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Igualdad para pocos

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

El 16 de julio del año 2010 subí a este mismo blog un artículo al cual titulé “Yo, el retrógrado”, y versaba sobre la noticia de la flamante ley a la que dieron por nombre “Matrimonio igualitario” Por entonces hice una seria crítica a las formas en las que se presentó la discusión, y sobre todo, a la carencia absoluta de un debate profundo sobre el asunto de marras. Aseguraba en dicho artículo que de seguro las minorías irían rápidamente por más y más derechos, ya que se ve hoy día un terreno más que fértil para conseguir esas leyes que durmieron en oscuros cajones por décadas. A pesar de criticar las formas, en mi caso y en el de muchos, avalamos en principio que todo ciudadano tenga derechos y sea contemplado como un igual por otros ciudadanos ante la ley. El problema es que, me temo, esa igualdad no pareciera ser aplicable en todos los casos.

En estos días se acaba de sancionar la ley de identidad de género, que busca devolver derechos a grupos como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FLGBT) y los “Putos Peronistas”, entre otros, quienes anoche montaron sus carpas, repartieron volantes, colgaron sus banderas y hasta organizaron una radio abierta frente al Congreso. La norma (aprobada con 55 votos a favor, una abstención y ninguno en contra), permite reconocer la “identidad de género, tal como cada persona la siente” más allá del “sexo asignado al momento del nacimiento”. También habilita a pedir la rectificación registral del sexo y el cambio de prenombre e imagen “cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo”.

Ahora bien, todos estos grupos tienen una metodología particular para realizar sus reuniones. Hemos visto con oportunidad de las marchas del “orgullo gay” esa forma tan peculiar de vestirse y de mostrar hacia fuera algo que, en principio, debiera quedar en la intimidad, como es la tendencia sexual de cada uno. Vaya paradoja, pues se aferran de las libertades individuales previstas en toda Constitución que se precie, en tanto esas libertades sean ejercidas en la intimidad, pero nos refriegan por la cara sus costumbres sin que podamos ni siquiera chistar. Como dije, toda recuperación de derechos es loable. Toda comunidad, por pequeña que sea, debe ser espetada. Por tal razón, cuando escribí aquél artículo, decía que era de esperar que esta búsqueda irrestricta de derechos no sea una lisa y llana vendetta contra las religiones (en particular la católica) disfrazada de reivindicaciones. Bueno, pues, me equivoqué.

No tengo dudas, ahora, de que la búsqueda de derechos por parte de nuestros Legisladores y Diputados esconde un revanchismo hacia las Iglesias. Ante todo aclaro que no soy católico, y que he criticado aquí mismo en más de una ocasión a los líderes de la grey católica cuando realizaron ataques inescrupulosos a las Instituciones. Lo cierto es que las cosas no se pueden ocultar por mucho tiempo, y hay una noticia, la cual pasó prácticamente desapercibida, que muestra cuál es la verdadera intención detrás de estas presuntas reivindicaciones. La noticia, publicada el 8 de marzo del corriente, es la siguiente:

Prohíben símbolos religiosos en escuelas públicas bonaerenses

Por una disposición del nuevo Reglamento General de Instituciones Educativas de la Provincia de Buenos Aires firmada por el Gobernador Scioli, quedó prohibido en el territorio bonaerense la exhibición de símbolos religiosos en las escuelas públicas. El documento fue aprobado en noviembre de 2011 pero será puesto en marcha con el inicio de clases. La determinación incluye el retiro de crucifijos e imágenes religiosas de los establecimientos educativos.

Desde este año, no podrá haber crucifijos ni imágenes religiosas en las escuelas públicas

Como verá, querido lector, el asunto se va delineando sutilmente hacia los parámetros en los cuales algunos tendrán más derechos que otros. Los homosexuales ostentarán sus derechos abiertamente, de igual manera que los transexuales y demás yerbas. Los que fuman siguen tirándonos el humo en la cara sin que podamos quejarnos, ya que eso “los agravia en su identidad”. Todo será permitido, todo será avalado, pero mucho cuidado con mostrar símbolos de fe, ojito con hacer pública su confesión religiosa, ya que eso representa una tendencia abominable y atenta contra la privacidad de los demás. Obviamente no prohibirán la religión en sí misma, sino que de a poco la irán arrastrando hacia dentro de las casas, de donde nunca debería haber salido.

Sin dudas todos los cristianos estamos pagando la deuda que las religiones dominantes han ido sembrando a lo largo de la historia. Paradójicamente, los que otrora fueron relegados hoy terminarán teniendo más derechos y más visibilidad que nosotros. De nada sirve quejarse, ya que todo lo que se da vuelve. Hay que reconocer que las minorías sexuales han sido poco menos que aniquiladas en otras épocas, y ese escupitajo tirado hacia el cielo hoy nos está cayendo en la cara.

Una sociedad tiene idas y vueltas. Los que hoy tienen el poder quizás mañana no lo tengan, ya que todo es pasajero en esta vida. Lo único que perdurará son aquellas cosas que se edifiquen sobre valores universales. Y para ello la motivación con la que se cimientan esos valores es muy importante. Si la motivación para devolver estos derechos perdidos no está centralizada en valores absolutos, más tarde o más temprano todo esto se nos volverá en contra. Si, por el contrario, hay una buena motivación, deberé comerme mis palabras. Hoy todo indica que van por el camino equivocado, al menos en este asunto.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Proteger al matrimonio, ¿de qué? ¿de quiénes?

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Estoy muy de acuerdo con que se apruebe la reforma de los artículos 32, 33 y 34 según los textos acordados. Razones y experiencias hay de sobra. He leído mucho de lo que dicen unos y otros pero hay un vacío en todas las declaraciones. Hay que defender el matrimonio, si, de acuerdo, pero defenderlo ¿de qué o de quienes? Al parecer es tabú nombrar el peligro  o los agresores concretos.

Yo voy a decirlo. No me gustan los tabús, ni las mentiras disfrazadas de justicia. Estoy al final de mi vida y lo que más me importa es el juicio de Dios sobre mi conducta y mis palabras.

Hay que defender el matrimonio y los derechos de los hijos de ese poder imperial, monstruo de mil cabezas y de financiación millonaria, bien llamado como cultura de la muerte. Eso ya corrompió la cultura cristiano-occidental cuando introdujo el libertinaje sexual, desde la niñez, como un derecho y el aborto legal como una liberación de la mujer. El árbol se conoce por sus frutos y sus frutos están a la vista y en aumento: violencia, social y familiar, enfermedades de transmisión sexual, Sida, drogas, delincuencia juvenil, maras, crímenes, suicidios, ¡infelicidad!

La campaña del poder homosexual, el lobby LGBT, es sólo una etapa más de lo mismo. Sus pasos son:

1°.-  Victimismo. Que no se los insulte, que no se les persiga. Que se acepten sus nombres respetables de gays y de lesbianas. Y eso se acepta sin problemas porque la mayoría de la gente es pacífica y amigable. O porque es egoísta y no afecta su pequeña burbuja donde vive.

2°.- Que se los vea como normales, agradables, simpáticos y pacíficos. En esto el cine y la televisión juegan el mayor papel de la propaganda. Y se procura que no se difundan hecho reales  (Paris, España, Argentina, etc.) de sus desfiles burlándose de los cristianos con insultos, blasfemias, y asaltando y manchando templos.

3°.- Una vez que se les acepta como normales, piden igualdad de derechos: que sus uniones estables sean calificadas de matrimonios y el derecho a adoptar niños. El abogado Felipe González, jefe del primer gobierno español socialista dijo: “no hay peor injusticia que calificar de igual lo que es desigual”. Deberían meditarlo los socialistas salvadoreños. La unión estable de dos homosexuales –cosa que no interesa al 99% de ellos- nunca es un matrimonio. Tampoco nadie tiene derecho a adoptar niños, ni los matrimonios ni las parejas heterosexuales. Es el niño huérfano el que tiene derecho a encontrar un hogar estable con un papá y una mamá adoptivos. Ningún niño en su sano juicio quiere tener como papás a dos hombres o dos mujeres.

4°.- Una vez que se acepta la práctica de la homosexualidad como una alternativa sexual normal –antes o después de la legalización de sus “matrimonios”- es lógico que empiece a exigirse en los colegios, dentro de la asignatura mal llamada de educación sexual –píldoras anticonceptivas y condones- la unión física homosexual como una alternativa válida y saludable. Naturalmente ello produce rechazo de algunos padres que se niegan a esa enseñanza para sus hijos. Pero ya existen casos, en varios países,  donde esos padres han sufrido juicios penales o han ido a la cárcel.

5°.- Llegado a este punto, si ya se han conquistado la mente de personajes importantes, la aceptación de medios y de opinión pública, jueces,  intelectuales, etc. y se han silenciado a otros muchos con presiones, chantajes o beneficios económicos, entonces llega el momento de la imposición totalitaria de esa ideología. Los que se oponen, aunque sea con serenas y justas razones, adquieren la categoría de enemigos de la democracia, la tolerancia y la paz pública y se les castiga de distintas maneras. Son discriminados en sus puestos de trabajo, en sus escritos, en sus asociaciones y los más insumisos llevados a los tribunales. Ya han vencido.

Luis Fernández Cuervo                                  luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La maduración de la afectividad

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Los seres humanos somos seres sociales y la primera escuela de socialización de los niños es el ambiente en que se crían y se van desarrollando. Y no da lo mismo que ese ambiente sea un orfanato, una madre soltera,  un padre o una madre divorciados, un hogar donde reina el egoísmo o la violencia, o un ambiente donde los hijos crecen viendo el mutuo cariño de su padres y el amor que ambos tienen a sus hijos.

