La Cuestión del Bien y del Mal

Toda la vida el ser humano se ha preguntado acerca del bien y del mal, ¿qué es lo que está bien y qué lo que está mal, cuál es la definición más aproximada a este dilema? Podríamos citar aquí cuestiones culturales complicadas para tratar de bucear sobre esto, ya que en algunas geografías se aceptan asuntos que en otras latitudes se rechazan, pero lo único que haríamos sería enturbiar aun más la ya complicada situación. Nos enfocaremos entonces en acontecimientos más contemporáneos, más caseros, más al alcance de la mano.

Vamos a tomar como referente al “Tipo” promedio. Cuando hablamos del Tipo, nos referimos al típico organismo multicelular que podría pertenecer (o no) a la raza humana, a la vez que recordamos al querido Wimpi. A través de los ojos del Tipo veremos cómo se desarrollan los acontecimientos diarios para tratar de dilucidar acerca de estas cuestiones trascendentales que nos tienes sin descanso.

Ejemplos:

El Tipo pasa un semáforo en rojo. Está de más decir que el Tipo tiene una motivación superior a la de cualquier otro ser humano que le permite infringir la ley de tránsito. Él tiene derecho a hacerlo porque en ese preciso momento estaba justificado plenamente: ¿Acaso usted permitiría que la pizza se le enfríe?

Acto seguido, el tipo está detenido con su automóvil en un semáforo en rojo mirando de reojo a una señorita, cuando desde esa posición ve a otro Tipo pasar el mismo semáforo en rojo. Aquí pueden pasar tres cosas:

1 El Tipo lo mira en silencio, negando con la cabeza, como diciendo“qué irresponsable”

2 El Tipo increpa severamente al otro, ya que lo que éste está haciendo es una locura. Este gesto se realiza mediante la acción de asomarse por la ventanilla y agitar firmemente la mano izquierda.

3 El Tipo insulta a todos los antepasados del otro Tipo, haciendo particular hincapié en la señora madre de éste, ya que lo que este último está haciendo es una salvajada. En casos extremos se puede incluir la maldición para las generaciones futuras del infortunado.

Siguiendo con el tránsito, el Tipo detiene su automóvil en doble fila y desciende del mismo. Debido al hecho conocido de que el universo gira alrededor del Tipo, este no pone la baliza correspondiente ya que él no necesita hacerlo. Los otros Tipos que vienen detrás de él lo insultan y le tocan bocina, acción que es respondida por el Tipo con una pregunta, o quizás dos: ¿Qué te pasa? ¿No te alcanza el lugar para pasar? Y en realidad no alcanza, pero ese no es asunto suyo. Hay que decir aquí que el Tipo tenía una necesidad providencial para detener su vehículo, necesidad que el resto de la sociedad no puede comprender, tenía que comprar el vino para la cena.

En el siguiente ejemplo el Tipo en cuestión va circulando por una arteria cuando, de repente, se topa con otro Tipo detenido en doble fila. Esto lo obliga a realizar un brusco giro, motivo por lo cual el Tipo increpa violentamente al otro. Y tiene razón, ¿cómo va a detener el coche en doble fila para llevar al hijo al médico?

El Tipo se pregunta por qué el país está tan deteriorado. A partir de qué momento comenzó a caer esta Nación en donde Dios mismo nació. Insulta a los políticos porque lo único que hacen es robar y no cumplir las promesas. Sin embargo, el Tipo actualmente está robando la televisión por cable, no paga todos los impuestos que debería y, cuando puede, le afana los cigarrillos al cieguito de la esquina.

El Tipo está sentado en la cabecera de la mesa dando órdenes, impartiendo justicia y reclamando resultados de parte de su familia. Parece un César moderno. Enseña a sus hijos a cumplir en todo lo que prometieron ya que él dio todo por ellos con un sacrificio extremo y cercano a lo apostólico. Por eso no les compra más gaseosa, hay que cuidar el dinero, dice. Hay que ahorrar ya que los tiempos son difíciles. Por la tarde irá a una movilización para pedir aumento de sueldo, aunque la noche anterior pasó dos horas con una mujerzuela que le cobró $150,00 para satisfacer sus “necesidades” Lo que ocurre, según el Tipo, es que su mujer ya no le responde como antes, y él tiene ciertas necesidades que deben ser satisfechas. Los demás no entienden. Aun así se queja. Se queja de que el gobierno no hace nada para educar a sus hijos, la televisión tampoco los educa, en el colegio menos. Finalmente tendrá que educarlos él mismo… no hay derecho.

"Homero Simpson, el único egoísta que nos hace reir"
"Homero Simpson, el único egoísta que nos hace reir"

El Tipo se queja de que su compañero de trabajo compra pastillas y no le convida. Y se pregunta: ¿Cómo se puede ser tan egoísta? ¿Tan difícil le es pensar en los demás? Sin embargo el Tipo vive con su cigarrillo prendido asfixiando a todos los que lo rodean, quienes se cansaron de pedirle que cambie sus hábitos que molestan a todos.

En estos breves pero aleccionadores ejemplos vemos cómo funciona la mentalidad del Tipo promedio. Este breve análisis nos llevaría maliciosamente a pensar que la definición del mal no es tan complicada como parecía al comienzo. Según el Tipo común, lo bueno es lo que él hace, mientras que lo malo es lo que los demás hacen, aun si se tratare de la misma acción.  Así de simple.

Esta mirada crítica sobre nosotros mismos debería ponernos en una perspectiva distinta acerca de nuestro comportamiento. ¿A quién nos parecemos nosotros? ¿Qué clase de Tipo (o Tipa) somos? ¿Cuánta concordancia hay entre nuestras palabras y nuestras acciones?

Los valores más importantes para nuestros hijos se brindan dentro del seno familiar. El ejemplo es el factor fundamental para un buen desarrollo tanto mental como espiritual de nuestros hijos. Debemos educar a los nuestros con los valores familiares que han mantenido viva la llama interna de este y de los demás países. La sociedad no es más que el resultado de la suma de individuos. Si la sociedad es mala, es porque sus individuos son malos. El individuo es quien debe cambiar para poder dar origen a una sociedad mejor.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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2 thoughts on “La Cuestión del Bien y del Mal

  1. Claro es que siempre el ejemplo es para el otro,; yo estoy orando, pasa un conocido y pienso “ahí va el estúpido que se compra los últimos chiches electrónicos de moda”, y muchas veces no nos fijamos que un simple mote o un sarcasmo puede herir emocionalmente al otro. Por eso Freud no amaba precisamente el chiste en ninguna de sus formas y tenía por qué. Pero yo oro y soy buena, mientras que el otro se compra los chiches y no critica a nadie, pero es estúpido. Ese narcisismo del ser humano que piensa que todo lo de él es bueno, lo demás no existe. Me gusta tu artículo Ricardo.

    1. En las tus dos intervenciones, ésta y la del otro post sobre Sexualidad y Valores, has podido resumir en pocas palabras lo que yo no pude expresar en dos carillas. Esa es la diferencia entre un profesional (vos) y un improvisado(yo) Gracias!

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