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La cúspide de la zoncera

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

En octubre del pasado año los monopolios informáticos recibieron un golpe muy duro. No calcularon que Cristina Kirchner pudiera alzarse con más del 50% de los votos, y semejantes guarismos les movió las estanterías. Eso no significaría que se iban a quedar de brazos cruzados, obviamente. Como ya he dicho en otros artículos, la estrategia de los medios debería ser tratar de usufructuar esa tendencia a la queja que tanto caracteriza al porteño. Si se pudiera expandir cual fétido veneno esa costumbre, típicamente porteña, de quejarse absolutamente de todo por el territorio nacional, quizás haya algo de esperanzas.

La mencionada tendencia no es un invento mío, ni mucho menos. Se ha tocado mucho este tema en diversos artículos, y todos tratan de dilucidar la peculiar forma de ser de los porteños. Dicho sea de paso, es gracias a esa forma de pensar que alguien como el Ingeniero Macri puede prosperar. Pero el problema es que esa figura que ostenta el jefe del Pro, no está muy bien vista allende la capital federal. El desafío es, entonces, hacer potable una figura como la de Macri para el resto del país, lo cual equivale a decir: traspolar la idiosincrasia porteña a todo el territorio nacional. Para esto es vital la protección mediática. Macri es protegido como un bebé de pecho por los monopolios, afines con él no solo en los negocios, sino también en lo ideológico.

La diferencia en las formas de pensar y observar la realidad pude experimentarla en carne propia mientras hacía mi trabajo en un edificio muy concurrido de Mar del Plata, la ciudad número uno para las vacaciones de los argentinos en verano. Gracias a este modelo distributivo, cada vez vienen personas de los lugares más variados del país a pasar unos días, y no solo de Buenos Aires. Me tomé el trabajo de consultar a algunas personas para ver cómo pensaban, y las diferencias en las estructuras mentales de los porteños con los del resto del país son notorias. Veamos algunos ejemplos.

Pregunta:

¿Le gustan los nuevos trenes TALGO?

Respuesta del argentino:

“Muy lindos, por fin se puede viajar como un ser humano”

Respuesta del porteño:

“Esos son trenes que en Europa ya no se usan, somos un país de cuarta”

Pregunta:

¿Cómo vio los precios?

Respuesta del argentino:

“Hay de todo, se puede comer por cinco pesos y hay hoteles de cinco estrellas”

Respuesta del porteño:

“Un infierno. Esto pasa por culpa de Moreno”

Pregunta:

¿Qué va a hacer hoy que llueve?

Respuesta del argentino:

“Salimos igual a caminar”

Respuesta del porteño:

“No pegamos una, no pegamos. ¿Te das cuenta? Esto en Europa no pasa”

Pregunta:

¿Qué opina de la gran cantidad de personas que han venido a veranear?

Respuesta del argentino:

“Muy lindo, es bueno que gente que antes no podía venir ahora sí pueda”

Respuesta del porteño:

“De cuarta. Estos son todos negros cabezas, típico de este gobierno, darle a esta gentuza la posibilidad de creerse que son alguien”

Pregunta:

¿Qué opina de Fútbol para todos?

Respuesta del argentino:

“Bárbaro, por fin podemos ver los partidos”

Respuesta del porteño:

“Pan y circo”

Pregunta:

¿Cómo pasó las vacaciones?

Respuesta del argentino:

“Muy bien, por suerte pudimos descansar unos días”

Respuesta del porteño:

“Como la mierda. No se puede caminar, estás rodeado de negros cabezas, la inseguridad está terrible, el tránsito es un caos y la inflación nos está comiendo a todos” (dicho esto mientras acomoda los paquetes de comida que trae de la rotisería, las botellas de vino, luego de haber ido casi todos los días al teatro, haber alquilado una carpa y llevar regalos para todos sus familiares dentro del baúl de su cero kilómetro)

Podría seguir, pero creo que la idea ha quedado expresada. Desde luego, esto no quiere decir que TODOS los porteños son o piensan igual, solo hago referencia a cierta tendencia inobjetable. Y la pregunta se cae sola, ¿se puede ser tan zonzo como para negar la realidad que lo rodea? ¿Se puede ser tan mentecato como para no ver lo que ocurre en el país? Algunos han decidido ser tan obsecuentes como para repetir las zonceras malintencionadas de los monopolios, mientras que otros, mucho más avispados, tratan de disfrutar de un tiempo que presenta amplias posibilidades.

El desafío para Clarín y sus socios es, como dije, expandir esa forma tan peculiar de ver la vida que tiene el porteño hacia el resto del país. No será sencillo, ya que a lo largo y a lo ancho del país la gente puede ver con sus propios ojos las rutas que se hacen, las escuelas que se levantan, y creen eso, no las mentiras de Todo Noticias.

Preparémonos de forma estoica para ver los intentos hercúleos de los monopolios en tratar de hacer potable la figura, digamos, algo insulsa (por ser generoso) del Ingeniero Macri a nivel nacional. Tienen algo más de tres años para trocar la imagen desprolija y poco afín al trabajo del Ingeniero del Pro hacia algo más digerible y presidenciable. Pobre Magnetto.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Ejercitando la memoria

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Por estos días todos recordamos los tristes acontecimientos que sucedieron hace diez años en el país. Y no es para menos, ya que los disturbios del 2001 se cobraron muchas vidas. Como todos saben, el 19 y 20 de diciembre fueron la eclosión final del conflicto, aunque las razones se venían cocinando a fuego lento desde hacía tiempo. Lo que terminó con muertos, caos, saqueos y corridas, se había pergeñado algún tiempo antes. La imagen paradigmática, además de las víctimas, es la del helicóptero presidencial escapando raudamente hacia el cielo azul. Otro radical que se iba por la puerta trasera sin culminar su mandato. En realidad hay que decir algo a favor del doctor De la Rúa, la puerta por la que se escapó no fue la de atrás, sino la de arriba.

Como ya he dicho en otros artículos, siempre me caractericé por estar en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno. Y, como no podía ser de otra forma, hace diez años la tragedia me encontró trabajando en el peor de los lugares posibles: una financiera. Como consecuencia de esto, puedo opinar en primera persona lo que fue estar en medio del caos financiero que se vivió aquéllos días. Solo Dios sabe la presión y los encontronazos que teníamos a diario con los clientes que creían que las medidas económicas las habíamos tomado nosotros, y no Domingo Cavallo y compañía.

Imagínense lo que era explicarles a los clientes que el pago que querían hacer de las cuotas de su préstamo no se podía aplicar a ese fin, sino que se debía recibir y depositar a cuenta, ya que nadie sabía qué recórcholis iba a ocurrir con la economía. Pero además estaban los que habían dejado dinero depositado en plazo fijo. La mayoría de ellos lo había hecho en dólares, pero ese era un billete que, por entonces, escaseaba. Amistades de muchos años entre estos clientes y el dueño de la financiera quedaron en la banquina para siempre. Nadie quiso comprender que las medidas nos afectaban a todos, y simplemente salieron a reclamar sus derechos, sin entender que a esa altura todos estábamos siendo robados.

No todos perdieron, al menos donde yo trabajé. Algunos tuvieron una peculiar fortuna: retiraron un préstamo en dólares el viernes antes de que se cayera la convertibilidad, y lo terminaron pagando en Patacones, Lecop o alguna otra falsa moneda. Casi todos los que tenían plazos fijos recibieron su equivalente, ya sea en dólares o en pesos. Pero a nivel nacional no todos tuvieron esa suerte. La posibilidad de cobro dependió, como casi siempre, de la capacidad del individuo de contratar estudios de abogados caros. Como se verá, no todos perdieron.

Lo interesante de estos períodos de caos son los motivos por los cuales el pueblo se conglomera y sale a las calles a pedir “que se vayan todos”. Al igual que lo ocurrido en Argentina hace exactamente diez años, vemos que hoy casi toda Europa está viviendo su propia experiencia traumática. A un pueblo se le pueden avasallar derechos referentes a valores familiares, se pueden ir perdiendo de a poco las bases mismas de la sociedad, podemos presenciar cómodamente desde nuestros hogares cómo alguna etnia desaparece bajo la mano de algún dictador, sin embargo, si queremos ver salir a la calle a TODOS sin excepción, métale la mano en la billetera.

Pero más llamativo aun es que muchos parecieran haber olvidado todo esto, y siguen avalando a quienes hoy representan políticamente las mismas ideas que produjeron aquella debacle. Como bien sabemos, el caos se produjo como consecuencia de tomar medidas diametralmente opuestas a lo que el pueblo necesitaba, y solo tuvieron como objetivo proteger intereses foráneos y de algunos poquitos conciudadanos. Como si las experiencias vividas en ese tiempo no hubieran sido suficientemente traumáticas, hoy vemos con asombro cómo los representantes de ese pensamiento ideológico de derecha, como es el caso del Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri, aparecen siendo avalados por una cantidad nada despreciable de personas. Esto puede ocurrir solamente gracias a que su ideología está siendo cuidadosamente ocultada.

También es llamativo que algunas personas sigan defendiendo a algunos medios de comunicación que fueron cómplices del caos. Ya habían sido cómplices de la dictadura, esa tragedia que dejó 30.000 desaparecidos, muchos de los cuales recién ahora están apareciendo. Sin embargo, cuando algunos tenemos la quijotesca idea de hacer uso de la inédita libertad de expresión que se vive por estos días, y decimos algo en contra de Clarín y sus esbirros, muchos se ofenden, casi como si tocásemos a su madre. Muy mala memoria tiene este pueblo querido. Parecen olvidar que desde las tapas de Clarín se exigía que se nombre a Domingo Cavallo Ministro de Economía.