Hoy se van difundiendo los Cursos de educación en la afectividad (que incluye la sexualidad) pero todavía la mayoría de los padres no han estudiado esos cursos como para poder dar una buena educación en la afectividad a sus hijos. Pero aunque no lo pretendan siempre están educándoles, bien o mal, en la afectividad. ¿Por qué? Porque el niño observa y absorbe todo como una esponja, lo imita, lo interioriza y así va echando los primeros rudimentos de su personalidad. Pero no todos los hermanos lo hacen igual. Según su temperamento, su mayor o menor sensibilidad e inteligencia, y según las relaciones que cada uno tenga con su madre y su padre, va estructurando su personalidad con modalidades distintas.

¿Qué pasa en los casos en los que esa maduración afectiva se tuerce hacia la homosexualidad? Con pequeñas diferencias, todos los terapeutas especializados en estos casos coinciden en la visión que sus pacientes tienen de su niñez. Muchos de ellos recuerdan un padre hostil, distante, o demasiado crítico, violento o alcohólico. Otros, un padre que le desatiende en favor de sus hermanos, o que desprecia  su sensibilidad como cosa poco viril. La mamá es percibida como sobre-protectora, más por los niños que por las niñas. También son perjudiciales los padres que trataron a la hija como si fuera un chico, o al niño como si fuera niña. Muchas lesbianas confiesan un fuerte odio a su padre por su desprecio o indiferencia a ellas desde pequeñas, que lo trasladan después a una fobia contra todos los varones. No son infrecuentes los casos en que, ellas o ellos, sufrieron algún tipo de abuso sexual en la niñez o adolescencia.

Como la vida humana no es geometría, siempre queda el misterio de  por qué un mal ambiente familiar tiene distintos alcances en distintos hijos. La inteligencia y la voluntad, libres, hacen que, incluso en hermanos gemelos, uno puede llegar a ser un buen ciudadano y el otro un delincuente. De hogares deficientes pueden salir algunos hijos deficientes y otros que se superan y crían a sus hijos con el amor y cariño que a ellos les faltó.

La conducta homosexual, cuando aparece tarde en un adulto puede  tener orígenes muy distintos, especialmente en los bisexuales. Algunos de los mujeriegos, ya un tanto aburridos de las mujeres, buscan nuevas emociones sexuales fuertes con los varones adultos o en la efebofilia, el sexo con adolescentes.

EL estudio, titulado Teen sex: the parent factor de la Heritage Foundation, (7-10-2008), arroja buena luz sobre este papel de los padres en la educación sexual de sus hijos incluyendo la adolescencia. Las conclusiones de este informe señalan que la influencia positiva de los padres sobre el comportamiento sexual de sus hijos se relaciona sobre todo con la fortaleza de la estructura familiar, la existencia de una comunicación fluida entre padres e hijos y la claridad con que los progenitores desaprueban el libertinaje sexual de sus hijos.

Desgraciadamente, el “homosexualismo político” que quiere inculcar Obama en todos los países, procura quitar a los padres los derechos que la ley natural les da para educar a sus hijos. Y ese mismo imperialismo intolerante lo siguen la ONU, varios gobiernos europeos y un montón de ONGs, creadas y financiadas para esa misma finalidad antihumana.

Luis Fernández Cuervo                               luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Vida humana: embrionaria e infantil

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Algunos de mis lectores muestran sorpresa cuando escribo que el defectuoso rol paternal y/o maternal tiene gran importancia en el desarrollo afectivo y sexual de alguno de sus hijos. Yo no invento nada. Ni  en este, ni en ninguno de los temas que trato en mis artículos. Me informo primero y divulgo después lo que dicen las personas, los datos y los hechos seguros.

El tema de hoy es de vital importancia especialmente para los que tienen el derecho y el deber sobre la buena crianza y educación de sus hijos.

Lo que va entre comillas son palabras del médico español Aquilino Polaino-Lorente, con 38 años como profesor universitario, investigador y psiquiatra con ejercicio clínico y Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense. Es parte de su disertación científica ante el Senado español y coincide con la experiencia de otros especialistas tales como Charles Socarides, Gerard van der Aardweg, Irving Bieber,  Richard Cohen, Sandor Rado, etc.

La persona humana, hombre y mujer, está modalizada sexualmente. Eso tiene una raíz genética que después se abrirá paso a lo largo de toda la vida intrauterina, condicionando la producción de hormonas en la placenta de la madre. Actualmente se considera la placenta un órgano endocrino y no sólo de protección del embrión. Esas hormonas se producen por la placenta de una manera diferente según que el embrión sea masculino o femenino. A la producción hormonal de la placenta le cabe la importantísima competencia de dirigir la diferenciación sexual y cerebral del embrión que está en el claustro materno. Este es un hecho demostrado desde el año 1966.” (…) “Esto significa que el cerebro del embrión se estructura, autoconstituye y configura de modo diverso, según sea varón o hembra, en función del influjo de las hormonas que produce la placenta. Una vez producido el parto, las hormonas ya no dirigirán el comportamiento ni la mayoría de las facultades y funciones de la persona, sino que lo hará el sistema nervioso central, previamente diferenciado.”

El desarrollo afectivo y sexual es un proceso lento que “está abierto al mundo entorno, al mundo de las relaciones interpersonales; no es una consecuencia ciega y directa que esté determinada por la pura biología. Esto significa que los modelos de exposición social a los que esté expuesto el niño o la niña a lo largo de su desarrollo psicoemotivo van a determinar en algunos casos y a condicionar en todos los casos el desarrollo emocional de la persona. Ese desarrollo emotivo es tanto más denso, más profundo, más radical, más intenso, tiene más carga personalizante en la medida en que estamos en los primeros estadios del desarrollo. Por tanto, en lo que acontece en los ocho o nueve primeros años de la vida, va marcando y configurando lo que será después nuestro talante afectivo. Para ese desarrollo psicoemocional es preciso -hoy se reconoce así- la comparecencia de hombre y mujer como figuras de padre y madre respectivamente.(…)Esto significa que los modelos de exposición social a los que esté expuesto el niño o la niña a lo largo de su desarrollo psicoemotivo van a determinar en algunos casos y a condicionar en todos los casos el desarrollo emocional de la persona”.

De ahí la importancia que tiene lo que los padres viven y enseñan a sus hijos para el desarrollo de una afectividad y sexualidad, psicológica y moralmente sanas. Y ello debe ser  algo radicalmente distinto a la basura ideológica que pretende implantar en todo el mundo el señor Obama con la millonaria propaganda de su “homosexualismo político” y la presión de sus lobbys LBGT.

El tema merece mayores pruebas y precisiones. Por eso espero mostrar, en posteriores artículos, la importancia del matrimonio estable y de la buena paternidad y maternidad para la salud mental de sus hijos y para estructurar una sociedad con menores cargas conflictivas que la nuestra.

 Luis Fernández Cuervo                                 luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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En respuesta a la tragedia: superando el juego de la culpa

Escribe desde los Estados Unidos: Rev. In Jin Moon

In Jin Moon

In Jin Moon

 

27 de noviembre 2011

Buenos días. Es tan bueno verlos a todos. ¿Han sobrevivido a la fiesta de Acción de Gracias? ¿Y al pavo, y al relleno y la salsa, y a todos los postres? ¿O aún lo llevan con ustedes? (Risas).

Tuve una hermosa fiesta de Acción de Gracias en el Centro de Aprendizaje, junto con la Generation Peace Academy (GPA) y Jatoma, junto con toda su familia: Jaga y Tammy, y he oído que sus padres también estuvieron muy ocupados por detrás, trabajando en la cocina; prepararon un delicioso banquete para todos nosotros. Disfruté mucho no tener que trabajar en la cocina. Por primera vez me di cuenta de lo que se siente ser un niño otra vez, porque me sentí tan bien cuidada por la familia Gavins y las personas que se ofrecieron para ayudar en la cocina.

Los Conciertos de los Jóvenes por la Paz Mundial

Fue un momento increíble para mí porque tuve que pasar algún tiempo con nuestros hijos de la GPA. Ellos han estado muy ocupados los últimos meses preparándose para celebrar el cumpleaños de nuestros Padres Verdaderos, un gran evento que tendrá lugar dentro de un par de meses en Corea. Nuestros Padres Verdaderos recientemente invitaron a todos los diferentes países del mundo a que envíen un vídeo de su mejor coro. Al Padre y la Madre les gustaría presidir lo que inicialmente comenzó como un concurso de coros, pero que ahora se ha ampliado para incluir obras de teatro y diferentes tipos de músicas y conjuntos de danza. Por lo tanto, va a ser un concurso artístico en Corea.

Tuve la gran fortuna de trabajar con los niños bendecidos en Japón durante más de una década con los Conciertos de Jóvenes por la Paz Mundial. Cuando fui por primera vez a Japón, hace años, quería apoyar la importancia del arte en la educación de los niños. Cada vez que ustedes se esfuerzan por ser el mejor artista, ciertas cosas entran en juego. Ustedes tienen que entender el significado de la demora en la gratificación, tienen que aprender a configurar a corto plazo y los objetivos a largo plazo, y hay que estar dispuestos a comprometerse con la disciplina y el proceso para convertirse en un gran artista, y llevar a cabo de esa forma los objetivos a corto o a largo plazo.

La primera vez que se inició esto en Japón no teníamos una gran cantidad de recursos financieros para invertir en la segunda generación, pero cuando miré a estos niños hermosos, me di cuenta de que ya tenían el don en su interior. Dios les dio maravillosas cuerdas vocales que, con el tipo apropiado de disciplina y motivación, podría ayudarles a convertirse en cantantes fenomenales en un hermoso coro.

A lo largo de más de 12 años, Japón ha creado coros hermosos. Cada año en los conciertos de jóvenes, cientos de coros de todas las prefecturas de Japón compiten por ser capaces de actuar en el concierto de la juventud. Para el año noveno o décimo, estos niños llegaron a ser tan buenos y tan versados en sus prácticas de coro que desde la Embajada de Japón comenzaron a tomar nota. A pesar de que Japón sigue negándole a nuestro Verdadero Padre una visa de entrada, yo no podía pasar por alto la belleza de nuestra segunda generación de coros bendecidos, por lo que estos coros comenzaron a ser invitados a la Embajada para llevar a cabo sus rutinas ante varios embajadores y dignatarios que llegaban a Japón.

