Cambia, todo cambia

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

 

Días pasados, mientras mirábamos televisión en casa, caí en cuenta de la enorme distancia que hay entre los programas de hoy con los que solíamos ver en mi juventud. Con 48 años, pertenezco a esa especie de individuos que han sido algo así como un nexo entre un estilo de vida y otro. Cambia, todo cambia, dice la poesía, y debe ser cierto. Pero, ¿cambia para mejor?

Recuerdo que en mi casa cenábamos mirando programas como “La Familia Ingalls”. También estaban de moda series como “Kung Fu” y otras por el estilo. El “Prime Time” estaba casi exclusivamente dedicado a la familia. Uno podía sentarse a cenar y disfrutar de esas historias. Cuando traslado ese horario a nuestros días noto un cambio radical. El horario más importante ha sido acaparado por mercenarios que solo tienen como objetivo recaudar más y más, sin importar a quién se jode en el camino. No entiendo cómo es posible que una familia pueda sentarse a cenar con sus hijos viendo cómo esas mujeres se dedican con eficiencia a lustrar caños con sus vaginas. ¿En qué momento se distorsionó todo?

Enorme diferencia hay entre lo que otrora mirábamos y lo que se ve hoy. Y créame que no soy un pacato de esos que se la dan de moralmente superados. No, para nada. Solo comparto con ustedes esa enorme diferencia que noto entre la programación televisiva de hoy y la de ayer. Solo digo que cuando yo era pibe las revistas para mayores de 18 años venían cubiertas por un plástico negro, mientras que hoy las mismas muestran todo sin reparos. Lo peor de esto es que la oferta no hace más que reproducir lo que la demanda exige. Viéndolo desde esta óptica, somos nosotros, los que damos el tan mentado “rating”, los que les decimos a los mercaderes aquello que nos gusta. Y ellos solo cumplen con servirnos en bandeja lo que nosotros exigimos y disfrutamos.

Y después salimos a las calles a pedir que alguien se haga cargo de los jóvenes, cuando los padres hemos perdido toda autoridad. Nada se les puede decir, nada se les puede sugerir. Desde los más altos estamentos se sugiere para ellos, y para todos, libertad absoluta en todos los aspectos. La meta de nuestros gobiernos progresistas pareciera ser la igualdad más llana, sin altibajos. Todos debemos ser iguales. Supongo que si alguno fuera a pedirles algo de su patrimonio deberían brindarlo sin objeciones. ¿Seré muy inocente?

Hace unas semanas salió a la luz la noticia de que un párroco había llevado adelante la idea de hacer “jóvenes policías” Una especie de entrenamiento para jóvenes. La idea, dijo, era rescatar niños en riesgo y darles educación con la anuencia de sus padres, la mayoría de ellos pertenecientes a la policía. Quizás en el futuro algunos de esos jóvenes quisieran unirse a las fuerzas. Imagínese los medios de descomunicación de Argentina. Todos salieron con antorchas en los micrófonos exigiendo la cabeza, no menos, de ese capellán. Y lo consiguieron. A las pocas horas el religioso desapareció como por arte de magia y fue reemplazado de su cargo.

Dijeron, entre otras cosas, que no se les podía inducir a los niños a que decidieran ser policías. Esa, agregaron enfáticos, es una edad muy susceptible, muy permeable a las cosas que los rodean. Por tal razón, esa educación en valores los estaba dirigiendo, subrepticiamente, a unirse en un futuro a las fuerzas. Lo interesante de esta reacción es que fue esgrimida por quienes, semanas antes, en medio de la discusión por el llamado “matrimonio igualitario”, aseguraban que los niños eran más juiciosos y maduros que los adultos. Por eso no los afectaba tener pos papás o dos mamás. Interesante, ¿verdad? Para conseguir que dos hombres o dos mujeres sean llamados “matrimonio” los jóvenes eran maduros, pero para inculcarles valores y, para colmo, que hubiera un religioso en el medio… eso resultó inaceptable. De nada sirvió el hecho de que sus propias familias estuvieran de acuerdo, tan poco vale en estos días la opinión de un padre. Ni siquiera podemos intentar ir en contra de esta vorágine. O la acepta o se muda de vida. Para estos nuevos socialistas ser policía es imperdonable, mucho peor que ser homosexual, al menos así reaccionan.

Los jóvenes se han convertido en el botín de guerra de los inescrupulosos de siempre que solo los usan para vender sus mercancías e ideas revolucionarias. Los usaron para conseguir leyes, los usan para vender la idea de libertad sexual sin avisarles que el condón solo protege en un 80% de las veces y que no detiene al virus del SIDA. Y después nos horrorizamos cuando se incrementan los casos de violaciones, hijos tirados en los descampados, madres cada vez más jóvenes y demás etcéteras. Les metemos la idea de la sexualidad sin responsabilidad y ellos reaccionan en consecuencia. Pero los culpables no son solo estos mercaderes, no. Los culpables somos aquellos padres que, cómodamente, hemos cedido terreno y hemos permitido que otros eduquen e inculquen a nuestros hijos y nada hacemos por exigir el derecho a educarlos en los valores que creamos convenientes. El trabajo es arduo, pero intransferible. Eduque a su hijo si no quiere ser cómplice de estos estropicios que se están llevando a cabo. Luego de ocurridas las tragedias, de poco sirve salir a pedir justicia por las calles.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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6 thoughts on “Cambia, todo cambia

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  2. すべての人間は、生まれながらにして自由であり、
    かつ、尊厳と権利と について平等である。
    人間は、理性と良心とを授けられており、
    互いに同胞の精神をもって行動しなければならない。

    精神をも

    1. Todos los seres humanos nacen libres,
      E iguales en dignidad y derechos.
      Los seres humanos, dotados como están de razón y conciencia,
      Deben comportarse fraternalmente los unos a los otros en un espíritu de hermandad.

      También el espíritu

      Bien dicho, Juan.

      1. Juro que elegí el texto totalmente al azar y sin tener la más pálida idea de lo que significaba. Grande fué la sorpresa cuando leo la traducción y veo coincidencias pertinentes con el artículo. Mi intención original era enviar un comentario en chino (que resultó ser japonés, por eso e nombre lin, chin chu) y que lo respondieras en el mismo idioma, al igual que lo hiciste con el comentario en inglés, pero me salió el tiro por a culata Ja, ja, ja…

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