Algunos incluso se quejan de este Gobierno, pero parecen haber olvidado esos tiempos en el que un litro de aceite aumentaba varias veces en un mismo día, y, para colmo, no se encontraban en las góndolas, ya que los vivillos de siempre escondían las botellas previendo aumentos. No solo los gobernantes son corruptos, sino que muchos ciudadanos compiten seriamente con ellos. No todos salieron a saquear supermercados por hambre, pudimos ver a cierta gente saliendo de los mercados con sendos televisores.

Algunos creen que mi aversión a las políticas de derecha es nueva. Creen que estos aires kirchneristas me infundieron nuevas ideas. Pero no, yo padecí hace tiempo tener que dar la cara por las medidas confiscatorias que otros tomaban, los mismos que incluso hoy hablan y opinan como si supieran. Deberían estar presos, ya que cometieron delitos dolosos, muchos de los cuales todavía estamos pagando.

Estas experiencias son algunos de los motivos, no todos, por los cuales apoyo al Gobierno de Cristina Kirchner. Porque tengo memoria. Porque recuerdo claramente la forma en la que vivimos esos días y los comparo con estos tiempos. No tengo dudas de que este Gobierno está pagando las fechorías de aquéllos que literalmente vaciaron el país. Ruego que cada vez más personas recuperen la memoria. Ruego que cada vez más personas recuerden quien es quien es este País, y voten en consecuencia. Y, para cerrar, agradezco a la vida haberme puesto, al fin, en el lugar y tiempos adecuados.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Los indignados son importantes

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Leo los artículos que aparecen aquí de Carlos Alberto Montaner y suelo estar de acuerdo con sus análisis y juicios sobre política internacional. Pero sus dos artículos sobre “los indignados” me parecen lamentables. Parece que Montaner no sabe ver o no quiere ver la importancia de estos movimientos que se extienden ya en más de doscientas ciudades de unos setenta países. Decir, en el segundo de sus artículos, de que sólo son envidiosos contra todos los que poseen millones es un diagnóstico muy equivocado.

Ese tipo de envidiosos siempre han existido y siempre existirán, y muchos de ellos se suman a cualquier bochinche porque son gente fracasada que transforma en violencia su fracaso personal contra los que triunfaron. Pero el origen repentino de estos movimientos y sus peticiones, ya sea en Norteamérica, Australia o Europa, responde a una indignación justa y evidente que ha visto como los gobiernos presuntamente democráticos están absolviendo a los culpables de la crisis y castigando a los inocentes. Están viendo que mucho se habla de democracia, que debería ser “el gobierno del pueblo para el pueblo” y de hecho en muchos países se ha trasformado en el gobierno de una aristocracia inmune a toda crítica. Según los países pueden ser una oligarquía de políticos (senadores, diputados, etc.) o de altas personas e instituciones de la banca y de las finanzas, o gobiernos enteros irresponsables: Portugal, Irlanda, Grecia, España: los pigs.

Si se quiere ver este fenómeno social en su esencia, hay que ir a la raíz y no meter en la caja de los indignados a todo tipo de protestas.

Lo esencial y genuino de las multitudes de indignados es estar formados por gente de clase media, sin filiación política, que ven que la crisis mundial desatada en las altas esferas de gobiernos, empresas, personas y bancos millonarios, se resuelve castigándoles a ellos que son víctimas inocentes, estrechando sus sueldos, elevando sus costos para adquirir los bienes cotidianos necesarios y dejando a muchos de ellos sin trabajo, sin casa o en la miseria mas absoluta.

Sus protestas no piden un cambio de sistema, no son anticapitalistas ni van contra la economía de mercado. Protestan por una injusticia grande y evidente. Si hay que apretarse el cinturón deberían los de arriba predicar con el ejemplo y algunos de los más directamente responsables de la crisis mundial, ser llevados a juicio.

Por lo tanto no cabe meter en este grupo ni a los estudiantes chilenos manejados por un par de comunistas, ni a los adolescentes y jóvenes londinenses furiosos por la muerte de un joven a manos de la policía, ni a los ateos españoles que cargan contra la Iglesia, ni a los izquierdosos marxistoides, ni a los ecologistas violentos,  ni a los inútiles “buenos para nada” que envidian a cualquiera que por su iniciativa y su trabajo logra labrarse una fortuna. Los mismos que gritan contra las instituciones financieras de Wall Street admiran al millonario Steve Jobs.

¿Qué va a pasar con estos indignados?

Dependerá en cada país como se enfoca esa justa indignación contra una corrupción evidente de los que manejan la política económica con cuotas de avaricia, egoísmo e irresponsabilidad social monstruosas. Puede esa justa indignación ser desnaturalizada cayendo en manos de los  comunistas, siempre fracasando pero siempre resurgiendo con nuevos ropajes. A lo mejor les va mejor que con el verde del ecologismo desaforado. También puede quedarse en nada si los indignados no encuentran propuestas concretas que hacer a sus respectivos gobiernos con líderes sensatos, audaces, prudentes y realistas.

Pero también puede ser una ocasión para hacer más flexible, justo y humano el capitalismo. El surgimiento de los sindicatos, con toda su larga historia de aciertos y errores ya fue un freno y un punto de humanización del capitalismo salvaje de finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte. Lo que no cabe decir es que es un fenómeno sin importancia.

Luis Fernández Cuervo                luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Hay vida más allá del Clarín

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Las Elecciones Primarias quedaron atrás con los resultados ya conocidos por todos. El que más cerca quedó de Cristina; cerca, por decirle de alguna forma, fue Ricardito Alfonsín, aunque, para ser sinceros, su estabilidad, y la de casi todos los candidatos opositores, pende de un hilo muy pero muy delgado. Como dijo un periodista de Todo Noticias: “no hubo segundo puesto”. Pretender que la oposición política se aglutine en una sola boleta es, además de ilegal, un despropósito. Nada logrará que un candidato como Duhalde siga a Alfonsín como un segundón, y viceversa. Lo cierto es que, aun si se unieran, sumando los votos de ambos presidenciables no llegan a la mitad de los votos que respaldaron la gestión de Cristina Fernández.

El monopolio todavía está resentido por el golpe, no esperaban tamaña cantidad de votos, 5% más que la última elección de Cristina, aquella que la depositó en la Casa Rosada. Y no será porque no hayan hecho todo lo posible para evitarlo. Hay que reconocer que los chicos se esforzaron, hicieron su mejor esfuerzo, pero aparentemente la gente no mastica vidrios. Hay que verles los rostros de pesadumbre a esos pobres “periodistas independientes”, hay que estar en lugar de ellos.

Luego de tamaña derrota, Todo Noticias esbozó tenuemente, mediante alguno de sus voceros (Biolcatti, entre otros) la posibilidad de que esta aplastante victoria sea como consecuencia de la gravísima crisis mundial y la consecuente opción de la gente de no cambiar justo ahora. Aparentemente por sus miradas, ni ellos creían semejante patraña, con lo cual queda al descubierto que deberán ajustar un poco el nivel de mentiras que usan a diario, porque ya dejaron de ser creíbles. Claro que tampoco se puede tapar la Cordillera con una frazada, la derrota fue tan categórica que los exime de tener que fingir.

El nuevo Clarín

Los mismos medios que inventaron a los candidatos opositores aprovecharon la derrota para pegarles, esos candidatos a los que desde este humilde blog venimos diciendo que no tenían posibilidades, ya que el monopolio todo lo engulle, todo lo ensucia, todo lo destruye. El monopolio destruyó de un plumazo la carrera política de la señora Carrió, del cineasta “Pino” Solanas, acabará destruyendo a Ricardito antes de empezar, y terminará de hundir para siempre a Duhalde, aunque eso, vaya paradoja, es más bien un favor que Clarín le hace a toda la sociedad. Lo peor que pueden hacer Binner y cualquier candidato con alguna propuesta seria es caer en manos de la agenda de Todo Noticias y Clarín. Si hacen eso el monopolio los fagocitará para luego execrarlos como hace actualmente con la líder de la Coalición Cívica.

Pero el problema aquí no es perder, de hecho, hace solo un par de años los kirchner perdieron duramente las elecciones legislativas, pero se repusieron, y lo hicieron con todo en contra. Con esa resucitación le demostraron a todo el arco opositor que hay vida más allá de las tapas del Clarín. Demostraron que si bien las luces de los fastuosos estudios de Todo Noticias son tibias, solo estuvieron allí mientras fueron funcionales a sus requerimientos, y se pierde protagonismo si los números no acompañan. Claro que eso depende de la espalda política que se tenga, y los ya mencionados carecen por completo de espalda y de cintura política.

La señora Carrió pasó de ser la segunda en una Elección Presidencial a quedar con apenas el 3% de los votos. Y no será porque no lo hayamos dicho. Desde este y desde otros portales lo venimos augurando, pero estos candidatos de plomo se creyeron que por ser avalados por el monopolio ya tenían ganadas las elecciones. Gravísimo error. Y allí está Cristina. Se rieron de la muerte de su esposo y de su nieto, la estigmatizaron, la difamaron hasta el escarnio, pero ahí está, de pie frente al Clarín y al pueblo, quien respaldó abrumadoramente su gestión. Ojala todo el arco político de Argentina pueda aprender esta valiosísima lección.

Pero hay algo que debo reconocer. Me cuesta, pero debo hacerlo: Magnetto tenía razón. No, no enloquecí, déjeme explicarle. Néstor contó hace algunos años en el programa de la Televisión Pública 678, que don Héctor se opuso tajantemente a la postulación de Cristina para que lo sucediera en la Presidencia a Néstor. Como era previsible, el difunto Presidente hizo oídos sordos al requerimiento del CEO de Clarín, y siguió adelante con la candidatura, con los resultados conocidos. Allí comenzó la batalla, y todo por no hacerle caso a Magnetto. Evidentemente el capo mafia conocía los kilates de Cristina, y eso hay que reconocérselo. El tipo sabía quien era Cristina, tenía la certeza de que a ella no podría manejarla como al resto, y por eso trató de evitarlo infructuosamente. Por eso debo reconocer que Magnetto sabía antes que yo quién era Cristina.

