Yo, el retrógrado

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Algo se rompió casi de forma definitiva en estos días que duró la discusión sobre el denominado “matrimonio igualitario” Nótese que digo discusión y no debate, ya que esto último brilló por su ausencia. Casi no he podido tener acceso a ningún debate serio, responsable, edificante sobre este tema. Lo que sí se pudo observar es un desfile de personas muy famosas defendiendo el proyecto de “matrimonio” homosexual, enfrentados estos a los ocasionales opositores, cuidadosamente elegidos entre creyentes alejados por completo del lenguaje técnico necesario para hacer frente a la situación, y lograr así el efecto deseado. Prácticamente en ningún medio masivo de comunicación se ofreció un idea clara de por qué algunos no adhirieron al polémico proyecto, aunque solo hubiera sido para que podamos bascular entre una idea y otra, más bien se deleitaron con las irresponsables frases vertidas por el Cardenal Bergoglio y otros representantes del Clero acerca de una “guerra de Dios” Un consejo gratis para el señor Cardenal: aun si esto fuese cierto, no es una buena idea tirárselo por la cara a quienes no entienden de qué está usted hablando. Todo aquello que fuera de utilidad para que el común de la gente se sintiera definitivamente más cercana al proyecto fue utilizado sin reservas. En este sentido, hay que decirlo, algunos religiosos hicieron más daño hablando del que hubieran hecho callándose la boca.

Los medios de comunicación masiva casi en su totalidad han apoyado abiertamente este proyecto, ahora ley, y han puesto a disposición del lobby gay muchas horas televisivas y radiales, como así mismo muchos litros de tinta para los medios impresos. El mismísimo Canal 7 hizo, obviamente, causa común con el deseo de la señora Presidente de la Nación, Cristina Fernández, y se dedicó casi por completo a mostrar su posición favorable a la iniciativa. Incluso se hicieron eco programas como 678, que habitualmente se dedican a desenmascarar a monopolios como Clarín, pero que en este tema puntual usaron sus mismas técnicas de confusión y manipulación periodística.

Lo cierto es que se esforzaron en demostrar que cualquier persona que se opusiese a esta flamante ley era un retrógrado, sin más que decir, y de ahí el título de mi por demás humilde artículo. Honestamente me sorprendí al enterarme que era un retrógrado, más aun al conocer su significado: “que pertenece a instituciones propias del pasado” Todo un mensaje, ¿no? Y con esa breve pero contundente palabrita se despacharon para con todo aquél que tuvo el tupé de pensar distinto a ellos. El dolor ante esta adjetivación se aplaca un poco cuando uno observa y estudia a otros retrógrados opinar más o menos como uno. Me refiero a esos laicos y religiosos con grandes capacidades intelectuales que brillaron por su ausencia en los grandes medios. Tampoco se mencionó a muchos de esos cristianos que salen cada noche a tratar de mitigar, aunque más no sea un poco, el hambre y el frío de los que viven en la calle brindándoles un plato de comida caliente. Muchas de esas personas tenían derecho a expresarse, pero no les fue posible. Lo que sí pudo verse es a nuevos eruditos de la Biblia y de temas religiosos que, paradójicamente, se cansaron de criticar. Ahora resulta que ese señor que disfruta cuando su pareja lo penetra por el ano me enseña acerca de que “Jesús nos enseñó a amarnos unos a otros” Vaya singularidad.

No fue inocente centrar la oposición exclusivamente en la religión y omitir a los laicos que también se opusieron. La discusión que estuvimos viendo no fue ni más ni menos que un ataque directo a todos los valores religiosos conocidos por el hombre, y no tan solo una búsqueda legítima de derechos. Y de eso no quedan dudas cuando leemos los mensajes agraviantes de quienes creen haber ganado la Bastilla al haber sido elevada a ley la polémica propuesta. Los mismos que otrora se sentían discriminados ahora se dedican abiertamente a insultar a los creyentes porque, según su peculiar visión de la vida, hemos perdido la batalla y, ¿por qué no? La guerra, esa que le criticaban a Bergoglio. La noche misma de la votación, mientras se debatía el proyecto en la Cámara, un grupo de personas que estaba orando y fue agredida a huevazos por manifestantes a favor del “casamiento homosexual” Esta información, como podrá usted imaginar, casi no tuvo repercusión en los medios de desinformación.

Quiero dedicarle un párrafo a algunas frases del Senador Kirchnerista Miguel Ángel Pichetto. Cito textual:

“la importancia de la fecha, 14 de julio, la primera revolución laica en el mundo. Una revolución impresionante que modifica las estructuras de un país,  “Esa Revolución (francesa) avanzó mucho más, a cosas que nosotros no nos planteamos, como fue la expropiación de los bienes de la Iglesia, en realidad no vamos a llegar a tanto”

“Siguen (la Iglesia) sosteniendo cosas que el tiempo y la realidad social, la vida, va determinando la necesidad de adaptarse y las instituciones que no se adaptan corren el riesgo de morir”

“Lo que digo es que hay una realidad en la calle donde avanzan esas iglesias evangélicas y un montón de credos, umbandísticos… están en la televisión privada, cualquier cosa, hablan de Dios…”

Como usted, querido lector, debe ser mayor de edad, le otorgo el derecho a interpretar estas encendidas palabras como desee.

