11/11/11

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

 

Cuando era adolescente, hace como mil años, pasaba largas horas frente al televisor mirando películas de ciencia ficción y terror. Por entonces los filmes no tenían tantos efectos especiales como ahora, aunque las premisas eran las mismas. Por lo general se trataba de algún muchachito esmirriado (preferentemente con lentes) atacado y vilipendiado despiadadamente por sus pares. Eternamente enamorado de la chica más linda posible, esa que nunca en la vida le daría ni cinco de boliya. Por esas arbitrariedades del guionista, ese antihéroe se encontraba providencialmente con algún objeto que poseía un mal latente y terrible para toda la humanidad. Podía ser un objeto o un pozo, pero de cualquier forma el chico debía pelear contra esa fuerza maligna. Obviamente, y sin saber bien cómo, el muchacho ganaba no solo la pelea contra el mal, sino que, además, se quedaba con la chica.

La idea instalada de que el mal es exógeno a nosotros es por demás conveniente. La amenaza siempre viene desde afuera, nunca desde adentro. A esta altura del desarrollo humano, sin embargo, ya todos sabemos que eso de que el mal mora en algún talismán babilónico son patrañas. ¿Todos lo sabemos? Es posible que no hayamos aprendido aun a ver la trampa de pensar que lo malo nos es ajeno, o que las cosas ocurrirán como por arte de magia. Sentarse a esperar que las cosas cambien es más bien fruto de algún mal guión televisivo que de la realidad.

Hoy muchas personas están expectantes por la fecha. Según dicen, la coincidencia en la correlación de números entre el calendario y la hora (que solo se da cada 100 años) podría ejercer cierta energía tendiente a solucionar los conflictos humanos (¿Por qué no se habrá solucionado todo hace 100 años? Me pregunto). Algunos esperan que se abran los “centros chamánicos”, otros están reunidos en el cerro Uritorco esperando un “paso cósmico” y una reconexión con la “memoria cósmica”. Mientras los más esperanzados creen que se viene un “humanismo renovado” y una “nueva armonía”, los más negativos auguran “catástrofes sin precedentes”. Otros están convencidos de que este viernes se abrirá una “puerta a otra dimensión”, aunque no dicen si es mejor que esta. Los más calmos anuncian que se reunirán en grandes masas a meditar.

A mí me surgen algunas dudas sobre este asunto, y tienen que ver con esto de esperar a que las cosas se solucionen como por arte de magia. No dudo que algunas fechas pueden ser más esotéricas que otras, pero esperar sentados que la humanidad cambie me resulta increíble. Cuando leo la historia no veo que los cambios hayan sucedido gracias a la varita de Harry Potter, sino más bien como fruto del derramamiento de mucho sudor y lágrimas. Miren sino las historias de los grandes patriarcas Bíblicos. Ninguno de ellos se mantuvo en posición de loto esperando que los planetas se alineen, sino que tuvieron que meter las manos en la masa para que las cosas avancen. En nuestras propias vidas, para no irnos tan lejos, las cosas no nos pasan porque sí, sino que ocurren como consecuencia del esfuerzo diario.

Y ese no es el único problema. ¿Quién puede asegurar fehacientemente en qué fecha estamos hoy? ¿Hay alguna forma de afirmar sin margen de error qué día es hoy? Tengamos en cuenta que hoy por hoy la humanidad se rige por más de un calendario, y que incluso para algunos ni siquiera estamos en el año 2011. Si tomamos como base el calendario Gregoriano, el que casi todos usamos, nos encontraremos con algunas sorpresas. Cuenta la historia que el año juliano era 11 minutos y 14 segundos más largo que el año solar. Esta diferencia se acumuló hasta que en el año 1582 el equinoccio de primavera se produjo 10 días antes, razón por lo cual las fiestas de la Iglesia (las Pascuas) no tenían lugar en las estaciones apropiadas. Para conseguir que el equinoccio de primavera se produjera hacia el 21 de marzo, como ocurrió en el 325 d.C., año del primer Concilio de Nicea, el papa Gregorio XIII promulgó un decreto eliminando 10 días del calendario. Y aquí se asustan de los decretos. Para prevenir nuevos desplazamientos instituyó un calendario conocido como calendario gregoriano, que estipulaba que los años centenarios divisibles por 400 debían ser años bisiestos y que todos los demás años centenarios debían ser años normales. Este error, aparentemente superficial, se acumula hasta llegar a tener una diferencia de un día cada 3300 años.