Nos dimos cuenta de que en ese hermoso coro había grandiosos Embajadores de la Paz. Se convirtió en el rostro de nuestro Movimiento, la presencia de nuestros Padres Verdaderos. Se convirtieron en la cara hacia la gente de Japón y de todos los dignatarios que fueron invitados, quienes tuvieron el honor de ser entretenidos por estas voces angelicales.

Luego ellos se fueron a hacer el trabajo aun mayor de vivir por el bien de los demás; no sólo entretener a los dignatarios, sino también atender a los ancianos de Japón trayéndoles un pedacito de cielo a la gente en los hogares de ancianos que solo esperaban la muerte. Cuando estos niños hermosos de 10, 11 y 12 años de edad vinieron y se tomaron todo el día para pasar un tiempo con los ancianos, jugando con ellos, haciendo papiroflexia con ellos, abrazándolos, tocándolos, y actuando para ellos, todas esas personas que sólo están esperando la muerte sintieron que Dios les había enviado un pequeño pedazo de cielo y una visión de lo hermoso que su país puede ser. Se puede ver la belleza del futuro de Japón en estos niños.


El Coro de la Generation Peace Academy

Siempre ha sido mi sueño, no solo en Japón, sino también en todo el mundo. Este concurso internacional le ofrece al Movimiento Americano la oportunidad de participar. Cuando empecé con la idea de crear Lovin ‘Life Ministries, lo traje a Brian Saunders para dirigir el coro, con la esperanza de poder crear un coro como estos profesionales han hecho con los niños bendecidos en Japón. Pero con las dificultades de llevar adelante el Ministerio, además de que cada artista tiene su propia angustia, los problemas, las pruebas y tribulaciones, me puse a pensar: “Estamos en camino de convertirnos en un gran Ministerio, pero ojala tuviéramos un coro decente”.

Entonces llegó un aviso de Corea de llamar a un concurso internacional. Me acuerdo de un video que mostró hace mucho tiempo a los niños japoneses Bendecidos sobre lo increíble que los niños estadounidenses bendecidos son. Fue un video del coro Dom Hak desde Seattle. Siempre he tenido este coro en mi mente. Fue la imagen de estos hermosos niños la que inspiró a los niños bendecidos japoneses, porque ellos querían ser los mejores representantes de su país.

Pensé que para este concurso de coros, en vez de traer los adultos, sería maravilloso si ampliábamos la idea del coro que existía en Seattle y se volvió al GPA, en la casa de la futura Unificación Church Taberncle Choir (el Coro del Tabernáculo de la Iglesia de Unificación) Usted ha oído hablar del Coro del Tabernáculo Mormón, que es la envidia del mundo. No importa si usted está de acuerdo con su fe o no, no puede dejar de admitir que ese coro es increíble, profundo y sobrecogedor. ¡Qué maravilloso si pudiéramos hacer lo mismo en GPA!, donde los niños tienen la oportunidad de descubrir quiénes son, llegar a sus propias identidades y destinos, y deciden hacer algo con sus vidas mientras se preparan para su futura vida en la universidad o como adultos.

Cuando exploré un poco más, me enteré que la directora Sun Hak es la madre de Mitsuru, la bella dama que vemos todos los domingos aquí tocando la viola. Así que la madre de Mitsuru llegó y comenzó a trabajar con el GPA. La primera vez que trabajó con ellos, dijo, esto va a ser muy difícil. “Toqué una nota y luego les pedí que lo cantaran de nuevo para mí, me devolvieron la canción con tres o cuatro notas diferentes” Ella se dio cuenta de que había una gran cantidad de trabajo por hacer.

Con el corazón de una madre que invierte en el futuro, con ganas de hacer que nuestros hijos brillaran, ella y Mitsuru han hecho un trabajo fenomenal. Cuando me dieron una muestra de lo que la gente puede esperar de ellos en Corea, yo quedé totalmente sorprendida y atónita. Quiero darle a la GPA un aplauso por el gran trabajo realizado, y espero que con el esfuerzo continuo, todavía tienen un par de meses, vamos a ser capaces de traer el Gran Premio a casa como los ganadores de la competencia.

Aunque he pasado 12 años con los niños en Japón, y seré un tanto parcial en este momento, sería maravilloso ver a nuestros niños americanos de segunda generación traer a casa el trofeo. Les recordé a ellos en la noche de Acción de Gracias que tendrán una competencia realmente dura. El año pasado el coro japonés venció a Los Angelitos, y no sólo eso, tienen a su favor el “cute factor” (cute es una forma coloquial de decir lindo) el factor “lindura” a su favor. Los miembros del PAM son chicos de 17, 18, 19, 20 años de edad. Los coros japoneses son de 5, 6, 7, 8, 9 años de edad, y muy “monos”. Sólo por el factor belleza van a ganar algún premio.

Pero por sobre todas estas cosas, ellos cantan como los ángeles. Y con la cantidad de inversión que ponen en cada canción, todo su cuerpo canta. Al ver su cara, no sólo sus ojos, sino su boca y su lengua, sus dientes, todo canta. Como parte de la audiencia, ustedes no pueden sentarse allí sin ser sorprendidos, conmovidos, e inspirados. GPA, ustedes tienen una dura competencia por delante, así que por favor, sigan practicando.


Dolores de cabeza por las fiestas

Estaba compartiendo con ellos, celebrando el Día de Acción de Gracias; una época familiar, de pavos y postres grandes, esos que dejan en tu cintura un par de centímetros de más. Y luego tendremos Navidad y Año Nuevo, y todas estas celebraciones están a la vuelta de la esquina. Pero también sabemos que la temporada de vacaciones es un momento en que las emociones son increíblemente altas. Las fiestas tienden a sacar lo mejor y lo peor de la familia. Cualquier persona que le guste ir al cine como entretenimiento estoy segura de que es consciente de todas las películas de Navidad familiar que hay, acerca de cómo un protagonista no podía estar demasiado interesado en ver a un miembro de la familia en particular, pariente u otra persona, y la angustia que uno pasa a través de prepararse para llegar a la reunión familiar. O los diferentes temas no resueltos y los diversos conflictos que han estado en esa familia por muchos años, son las cosas que no nos dejan mirar hacia adelante.

Yo sé que a mucha gente, y estoy segura que muchas personas en el centro de Manhattan, sienten lo mismo cuando piensan en las vacaciones de Navidad o la temporada de fiestas en general. Para muchos de los jóvenes, este es un momento difícil porque es el final del año, y el año nuevo está a la vuelta de la esquina. Ellos quieren tener un sentimiento de cierre de capítulo, una sensación de haber conseguido un logro. Pero si el año no ha sido bueno para ellos, se pueden fácilmente perder en el sentimiento de ser ignorados, abandonados, sentirse inútiles: o, en palabras de algunos jóvenes con los que he trabajado, sentirse como un “árbol invisible”.

Muchos de ellos sufren una gran depresión. Ellos no saben a quién acudir o con quien hablar, cómo buscar ayuda. Muchas veces la familia no sabe qué hacer con los jóvenes que están en pleno proceso de tratamiento de la depresión. Ustedes pueden haberse enterado de la tragedia que ocurrió con una familia en New Hampshire, donde un joven decidió quitarse la vida. Cuando miramos a los jóvenes y los antecedentes de por qué decidieron quitarse la vida, se puede ver que no es un hecho aislado, no es un impulso de una sola vez por el cual se convirtieron en personas que quieren perder su vida. Hay toda una historia detrás de un chico o una chica perturbados que se quitan su propia vida, muchas veces las señales de alerta son vistas desde el principio, incluso con chicos de 10, 11 o 12 años de edad, en particular de 12 años.

En una comunidad religiosa como la nuestra, donde queremos lograr un mundo hermoso y la construcción de familias ideales, lo primordial es entender que es una gran responsabilidad y una carga a tomar. Muchos de nosotros, incluida yo misma, simplemente no se sienten preparados para ser padres. Nadie me dio un manual sobre cómo ser una madre, nadie me ha enviado a un taller en el que me enseñaran a tratar con todos los problemas que pueden surgir en una familia. Todos nosotros damos nuestro mejor esfuerzo con lo que tenemos, sin darnos cuenta de que realmente no se nos ha dado un conjunto completo de herramientas para hacer frente a todas las cuestiones familiares.


Superando el juego de la culpa

Nuestros Padres Verdaderos han hecho hincapié en la importancia de los tres últimos meses del año. Es un momento en el que las cosas llegan a su fin en la preparación de la nueva primavera, la nueva fortuna celestial que les espera. Es un momento para hacer balances, para la introspección, para ser respetuosos con el año que ha pasado en preparación para el año que está por venir.

Sin embargo, los últimos tres meses tienden a ser los más precarios, en los que muchas cosas están ocurriendo juntas y tantas emociones son muy altas. Una vez más, la temporada de vacaciones saca lo mejor y lo peor en las familias. A muchos de nosotros nos gustaría ser una familia perfecta, perfecta en la forma en que entendamos lo que significa la perfección. Todo el mundo entiende la perfección de una manera única. Cuando un joven, hombre o mujer, se siente atrapado en una familia la cual siente que no es perfecta, o se siente como que no pertenece a esa familia, entonces el niño se siente completamente perdido. Cuando el niño no tiene un fuerte núcleo interno o una relación profunda con nuestro Padre Celestial, con nuestros Padres Verdaderos o con la comunidad de la iglesia, es para ese niño muy fácil perder la esperanza.

Como padres, en primer lugar, nuestras oraciones, pensamientos y buenos deseos deben ir hacia la familia que ha perdido a un ser querido. Nosotros, como padres, muchas veces nos enfrentamos con esta trágica situación y no sabemos qué hacer. No sabemos cómo lidiar con lo que acaba de ocurrir. No sabemos cómo liberarnos de la culpa que ponemos sobre nosotros mismos. No sabemos cómo concentrarnos en el futuro, en el resto de la familia que todavía tiene que ser cuidada, cómo lidiar con nuestras vidas en el contexto de una comunidad más grande llamada “nuestro Movimiento”. A veces, estas preguntas son muy difíciles para las familias afectadas con un trágico suceso como este.

