar en su propio nombre”.
Nuestros Verdaderos Padres vienen a darnos a cada uno de nosotros nuestra dignidad eterna y profunda como un eterno hijo o hija de Dios. Padre y Madre nos están diciendo: “Sí, cuando eran niños tenían que rezar en su nombre porque no se daban cuenta de que el Padre y Madre Celestial era un diamante. Pensaban que eran solo cristales o algo reluciente. No se daban cuenta quiénes eran, así que tuvieron que orar en el nombre de los Verdaderos Padres hasta que se dieron cuenta de lo que les fue dado a ustedes en términos de su divinidad, en términos de su infinito valor, el diamante más preciado en el mundo”.
Es verdad que la Bendición de nuestros Verdaderos Padres nos potencia a cada uno de nosotros como un ser espiritual que se mueve para encontrar y reclamar nuestra dignidad como un eterno hijo o hija de Dios mediante la conexión al linaje celestial, por lo que ya no tenemos que estar atados al pecado y la caída y todo lo que tiene lugar antes. Nuestro Padre y Madre Celestial nos está diciendo: “Miren adelante; sean proactivos; sean responsables; sean el agente de cambio; ese eterno hijo o hija de Dios; sean ese niño de la gran y eterna dignidad”. Esto es lo que nos están pidiendo nuestros Padres Verdaderos.
Hermanos y hermanas, siempre digo que el trabajo de todos nosotros es no sólo enseñar el Principio Divino, sino comprender la magnitud y la majestuosidad de la época que estamos viviendo: el momento cuando podemos compartir las noticias de nuestros Verdaderos Padres nosotros mismos, y compartir la buena noticia de la Bendición con nuestro prójimo, por lo que podemos llegar juntos como una familia bajo Dios.

Somos nuestro “Jesús Personal”

Este es un tiempo cuando no deberíamos estar buscando por nuestro Jesús personal. Nosotros somos el Jesús que estamos buscando. Somos los Verdaderos Padres que estamos buscando. Este es el momento cuando deberíamos liberar a Dios de miles y miles de años de personas constantemente pidiéndole a Dios: “Por favor, utiliza tu poder y haz que mi vida cambie”. ¿Cuántas personas han rezado esta oración? Muchas. Pero este es el momento cuando Dios nos está diciendo que no es por el poder, sino por el espíritu. Es el espíritu el que se ejecuta a través de nosotros; es el espíritu que sopla en esta ciudad ventosa de Chicago.
Tenemos que darnos cuenta de que somos la respuesta. “Somos el cambio que queremos ser” como dijo Gandhi. Dios está y estará siempre a nuestro lado. Dios siempre está encontrando maneras para asegurarse de que podamos sentir Su amor. Dios siempre quiere encontrar maneras de hacernos sentir Su amor cada día. Y lo que Dios dice es: “Ustedes son hermosos. Ustedes son maravillosamente potentes porque han sido movidos por el espíritu; ustedes son el agente de cambio. Imaginen lo que mañana pueden ser si deciden hoy qué tipo de personas van a ser.
Dios nos pide que nos adueñemos del juego, que juguemos nuestro propio juego. Sí, somos un poco diferentes, pero somos los únicos, todos somos hijos e hijas increíbles de Dios, y el mundo está esperando que nuestra belleza se despliegue y brille como una bombilla de luz hermosa para todo el mundo. Así que, si podemos darnos cuenta de que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos, y lo único que tenemos que hacer es aprovechar nuestra fuerza, nuestra visión, y centrar nuestro paso para que seamos coherentes, firmes y persistentes, no hay nada que nosotros no podamos lograr.
En esta hermosa ciudad de Chicago, ella, hay aquí es un poco del espíritu femenino de nuestra Verdadera Madre con nosotros hoy, junto con nuestro Verdadero Padre. La gran cosa acerca de nuestro Verdadero Padre es que él siempre está elevándola; él siempre está levantando a su esposa. Siguiendo su grandioso ejemplo, unámonos con nuestros Verdaderos Padres y comprendamos que nuestra propia responsabilidad como padres para con esta hermosa Peace Generation nos ofrece una oportunidad de cambiar sus vidas, convirtiéndose en el modelo de papel sobresaliente y proactivo que anima a un niño a tener una visión y un sueño, que considera que el niño puede ser responsable, y que constantemente refuerza ese mensaje con palabras de amor, cuidado y ternura. Esto es lo que va a crear ganadores en nuestra generación futura, y es la futura generación la que va a cambiar el mundo.
Así que hermanos y hermanas, como un cohete que tiene tres etapas, ustedes, primera generación de sacrificados hermanos, eran como la primera etapa, abriéndose paso hacia el espacio. La segunda generación llevará esto más alto, a un lugar que nunca hemos visto o experimentado antes. Pero si seguimos el buen trabajo, la tercera y cuarta generación van a llegar y volverán de la Luna. La luna que Dios ha puesto en nuestras vidas a través de la forma de nuestros Padres Verdaderos, esa es la gloriosa Luna. Esta luna está diciéndonos a vos y a mí: “Vayan afuera, sean hijas e hijos eternos. Sean esa gloriosa Luna. Arrojen su luz brillante sobre el mundo y cambien el mundo, empezando por ustedes mismos”.
Así que, hermanos y hermanas, que Dios los bendiga y gracias.

Fuente

Traducción no oficial, solo para Unificacionistas:

Yamila y Ricardo Gómez, Argentina

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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