Las mujeres que nunca sonríen

Informa desde España: Mercedes González

Mercedes González

 

Todo el mundo pensó que tras el derrocamiento del régimen talibán, las mujeres afganas se liberarían por fin del burka y podrían llevar una vida normal y en libertad. Pero las cosas no solo no han mejorado, sino que han ido a peor. Las mujeres afganas continuan viviendo sin derechos en un país que, a ojos de la comunidad internacional, cuenta con un gobierno democrático.

Siguen las violaciones de mujeres, los arrestos y los asesintatos. El 60% de los matrimonios afganos son arreglados. Muchas mujeres optan por el suicidio, autoinmolándose, para escapar al infierno de sus vidas.Estas mujeres fueron rescatadas de las llamas. Algunas de ellas se autoinmolaron, otras fueron quemadas vivas por sus maridos por contradecirlos.
Estas son algunas de las reglas del actual gobierno afgano para las mujeres:

Las mujeres no pueden estudiar ni trabajar. No pueden salir solas a la calle ni hacer ruido al caminar. No pueden ser tratadas por doctores masculinos, no pueden asomarse a sus ventanas, no pueden usar tacones altos. Deben usar obligatoriamente el burka, especie de sudario portatil, que las cubre de la cabez a los pies y que les dificulta la respiración.

Reciben azotes en público e insultos si no usan el burka o si se le ven los tobillos. Lo mismo, si salen sin la compañía de un hombre de su familia. Se les prohibe usar cosméticos y si se les sorprenden las uñas pintadas, les amputan los dedos. Se les prohibe reír en voz alta. Se les prohibe hablar con cualquier hombre que no sea su acompañante.

No pueden asistir a reuniones públicas. Tienen prohibido también practicar deportes. Prohibido subir a un taxi sin la compañía de su “mahram”, familiar varón acompañante. Prohibido subirse a una bicicleta. Prohibido lavar ropa en ríos o lugares públicos. Prohibido usar baños públicos. Prohibido asomarse a los balcones de sus casas. Prohibido usar pantalones acampanados aunque sea debajo del burka. Prohibido usar colores vistosos en su vestimenta. Prohibido hacerse fotos. Prohibido escuchar música y ver televisión (esto vale para hombres y mujeres).

Las mujeres sorprendidas en adulterio son lapidadas vivas. Las mujeres viudas y que han perdido a sus familiares hombres en la guerra, se mueren de hambre pues no les es permitido trabajar ni salir solas. Algunas se aventuran a salir a mendigar pero con el riesgo de ser apaleadas y hasta asesinadas.

Todos los viernes se celebran ejecuciones y mutilaciones públicas en estadios deportivos, a las que están obligados a asistir los niños. El 80% de la población padece de trastornos mentales.
De los árboles cuelgan televisores destrozados y cintas de vídeo como evidencia de la “derrota del pecado”.Miles de niños menores de 9 a 12 años trabajan 12 horas al día en fábricas para ayudar a sobrevivir a sus familias. Los niños en casi todo el mundo dibujan a su familia, su casa, su mascota, etc. Estos son los dibujos de los niños afganos.

Todo esto está ocurriendo con conocimiento y consentimiento de la comunidad internacional.Me pregunto cuánto cuesta anualmente al estado español mantener tropas en Afgnistan, en esa misión pacífica de paz, según nos dicen. Sí. Me pregunto cuánto, ahora que estamos tan preocupados con nuestros gastos. Me preguntó además para qué. Me pregunto de qué forma ha repercutido esas ayudas internacionales para mejorar el “espacio de vida” de las mujeres afganas.
Cuánta desolación. Cúanta sinrazón. Cúanta indecencia.

Ricardo Gómez   ricardomardel@yahoo.com.ar

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