Cuando nosotros como padres, como hijos, como hermanos y hermanas de este Movimiento nos hemos visto afectados con este tipo de tragedias, hay un deseo inmediato de culpar a alguien o a algo: “Esto sucedió porque esa persona es culpable”, “la culpa era de sus antepasados”, o “los mismos padres descuidaron muchas de las señales de advertencia, razón por la cual son los culpables”. Sé que los padres en esta situación pasan por una fase a la que yo llamo el juego de la culpa. Muchos padres, ante todo, se echan la culpa: “¿Qué podría haber hecho? Mi hijo era rebelde, mi hijo era adicto, mi hijo estaba enfermo”. Inmediatamente se culpan a sí mismos, pensando que todo lo referente a su hijo es, de alguna manera, su entera responsabilidad.

Como comunidad, tenemos que entender que está bien para los padres iniciar el proceso de duelo mirando hacia adentro, queriendo asumir la responsabilidad sobre sus propios hombros. Pero si nos fijamos en la vida de una persona joven, y esto es un adulto de 20 años de edad, nos damos cuenta de que el niño también tiene una responsabilidad que no cumplió. En efecto, podría haber una miríada de otras razones por la que algo como esto ocurrió, pero no es sólo un problema de los padres. A menudo, en esta situación los padres o los diferentes miembros de la familia de inmediato buscan a la familia generacional para culpar. Por ejemplo, tal vez el padre o la madre eran alcohólicos, y por lo tanto, el niño es un alcohólico. O un padre o un hermano del padre intentaron suicidarse, por lo tanto, el niño va a intentar suicidarse.

Esto lo hemos visto a lo largo de la historia. Cuando Adán y Eva fueron hechos por Dios, “¿Por qué te escondes?” Fue la primera instancia histórica de cada uno culpando al otro: Adán culpa a Eva, Eva culpa a la serpiente. E incluso con sus hijos, Caín y Abel. Caín culpó a Abel por ser el favorecido, y, además, culpó a Abel porque su sacrificio no fue aceptado por Dios.

La culpa es algo muy peligroso y difícil de superar. Cuando nos fijamos en las familias que están atrapadas culpando a las nuevas generaciones o a sus antepasados ​​o familiares, vemos que este es el tipo de familia que no puede mirar hacia adelante en la vida. Cuando vamos por el camino de la vida, es casi como conducir un automóvil en el que tenemos que ser conscientes de hacia dónde vamos, tenemos que estar atentos a nuestro destino. Pero al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de los espejos laterales que nos dicen dónde estamos en el curso de nuestras vidas. Tenemos que saber dónde estamos y quiénes somos.
Cuando vas en tu coche, además, tienes un espejo retrovisor que te permite mirar hacia atrás de vez en cuando, así puedes medir la distancia de tu vehículo mientras ves los otros coches que están yendo en tu misma dirección. Monitoreando a dónde vas, (mirando hacia delante) evaluando con los espejos laterales, (donde te encuentras en tu vida), y mirando por el espejo retrovisor de vez en cuando, entonces podrán tener una idea de dónde se encuentran en la carretera y continuar así su viaje.

Pero cuando estamos atrapados en este juego de culpar, muchas veces culpándonos a nosotros mismos, muchas veces culpando a los antepasados ​​o a los familiares, o las cosas que ocurrieron antes, es casi como conducir por la carretera yendo hacia atrás mirando el espejo retrovisor. Si conducimos a más de 100 kilómetros por hora mientras miramos por el espejo retrovisor, esto es algo muy peligroso. Tarde o temprano podríamos tener un accidente. Cuando estamos estancados en el pasado, no mantenemos el foco sobre hacia dónde vamos y cuál es nuestro futuro a la luz de las trágicas circunstancias que acaban de ocurrir, es como conducir en la carretera mientras se mira sólo por el espejo retrovisor. Entonces estamos atrapados en nuestro pasado, no nos alejamos de nuestro pasado para ver el glorioso futuro que tenemos por delante. Sí, todas las tragedias que tienen lugar en nuestras vidas son muy dolorosas y difíciles. Pero si podemos aprender de ellas, si podemos ver distintos puntos de vista de ellas, si podemos obtener un cierto nivel de sabiduría, entonces podemos llegar a ser una persona más fuerte que se prepara para el futuro y para el destino por el cual estamos aquí, para llevar a cabo en nuestra vida.


Asumir la responsabilidad por nosotros mismos

Algunos de nosotros estamos atrapados en la idea de ser mártires. Es muy poco saludable tomar responsabilidad por otros, y realmente es un perjuicio para nuestro propio bienestar. Las personas que sufren de este complejo de mártir pueden pensar: “!Mi pobre vida! ¿Por qué nací en esta familia? ¿Por qué nací tan pobre, sin perspectivas de futuro?”. Muchos afro-americanos podrían haberse sentido así antes del movimiento de derechos civiles: “¿Por qué nací negro?”

Cuando decidimos asumir la responsabilidad de nosotros mismos, en lugar de vernos como prisioneros de nuestro destino o las circunstancias actuales, nos damos cuenta de que podemos hacer cosas increíbles. Los afro-americanos han comenzado a darse cuenta: “Yo no soy diferente de los americanos blancos. Dios me creó a Su imagen, al igual que mis hermanos y hermanas blancos. Yo tengo el derecho de vivir mi vida como un ser digno y divino, y tengo el derecho de no culparme por mis desgracias en mi vida o mi historia. Tengo el derecho de mirar hacia el futuro y mi destino glorioso, el de elevarme sin la ayuda de nadie y convertirme en esa gran persona y agente de cambio”. Es este tipo de pensamiento el que permite que un hombre negro como el Presidente Obama se siente en la Casa Blanca.

No nos resignemos a nuestra suerte o nuestra situación particular, sino más bien entendamos que podemos ser agentes de cambio, en lugar de esperar a que Dios nos envíe una cura milagrosa para todos nuestros males y problemas, sepamos que Dios nos dio Su espíritu en nuestro interior. De hecho, Dios reside precisamente dentro de nosotros, como está escrito en I Corintios 3:16, donde Pablo dice: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

No somos un producto de la circunstancia en las que nos encontramos. Independientemente de donde nacen, con cuántas tragedias nos topemos, qué dificultades se encuentran en nuestro camino, el espíritu de Dios reside en nosotros. Si realmente creemos que somos el templo de Dios, entonces tenemos el deber y la responsabilidad de vivir una vida sagrada, vivir la vida agradecidos. En lugar de sentir lástima por nosotros mismos, pensando: “Pobre de mí, qué triste estoy”, o, “Si mis padres fueran de esta manera, si mis amigos tan solo fueran de esta manera, si mis abuelos fueran de esta manera” Nos damos cuenta de que, en lugar de culpar a otros por nuestra desgracia, Dios permanece en nosotros, y tenemos la responsabilidad de vivir por el bien de los demás, apoyando, animando, inspirando, y tocando la divinidad dentro de nosotros.

Siempre les recuerdo a las personas que parecen atascadas en este complejo de mártir, culpando a los demás de su desgracia, que si son verdaderos mártires, no importa lo mucho que están sufriendo, muriendo, o perseverando. Si somos verdaderos mártires no deberíamos culpar a los demás. Deberíamos seguir orando por los demás. Deberíamos desear el bienestar de los demás. Deberíamos seguir queriendo capacitar a otros mientras estamos sufriendo, mientras estamos muriendo.


El Complejo de la Culpa dentro del matrimonio

Estaba aconsejando a una pareja joven, la mujer sufría de lo que yo llamo el complejo de la culpa, ella hablaba con su esposo diciéndole: “Tú eres la razón por la que estoy insatisfecha. Tú eres la razón por la que no veo ningún valor en mi vida”. Esta joven muchacha expresaba tanta negatividad, siempre echando la culpa, constantemente repitiendo por qué estaba triste. “Si tan solo fueras así, y debido a que no lo eres es que me haces infeliz”. Ella hizo que su felicidad dependiese de las acciones de otras personas. Ella estaba básicamente diciendo: “Yo soy una mujer independiente. Quiero hacer mis propias cosas”. Pero ella misma se convirtió en una prisionera de esa relación, haciendo que todo dependa de lo que el otro estaba haciendo.

Esta joven seguía echando la culpa, casi hasta el punto donde los dos últimos años de su relación se la pasó básicamente diciendo: “¡Fuera de mi vida! Eres la razón por la que soy miserable. Si te vas entonces voy a ser feliz. ¡Fuera de mi vida! Quiero el divorcio”.

Los últimos dos años de la relación ella empujó a su marido a que le diera el divorcio. El marido no pudo soportarlo más cuando su esposa le bloqueó la entrada a su casa diciéndole cosas horribles, culpándolo a él, a todos sus amigos y a la comunidad por su dificultad, entonces él le dijo: “Está bien. ¿Quieres el divorcio? Entonces te lo daré.

En el momento en que este hombre dijo: “Bueno, está bien. ¿Quieres el divorcio? Eso tendrás”. Entonces ella se dio vuelta y le dijo: “¿Cómo te atreves a querer un divorcio?” El marido le dijo: “¿Perdón?” Ella dijo: “¿Cómo te atreves a romper la bendición? ¿Qué clase de Unificacionista eres?”. Todas estas cosas salieron afuera en la discusión. Entonces el marido le dijo: “Tú eres la que me pide el divorcio”. Ella le dijo: “¿Cómo te atreves? ¡Regresa ahora mismo!