Y la cosa se complica más cuando vemos que hubo varios calendarios conocidos.

Los calendarios antiguos. Calendario Griego. Calendario primitivo Romano. Calendario Juliano. Piedra del Sol, o Calendario Azteca.

Como se ve, es verdaderamente complicado aseverar qué fecha es hoy. Por eso creo que lo importante no es la fecha en sí misma, sino cómo se llega a ella. Si tomamos nuevamente el calendario Gregoriano, veremos que nació como una excusa para que las fiestas religiosas coincidan, pero esa es solo la parte externa, la motivación interna fue el nacimiento de Cristo. Aun así no es exacto, ya que se cree que hay una diferencia de cuatro años con la fecha tomada como punto de partida. Lo cierto es que para que ese calendario naciera hubo uno que tuvo que ser crucificado. Eso dista mucho con esta actitud pasiva, expectante que vemos hoy día. Este calendario que hoy vemos colgado en la pared de la cocina es el fruto de mucho sacrificio, y no de la magia.

Seguramente estaremos cerca de fechas espiritualmente muy importantes, pero dudo mucho que sean generadas espontáneamente. Creo, más bien, que debe haber gente por ahí que estará realizando las condiciones necesarias, derramando sudor y lágrimas para que esto ocurra. Por eso estimo que es valedero que se esperen grandes cambios en una fecha determinada, pero si se quiere terminar con el mal y ganarse a la muchacha se deberá meter las manos en la masa. No se quede esperando que los planetas se confabulen en su favor o que encuentre en algún cerro un medallón dorado, sería una falta de respeto hacia el Universo todo.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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8 thoughts on “11/11/11

  1. Muy bueno el artículo!!! El pasado, el presente y el futuro estuvieron, están y estarán en manos de quienes piensan, sienten y actúan. Todos somos uno y estamos interrelacionados unos con otros. Bueno, por las dudas, antes del 11/11/11 aprovecho para saludar a todos mis amigos y amigas; a todos seres queridos y si no nos veremos acá nos veremos en el más allá. 🙂

  2. Ahora puedo entender un poco más, los políticos no esperan una solución mágica, consciente de su rol protagónico que les corresponde, interfieren para provocar una cambio y ponen las manos en la maza. El problema que algunos, apurados por las emergencias sociales, en vez de poner las manos en la maza, meten las en la lata, que no es lo mismo por supuesto, jaja, ui perdón.

    Excelente el artículo

    Eduardo

  3. muy bueno, Ricardo, como siempre es a través de la reflexión y del mucho andar como el ser va adquiriendo experiencia y retoma una primigenia posición la cual se reflejará en su accionar para tener sus logros. Cuando la salvación y el ataque siempre vienen de afuera, cuando no dejamos de recurrir al pensamiento mágico, es tiempo de preguntarse en dónde reside la debilidad. Hablemos de libertad con seriedad, tomando las responsabilildades que debemos asumir, y no sólo decir luego con tristeza “vaya a saber porqué no lo permitió Dios, es porque estamos muy atrasados…”

    1. Si se piensa bien, tiene cierta comodidad esto de esperar la solución desde afuera. Cuando algo me sale bien es gracias a mi que soy estupendo, pero cuando algo me sale mal es culpa de Dios que no responde. Está buenísimo meditar, yo lo hago con frecuencia, pero no se puede esperar que los terribles problemas sociales se solucionen solamente con la meditación.
      Como siempre, gracias por estar.

  4. Coincido plenamente contigo Ricardo!
    Acá en México hay un dicho popular que pregona: “Orando y con el maso dando”
    Y justo es meter las manos en la masa al tiempo que solicitamos ayuda a través de la fe.
    Yo si creo que la realidad es de los que la co crean, ya sea por acción u omisión.
    De cualquier forma, siempre estaremos influyendo en las circunstancias y dependerá de nuestra conciencia y empoderamiento lo que desencadenemos a través de ellas.
    Gracias por compartir, y por circular la magia verdadera.
    Abrazos desde México!!!

    1. Coincidimos. Yo creo que la meditación, por ejemplo, es sumamente util, pero SOLAMENTE meditar sin metr las manos en el guiso es frustrante.
      Muchas gracias por pasar y por seguir ayudando a crear un mundo mejor.

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