Curiosamente ahora Clarín ha optado por hacer periodismo. Sus tapas desde el lunes son apáticas, sin arremetidas contra Cristina. Sus periodistas son mesurados, incluso dejó de verse en sus estudios a Ricardito, Eduardito, Lilita. Lejos quedaron esos hermosos momentos vividos. Ahora esos lugares los ocupan Binner, Altamira y… Agustín Rossi. Creo que alguien me cambió el país sin dame yo cuenta. La explicación de esto es muy sencilla: Clarín dejó de ser creíble el domingo pasado desde las 21 horas. Hasta ese momento pudieron mentir libremente, pero ahora ya no, ya quedó expuesto que sus mentiras no caen más en tierra firme. Y mire que discutí con tantos amigos, incluso perdí a algunos en el camino por defender algunas cosas. Me tildaron de “ultra K”, “K”, “recontra ultra archi K” y cosas por el estilo. Ahora no se los ve por ningún lado, desaparecieron. Hasta Clarín los dejó solos con el odio que ellos mismos les inocularon.

Si vos sos “militante K” salí a la calle con alegría, con la alegría de saber que tu líder consiguió algo que hasta el domingo parecía una utopía: hacer hociquear al monopolio. Lo hicimos un poco entre todos, es cierto. Salí con la mirada puesta en octubre, sabiendo que este país ya no será el mismo que fue hasta el domingo. Y si usted no es “K”, entonces le sugiero que analice las cosas que se vienen vaticinando desde blogs como este. Había una realidad distinta a la que mostraba Clarín, y eso quedó definitivamente en claro este domingo 14 de agosto. Recuerde esa fecha, ya que será un antes y un después en la vida de todos los argentinos.

 

Cristina Fernández de Kirchner

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La Propaganda, ayer y hoy

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Introducción

La Propaganda es un ardid utilizado desde los albores de la historia para lograr escalar posiciones en la opinión pública, y lejos de menguar está siendo usada hasta el hartazgo. No son técnicas nuevas, razón por lo cual uno creería que ya deberíamos tener el entrenamiento suficiente para detectar sus manejos, pero créame que no es tan sencillo. Recién hoy día estamos desvelando viejas maniobras perpetradas miles de años atrás, y aun así algunos estudiosos se resisten a creer en los manejos de la Propaganda.

¿Qué es la Propaganda y para qué sirve? Según el análisis de Richard Alan Nelson en su libro A Chronology and Glossary of Propaganda in the United States, 1996:

“De forma neutral, la propaganda es definida como una forma intencional y sistemática de persuasión con fines ideológicos, políticos o comerciales, con el intento de influir en las emociones, actitudes, opiniones y acciones de los grupos de destinatarios específicos a través de la transmisión controlada de información parcial (que puede o no basarse en hechos) a través de los medios de comunicación masiva y directa”

Para completar la información veamos qué dice la Wlkipedia sobre la Propaganda:

“Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el recurso del anuncio. Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión ideológica o política. Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no presente un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional”

Como comprenderán, hay muchísima información en referencia a las características de la Propaganda, pero creo que la idea ya quedó planteada en esta breve introducción. Quien quiera más información podrá encontrar los enlaces dentro del texto.

La Propaganda y los cristianos

Se puede citar como ejemplo de Propaganda la padecida por los cristianos en Roma. En sus comienzos, los llamados “proto-cristianos” debieron padecer una tenaz persecución de parte de la mayoría de los dirigentes romanos, cacería que comenzó puntualmente con Nerón. Los casi 400 años que duró su esclavitud marcó a fuego la historia cristiana, y llenó sus hojas de mártires o “testigos”. Si bien es cierto que los romanos no eran santos, tampoco se trababa de energúmenos que disfrutaban viendo como los leones deglutían personas. Los romanos eran un pueblo muy tolerante con todas las religiones, el rechazo hacia el cristianismo no estaba basado solo en lo religioso, sino en el hecho de que esta no era meramente una “nueva creencia” sino más bien un “nuevo sistema de vida” Esto representó un riesgo para el estilo de vida romano, así fue como los cristianos se convirtieron en un chivo expiatorio ideal, y por eso la Propaganda negativa que se difundía por entonces hacia esa “secta de nazarenos” era tan virulenta. Los rumores eran tantos, y tan horribles que hasta aseguraban que se comían a sus propios hijos.

Y no solo de rumores sobre canibalismo se culpó a los cristianos. En la noche del 18 al 19 de julio del año 64 d.C., Roma, la Ciudad Eterna, se convirtió repentinamente en un mar de llamas. Gran parte de la metrópoli quedó destruida como consecuencia de las llamas provocadas por un pavoroso incendio. Cuando se alude al inductor del fuego se menciona siempre el nombre del emperador Nerón, aunque en el momento en el que se inició no se encontraba en la ciudad. No obstante, son muchos los historiadores que están convencidos de que se trató de un incendio como cualquier otro, que comenzó en los alrededores del Circo Máximo y devoró la ciudad debido a las malas condiciones de las viviendas. Pero la población exigía un culpable, como siempre ocurre, así que la catástrofe se utilizó como desencadenante para la persecución política de los cristianos, a quienes se les achacó la culpa. Ese fue el inicio de la persecución de los primeros cristianos en Roma. El hecho de ser Roma una nación politeísta atacando a una minoría monoteísta no era menor, y culparla de todos los males demostró lo útil que puede ser la Propaganda cuando se usa en el momento oportuno y desde una posición predominante.

Parte de la táctica propagandística es la utilización de escribas con cierto prestigio que orienten al vulgo acerca de si sus acciones están bien o mal. Si una pluma genuina y famosa nos dice que lo que estamos haciendo está justificado nuestras débiles conciencias tienden a ser laxas y permisivas. Así opinaba Tácito en su recordada obra “Anales” sobre los cristianos:

“Y así Nerón, para divertir esta voz y descargarse, dio por culpados de él (del incendio), y comenzó a castigar con exquisitos géneros de tormentos a unos hombres aborrecidos del vulgo por sus excesos, llamados comúnmente cristianos. El autor de este nombre fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido justiciado por orden de Poncio Pilato, procurador de la Judea, y aunque por entonces se reprimió algún tanto, aquella perniciosa superstición tornaba otra vez a reverdecer, no solamente en Judea, origen de este mal, pero también en Roma, donde llegan y se celebran todas las cosas atroces y vergonzosas que hay en las demás partes. Fueron, pues, castigados al principio los que profesaban públicamente esta religión, y después, por indicios de aquéllos, una multitud infinita, no tanto por el delito del incendio que se les imputaba, como por haberles convencido de general aborrecimiento a la humana generación. Añadióse a la justicia que se hizo de éstos, la burla y escarnio con que se les daba la muerte. A unos vestían de pellejos de fieras, para que de esta manera los despedazasen los perros; a otros ponían en cruces; a otros echaban sobre grandes rimeros de leña, a los que, en faltando el día, pegaban fuego, para que ardiendo con ellos sirviesen de alumbrar en las tinieblas de la noche. Había Nerón diputado para este espectáculo sus huertos, y él celebraba las fiestas circenses; y allí, en hábito de cochero, se mezclaba unas veces con el vulgo a mirar el regocijo, otras se ponía a guiar su coche, como acostumbraba. Y así, aunque culpables éstos y merecedores del último suplicio, movían con todo eso a compasión y lástima grande, como personas a quien se quitaba tan miserablemente la vida, no por provecho público, sino para satisfacer a la crueldad de uno solo”

Cayo Cornelio Tácito

De esta forma se acreditaban “oficialmente” los horrores de que eran víctimas los cristianos. Al igual que Tácito, eran muchos los escribas que apoyaban las acciones de Nerón, instando al pueblo incluso a no sentir pena por la muerte de algunos cristianos. La verosimilitud, como puede verse, depende del ojo que observa según sus bases ideológicas, razón por la cual los dichos de Tácito leídos hoy carecen de validez, como la historia misma se encargó de demostrar.

Los pueblos bárbaros

Siguiendo con los romanos como ejemplo, se puede ver la utilización de la Propaganda que hicieron con sus vecinos, los pueblos Bárbaros. ¿Quiénes eran los bárbaros? La mayor parte de los pueblos así llamados eran de origen germano o escandinavo; entre ellos se encontraban los godos, que se dividían en ostrogodos —o «godos del este»—, cuyo dominio se extendía del Mar Negro al Báltico, y visigodos —«pueblo valiente»—, que emigraron de sus terruños en el centro de Europa Oriental al sur del Danubio, los burgundios, establecidos en las fronteras del Imperio Romano, los francos, procedentes del norte del río Rhin, y los vándalos, alanos y suevos, que ocupaban el territorio comprendido entre los ríos Danubio, Rhin y Elba.

Quedémonos con los Vándalos. Entre los pueblos bárbaros, los vándalos son los que peor reputación adquirieron. En el idioma castellano, la palabra vándalo puede referirse tanto al pueblo germano como a un “hombre que comete acciones propias de gente salvaje y desalmada”. Las cualidades guerreras de esos hombres les permitieron instalar su eficaz dominio en la población romana de África; incluso expandirse y enviar una incursión para saquear Roma en el año 455 guiados por el fundador del reino Vándalo, Genserico. Esa invasión les costaría caro, ya que, lejos de terminar dominando al pueblo invadido, fueron asimilados por este. Muy pronto los vándalos se acomodaron a la manera romana de vivir: se afeitaron la barba, frecuentaron el circo y las termas, los guerreros se casaron con romanas, los hijos iban a la escuela del gramático, su lengua desapareció poco a poco y así fueron desapareciendo.