Para entonces ya había presionado tanto a su marido. Ella sacó un cuchillo, e incluso le tiró con los platos. Este hombre tenía heridas de tantas batallas. Realmente no podía ver la esperanza de continuar con esa relación. Él sintió que esa mujer tenía que trabajar en ella antes de que pudieran tener un futuro juntos. Ella realmente necesitaba centrarse en no culpar a todos por su complejo de martirio, sino más bien darse cuenta que el uso constante del botón de “repetición” es el motivo por que ella no estaba siendo feliz. Ella en realidad se convirtió en una profecía auto-cumplida, en la que creó su propia infelicidad debido a su incapacidad de ver que, por estar constantemente culpando a los demás de todos sus problemas, estaba perdiendo la cosa que más quería.

Cuando el esposo finalmente se decidió a abandonarla, entonces ella decidió: “Bueno, usted no debería tener derecho de ver a mis hijos”. Ella llamó a los hijos sus hijos. En primer lugar, hermanos y hermanas, cuando tienen niños, no son sus hijos. Los niños nacieron debido a Dios, por los Padres Verdaderos, debido al marido y la esposa. Hubo un espermatozoide y un óvulo que participaron allí. Y a pesar de lo difícil que sea una situación en su matrimonio, ustedes no pueden divorciar a su marido de la vida de sus hijos. Un niño llegó a existir debido a un padre y a una madre, y con independencia de lo que está pasando con su cónyuge, usted tiene que dar a unos y a otros la dignidad de mantener esa relación con el niño como un padre y una madre, excepto en las situaciones extremas, como cuando se trata de incesto, entonces tenemos que tomar otras medidas. Pero a condición de que el padre no esté abusando sexualmente de los niños, y si está haciendo todo lo posible para ser un buen padre, la esposa no tiene derecho a separar a su marido de los hijos tan sólo porque le molesta.

En otras palabras, independientemente de lo molesto que podamos estar en nuestras propias demandas individuales de por qué pensamos que tenemos el derecho de culpar a los demás, tenemos que reconocer que los niños, preciosos regalos de Dios, no vinieron solo a través de nosotros. Se requiere un hombre y una mujer, un padre y una madre. Por lo tanto, el niño debe ser criado por un padre y una madre, independientemente de lo que los cónyuges estén pasando, si están divorciados, separados, o pasando por el proceso de resolver las cosas. El niño necesita tener acceso a ambos, al padre y a la madre.

Si la mujer continúa de esta manera, ella en realidad va a terminar arruinando su futura relación con sus propios hijos. Sus hijos por ahora son jóvenes, ella puede más o menos decirles lo que quiera, como por ejemplo: “Papá es malo, él rompió la bendición”, sin contarles a los niños que fue ella la que lo llevó a romper la bendición. La madre puede sentir que tiene todo bajo un control total, pero si sigue así, los niños crecerán y se van a empezar a preguntar, “¿Dónde está nuestro padre?, ¿por qué nuestro padre no está aquí?” Y van a empezar a buscar a su padre, y terminarán agraviando a la madre por mantenerlos lejos de él.
El juego de culpar a otros no va a funcionar, porque al final no sólo va a perder a su marido, ella va a ser una mujer muy solitaria por la pérdida de sus hijos.


Culpar requiere práctica

Cuando veo que este tipo de incidentes tienen lugar, me doy cuenta de cuán perjudiciales son, del grado de dificultad que tiene para las familias hacer frente a la culpa. A menudo, en lo que respecta a la relación entre padres e hijos, los hijos culpan a sus padres por todo. Nunca hay que decir que todo es culpa de una sola persona, así mismo, en una relación padre-hijo, nunca es simplemente todo culpa de los padres, y no todo es culpa del niño. Por lo general es una mezcla de dos cosas.

Un niño hace poco se me acercó y me dijo: “No soporto a mis terribles padres. No puedo hablar con mi padre, no puedo hablar con mi madre. Son padres horribles”. Pero cuando miramos detrás de esa situación y vemos el trasfondo, es posible que tal vez el padre esté siendo muy estricto porque el niño estaba en medio de una adicción, o el niño no estaba en la escuela, o el niño no era respetuoso.

Cuando nos fijamos en la situación de una familia, hay muchas razones y personas diferentes en juego, por lo que se hace difícil decir que solamente ésta o aquélla persona es la que tiene la culpa. Por lo general, es la combinación de un montón de cosas. Cuando una familia se ve envuelta en este tipo de crisis, esto no sucede durante la noche. Esa familia llegó allí por la práctica de ciertas cosas.

Cuando te encuentras con alguien que culpa a otros, que dice chismes, te das cuenta que se necesita mucha práctica. Al igual que la mujer que repetía constantemente todas sus razones de por que ella era infeliz, te das cuenta de que había llegado hasta allí por recitar todos los días, a cualquier oído atento que se preste, por qué ella era infeliz. Al culpar a los demás, ella se está auto-enseñando las razones por las que siente que tiene derecho a ser infeliz. Culpar a las personas y divulgar chismes sobre una persona toma una gran cantidad de tiempo y mucha práctica.

Cuando te encuentras con personas que tienden a echar la culpa hacia el exterior, a todo lo demás excepto a ellos mismos, entonces te das cuenta de que tienen una larga historia de esta repetición constante. Ellos tienen una larga historia de ser así, y tienen una larga historia de ser negativos. Es por eso que es muy difícil ver algo positivo o algo gratificante en la vida.


“Culpar a los demás te deja lisiado perpetuamente”

Al crecer, yo compartí la habitación con una hermana menor con la que era muy difícil vivir. Ella era muy limpia y ordenada, y a pesar de que compartíamos la misma habitación, había casi una demarcación invisible: “Esta es mi cama, esta es mi parte de la alfombra. Tu huella no va a pasar hasta aquí”. Si mis pisadas llegaban a aterrizar en su lado de la habitación, tenía que pasar la aspiradora por la alfombra de inmediato.

Muchas veces ella realmente me hizo enojar mucho, y yo quería culparla sin más. Quería decirle: “No puedo vivir una existencia naturalmente. Me gusta mi habitación ordenada, pero no estéril”. Yo no podía vivir una existencia natural con una hermana así. Sentí que estaba viviendo con desinfectante y alcohol, cualquier mota de polvo, cualquier pedazo de tierra debía ser borrado de inmediato. Era casi como si yo no existiera en esa habitación.

Pasé por un período en el que estaba muy molesta. Tenía muchas ganas de echarle la culpa, y yo realmente quería enojarme con ella. Pero entonces me di cuenta de que cuanto más lo hacía, más me enojaba. Y cuanto más la culpaba en mi cabeza, más negativa me volvía. Cuanto más culpaba, más habitualmente le enseñaba a mi cerebro a pensar negativamente. Al culpar a otros, yo me estaba enseñando a mi misma a pensar negativamente, a un punto tal en que no podía estar agradecida por mi vida. No pude ver ninguna acción de gracias en mi vida. Me encontré muy deprimida.

Por lo general, cuando estoy frente a una dificultad u obstáculo lo que me gusta es escribir. Una de las cosas que escribí para mí, que parecía ayudarme en ese proceso de querer superar el impulso de culpar a los demás, era la siguiente frase: “Culpar a los demás te deja lisiado a perpetuidad”. Te deja a ti, a mi y a cualquiera lisiado para siempre, te sientes como si estuvieras con una discapacidad. No se puede hacer otra cosa que continuar con la culpa, seguir siendo negativos, seguir sin ver la esperanza o el significado en su vida. Culpar a los demás nos deja lisiados a perpetuidad.

Te das cuenta de que sólo cuando realmente puedes descubrir o destapar la llama interna, tendrás el coraje de cambiar. Así que, en lugar de culpar a otros, actitud que te mantiene lisiado, si puedes descubrir tu llama interior, es decir, la divinidad interior, con el valor de cambiar, no de cambiar a los demás, sino con el coraje de cambiar uno, que es la forma de mantenerse adelante del juego, lo que significa tratar con todas las cosas que la vida pone delante tuyo, todas las pruebas y las tribulaciones o las trampas que la vida podría jugar contigo.

Sólo por el descubrimiento de tu llama interior, con el coraje para cambiar, es lo que los mantendrá a la vanguardia del juego. Eso me recordó una vez más el versículo donde Pablo dice que Dios habita y vive dentro de ti.

Cuando me encontré con el deseo de culpar a los demás, me pregunté: ¿cómo puedo salir de este atolladero? ¿Cómo puedo llegar a un punto donde empiezo a mirar hacia el camino que estoy transitando y no quedarme atrapada en el espejo retrovisor, siempre pegada a lo que ha ocurrido, siempre pegada a las razones por las que debería ser miserable?


Conectarse a los circuitos de Dios

Muchos niños bendecidos que están pasando por la adolescencia quieren hacer un montón de cosas diferentes. Se podría decir así: “Mi hermano mayor y su hermana lo están haciendo, entonces yo debería hacerlo”. O, “Ellos están haciendo mi vida miserable, por lo tanto, voy a ser miserable”, atribuyendo su deseo de hacer algo a los demás, y por lo tanto se siente bien en hacerlo; en otras palabras, creando una excusa para poder culpar a los demás.

Me di cuenta de que no quería hacer eso, ser una hija rebelde sólo porque había nacido en una familia pública, o porque tenía padres que estaban siempre viviendo una vida para servir al mundo. Hay muchas razones por las que alguien que nació en la Familia Verdadera podría querer culpar a los demás antes que a nosotros mismos, pero yo no quiero hacer eso. Yo no quiero culpar a mis padres o mis antepasados, o mis familiares. Yo no quiero culpar a la iglesia.

Si me encuentro en una situación difícil, independientemente de lo que haya pasado en mi vida, ¿cómo puedo mejorarlo? Eso es lo que me pregunté a mí misma, y varias cosas vinieron a mi mente. Cuando se llega a un lugar donde se decide hacer el cambio, simplemente dejar de culpar a los demás, tomar el control de su vida, ustedes pueden aprovechar su llama interior. Como nuestros Padres Verdaderos nos dijeron muchas veces, los seres humanos son como lamparitas de luz, como la iluminación en esta sala. Pero si usted no está conectado con el espíritu de Dios o el poder del amor verdadero, no va a tener la brillante luz que se arroja sobre todos nosotros en esta sala.