Más allá de las consecuencias que devenguen de la aplicación de esta nueva ley en el futuro, los creyentes todos deberíamos hacer un mea culpa a fin de garantizarnos un aprovechamiento de la situación ya consumada. Ha quedado evidenciado que no es viable oponerse a estas cuestiones con la mera exposición de versículos bíblicos. Para muchas de estas personas los asuntos religiosos tienen la misma importancia que conocer el grosor de los anillos de saturno. La Iglesia católica deberá chequear por qué motivo cada vez que surgen estos temas tan conflictivos, afloran desde sus filas internas personajes apoyándolos y criticando a la Organización a la cual se supone pertenece. Estas actitudes, si bien muy democráticas, dejan en claro que las cosas no se están haciendo bien. También sería de mucha utilidad buscar, de una vez por todas, cosas en común entre los que creemos lo mismo. En mi caso no soy católico, pero reconozco el gran trabajo social que realizan. Y cada sector debería buscar en el otro aquello que fuero imitable, antes que seguir pretendiendo ser cada uno el dueño de una verdad absoluta muy lejana. Fijémonos lo que consiguieron los homosexuales trabajando juntos, es algo para tener en cuenta.

En fin, querido amigo heterosexual, esto es solo el comienzo, vaya teniendo en cuenta que dentro de poco los señores gay no querrán que se los llame de esa forma, porque dicen que ese vocablo se relaciona con libertinaje. Tampoco se dirija hacia ellos como “ellos” “esos” “aquéllos” o cualquier otro pronombre, ya que eso los hace sentirse discriminados. Ya sabe como es esto, el Senador Pichetto puede decir “esas Iglesias” pero la misma terminología aplicada a los beneméritos gays es ofensiva y discriminatoria. Mi consejo es que esperemos a ser una minoría (a este paso no falta mucho) y luego recurramos al INADI para reclamar por nuestros derechos discriminados, trámite que esta querida organización realizará con dinero público.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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17 thoughts on “Yo, el retrógrado

  1. Recalco y pongo el acento en el consejo al final del artículo, “Mi consejo es que esperemos a ser una minoría (a este paso no falta mucho) y luego recurramos al INADI para reclamar por nuestros derechos discriminados, trámite que esta querida organización realizará con dinero público.”

    Ya que considero a la comunidad de gays, lesbianas, etc. como una comunidad de “heterofobicos disfrazados de víctimas”. Ellos discriminan y se discriminan. Lo positivo de aprobarse esta ley es que la minoría por un tiempo se dejará de hacerse la víctima y de molestar con sus reclamos a la gran mayoría heterosexual a las cuales ellos ofenden con sus prácticas perversas.

    1. Gracias por pasar, Juan. Acordate que yo escribí en mi primer artículo (Bajo Presión) que finalmente los homosexuales conseguirán casarse de blanco en alguna ifglesia, es solo cuestión de tiempo. Un abrazo.

    1. Hola, Ana.
      Hay muchísimos artículos dentro de este blog sobre educación familiar, es solo cuestión de buscar. En mi caso no es estar en contra por el solo hecho de estar en contra, sino que hay muchísimos especialistas que aseguran que un niño necesita de un padre y de una madre, de esos especialistas no se escuchó nada en los medios. Un gran abrazo.

  2. A este articulo solo quiero agregar una frase:

    “Los cuatro estados de la materia son: Solido, líquido, gaseoso y plasmático”.

    Los corredores de la patria piden que la fuerza sea utilizada con la mente y no con los brazos. Ningún funcionario destacable en esta “pririgangosica” (Por llamarlo de alguna manera) aldea global, la tierra, tendría que manifestarse ni a favor ni en contra de las resoluciones partidarias y/o parlamentarias entendidas por todos nosotros… ¿O ahora resulta qué el verde es rojo y el rojo es azul?

    No dejemos que se manipule la verdad que solo tiene que tener un color: El amarillo.

    Amarillo de unión, de verdad, de fuerza.

    Por favor, enviadme más información al respecto. Gracias.

    Dr. Rodrigo Ibañez

  3. Te felicito por tu artículo! supiste expresar claramente lo que muchos pensamos en medio de tanta manipulación mediatica sobre este tema.
    Gracias, lo voy a pasar! conozco muchísima gente que se siente “aplastada anímicamente” (por llamarlo de algún modo) pero mucho más atentos de ahora en más a todo lo que se viene (el aborto por ejemplo como dijo Florencia Peña)

    1. Gracias Flor.
      Hay muchas personas, Florencia Peña entre ellas, que opinan sin siquiera saber de qué cuernos hablan. Apoyar a la movida gay es “de onda” así que le meten para delante. Te agradezco el apoyo, y dile a esos que se sienten aplastados que traten de resurgir y mantenerse más vivos que nunca, recordá que esto recién comienza… Un gran abrazo.