En “Roma y los bárbaros. Una historia alternativa” (editorial Crítica), Terry Jones (miembro de Monty Python) y Alan Ereira desmontan la idea de que los bárbaros eran unos salvajes y Roma significaba la civilización. Con frecuencia, señalan, era justo lo contrario, pero los romanos dominaron el mundo y, gracias a una eficaz propaganda, impusieron su versión hegemónica.

Según afirma Terry Jones en su libro:

“La característica que confería a Roma su singularidad no se debía ni a su arte ni a su ciencia ni a su cultura filosófica; no estribaba en su observancia del derecho ni en su preocupación por la humanidad ni en su delicada cultura política. De hecho, en todas esas materias, los pueblos que conquistó no sólo la igualaban, sino que incluso la superaban. El rasgo privativo de Roma radicaba en el hecho de poseer el primer ejército profesional que haya conocido el mundo”

Lo cierto es que debemos mucho más a los llamados pueblos bárbaros que a los hombres romanos que vestían la toga. Y el hecho de que aun hoy día sigamos pensando que los celtas, los hunos, los vándalos y demás pueblos eran bárbaros implica que todos nosotros nos hemos tragado el anzuelo de la propaganda romana. Todavía aceptamos que sean los romanos quienes definan nuestro mundo y nuestro concepto de la historia. Una vez instalada la versión oficial, puede perdurar miles de años erradicarla.

Saqueo vándalo en Roma, 455. Por Heinrich Leuteman

No obstante, y a pesar de la Propaganda hegemónica, en los últimos 35 años se ha empezado a modificar esta historia tan tenazmente arraigada. Los descubrimientos arqueológicos han arrojado nueva luz sobre los textos antiguos, y esto ha propiciado nuevas interpretaciones del pasado. Hoy se sabe que el Imperio Romano detuvo en seco, durante cerca de 1.500 años, numerosos avances científicos y matemáticos en curso, y que en épocas mucho más recientes ha sido preciso volver a aprender y a descubrir buena parte de lo que ya se sabía y se había logrado antes de que Roma se alzara con el poder.

Y continúa:

“Por extraño que parezca, el miedo parece haber desempeñado un papel clave en la historia de Roma. (…) Es casi como si la grandeza de Roma hubiera sido un producto de la paranoia y la desesperación. Otra circunstancia insólita es que podría darse el caso de que el principal acontecimiento de la historia romana, el que desencadenó esa paranoia, no hubiera existido nunca -quizá no pasara nunca de ser una leyenda-. Fuera cierto o falso, lo que sí ocurrió es que el gran historiador romano Tito Livio (59 a. C.-17 d. C.) lo hizo constar por escrito, y que a partir de ese momento su narración se convirtió en el texto histórico estándar que había de quedar impreso en la mente de todo romano. Así es como los romanos aprendieron a temer a los bárbaros”

Roma estaba pasando por momentos muy complicados, tanto política como socialmente. La invasión bárbara le vino como anillo al dedo para justificar su caída (que sería aprovechada por los cristianos) y, de paso, estigmatizar a los pueblos germanos para toda la historia. Gran parte de la “historia oficial” romana se debe a que los manuscritos con los que los historiadores se han manejado durante siglos fueron seleccionados a dedo por los primeros copistas católicos medievales. La Iglesia católica hizo todo cuanto pudo para reorganizar a su antojo los pueblos y la historia. Fue la Iglesia la que decidió qué documentos habrían de perdurar y cuáles no. Por consiguiente, nos encontramos con el hecho de que la imagen del pasado se nos ha transmitido de un modo muy peculiar y antojadizo.

La Propaganda hoy

Tanto los primitivos cristianos como los pueblos germanos sufrieron la Propaganda caprichosa de parte de un pueblo que por entonces dominaba toda la región. Esa Propaganda afecta aun hoy nuestras vidas, razón por lo cual es justo preguntarnos qué características tiene y cómo es utilizada esta Propaganda en nuestros días.

Lejos de las togas y las pallas, hoy la Propaganda se disemina por vías más acordes a la era tecnológica. Los medios de comunicación cumplen un rol principal en estas propagaciones. Desde los medios de comunicación se nos dice qué está bien y qué está mal, así como qué debemos consumir y a quiénes debemos amar u odiar. La alta concentración económica y la falta de controles de los distintos Estados cómplices han permitido que los medios de comunicación adquieran cada vez más y más medios, consiguiendo así posiciones predominantes sobre aquellos otros medios sin la misma capacidad económica. Cuanto más poder económico posee un multimedio, más peligroso se torna para la sociedad en la que se incuba.

En Argentina padecemos al monopolio Clarín, quien ha sabido adueñarse a lo largo de su historia no solo de incontables medios de comunicación, sino también de la fabricación del papel con el que todos los diarios del país imprimen sus ediciones. Esta competencia desleal se había mantenido oculta solapadamente del conocimiento general, hasta ahora. Cuando el gobierno de los Kirchner rompe relaciones con el monopolio de Magnetto se abre una brecha a través de la cual quedó al descubierto un sinfín de atrocidades. Desde este blog se ha escrito mucho sobre ese tema.

Quienes siguen el derrotero de las tapas del matutino de forma especializada, han notado que el diario de los Noble perdió el rumbo hace mucho. Yo aportaría que más que perderlo lo redireccionaron. Cada tapa, cada centímetro del periódico está dirigido a sembrar miedo y descontento en la población. Así como en su momento hicieron los romanos, desde las páginas del Clarín se nos brinda un país que solo existe dentro de los límites del mismo diario, y depende de su particular visión del mundo. Como pasó antes, el miedo provoca reacciones, y esas reacciones no siempre son buenas. Si no me cree siéntese unos momentos a observar los spots publicitarios de los candidatos opositores con vistas a las próximas elecciones presidenciales. Cada uno de ellos hace mención a los mismos factores acuñados en las entrañas del monopolio:

*Acabar con la inseguridad.

*Terminar con la crispación.

*Terminar con el hambre.

*Formar gobiernos de coalición que “hablen con todos”

*Terminar con la corrupción.

Si todas estas cuestiones fueran ciertas se deberían postular para presidentes mundiales, ya que menos que eso sería un desperdicio de potencial que sufriría toda la humanidad. Lo cierto es que sin ese país irreal que presenta Clarín desde sus tapas y alimenta cada día, hoy no tendríamos candidatos opositores que disputen la presidencia. Todos giran en torno a los reyes de la Propaganda y son unidos, amalgamados  por ella como una fuerza invisible.

Los escribas actuales no usan toga, sino más bien caros trajes y vestidos y tienen abultadas cuentas en Suiza en dólares. A pesar de esas diferencias de imagen y de billetera, su finalidad es la misma. Ayer desde las plazas, y hoy desde coquetas oficinas de Puerto Madero, los escribas son fieles corresponsales del Establishment, y casi todo lo que escriben es para reafirmar el curso que previamente orientara el dueño del monopolio. Quizás dentro de algunos cientos de años los eventuales lectores de Joaquín Morales Solá o Jorge Lanata, por citar solo a dos de los modernos escribas, sientan la misma revulsión que sentimos nosotros al leer un texto de Tácito. Desde luego somos varios quienes ese asco lo sentimos a la fecha.

Tuvieron que pasar muchos años para que finalmente los historiadores pudieran avizorar que la historia no siempre era como la habían contado los que poseían el poder hegemónico. Para muchos analistas es difícil de digerir aun hoy que la historia siempre depende de quien la cuente. Quienes otrora fueron bárbaros hoy quizás no lo son, y quienes se habían alzado históricamente como los reyes de las civilizaciones resultaron ser unos manipuladores. Hoy en día resulta mucho más sencillo entender estas tácticas, siempre y cuando el receptor tenga la intención primaria de desconfiar de lo que le transmite el emisor. Eso implica madurez y discernimiento, actitudes estas bastante exiguas, por cierto. Es mucho más cómodo esperar que desde el matutino de Magnetto la información nos llegue ya digerida a tener que hacerlo por “motu proprio”.

Solo la aplicación exitosa de la Propaganda puede explicar un fenómeno como lo es el hecho de que alguien procesado por escuchas ilegales, como el Ingeniero Mauricio Macri, haya sido electo para gobernar nuevamente la ciudad de Buenos Aires, una metrópoli que se jacta de poseer los intelectuales más destacados del país. Es evidente que la Propaganda sigue dando resultado. El Ingeniero está envuelto en innumerables causas judiciales, docenas de hospitales sin gas y demás hechos que enviarían a cualquier político a un retiro en los cuarteles de invierno. Pero el Ingeniero es protegido cuidadosamente por el monopolio Clarín, ya que es su candidato. En virtud de esto, todas sus tropelías son ocultadas arteramente. ¿Es esto culpa de Clarín o de la falta de criterio de los que creen las mentiras y ocultamientos del monopolio? Se podría decir que para que alguien insista en una mentira debe tener un interlocutor válido. Sin la gente creyéndole a Clarín, difícilmente podría mantener sus falsedades.

