Cuando la sensualidad es cubierta con un estúpido manto de ignorancia

Escribe desde Argentina: Sergio Rubén Aznar(*)

Sergio Aznar
Sergio Aznar

Tomados de la mano ingresamos mi amada y yo en aquella farmacia. Veníamos riéndonos de la vida, enamorados. Como si fuésemos aún un tierno par de adolescentes.
Ella, entonces, continuó hacia el fondo. Hacia el mostrador de los remedios. Quedé detrás observando los perfumes para dama. –Un regalo ideal – pensé. Frente a mí, la promotora.
Enfundada en un tailleur negro, la moza espera clientes. Segundos antes, ella nos había visto entrar -de la mano y riéndonos de la vida-. Decido acercarme a fin de preguntar las cualidades de una y otra marca. Ella me mira directamente a los ojos, gira sobre sus talones y, haciendo contonear su cadera más que lo que cualquier hueso soporte, se retira dejándome con la palabra en la boca.
-¿Quién te creíste que sos, flaca? –me pregunto mentalmente, sintiéndome disminuido, enardecido y al cabo de unos segundos, vencido.
Ella, detrás del escaparate observa la situación.
Una señora gorda se aproxima. Ignorándome por completo, decide atenderla a ella primero.
Previo al regreso de mi amada desde el fondo, como quien no quiere la cosa, decido olfatear mis sobacos (no sea que la vendedora haya registrado en mi persona un excedente de fétidos humores). No, sin dudas allí no hay nada.
Finalmente huyo del lugar sin el perfume y muerto de rabia.
Ella pasa a mi lado. Sus ojos buscan indefectiblemente los míos.
Un par de segundos bastan para acercarme a la zozobra -¿La conozco de alguna parte? -Es probable, dada mi escasa memoria visual-. Entonces saludo. Sin otra intención que meramente esa: saludar. Simple y por sobre todo correctamente, saludo.
Ella, entonces baja la mirada. Sus ojos muestran desagrado. Su boca, un mohín repulsivo. Toda su estructura física lo declara: -¡Mirón! ¡Sos un viejo verde!…
Nuevamente la estupidez femenina me ha vencido.
En algunos casos, la sensualidad suele ser cubierta con un estúpido manto de ignorancia. Esa cosa tan femenina, que hace gráciles a las damas, se desdibuja en honor a la nada y hace de la más bella a la más horrenda. A la más fea la pone en idéntica línea con la bonita, a todas las rebaja. Resulta tan feo, chicas, verlas así. Se tornan totalmente desagradables. ¿Acaso no lo comprenden?
Me pregunto qué es lo que buscan con estas actitudes, y en verdad no lo entiendo.
Suele suceder a todo hombre: nos cuesta muchísimo pensar como una mujer. Será eso, tal vez… Quién dice, en una de esas ustedes entrevean en un lobo marino a un depredador capaz de perseguirlas sexualmente…
No creo que mis líneas cambien nada, pero la verdad es que quise redactarlas porque esta falta de buen tino femenino me da muchísima bronca.
Gracias por su lectura.

(*) Es miembro de la Sociedad Argentina de Escritores y ex Presidente del Círculo de Escritores Marplatenses. Activo colaborador del Suplemento Cultura del Diario La Capital y de las publicaciones La Avispa y Miramar en su Tinta, ha participado en alrededor de veinte antologías, siendo también reconocido en varios concursos literarios nacionales e internacionales.
Actualmente dirige el proyecto de novela multiautoral “El Enviado del Mar” y trabaja en la puesta a punto de su segunda novela “Vladilava… de Bytka”

Sergio Rubén Aznar        alasvidasalvaje@hotmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Si te gustó el blog compartilo

Anuncios

2 thoughts on “Cuando la sensualidad es cubierta con un estúpido manto de ignorancia

  1. Lamento que hombres y mujeres pensemos tan distinto Estas cosas suceden porque muchos hombres no se saben ubicar (un 99 %) y como en una parte del texto menosprecias a todas las mujeres me imagino sin darte cuenta , pero que lamentablemente es una constante este tipo de comentarios y comportamientos,seria bueno que revean actitudes para que no sucedan tantos desencuentros. Descalificar continuamente al otro es denso y las mujeres ya no estamos dispuestas a callar ,mirar un poco mas hacia adentro es mas sano que vivir viendo “la paja en el ojo ajeno “

    1. Querida Josefina: Creo ser el tipo menos machista que existe en el planeta (bueno, quizá exagere un poco, pero algo de eso tengo). Aquí no se trata más que un relato de cosas que, en particular, suelo vivir a diario. Con esto no quiero decir que TODAS las mujeres se manejen de idéntico modo, pero que son las más, son las más…
      Quizá no sea tu caso. Si es que molesté tu integridad femenina, te pido humildemente disculpas… Eso sí: no midas a todos los hombres de ese modo (eso del 99 por ciento también sería una exageración, no crees?). Quizá esa medición sea otra característica femenina de las que puedo llamar aborrecibles…. Te envío, aparte de las disculpas anteriores, mis cariños!
      El autor (Sergio R. Aznar)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s