  4. Ricardo: leí atentamente su artículo, y no estoy para nada de acuerdo con su análisis. Yo creo que no aparecieron analistas serios porque no existen argumentos racionales o científicos que puedan argumentar en contra del matrimonio gay (universisades, asociaciones médicas y psicoanalíticas,etc).
    Para los que no creemos en dios, nos resultó muy chocante los argumentos de la iglesia. Y en lo que respecta a su artículo, tampoco argumenta de forma racional, sobre los motivos por el cual esta ley no debería apobarse.
    Saludos cordiales.
    PD: porqué cree que una ley nos haría cambiar nuestra orientación sexual? No le parece poco seria tal afirmación, al punto de creer que seremos una minoría en poco tiempo?

    1. Hola Pablo, gracias por pasar.
      Ya ves, aunque no estamos de acuerdo podemos intercambiar opiniones con respeto, y a eso me refería, al hecho de que lo medios de “desinformación” solo muestran lo que les conviene. Hay muchos artículos, aun dentro de este humilde blog, que aportan ideas no religiosas sobre el tema familiar. Hace unos días subí un artículo del Prof. Dr. Rafael Navarro-Valls sobre el tema que se titula “el regreso del matrimonio” Por favor leelo y verás que eso de que solo los religiosos opinan sobre el tema es un mito.
      Yo no dije que la tendencia sexual de ellos nos convertiría en minoría, lo que dije es que si la tendencia seguía de forma exponencial los heterosexuales pasaríamos a ser una minoría. Espero que comprendas que eso fue escrito en tono de chascarrillo, no es en serio.
      Gracias de verdad por pasar, espero tus comentarios cuando lesas el otro artículo. Un abrazo.

  5. Si bien es un tema sumamente complejo, lo has expuesto muy bien y estoy de acuerdo. En lo que no estoy de acuerdo es que aún no te decidiste a ser lo que eres: escritor de profesión y religioso por devoción un abrazo

  6. Demasiado bueno para ser cierto.

    Simplemente la derecha religiosa va a tener que empezar a poner dinero para causas justas.

    ¿Quien dictamina que esta bien o esta mal?

    Los medios, ellos lo hacen, ya que son nuestra ventana al mundo.

    Mañana voy a marchar para que se legalize la zoofilia y la necrofilia, total, a ellos que les molesta…

    1. Tu comentario es de lo más ilógico que se ha escrito en este humilde blog. ¿Así que nadie puede decir qué está bien y qué está mal? ¿Y por qué vos decís lo que está mal al criticar a los que opinan distinto? O sea que vos, que seguramente no sos como esos religiosos retrógrados, utilizás el viejo axioma: “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”
      Bien por vos, dale un besito a tu perro y nos vemos. Gracias por pasar.

    1. Gracias Sinbalas. En mi caso la idea pasaba más que nada en la forma en la que los medios utilizaron todas las tácticas posibles para afianzar una idea. Muchas gracias por el artículo, ahora lo leo.

    2. sinBalas,

      Siguiendo con tu razonamiento, casi nadie podría opinar de casi nada…

      Yo considero que no sólo tengo derecho a opinar, sino que como madre tengo OBLIGACION de hacerlo, porque la formación de mis hijos es mi responsabilidad, y esta formación se da por lo que yo les inclulco en mi hogar y por los modelos que le presenta la sociedad en la que vivo.

      Los hermanos homosexuales son humanos, y como cualquier otro grupo, presenta individuos buenos, honrados y otros con miserias (podes reemplazar estos adjetivos por los que quieras y la aseveración seguirá cumpliéndose, tomando un conjunto representativo de cualquier población). Un ejemplo de alguien destacable no puede cambiar mi decisión sobre cuáles modelos y opciones quiero para mis hijos.

      La homosexualidad y las parejas homosexuales no son un modelo que quiero que mis hijos tomen como válido.

      Hay homosexuales muy cerca mio, y en pareja, y no por ello quiero que eso se convierta en un modelo a seguir, y he tomado las precauciones en la educación de mis hijos para que esas situaciones no sean modelos para ellos.

      Si se diera esa condición en mis hijos, en mis padres o en mis hermanos, seguiría pensando lo mismo, y no permitiría que eso fuera un modelo para los niños que estuvieran cerca.

      Esta es la belleza de los valores: nos permiten ver las cosas muy claramente, y saber qué podemos aceptar y qué no. Tener homosexuales cerca no relativiza mis valores: es más complejo defenderlos, pero no se pierden 🙂

      Ricardo, muy bueno tu artículo. Gracias!

      1. Muchas gracias por pasar y enriquecer el debate. Lamentablemente nuestros medios de “descomunicación” nunca nos presentaron esa posibilidad, solo nos ofrecieron las opiniones de los que estaban a favor del “matrimonio” homosexual. Gracias de nuevo.

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