Quizás nos tome otros tantos miles de años entender cómo funcionan estas cosas, quizás somos demasiado lentos, a pesar de vivir en la era del 2.0. Desde algunos medios seguiremos tratando de explicar lo inexplicable, padeciendo a diario el casi infranqueable cerco informativo que ha diseñado Clarín muy astutamente con la complicidad de sus lectores. Es una lucha desleal, despareja, y quijotesca, pero se debe dar. Mientras algunos fueron a votar desinteresadamente por Macri los chicos se mueren de frío en sus hospitales, y eso se debe decir. Posiblemente a esos personajes les importen muy poco esas cosas, total, chicos se mueren todos los días. Incluso es probable que esas muertes sean culpa de Cristina, ya vio como son las cosas hoy por hoy. Según la particular visión que Clarín tiene de la vida, Cristina es la culpable de todo. Incluso el pasado fin de semana perdió las elecciones en la ciudad de Córdoba, aun cuando no presentó candidatos. Y después se enojan cuando decimos que Clarín escribe textos de ficción.

Le dejo la inquietud. Busque en los libros de historia, averigüe, analice. Imagínese a usted mismo cien años en el futuro interpretando la historia pasada con un Clarín sobre la mesa. Si Argentina fuera lo que ellos nos muestran, casi no habría esperanzas. Coteje esa actitud editorial con la Propaganda que hicieron los romanos miles de años atrás. Busque referencias, no se quede con una sola versión. Si hace todo eso quizás haya esperanzas.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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El mensaje mafioso de Clarín

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Las primeras elecciones del año fueron, como se dijo en este blog y es de público conocimiento, sumamente beneficiosas para el Gobierno de Cristina Fernández. En varios artículos expresé que a Magnetto se le había “escapado la tortuga” al no haber podido prever y anular esas victorias. Como es sabido, el negocio del menos Noble de los diarios es mostrar un kirchnerismo derrotable en las urnas, y las últimas elecciones no estaban siendo útiles en ese sentido. Si hay algo que Magnetto no hace es descansar, razón por la cual debe haber tomado nota de esas indeseables victorias y se puso a trabajar con lo que tenía a mano.

Así fue que sacó de la galera a sus candidatos alegres del PRO. Según los sondeos los votos no le alcanzaban al ingeniero Macri para pelear las Nacionales, en virtud de eso tuvo que bajarse de esa pelea que le quedaba grande. Aun así lo hizo con estilo, fiel al target de gente que lo sigue y lo vota: con globos y alegría. Ya se dijo aquí que ese fue un capítulo tragicómico nunca visto por el que suscribe, festejar que no se puede competir para Presidente. Sin embargo, ese candidato logró unas muy buenas elecciones en la Capital Federal. Sobre ese asunto ya escribí mi opinión en el artículo “un psicoanalista a la derecha”

Curiosamente, en las pasadas elecciones de Santa Fe el candidato del PRO, Miguel Del Sel, se erigió como el vencedor, más allá de no haber llegado a la gobernación. La cantidad de votos conseguida por el ex Midachi sorprendió a propios y ajenos. De esta forma Magnetto logró lo inimaginable: torcer una tendencia de victorias kirchneristas que no le servían para sus propósitos. Estos guarismos no hacen otra cosa que demostrar que el futuro de la política está en manos de la no-política, y todo gracias al menos Noble de los diarios.

Pero, ¿cuál es el mensaje detrás de todo esto?. Sin dudas hay un recado que se debe leer entre líneas. Usted puede que odie a todo lo que se relacione con lo “K”, pero hay algo que debe reconocer: este es un gobierno de militantes políticos. El difunto Néstor junto con Cristina fueron militantes, y gran parte de su gabinete está compuesto por militantes de la política. Con los kirchner se reeditó nuevamente la importancia del militante político, y no es este un dato menor habida cuenta que veníamos del “que se vayan todos” que dejó el menemato y los desastrosos gobiernos que le siguieron. La muerte de Néstor abrió los ojos del monopolio disfrazado de diario independiente acerca de la enorme cantidad de jóvenes militantes que se acercaron a despedir al ex Presidente. Ese dato, creo, alarmó a Magnetto, ya que la existencia de militantes implica futuro, le da un aire de continuidad a un modelo que él odia.

No es casual, entonces, que los candidatos clarinistas sean ajenos a la militancia política y se ufanen de ello. Los candidatos del PRO no discuten de política, cierran sus campañas en algún programa pedorro de televisión, no cumplen sus promesas, pero aun así eso les alcanza para ganar las elecciones. Es todo un mensaje para los “K” y para todos los militantes que gente como Macri y Del Sel ganen las elecciones. Esto va derechito a la Casa Rosada. Es una demostración de fuerza sin precedentes de Magnetto, quien le muestra a Cristina (y a todos nosotros) que es capaz de inventar candidatos donde a simple vista resultaría inviable. Obviamente esto hubiera sido inimaginable sin la protección mediática que estos peleles han recibido de parte de su jefe. Casi nadie conoce algunos aspectos legales que apremian al ingeniero y sus colegas, asuntos que el menos Noble de los diarios se ha encargado prolijamente de ocultar.

¿Qué se puede hacer? ¿Qué hacer cuando uno consulta y los opositores no discuten sobre política, sino que solo manifiestan el odio que oportunamente Magnetto le inoculó? Como expresé hace algunas semanas en mi artículo “La importancia del escenario” Magnetto fue muy astuto al centrar la discusión en el odio, ya que en ese terreno no se discute de política, solo se odia. Nada se puede hacer al respecto, y créame que a uno se le llena el pecho de impotencia al ver los manejos mafiosos del monopolio, sus ocultamientos y mentiras. Nada es viable en tanto y en cuanto la gente siga tomando sus títulos apocalípticos como textos bíblicos. Hasta que esta sociedad no madure y busque información antes de decidir algo tan delicado como un voto, nada se puede hacer. La gente está cautiva del monopolio, solo repiten sus enunciados como corderos sin siquiera analizar por un momento.

Pero no solo va hacia la Casa Rosada el menaje. Todos los políticos de la oposición recibieron una medicina agria al haber ganado terreno Macri. Ahora son ellos quienes deberán arrastrarse para tratar de conseguir algún voto de lástima de alguien que permite que los chicos se mueran de frío. ¿Qué actitud tomará Magnetto ahora que Binner se erige como posible candidato fuerte para competir con Cristina? Si don Héctor decide que debe poner sus fichas con el Gobernador santafesino los otros candidatos opositores deberán esperar su turno, obedientes. Obviamente esto no se escribirá en ningún lado.

Hoy por hoy desconozco qué ocurrirá con las elecciones de octubre. El panorama se está ennegreciendo cada día que pasa, como bien profetizara Duhalde el día que Cristina se postuló para la reelección: “faltan cuatro meses” dijo en su casa, Todo Noticias, “en ese tiempo pueden pasar muchas cosas” Si lo sabrá él. Pase lo que pase, creo que finalmente quizás la gente obtenga lo que tanto desea. Si Cristina perdiera las elecciones en manos de algún candidato acuñado por Clarín comenzaremos a vivir en el Reino de los Cielos. Clarín se encargará de mostrarnos lo bien que se puede vivir sin los “K” Y para mucha gente eso será suficiente, mientras lo diga Clarín, mientras puedan seguir viendo a Tinelli y a Susana está todo bien, loco.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Un psicoanalista a la derecha

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

La nueva Ley de Radiodifusión aprobada por la Corte Suprema de Justicia y de actual cumplimiento, aunque parcial por culpa del monopolio Clarín, prevé una democratización de los medios de comunicación. Cuando finalmente la Ley esté en plena ejecución será cuestión de tiempo para que empecemos a ver otras cosas y escuchar otras voces.

La idea del Ejecutivo es que se ofrezcan una gran oferta de voces, ya que hasta ahora los medios hegemónicos han usurpado esas voces y las han hecho propias. No será una tarea sencilla, ya que los mencionados conglomerados económicos disfrazados de periodistas llevan muchos años, más de treinta, influyendo sobre los gustos y las opiniones de la nación. Justamente esa es la razón por la cual el monopolio se opuso a su implementación, y actualmente sigue sin cumplir con la Ley, como lo ha hecho siempre. Desde su posición dominante Clarín nos dice qué está bien, y qué está mal. Ya se ha tocado ese tema aquí en reiteradas oportunidades, así que hoy me referiré a otras cuestiones.

El propósito de la nueva Ley de Medios, como dije, es democratizar las comunicaciones. Hasta ahora, el país en su totalidad baila al ritmo de Buenos Aires. Escucha lo que los porteños escuchan, mira los programas que los porteños miran, y gira en torno de todas sus cosas. Pero federalizar un país es mucho más que todo esto, es prestarle atención a lo que el país en su totalidad siente y piensa.

Mucha gente, gracias al monopolio Clarín, se queja del INDEC y sus números dibujados. Es cierto, y se debe regularizar. Pero también es cierto que el organismo que mide los ratings en Argentina, IBOPE (también del Grupo Clarín) miente descaradamente con esos guarismos, y nadie se queja. No pretendo equiparar a dichos organismos, solo hacer una referencia cruzada. El rating, sin embargo, no es tan inocente como se cree. Son esas mediciones las que terminan dándole valor a las pautas publicitarias, como también nos crean la ilusión de que “todos” vemos lo mismo.

El rating se mide en Buenos Aires, sin embargo, todo el país baila en esa sintonía. Vivo en Mar del Plata, una ciudad turística. Gran parte de la masa de gente que viene a pasar sus vacaciones a esta ciudad proviene de la Capital Federal, y es allí donde se puede apreciar la real magnitud de la dependencia que se tiene a estas medidas. Usted verá que una gran parte de marplatenses se matan para dejar en claro que miran lo mismo, oyen lo mismo, y están al tanto de la fluidez del tránsito en la Lugones y la línea “A” de subtes. La idea es federalizar estas costumbres. Sobre todo teniendo en cuenta las últimas decisiones que los capitalinos han tenido. Cuando analizamos lo que ven en TV es razonable pedir a gritos la independencia cultural.

