La vida, un encuentro (2)

Escribe desde Corea del sur: Byung-wook Ahn(*)

Byung Wook AHN

Artículo traducido  por Alejandro de Souza

Alejandro de Souza

La naturaleza, la historia y la religión nos hablan cada una con su lenguaje, por lo que debemos tener el oído del corazón capaz de entenderlas. De todos los encuentros en la vida, el más importante es el encuentro entre tú y yo. No podemos pensar al ser humano fuera de las relaciones humanas. No puede haber “tú” ni “yo” fuera de “nosotros”.
Hay una tesis más fundamental que “yo existo” y es la tesis “nosotros existimos”. Yo soy yo dentro de “nosotros”, y tú eres tú dentro de “nosotros”. La sociedad es el patio donde nos encontramos tú y yo. La palabra “sociedad” en coreano se parece al concepto en inglés de “community”, pudiendo interpretarse como encontrarse mutuamente en un lugar público.
Solamente los animales pueden vivir en la más completa soledad; cuando un ser humano cae en la más completa soledad, o se vuelve insano o se vuelve inhumano. El hombre es un ser de relaciones recíprocas, de conversación. No es que al reunirnos tú y yo nos convertimos en “nosotros”, sino que tú y yo somos posibles dentro (del concepto) de nosotros.
La vida es un encuentro, y los encuentros de la vida pueden ser de diferentes formas y significados. El encuentro entre Romeo y Julieta fue el encuentro de un amor trágico. Acabaron consumiendo sus jóvenes vidas en la pasión de un ardiente amor.
El encuentro entre Fausto y Mefistófeles fue el encuentro entre el hombre y el diablo, una confrontación entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal.
El encuentro entre Caín y Abel fue un encuentro de celos, envidia y homicidio. Esclavo de sus celos, acabó asesinando a su hermano menor por el patetismo de la ira; un encuentro maldecido en la vida.
El encuentro entre Jesús y Judas fue un encuentro entre la conciencia y la traición. Judas, cegado por 30 monedas de plata, vende su maestro a los romanos y luego se ahorca por cargo de conciencia.
El encuentro entre Sócrates y Platón fue un encuentro educativo. A partir de estas dos personalidades hubo una elevada mejora de la mente, y floreció el diálogo genuino. Fue uno de los encuentros más deseables. Del encuentro entre Gandhi y Nehru se logra la gran obra de la liberación de la India. Fue un gran encuentro de dos personalidades para la independencia y la libertad de la India.
Cuando acción y reacción colisionan, se genera un movimiento. Todas las cosas se encuentran mutuamente. De encuentros mutuos comenzaron la vida y la historia.

¿Qué es la posesión o propiedad? Yo poseo un libro, soy su propietario, el libro es mi posesión. Yo utilizo el libro como me plazca, lo presto, lo colecciono, etc. La posesión es una de las formas del apetito por un poder dominante de parte del yo, del ego: hacer y disponer de lo que uno posee; esa es la estructura original y un aspecto de la posesión.
Pero ocurre el fenómeno de la inversión del dominio. El libro me domina. No es que yo posea dinero, sino que el dinero me domina y me hace poseer. El objeto poseído domina al propietario. Acontece la tragedia de la inversión del orden natural sujeto-objeto, de “poner el carro delante del caballo”. Cuando esto ocurre, caemos esclavos del dinero, esclavos de la ideología, esclavos del sistema, esclavos de las máquinas y la tecnología. Es el fenómeno de la deshumanización del ser humano.
Marcel llamó a tal sociedad “mundo en desintegración, en quiebre”. El mundo actual es un mundo resquebrajado. Debemos restaurar este fenómeno, del orden invertido hacia el orden natural.
La vida es un encuentro entre tú y yo. ¿Qué soy yo? ¿Qué eres tú? Yo soy una personalidad, un sujeto, un alma. Tú eres una personalidad, un sujeto, un alma. El encuentro entre tú y yo es un encuentro de personalidades, de sujetos, de almas. No es un encuentro entre objetos.
Cuando yo te trato como una herramienta y tú me utilizas como a un objeto, ocurre la tragedia de la deshumanización.
El hombre es un ser de coexistencia. Yo no vivo solo, ni tú vives solo. Nosotros convivimos. ¿Cuál es, entonces, el principio fundamental que debe haber entre tú y yo?
Ese principio es el amor, la sinceridad (fidelidad). Además de convivir, los humanos son seres de afectos mutuos. Si yo me vuelvo sincero y tú también te haces una persona sincera, y nos encontramos con sinceridad, intercambiando conversaciones y acciones sinceras y honestas, yo podré ser yo y tú podrás ser tú. Allí reside la verdadera felicidad de una persona.
La sinceridad es el principio fundamental del encuentro entre tú y yo. Si yo soy falso y me encuentro con un falso tú, e intercambiamos palabras y acciones falsas, nuestro encuentro será un encuentro desafortunado y destructivo.
Por eso Marcel sentenció que “donde no hay sinceridad no hay existencia; el grado de sinceridad determina el grado de existencia”.
Las virtudes fundamentales que debe haber entre nosotros, los principios más importantes, son el amor y la sinceridad. Solamente dentro de semejante orden podemos encontrar nuestro verdadero yo; cuando lo logramos, somos felices.

La vida, un encuentro, parte 1

(*)(El filósofo Byung-wook Ahn nació en la Provincia Sur de Pyung-ahn en 1920. Se graduó en la Unviersidad de Waseda, en Japón)

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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