Del mismo modo, si no estamos conectados con Dios, independientemente de lo hermoso, adornado que podamos ser, aunque nuestra lamparita sea hermosa, nunca seremos capaces de lanzar esa luz brillante sobre el mundo como se supone debería ser. Una de las cosas más importantes para mí es volver a la razón por la que estoy aquí. Independientemente de lo que está pasando en la vida, lo más importante a tener en cuenta es que, si usted quiere cambiar su vida de estar culpando a todo el mundo para realmente ser una persona agradecida, ser una persona pro-activa, ser ese agente de cambio que le hará la vida mejor, tiene que hacer un par de cosas.


Determinar nuestro propio destino

Lo primero que tienes que hacer es tener una visión clara de lo que quieres. Te puedes encontrar en una relación familiar no ideal, pero, a fin de cambiar o salir de la rutina en la que te encuentras, tienes que tener una visión de la familia que quieres construir. Tenemos que entendernos a nosotros mismos en relación con Dios, entender por qué estamos aquí, y entender que Dios es nuestro Padre Celestial que nos ha creado no sólo para sufrir, marchitarnos, perseverar y morir, Él realmente quiere que seamos esa luz brillante que derrama una gloriosa luz sobre el mundo.

Cuando Dios te creó a ti y a mí, Sus hijos e hijas eternos, como criaturas de Dios, Él tuvo una visión para todos nosotros de un tipo de vida en la que le gustaría que todos disfrutáramos y nos sintiéramos realizados. Cuando tenemos una comprensión de lo que queremos en nuestra vida, entonces nos damos cuenta de que el siguiente paso es llegar a un curso de acción. Tenemos que tener un plan claro de ser capaces de identificar lo que no queremos en nuestras vidas y lo que sí queremos.

En lugar de culpar a los demás, petrificarnos a nosotros mismos en un estado miserable, empecemos a buscar en nuestras circunstancias personales y digamos: “Esta es una situación difícil. Estas son las cosas que me gustaría quitarme de encima, estas son las cosas en las que me gustaría trabajar. Estas son las cosas que me gustaría ver en mi relación o mi familia”. Mediante esto podremos identificar lo que no queremos y lo que sí queremos.

Entonces, tiene que haber un compromiso de ser responsables, de que vamos a ser responsables por el cambio en nuestras vidas. Vamos a ser los agentes de cambio, independientemente de lo difícil e insoportable que nuestra situación sea. Si tenemos la visión y tenemos el plan, y estamos comprometidos a ser responsables, es decir, llevar a cabo ese plan con diligencia y compromiso, entonces seremos capaces de ver los frutos de nuestro trabajo.

Cuando decimos que vamos a ser responsables, esto significa que, al igual que culpar a otros y decir chismes sobre los demás requiere de mucha práctica y muchas horas tomando un café, en una vida activa y positiva, donde podemos determinar nuestra propio destino, ser responsables significa practicar esto todos los días. Al ser responsables estamos de acuerdo en comprometernos a practicar esto todos los días.

La mejor forma de practicar es la oración, todos los días nos recuerda por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, porque estamos comprometidos a llevar a cabo la visión que nos hemos fijado para nosotros mismos. Tenemos un plan de acción, sabemos exactamente lo que no queremos, y lo que sí queremos. Sabemos lo que tenemos que hacer para llegar allí: con la decisión de ser responsables y comprometidos con el proceso mediante la práctica diaria. Así como practicamos culpar a otros, y por lo tanto creamos una actitud negativa hacia la vida, lo que tenemos que hacer de forma pro-activa es practicar dar las gracias y practicar ser agradecidos, por lo que se puede concentrar en una base diaria en todas las razones que se tienen para estar agradecidos e inspirados. Esta es la razón por la cual, hombres y mujeres jóvenes del movimiento, necesitamos que nuestros padres.


La importancia de nuestros padres y de los Padres Verdaderos

Hubo una película hace muchos años sobre un grupo de niños atrapados en una montaña. La película muestra cómo era la vida de esos jóvenes sin sus padres. Sin una figura paterna, sin un entrenador que oriente y supervise a estos niños, básicamente, degeneró en lo que Hobbes llamaría una existencia salvaje. Los chicos se convirtieron en salvajes, y sus deseos eran salvajes. Ellos querían destruirse unos a otros.

Cuando uno ve películas como esa, se da cuenta de la importancia de contar con las figuras paternas y maternas en nuestras vidas. Estados Unidos es una gran superpotencia, con una Constitución que tiene pesos y contrapesos. Se garantiza la libertad y la igualdad de derechos a todos los hombres y mujeres. Pero si no entendemos la importancia de tener una relación vertical centrada con una figura paterna como Dios, entonces incluso un gran país como Estados Unidos puede fácilmente degenerar en un país de vida amoral, y la gente sin saber cuál es su propósito.

Es por eso que necesitamos a los Padres Verdaderos en nuestras vidas. Sin importar lo grande que seamos, siempre necesitamos a nuestro padre y a nuestra madre. Creo que muchos jóvenes y mujeres sienten que saben lo que hay que hacer, conocen la providencia, saben lo que necesita llevarse a cabo, y sólo ellos pueden proporcionar la solución para el futuro. Sin embargo, sin una comprensión o una imagen global de por qué estamos aquí en primer lugar, independientemente de lo grande que somos como hombres y mujeres, si no podemos reconocer a Dios en nuestras vidas, si no podemos reconocer la importancia de contar con un paradigma de vida del verdadero amor, como los Padres Verdaderos en nuestras vidas, nunca seremos totalmente expansivos en nuestro papel de los grandes embajadores de la paz que estábamos destinados todos a ser.

En otras palabras, el Padre y Madre Celestial nos han dado este paradigma llamado Padres Verdaderos en nuestras vidas. Ellos nos dan un gran ejemplo de vida para el bien de los demás. No son la clase de personas que culpan a otros por sus miserias. Creo que si alguien tenía el derecho de culpar a otros de su sufrimiento, mi padre y mi madre deberían tener el primer lugar. El Padre ha sido encarcelado seis veces, y arrojado como muerto a la calle desde un campo de concentración de Corea del Norte. Ha sido difamado, maltratado, abusado, e incomprendido por muchos años. Pero este hombre nunca culpa a los demás. Asume la responsabilidad por sí mismo y va a seguir llevando una vida activa de querer capacitar, inspirar y alentar a sus hijos a ser lo mejor que podemos ser.

Lo mismo es cierto también para nuestra Madre Verdadera. El sufrimiento que ésta mujer ha tenido que soportar es increíble: muchos, muchos sufrimientos. Incontables cajas de Kleenex (pañuelos de papel descartables) han quedado en el camino. Esta mujer entiende y conoce el sufrimiento. Pero nunca culpa a los demás. Nunca le echa la culpa al pasado. Siempre anima a sus hijos a mirar hacia el futuro, hacia el destino que les espera. Nuestra Verdadera Madre siempre ha animado a sus niños, nos dice: “Ustedes no crecieron en el mejor ambiente en los primeros días de la iglesia. Pero no dejen que el pasado los presione. Miren hacia el futuro, ese futuro del que pueden hacer una parte participando de él”.

Ella siempre nos ayudó a mirar hacia adelante, siendo conscientes de los espejos laterales, de vez en cuando buscando en nuestro espejo retrovisor para recordar lo que ha pasado, para aprender de los errores del pasado y no quedarnos atrapados en el resentimiento o enojados en el pasado. Nos animó a aprender de ella, alcanzar la sabiduría de lo que realmente podemos crear con nuestro propio poder para impulsarnos hacia adelante en ese glorioso destino que nos pertenece a todos nosotros como hijos de Dios.


Reaccionando a la tragedia con pro-actividad

Hermanos y hermanas, no es sólo el hermano que falleció en New Hampshire. Hemos tenido otro hijo bendecido, de 21 años de edad, quien se quitó la vida recientemente. Una vez más, hay una historia, un montón de cosas que realmente necesitan ser resueltas. Recientemente, en New Jersey, una joven ha tratado de quitarse la vida porque ella fue muy maltratada por sus compañeros en su escuela.

Cuando este tipo de cosas se producen, en lugar de culpar a los demás, culpar a los profesores, amigos o lo que sea, tenemos que hacer un balance de dónde estamos y decidir dónde vamos a ir. Este año, por Lovin’ Life, la bandera en mi mente es trabajar en el ideal de la familia, en el tratamiento de todos los problemas que surgen en el contexto de la familia, para ayudar realmente a nuestro Movimiento a ser esa generación gloriosa de la paz, una generación que es digna de este nuevo milenio.

Nosotros queremos poner de relieve algunas de las cuestiones que tienen lugar en un entorno familiar. Es lamentable tener que sacar a la luz lo que ocurrió, pero esta es una oportunidad para que nos unamos como comunidad y digamos: “Sí, nos encontramos en un evento trágico, pero en lugar de quedarnos petrificados, ¿cómo vamos a tomar la iniciativa? ¿Cómo vamos a mantener nuestro enfoque en el futuro y seguir haciendo las cosas mejores para nuestros jóvenes, para nuestra comunidad, y para nuestro movimiento?”

Con el fin de hacer eso, no puedo exagerar la importancia de mantener el patrimonio espiritual de nuestro Movimiento. Cuando nos fijamos en estos ejemplos, nos damos cuenta que son 10 o 15 años que están haciéndolos. Si vamos a ser honestos, en los últimos 20 años nuestra iglesia ha hecho muchas grandes obras en el nombre del servicio de la paz, en nombre de la vida por el bien de los demás. Pero no hemos podido invertir en nuestra gente. Hemos dejado de invertir en nuestra juventud.

El problema más grande que vi cuando me estaba preparando para ir a Corea del Norte fue que, en Pyongyang, hay fachadas fabulosas, gloriosos monumentos a Kim Il Sung y al régimen comunista, rascacielos más altos que los de Corea del Sur, pero no hay nadie viviendo allí. Todos los condominios están deshabitados. Todo es una muestra de la fuerza y grandeza del régimen comunista. Sin amor, sin una comprensión de Dios, no hay deseo de reconocer a todos los seres humanos como un hijo divino eterno e hija de Dios.