Ahora bien, ojala fuera solo lo que miran por TV. Cuando analizamos fríamente quiénes han sido las personas elegidas por los capitalinos para dirigir sus destinos desde el gobierno no queda otra que pedir la ayuda de un psicólogo. Es imposible comprender sin la ayuda profesional que uno de los pueblos presuntamente más cultos del planeta haya elegido a Macri para que los gobierne. Quizás mi amiga, la Licenciada Mirta Zangaro, conocida psicóloga de esta ciudad, pueda ayudarme, porque yo no comprendo cómo alguien con tamaña disartria puede estar al mando del Ejecutivo.

No logro entender cómo alguien de tamaña carencia intelectual ha llegado a ser Jefe de Gobierno Porteño. No lo he visto nunca enhebrar dos oraciones seguidas sin equivocarse, sin mencionar que cuando finalmente logra musitar alguna obviedad de Perogrullo uno comienza a añorar su silencio. Ni a propósito se puede ser tan inoperante, tan desleal con los que menos tienen y aun así conseguir votos. Esto solo se explica de dos formas:

* Protección mediática

* Clara tendencia derechista del electorado

La protección mediática que ha recibido el Ingeniero Macri de parte de los medios hegemónico es indecorosa. Nada dicen de las escuchas ilegales, de la Metropolitana, de las 200 casas que hizo en cuatro años, de las promesas incumplidas, de los negociados con el Grupo Clarín etc. Pero esa protección termina siendo contraproducente, ya que el Jefe Porteño queda de esa manera esclavo de esos medios que lo cuidan. Esa es la razón por la cual el Ingeniero solo debate en el programa “A dos voces” del monopólico Todo Noticias. Esta dependencia es insana para cualquier gobernante, ya que terminan no siendo ellos quienes toman las decisiones, sino sus patrones.

La segunda opción es la clara tendencia derechista de los capitalinos. Para muchos ese hombre es un pusilánime, pero para gran parte de los capitalinos no es así, o al menos no les importa. Si miramos las últimas encuestas, hay muy poca diferencia entre él y Filmus, alguien diametralmente opuesto a Macri ideológica e intelectualmente. Quizás a los capitalinos les guste alguien como Macri, es posible que, a pesar del notable deterioro de lenguaje que orgullosamente esgrime el Ingeniero, eso sea lo que ellos quieren. Otras explicaciones no encuentro para que alguien con semejantes problemas de dislexia siga al frente de la provincia más importante del país.

Por eso el título, porque no se encuentra con facilidad una explicación al comportamiento de los capitalinos. Ni lo que votan, ni lo que miran es de lo mejor, sin embargo, todos giramos en torno a ellos. Deberían tomar con un poco más de seriedad esa posición predominante que ejercen. Ser de derecha no es un pecado, pero ser obsecuentes sí lo es. Macri ya demostró que no piensa en quienes menos tienen, y eso no cambiará aunque se saque fotos falsas con gente pobre. Hasta ahora solo se lo escuchó quejarse porque “el Gobierno Nacional no lo ayuda”, y las expectativas son que ese Gobierno Nacional no cambie de manos, ergo: votarlo a Macri es ilógico, ya que continuará quejándose por cuatro años más. Buenos Aires tiene dentro de pocos meses la oportunidad de despegarse de estos peleles de Magneto, esperemos que no pierdan el tren, de nuevo.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La importancia del escenario

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

 

Para muchos observadores, los acontecimientos que se suceden con los candidatos opositores brindan más dudas que certezas, y no dejan de asombrar. Como ya se mencionó en este blog, los aspirantes a Jefe de Gobierno por la Capital, y los candidatos a sentarse en el sillón presidencial hacen agua por todos los rincones. A pesar de ello, se despachan con ampulosas frases llenas de mensajes de victoria, aunque esto se da de plano contra la mayoría de las encuestas.

Lo verdaderamente curioso es el hecho de que algunos de estos personajes ya han demostrado abiertamente su ineptitud al mando, no solo de un partido, sino, como son los casos del doctor Duhalde y el Ingeniero Macri, conduciendo los destinos de un país y de una provincia respectivamente. Ya quedó demostrado que no pudieron hacerlo, sin embargo, no temiendo al ridículo, se presentan como únicos salvadores de la Nación. Si no fuera porque los destinos de todos estará en manos del ganador, daría risa verlos postularse como presuntos salvadores.

Ahora bien, las preguntas aquí son varias: ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? ¿Cómo es que estos personajes, de probada ineficiencia, lleguen incluso a hablar sobre cómo deben hacerse las cosas? ¿Cómo es posible tamaña impunidad? La respuesta obvia es: porque hay democracia. Esto, desde luego, posibilita que todos tengan acceso a los mismos derechos que cualquier ciudadano, y que incluso usufructúen la libertad de expresión que, por otro lado, afirman que no hay. Pero esta respuesta no termina de explicar los motivos de fondo por los cuales estos candidatos se pasean pavoneándose por los canales del monopolio Clarín criticando a todos.

Si algún día usted tuviera la mala fortuna de verse involucrado en una catástrofe, terremoto, tsunami o algo por el estilo, su vida estaría en peligro. Lo primordial en esos casos sería salvar su vida, y para ello se requerirá de todas las habilidades que se posean, como también de todas las manos que puedan ayudar. Si usted estuviera colgando al borde del un precipicio, por ejemplo, y uno de sus enemigos le ofreciera una mano para salir del peligro, ¿qué haría? ¿Confiaría en él? Piénselo: está por caer al vacío, con lo cual sus expectativas de sobrevivir son nulas. La única salida que le queda es confiar en ese enemigo, ya que es la única solución viable. ¿A dónde voy con esto? Quiero que se tome en cuenta la importancia del escenario.

 

La importancia del escenario

En un escenario cómodo y holgado, usted no tiene la necesidad de depender de nadie. Vive su vida dentro de los parámetros normales, sin darle importancia a los riesgos. Pero, cuando el escenario se modifica violentamente y se torna caótico, cualquier persona que pueda representar una ayuda es mejor que morirse solo y desesperado. El escenario, en resumen, dicta las normas y las pautas de comportamiento a seguir, y las modifica en momentos extremos.

Como se ha explicado en este blog, la importancia de tener un monopolio mediático radica en la facilidad que se posee para implantar una “verdad” en la población gracias a la incontable cantidad de medios que se posee. El monopolio Clarín tiene ese poder, y mucho más. No solo cuenta con una enorme cantidad de medios de comunicación, sino que, como si eso fuera poco, existe una cantidad importante de medios afines que actúan como burdas cajas de resonancia, reproduciendo las “verdades” del monopolio como si fueran textos Bíblicos, validando ante la población su posición hegemónica. Todos ellos utilizan sus medios para que el escenario sea lo más caótico y patético posible. Cuantas menos esperanzas y expectativas se avizoren en el futuro mucho mejor.

Esa mentira, para que crezca sana, debe ser alimentada día a día, como un niño. Cada hoja del diario Clarín debe aprovecharse al máximo, sin miramientos de gastos en letras de molde ni centímetros a usar. Por todos los medios posibles se debe dejar en claro que todo lo “K” es por definición deshonesto, malo y se lo debe odiar. Pero a este punto no se llega de la noche a la mañana, para llegar a este momento hubo un mojón fundamental en esta historia de mentiras.

 

La 125

Cuando se votó la Ley 125, aquella que desempató el Vicepresidente Cleto Cobos con su voto “no positivo”, pareció que en cuestión de meses los “K” deberían dejar el Gobierno. La campaña en contra que el monopolio Clarín emprendió contra CFK (como les gusta llamar a la Presidenta) no tuvo antecedentes en la historia reciente del país. Incluso le permitió a Cleto disfrutar de unos efímeros 15 minutos de fama. Como con todo ídolo falso, Cobos cayó al poco tiempo estrepitosamente, y con el destrozo de su fama se esfumaron sus intenciones presidencialistas, a Dios gracias. Como dijera el otrora izquierdista y hoy cercano a la derecha Pino Solanas: “es un escándalo”.

Si bien la pelea con el gobierno era de vieja data, con esa Ley el monopolio encontró la excusa ideal para estigmatizar a los “K” sin contemplaciones. A la campaña se unieron, como ya se dijo, los medios satélites del monopolio, esos que en sus páginas web suben en primer lugar la tapa del Clarín, como buenos sirvientes, aun a sabiendas de que Clarín jamás subirá la tapa de sus respectivos pasquines a su sitio. De forma muy astuta, el monopolio centró la discusión en el odio a los “K”, de esa manera sus acólitos podrían evitarse la engorrosa tarea de tener que hablar de política, planes a futuro y asuntos por el estilo. Ya sabemos que el odio ciega a quien lo posee, y anula a quien lo padece. Nada de lo que CFK haga estará bien para quienes tomaron el odio de Magneto y lo hicieron suyo: ya sea que le dé dinero a los pobres o use relojes Gucci.

A partir de ese momento todo pasó a ser culpa de los “K”. Tanto el monopolio como sus seguidores hicieron un negocio redondo, ya que la presencia estigmatizada de los “K” deslindaba responsabilidad a los errores de los candidatos de Magneto. Así, cualquier error cometido por Macri era culpa de los “K”. Si se mencionaba el oscuro pasado de Duhalde eran los “K”. Si se hacía la denuncia de sobreprecios en la concesión de Macri con Clarín y las netbooks eran los “K” atacando a los candidatos opositores. Y así podría seguir, pero creo que la idea queda clara.