“Necesitamos un Ministerio Unido”

Cuando una organización o un movimiento o un régimen no invierten en su gente y no alientan e inspiran a la gente para que quieran ser los mejores, antes o después esa organización, movimiento, o el régimen que sea se derrumbará desde su interior. Lo vemos ocurrir una y otra vez en los antiguos países de la Cortina de Hierro. Si seguimos concentrándonos en la grandeza de todo el trabajo que estamos haciendo providencialmente por tener todas esos festivales gloriosos, pero no nos concentramos en la herencia espiritual de la que venimos, o la iglesia que fundaron nuestros Padres Verdaderos, o el significado del sacramento increíble de la bendición que es un regalo para el mundo, entonces vamos a terminar en ruinas.

Vemos esto incluso dentro de nuestro propio Movimiento. Vemos que durante los últimos 20 años no hemos tenido crecimiento. De hecho, hemos tenido un crecimiento negativo. Muchos de los jóvenes de segunda generación se han perdido y han seguido su propio camino. Si no invertimos en el futuro mediante la inversión en la gente, en el cuidado de las personas, mediante la práctica compasiva de vivir día a día, entonces nos derrumbaremos desde adentro.

Es por eso que necesitamos un Ministerio, y es por eso que necesitamos un Ministerio unido para recordarnos la unidad con nuestro Padre Celestial y nuestros Padres Verdaderos. Tiene que ser el núcleo. Sin el núcleo, usted no tendrá a la gente inspirada, y si usted no tiene la gente inspirada ocupando los grandes monumentos, como los que han hecho en Pyongyang, tarde o temprano, el régimen se derrumbará.

Muchas personas me han criticado por concentrarme en los jóvenes, en el Ministerio, diciendo que no debería ser un Ministerio, sino que sólo debería ser un movimiento o proyecto de servicio. Mi respuesta es, absolutamente no. Si sólo nos concentramos en la forma externa en que vemos al mundo, pero no estamos abordando los temas con los que tenemos que lidiar día a día, tarde o temprano no vamos a ser diferentes de Corea del Norte, hermanos y hermanas.

Nosotros necesitamos a Dios en nuestras vidas. Necesitamos a los Padres Verdaderos en nuestras vidas. Y no tenemos que perder el tiempo probando si somos hijos e hijas eternos de Dios o no. Si estamos en el camino correcto o por el mal camino, tarde o temprano, nos pondremos en contacto en el camino correcto. Así que, en lugar de tratar de poner excusas de por qué estamos en el camino equivocado, tenemos que concentrarnos en estar unidos con nuestros Padres Verdaderos, y yendo hacia adelante como una sola familia bajo Dios.

Así que, hermanos y hermanas, sean Unificacionistas orgullosos. Siéntanse orgullosos de su herencia espiritual. Estén orgullosos de sus padres. Los Padres Verdaderos son mis padres, ellos son sus Padres, y ellos son nuestros Padres Verdaderos. Así que vamos a ser esos grandes embajadores de la paz como hijos e hijas de Dios, que es realmente la encarnación de la excelencia interna, así como la excelencia externa. Así que, por favor, tengan un maravilloso domingo, y que Dios los bendiga.

 

Fuente

Traducción no oficial, solo para Unificacionistas:

Ricardo Gómez, Argentina

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Me caí del mundo y no sé por donde se entra

Escribe desde Uruguay: Eduardo Galeano(*)

Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!  Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

(*) Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano, es un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman. Es considerado como uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana.

Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador:

Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable“.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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¿Y tú que haces para hacer la diferencia?

Escribe desde México: Licenciada Alejandra Diener(*)

Lic. Alejandra Diener

Nunca se sabe cuándo se va a necesitar de la ayuda de algún extraño hasta que un extraño llega a pedirte que le ayudes. Merodeaba y caminaba con las manos abrazadas de una prenda de vestir, la tarde era lluviosa y las calles evaporaban el agua que el clima cálido del verano capitalino humedece el ambiente. Miró que el auto se acercaba a la entrada de una casa y es cuando este hombre con ojos vidriosos, asustados con pupilas dilatadas de desesperación comenzó a ondear un papel a mi marido que llegaba a nuestro hogar. Mi esposo desconfiado le señaló que no se acercara, pero el hombre insistió y es cuando se aproximó a la ventana del conductor y le pidió que le orientara, puesto que no sabía leer y en ese pedazo de papel decía a dónde él tenía que dirigirse.

Mi marido leyó que eran unas indicaciones que llevaban a la Central Camionera de Tapo. El hombre le dijo que quería llegar al Periférico pero que llevaba tres horas caminando desde Interlomas y no daba con esta avenida. Fue cuando mi esposo le preguntó que por qué no se iba en un taxi y asunto arreglado. Pues resulta que José de Jesús, así se llamaba, venía de un pueblo del Estado de Oaxaca y había venido a la Gran Capital con la intención de recoger a su hermana que trabajaba en una casa en Interlomas y desde hacía ocho meses no iba ni se había comunicado. Sucedía que en ese entonces en su pueblo había dejado la dirección por si algún día algo se ofrecía, era la hora en que su madre había caído enferma de cáncer de seno y la cosecha la tenía alguien que recoger. Por ello, le pidieron a José de Jesús que fuera a traer a la hermana para que ayudara con dicha labor.

José de Jesús pensó que sería sencillo llegar en camión al Distrito Federal, ir a Interlomas, comprar las medicinas necesarias para el tratamiento de su madre y regresar junto con su hermana para ayudar en la recolección del maíz de esta temporada. Solamente que no contó con la inmensidad y traición con la que esta ciudad recibe a sus visitantes. Llegando a la terminal, durante la madrugada fue sorprendido, le robaron su mochila, el dinero para las medicinas y con ello la dirección donde se encontraba su hermana. ¿Números telefónicos? -No señora- me dijo cuando llegué y mi esposo me relató lo sucedido- En el pueblo no hay forma de comunicarse. No podía creer lo que mis oídos escuchaban, el hombre llevaba más de 18 horas caminando y pidiendo aventón porque creyó que Interlomas era una zona fácil de encontrar a las personas. Decepción con la que se topó, fue que decidió regresar caminando desde aquella nueva ciudad mexiquense, a la central camionera, pero ¿ahora cómo lo haría? ¿Con qué dinero?

Alguna mujer amable le dio de comer a medio día, pero ya era tarde, estaba oscureciendo cuando la vida nos lo puso en nuestro camino, o nos puso en el camino de José de Jesús y le miré sus ojos, estaba llorando de miedo, estaba desesperado. Tenía unos 36 años, pero podría haber sido un niño que se había perdido de su madre y no sabía por dónde comenzar. Le pregunté que cómo quería que lo ayudara y con ilusión en su mirada me dijo –Quiero irme a Oaxaca-. Mi esposo asintió y me dio dinero suficiente para que pudiera irse. Lo pasamos, le dimos de cenar, una botella de agua. Mientras comía sus sándwiches me miró y me dijo que cómo me pagaría lo que estaba haciendo por él, que le diera algún trabajo por hacer y así saldaría su deuda. Le respondí que la vida me pagaría, que el se quedara tranquilo y lo mandamos con una persona de confianza hasta Tapo, quien le compró su pasaje y lo vio irse más lejos de Huatulco. Esperando que llegara con bien, nos avisó nuestro enviado que José de Jesús se había ido dormido en el trayecto a la central. ¡No había dormido, estaba agotado!

Finalmente, son momentos que te hacen recapacitar y te sacuden, te hacen recordar el claroscuro que vive nuestro país, los dos rostros de México que pareciera están separados por un siglo abismal de progreso y rezago, de abundancia y escasez, de generosidad y mezquindad. Una bipolaridad que insulta a cualquiera, una situación preocupante que viven más de 50 millones de mexicanos y que pareciera la vida sigue su rumbo sin que nadie haga nada o casi nadie. Confiar o no en quien te pide ayuda parece que es también la cuestión entre auxiliar o huir puesto que nuestro mundo, porque no solamente es México, se ha vuelto un lugar hostil, egoísta y arribista.

¿Qué tal que vamos comenzando a creer en los demás? ¿Qué tal que ayudamos más de lo que nos ayudan? ¿Qué tal que damos nuestro tiempo a quiénes menos saben y menos tienen? ¿Qué tal que todo mejorara si nos preguntáramos: Yo cómo hago la diferencia a mí alrededor? Y si tienes la respuesta, estás del otro lado, pero si te quedas pensando, preocúpate porque haces falta en la transformación de un mundo mejor.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Fuente:

Informando y Formando

(*) Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía *Orientadora Familiar *Conductora y Productora de Informando y Formando Radio

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La cultura del ejemplo en la familia

Escribe desde Argentina: Dr. Horacio Krell(*)D

Dr. Horacio Brell

Nos invade un relativismo que propicia el individualismo extremo y  que traba la formación de la familia. Un pensamiento líquido y el cambio continuo son alentados por la sociedad de consumo, que planifica la obsolescencia de todo, incluso en las relaciones personales funciona el úselo y tírelo. Un pensamiento único condena al que piensa diferente.

Para Erich Fromm “la libertad sólo tiene sentido si se tiene la capacidad de pensar por uno mismo”. Huxley en “Un mundo feliz” vaticinó la aparición de este hombre moderno que sacrificó su libertad recibiendo en compensación consumo y entretenimiento.

El gen egoísta, busca su satisfacción. El meme es su espejo cultural -como cruce de gen con memoria-. Ambos pueden asociase para bien o para mal. Cuando el mensaje cultural es “todo vale”, el gen y el meme se vinculan, generando un final peligroso y abierto. El pensamiento light donde todo es igual y nada es mejor traba al deseo genuino, que es el motor de la civilización y la cultura. La educación por el ejemplo de la unidad familiar es la llave maestra que todavía nos queda para producir el cambio social.