Era habitual ver durante esos días de la 125 a ciertos dirigentes agrarios bajarse de sendas 4×4 para criticar un modelo de país inclusivo, y tuvieron, obviamente, a su disposición todos los medios monopólicos para llevar adelante la tarea. Así lograron instalar su postura, diametralmente opuesta a los intereses del pueblo, pero cerca de los intereses propios del monopolio Clarín, ya que una gran parte de sus ingresos provienen de las acciones de las empresas del campo. Por este comportamiento curioso que aporta el escenario caótico, la gente hizo causa común con esos terratenientes que ostentan el mayor porcentaje de trabajo en negro, como así mismo los sueldos más bajos del país y un reiterado conflicto por el trabajo esclavo, todo esto ocultado prolijamente por el monopolio. Nada de eso importó para quienes absorbieron diariamente Todo Noticias, o alguno de esos canales hegemónicos.

Habiendo pegado primero, solo tuvieron que aprovechar el golpe para tratar de noquear a su rival, y para lograr eso fueron por todo. Sabiendo que el gobierno de Cristina ha hecho de los Derechos Humanos su bandera, fueron por ellos.

 

Voces para avalar

Clarín se puede dar el lujo de comprar lo que quiera, como ya ha demostrado en reiteradas ocasiones. Para poder sostener el ataque a la política de Derechos Humanos del gobierno compró algunas voces que pudieran con su testimonio darle credibilidad a sus tapas. Hay varios ejemplos, pero el más llamativo es el del periodista Jorge Lanata. ¿Qué mejor para validar los dichos de Clarín que obtener el apoyo de un periodista que, en principio, debería ser “del palo” de Cristina? Su testimonio resulta crucial para avalar la mentira. Solo los que están bien al tanto de estas movidas apreciarían la trampa, con lo cual el éxito estaba garantizado.

Jorgito ha demostrado ser muy útil, quizás demasiado, para los intereses que otrora defenestraba. Sus compañeros escuchan atónitos las declaraciones de Lanata, sin poder creer que haya mutado de semejante forma. Tanto él como los otros que cambiaron de vereda, lo hicieron no por convicciones, sino por un elemento muy conocido por todos, de color verde, más ancho que alto, viene con varios números que le dan valor, y hasta se compran almas con ellos.

No tengo dudas de que se deben estar facturando enormes sumas de dinero, cuantiosas fortunas deben estar agolpándose para lograr acallar conciencias y temores. Todo se compra, todo se vende. A Magneto le sobran de esos verdes para hacer negociados; de hecho, solo con los millones que les robó a los jubilados podría comprarse el obelisco. Como buenos empleados, Jorgito y los otros se esfuerzan por cumplir obedientemente con las tareas encomendadas ante las cámaras. Una de las tareas más importantes es la de atacar a los medios, programas, periodistas o canales que disientan con las “verdades” instaladas por el Clarín. Eso de contradecir al diario menos Noble es imperdonable, ya que solo Magneto desde las tapas del pasquín más amarillo e impresentable que nunca puede decirnos qué es verdad y qué es mentira. Cualquier voz disonante será acallada de inmediato, y esa es la función de periodistas como Jorgito, un simple elemento descartable para el monopolio.

 

Atacar a las voces disonantes

Las voces que no se acoplen con la visión apocalíptica del país que transmite Clarín con la pluma de Magneto deben ser anuladas. La manera no será la censura directa, sino la desacreditación. Así, cualquier periodista que ose oponerse a la línea editorial de Clarín pasará a ser denominado tácitamente como “oficialista” “ultra K” o apelativos aun peores. Queda demostrado que pensar distinto para el monopolio es insostenible, no lo soportan, y no hacen nada por ocultarlo. Aquellos pobres ciudadanos, actores, periodistas, verduleros u homínido al azar que osaron manifestarse a favor de un modelo de país recibieron una andanada de insultos. Nadie que apoye a CFK lo hace por convicción, sino por el efectivo. Nadie que crea que las cosas, aun con deficiencias, están encaminándose lo hace por ser un analista objetivo de la realidad, sino por estar comprado por los “K” Es muy simple la vida para Magneto y su aquelarre de cómplices, no tiene matices, carece de claroscuros. Todo es de un solo color, el del dinero.

Lo cierto es que el ladrón cree que son todos según su condición, y esas acusaciones seguramente recaen contra ellos con mucha mayor certeza. Nadie puede creer seriamente que los “periodistas independientes” que replican las mentiras de Magneto lo hacen solo por convicción. Cada vez quedan menos ilusos que se creen semejante patraña.

 

Nuevo paradigma

Dentro de este nuevo paradigma, las mentiras de Clarín quedan expuestas con mayor claridad. Gracias al escenario caótico que ellos mismos alimentan a diario es que se pueden manifestar a favor del Reino Unido en el tema del reclamo por Malvinas, convirtiéndose en cipayos profesionales. Los políticos opositores que están actualmente en campaña se permiten realizar hazañas impensadas, como Ricardito Alfonsín, quien incluso cambió el nombre de un partido centenario, el suyo, para poder hacer un convenio con De Narváez. Ni que hablar de Pino Solanas, Duhalde y tantos otros, que han sido protegidos por el monopolio como bebés de pecho para que puedan aparecer como potables dentro del caos.

El país está inmerso en un nuevo paradigma. La gente poco a poco reacciona de forma más crítica ante todo lo que lee o escucha. Esta actitud de madurez cívica representa un éxodo de lectores para el monopolio, y eso se refleja en la estrepitosa caída en las ventas del pasquín amarillo de la señora Noble Herrera. Esa pérdida de creyentes implica que Clarín y sus lacayos deban hacerse más combativos. Al perder esa “masa crítica” solo quedan quienes buscan bases ideológicas que alimenten el odio que le tienen a CFK. Solo en el Clarín y en los medios afines lo encuentran, y eso los esclaviza. Por eso Clarín y los medios satélites han recrudecido su ataque a Cristina.

Poco a poco la gente irá reconociendo que existe otro país afuera del Clarín, y eso significará el ulterior agotamiento del diario. Dentro de este nuevo paradigma que vive el país, solo quedarán afuera los más resentidos, aquellos que han absorbido ese odio visceral que Magneto les inculcó. Seguirán viviendo amargados por tener que soportar a los “K” y a los que los siguen. Deberán recurrir a cada momento a los medios opositores para que ellos les traduzcan las noticias favorables que se ven por allí. Eligieron vivir ciegos de las cosas que ocurren, y solo encuentran paz en las oscuras páginas del Clarín, esa empresa que participó de la apropiación ilegal de bebés en la última dictadura.

Este momento que vive el país es irrepetible. A medida que se acercan las elecciones de octubre Magneto endurecerá su ataque a los “K”, razón por la cual deberemos estar muy atentos a las maniobras del monopolio. Para Cristina serán meses agotadores, ya que tiene que lidiar con enemigos ajenos y propios. Esperemos todo tipo de ataques, aun a entidades como las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres o cualquier entidad que sea afín al gobierno. Magneto ya cruzó el límite hace muchos años, nada le importa más que cuidar sus intereses. Solo debemos esperar que este bendito pueblo haya crecido y se haya educado lo suficiente como para saber distinguir en dónde está el verdadero enemigo.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Dos visiones diametralmente opuestas

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

 

Un nuevo 25 de Mayo nos encontró a los argentinos celebrando la Independencia del país. Todavía resuenan los ecos del Bicentenario, celebrado el año pasado con multitudes que se adueñaron de los festejos sin ningún tipo de incidentes. 201 años de historia han pasado en un país con una idiosincrasia extremadamente compleja y volátil. Quizás por lo multirracial de su origen, o quizás por las heridas causadas a lo largo de la misma, lo cierto es que somos un pueblo de profundos contrastes.

Dentro de esos contrastes se podría situar la relación que este Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha tenido con la Iglesia católica, o, para decirlo mejor, con sus más altos representantes. Las últimas medidas tomadas a favor del denominado “matrimonio igualitario” que posibilitó el casamiento entre personas del mismo sexo ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de algunos altos mandatarios de la curia.

Como es costumbre, el primer mandatario se debe hacer presente en la Catedral porteña para asistir al Tedeum que allí se celebra. Desde hace unos años, tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández han trasladado esa ceremonia a otros sitios, generando de esta forma duras críticas y “pase de factura” de parte de los prelados, en especial del Cardenal Bergoglio. En esta oportunidad, la ceremonia oficial se trasladó a Resistencia, Chaco, en donde la señora Presidenta asistió junto con casi todo su equipo de trabajo. La omilía en esta ocasión estuvo a cargo del Arzobispo local, Monseñor Fabriciano Sigampa.

Los mensajes de ambos arzobispos fueron tan distintos que parecieran provenir de instituciones diferentes. Veamos algunas frases proferidas por el Cardenal Bergoglio:

“la Patria no se cimentó con delirios de grandeza desafiantes

“Los maquillajes y vestidos del poder, y la reivindicación rencorosa, son una cáscara de almas que llenan su vacío triste, sobre su incapacidad de brindar caminos creativos e impiden confianza. Es el vaciamiento consecuente de lo compulsivo de la soberbia, en su manifestación más torpe, que es la veleidad

Cuestionó al “veleidoso o vanidoso”, a quien definió como aquel que “confunde pactos de contubernio con la organización, escaramuzas con luchas, ventajismo con horizonte de grandeza. Como no se soporta a sí mismo, necesita atemorizar a los demás y llena de palabras contradicentes lo que los hechos evidencian”

“Como carece de propuesta, sólo enuncia reivindicaciones, vive cuestionando, relativizando y trasgrediendo, porque en el fondo sobrevive eternizando su adolescencia. Cuidado ninguno de nosotros está libre de la veleidad”

“cuanto más conscientes de nuestros dones y límites, las dos cosas juntas, seremos más libres de la ceguera y la soberbia

“las ambiciones desmedidas lograrán que el supuesto vencedor sea el rey de un desierto, de una tierra arrasada o el capataz de una propiedad foránea”

En contraposición a este duro mensaje, el Arzobispo de Resistencia agradeció a la Presidenta las Asignaciones Familiares, entre otras cosas:

“Por la asignación que generosamente les ha dado a los niños del Chaco y de todo el país que más lo necesitan”

“Usted lo ha hecho porque es mujer y porque es madre

“Si todas las mujeres en el mismo día y la misma hora se propusieran cambiar el corazón de sus hijos, cambiaría el mundo en un solo instante

“Lo valioso de la Asignación por Hijo que se extendió a las madres embarazadas para beneficio del niño por nacer, es que el Gobierno haya considerado a éste (al hijo) como un ser nuevo, que tiene derechos

“Eso significa la inclusión porque no estamos haciendo un gasto, estamos haciendo una inversión para esos miles de niños. Esta es la solidaridad concreta con esas mujeres que en ese vientre están llevando esa vida nueva”

Si usted es lector asiduo de este blog habrá notado que en reiteradas ocasiones he tocado el tema de los medios de comunicación, y de cómo algunos de ellos utilizan la información sesgadamente de acuerdo a intereses personales. Le pregunto: ¿cuál de estas dos posiciones provenientes de la misma iglesia habrá sido resaltada por los diarios en franca oposición al Gobierno? Si pensó en Clarín, La Nación y sus fieles serviles como Perfil acertó, si no pensó en ellos deberá leer un poquito más algunas notas aquí compartidas. En efecto, los medios opositores al Gobierno se han despachado gustosos ante los dichos del prelado capitalino, mientras que ocultaron cuidadosamente los emitidos en el Chaco.

Creo que la actitud adoptada por el Cardenal Bergoglio no solo es anti cristiana, sino que termina afectándonos a todos los que profesamos cualquier religión. Esas frases tendenciosas, llenas de resentimiento y revanchismo no quedan bien en un representante tal alto de la grey católica, ni de ninguna otra. No me resulta ético que desde un púlpito se ataque a mansalva a alguien aún teniendo la razón. Esos dichos pronunciados para la tapa de Clarín solo generan más división, más descontento, y deja al descubierto profundos resentimientos, impropios para alguien que representa a la religión más importante del mundo cristiano.

Lo peor es que gracias a esos tristes comentarios suyos muchos saldrán a atacarlo a usted, estimado prelado, y a muchos católicos sinceros, de esos que salen las noches de invierno a darle un plato de comida caliente a los pobres. Ellos no se merecen que usted haya adoptado una posición tan politizada para enfrentar a un Gobierno que tiene muchas fallas, pero como ningún otro está redistribuyendo la riqueza. Y justamente por tal motivo su par chaqueño optó por una actitud más cercana al mensaje original, ese que usted ha olvidado para postularse como uno más que se opone ciegamente a todo lo que haga un “K”

Llama mucho la atención que su mensaje se haya politizado tanto, ya que ese no es el camino para derretir el corazón de su enemigo. Si tiene aspiraciones políticas haga como el rabino Bergman, únase al PRO y busque los votos que lo lleven a donde quiere, pero no use un lugar tan sagrado para hablar por otros, esos que viven a contramano del mundo. Si se ofende tanto, también hágalo con algunos de esos que se sentaron hoy en su Catedral a escucharlo como cómplices de las “verdades” que usted desparramó ante todos. Algunos de esos personajes del PRO tuvieron opiniones racistas, xenófobas, fueron irrespetuosos ante toda la población, pero nada de eso ha sido criticado por usted, que solo critica para la tapa del Clarín. Hubiera sido hermoso verlo a usted o a quienes estuvieron en su mismo lugar criticar con el mismo énfasis a algunos represores como Videla, quienes fueron a ese mismo ámbito a recibir la palabra mientras desaparecían miles de ciudadanos en vuelos clandestinos.

Le pregunto a usted, mi querido lector: ¿cuál de las dos actitudes de los Cardenales le parece más cercana al cristianismo? El tiempo tendrá la última palabra, mientras tanto, algunos siguen insistiendo en dividir antes que sumar.

ACTUALIZACIÓN JUEVES 26 DE MAYO 2011

Como verán, La Nación y Clarín son predecibles hasta niveles inconcebibles.

Nótese como La Nación titula "La Iglesia" como si solo la opinión de Bergoglio tuviera peso, y oculta los dichos del Arzobispo del Chaco.

Nótese como La Nación titula "La Iglesia" como si solo la opinión de Bergoglio tuviera peso, y oculta los dichos del Arzobispo del Chaco.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Obama, una deuda del 4 de julio de 1776, saldada

Escribe desde Uruguay: Jorge Guldenzoph

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Jorge Guldenzoph

Jorge Guldenzoph

No pocos analistas, medios, estudiosos y líderes de distintos ámbitos señalaron que esperaban del discurso de asunción del 44vo. Presidente de los EEUU, Barack Obama, algo distinto. Algunos incluso se vieron defraudados por lo que no dijo y por lo que dijo. Pero en realidad, Obama dijo mucho. Pero no era tal vez lo que esperaban, algunos.
Con la figura de Barack Obama sucede algo que ya ha sucedido en otros momentos de la historia, cuando millones de personas esperan un cambio. Ponen en una persona toda la esperanza de ese cambio. Creen que el milagrosamente podrá cambiar las cosas de la noche a la mañana. Es más, ese cambio para algunos significa una cosa y para otros, algo diferente. Es más el rechazo al pasado es lo que los une, más que un entendimiento profundo de lo que – en este caso Obama – significa, piensa, desea y finalmente puede hacer.
Obama es ante todo el pago final de una deuda histórica de la democracia más grande y exitosa del mundo. Del más grande experimento de las libertades, empezando por la religiosa y de conciencia, en la construcción de una sociedad multirracial, multicultural, en fin, de unas verdaderas “naciones unidas”. Cuando los Padres Fundadores, mediante el puño de Thomas Jefferson dieron forma a la Declaración de la Independencia y declararon “Consideramos evidentes en sí las verdades siguientes: todos los hombres fueron creados iguales; el Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables, entre estos derechos consta la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”. Es más reconocen “que para garantizar esos derechos (dados por el Creador) se instituyen entre los hombres los Gobiernos”, dejaron estampado algo que será eterno, pero a la vez pecaron por omisión, el “pecado” de la esclavitud.
La expiación de ese “pecado” comenzó con la Guerra Civil (1861-1865). El presidente Abraham Lincoln, a quién obviamente Obama tiene como su ícono moral junto a Martín Luther King. Lincoln fue a una guerra que no deseaba, en gran medida por sus convicciones morales. No sólo firmó el 1ro. de enero de 1863 la Proclama de la Emancipación donde declara que todas aquellas personas que eran “esclavos” pasaban a ser libres, sino que fue capaz de decir que si la sangre derramada entre hermanos expiaba el terrible pecado de haber sometido a millones de semejantes por el color de su piel, “los juicios del Señor eran justos”.
No obstante el enorme precio pagado por los estadounidenses durante la Guerra Civil, no terminó por hacerse realidad aquella raíz fundante donde se decía “todos los hombres fueron creados iguales”. Vino el movimiento de los derechos civiles, vino Martín Luther King y su discurso “Yo tengo un sueño” en 1963, hasta llegar a una catarsis social donde la gente de color negro fue ocupando el lugar que le correspondía hasta llegar a elegir a un presidente de padre negro, y madre blanca.
No he visto, en los análisis del discurso de Obama en el momento de asumir una referencia a un discurso del Presidente Lyndon B. Johnson. Hubo comparaciones a Franklin Delano Roosvelt, a John Kennedy, pero uno encuentra en las palabras de Obama – al menos así pienso – una inspiración en el magnifico discurso de Johnson el 15 de marzo de 1965 ante el Congreso donde dijo que sin resolver el problema de la igualdad racial, EEUU podría ganar sobre sus enemigos, ser más ricos, tener más estrellas y aún ser injustos. A renglón seguido recordó las palabras de Jesús, donde en las Escrituras se lee de que le vale al hombre ganar el mundo si pierde su alma.
Pero lo que más me llamó la atención el concepto similar usado por Johnson y Obama. Johnson afirmó: “No existe el problema del negro. No existe el problema del Sur. No existe el problema norteño. Sólo existe el problema estadounidense. Y estamos aquí reunidos esta noche como estadounidenses, no como demócratas o republicanos, para dar solución a este problema”.
Dicho esto, del significado histórico, de la ratificación de la grandeza de EEUU al elegir a Obama como Presidente, un camino que en la cercanía Condoleezza Rice y Collin Powell abrieron las puertas, quiero referirme a algunos aspectos de su discurso.
Más allá de la Ley de Recuperación y Reinversión; del plan de salvataje financiero; de su sensibilidad social; de los cambios en la política exterior extendiendo la mano al “enemigo” y tratando de trabajar cooperativamente con los amigos, nadie puede engañarse de lo que Obama dijo el 20 de enero pasado.
Cito algunos párrafos: “Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance” y “No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos”.

barak

Recordó a quienes dieron su vida en las batallas de Concord (la primera batalla de la Emancipación), Gettysburg (la batalla más sangrienta de la Guerra civil), Normandía (el desembarco para poner fin al nazismo) y Khe Sahn (la histórica batalla contra los norvietnamitas comunistas en 1968) y agregó más adelante “Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas”.
Y añadió frente a la siempre fácil tentación de que “el fin justifica los medios” que quienes enfrentaron los totalitarismo en el siglo XX, “comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención”.
Concluía su discurso enfatizando: “Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades”.
Más allá de la política que Obama impulse en su gobierno, su asunción representa la conclusión de la verdad irrefutable levantada un 4 de julio de 1776 y por ello, es la gran esperanza en que puede haber un mundo unido superando todas las barreras.

Jorge Guldenzoph