Los valores compartidos en familia nos permiten conocernos, nos ayudan a saber quiénes somos, a dónde vamos, qué queremos y a lograr el bienestar emocional,  elemento esencial de la calidad de vida. Estos valores no dependen del tiempo o del espacio, ni del sistema económico o político, ni de la moda del momento.

La sociedad de consumo presiona sobre la familia para que en lugar de la brújula que orienta su destino siga el radar que les exige imitar a los ricos y famosos.

Los valores de que hablamos son intemporales, de puro corazón y potenciadores de la sociabilidad y del amor. Están por encima de los hechos  y de los avatares, porque se relacionan con la dignidad humana y con el respeto por lo que piensan y necesitan los demás. Son valores de quienes no pueden vivir sin libertad, coherencia y hermanados en el principio de la igualdad de oportunidades, respetando los modos particulares de ver y de sentir, la diversidad de intereses, necesidades y gustos. Eso sí: iguales pero distintos.

El malestar en la cultura

Hay una sensación de malestar por el atraso de la educación porque no logra que el niño aprenda a desempeñarse en la vida. Mientras tanto la sociedad de consumo prefiere el objeto al sujeto. Países avanzados, como Finlandia, invierten en educación y los maestros son estrellas con título universitario. Tienen PRINCIPIOS con mayúscula. El niño vive la edad de los estrenos, el ejercicio pleno de la curiosidad. La sociedad que pierde sus PRINCIPIOS  daña el principio de sus niños.

El cerebro del niño al nacer es una página en blanco que madura con la educación y la experiencia. Cada una de sus neuronas puede conectarse con hasta otras 200 según la estimulación que  reciba. El  estilo de vida familiar se refleja en la corteza cerebral mediante la neuroplasticidad -la capacidad  del cerebro de autoformatearse con la práctica-. El hombre moderno dispone de más conexiones que sus ancestros para mejorar sus decisiones e influir de ese modo en  sus circuitos neuronales.

Desarrollo natural o dirigido

La opción es que el cerebro madure solo -como crece la lechuga- o provocar la creación de circuitos neuronales. En sus primeros años  el niño puede crear el capital intelectual que le permitirá como hombre vivir de los intereses.

Lo que no se crea en la niñez no creará jamás. La mejor educación es el ejemplo que reciba.

Las claves del progreso humano son la cultura del ejemplo y  la estimulación temprana. Si un niño es criado por lobos nunca recupera lo que no pudo generar. El niño se pierde si ignora su genio interior y la cultura le ofrece un radar para imitar la moda y no la brújula del autoconocimiento. No hallará vientos favorables si no sabe a dónde quiere llegar.

No se trata de forzar un desarrollo artificial sino que desarrolle su esencia. Sobre el código genético no se puede influir, pero si la educación familiar le ofrece oportunidades, la posibilidad se convierte en realidad.

 Lo que no se usa se pierde

Existen circuitos con los que se nace, algunos se pierden y otros se crean. Al nacer la posibilidad es amplia, pero lo que hasta los 7 años no se creó ya no existirá. El niño criado entre lobos será un lobo, la bipedestación se logra madurando en los principios. Como dijo Gohete “lo que has heredado debes adquirirlo para que sea tuyo”.

Por eso hay que crear y mantener sus circuitos cerebrales, sin eso cuando se haga hombre no tendrá libertad de elección. No sirve regar una planta que murió, ni  aplicar estímulos sin un órgano capaz de  procesarlos, ni  intentar establecer conexiones fuera de tiempo.

Estimulación temprana

El niño reconoce la música en el embarazo y también puede detectar el estrés de su madre. Aprendió que un latido cardíaco muy rápido refleja un peligro, entonces al percibir situaciones similares interpreta que hay un  riesgo y llora.

Al nacer su cerebro está incompleto pero los órganos sensoriales ya son accesibles. Por lo tanto podemos rodear al niño de estímulos que le aporten mayor cantidad de energía.

Cada idioma utiliza otra frecuencia. Un niño argentino escucha una banda que oscila de 300 a 500 hertz. Cuando habla en inglés tiene acento español porque oye a esa frecuencia.

Lo ideal es rodear precozmente al niño de un ambiente sónico variado. En su maduración hay que brindarle estímulos útiles que pueda asumir. Los circuitos se construyen en la primera edad, por eso debe aprender a generarlos cuando su cerebro es todavía moldeable.

Aprender a leer

La lectura es la habilidad humana primordial. El tallado del alfabeto en el cerebro le dio al hombre la posibilidad de convertirse en  amo del mundo. Leer es asociar un concepto abstracto a una realidad tangible. El hemisferio derecho es analógico con lo real, el izquierdo la interpreta. Una mesa es parte de la realidad, el símbolo “mesa” es un elemento arbitrario que la representa. Los hemisferios se conectan por el cuerpo calloso, un cable de millones de fibras nerviosas. Cuando el niño pequeño aprende a leer, avanza desde lo conocido, de lo concreto a lo abstracto. Así conecta sus hemisferios.

Aquí nuevamente la clave es la cultura familiar. Hay padres que se quejan de que los niños no son lectores pero en casa nadie lee. Del mismo modo actúa el amor, se da lo que se recibe. Un estímulo importante es el masaje con caricias de connotación afectiva y el olfato que tiene una misión biológica importante. Por eso se asocia la inteligencia con el olfato.

La teoría de las inteligencias múltiples descubrió que en todo niño hay un genio interior que se debe descubrir y potenciar. La educación debe luego encauzar su desarrollo brindándole modelos para imitar inmersos en un mundo afectivo y amoroso. La mejor educación es la cultura del ejemplo y no la del “haz lo que te digo, pero no lo que yo  hago”.

El niño es un gran imitador. El crecimiento exponencial  del saber hace que educarse no sea sólo cosa de chicos, el adulto deberá volverse cada vez  más niño. La juventud no coincidirá así con una edad cronológica sino con una actitud. Quien generó en su primera infancia el circuito de la curiosidad en su familia será joven a cualquier edad, porque el niño es el padre del hombre.

 

Organizar el cambio

Una familia puede generar un cambio cultural dirigido si advierte que la cultura imperante no funciona. Los valores deben incluir velocidad de implementación, cumplimiento, sensación de desafío, simplicidad, colaboración y magnetismo. Los primeros que deben cambiar son los padres para modificar el modelo mental de la vieja cultura. Modificando su pensamiento cambiarán su conducta, los demás comprenderán su significado, difundirán el cambio y modificarán su manera de actuar.

En el  círculo virtuoso del cambio las personas son el activo, nada ocurre sin ellas, ya  que todo lo que hacen produce resultados. Einstein creía que “es una locura pensar en mejorar y hacer más de lo mismo”. Un acertijo humorístico propone que para cambiar  hay que cambiar a la gente o cambiar a la gente. Hay otro modo: los que dirigen el cambio familiar son los primeros que deben cambiar. Porque lo que un líder es suena tan fuerte en los oídos de su gente que no pueden escuchar lo que les dice.

(*) El Dr. Horacio Krell, es el Fundador y actual CEO de Ilvem, entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples. Su correo es: horaciokrell@ilvem.com

Fuente:

Neurocapital Humano

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Matrimonio, familia y economía

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

En mi anterior artículo recogía esa sabia e ingeniosa definición del matrimonio que hacia el insigne escritor inglés del siglo pasado, Gilbert K. Chesterton, cuando decía que el matrimonio es “el único Estado voluntario; el único Estado que crea y que ama a sus ciudadanos.” Y si se entiende bien, entonces se comprende lo que dice Gary Stanley Becker, Premio Nobel de Economía en 1992 sobre la familia matrimonial con sus hijos.

Para Becker, la familia es el fundamento de la economía. Para afirmar esto, Becker parte de tres conceptos y principios básicos de la economía: 1.- Los agentes económicos: personas y organizaciones  que intercambian bienes entre sí para obtener beneficios. 2.- El lugar donde se realiza ese intercambio: el mercado. 3.- Los factores de producción (tierra, trabajo y capital) con los que se elaboran esos bienes que los agentes necesitan. Pero Becker piensa que hay un cuarto factor de producción de mayor importancia que los tres anteriores: el capital humano y lo entiende como todas aquellas habilidades y cualidades humanas que la persona tiene al nacer, que va acumulando durante la vida y que contribuyen a que “realice su trabajo de manera más eficiente, aumentando su productividad.”

Los economistas dicen que una sociedad busca utilidades crecientes, máximas, y un bienestar a lo largo del tiempo. ¿Como se incrementa la riqueza? Mejorando cada año los procesos generadores, de producción e intercambio. Y aquí entra la familia, según este premio Nobel, porque “la familia realiza una gran inversión en capital humano”. La hacen los padres en sus hijos, en salud y educación, por ejemplo. La inversión es muy grande –dice Becker- pero desde el punto de vista económico, el beneficio para los padres es muy bajo. Nadie más la haría sino los padres, ni siquiera el gobierno. De hecho, esta inversión implica una renuncia a otros bienes materiales (vehículos, viajes, etc.). En palabras de Becker, los padres realizan todo eso porque son “altruistas” y le dan un valor superior a ese altruismo que a cualquier otro bien.

Y la segunda afirmación rotunda de Becker es que “La sociedad no crece ni se desarrolla si no invierte en capital humano”. Pero ese capital humano debe tener alta calidad profesional, cívica y moral. Y explica que si no hubiera papás interesados en el bienestar de sus hijos, no se hubiera dado un desarrollo económico como el que se dio en Estados Unidos cuando a mediados del siglo pasado muchos padres enviaron a sus hijos a las universidades, haciendo serios sacrificios afectivos y económicos. Esto posibilitó, según Becker, ese pujante desarrollo porque el capital humano fue óptimo.

También dice que los hijos son una de las razones por los que una pareja desea casarse y que desde la perspectiva económica los hijos son bienes durables para los padres aunque de pequeños “no producen nada”, pero en el futuro sí lo harán. Por eso afirma que es necesario que los matrimonios tengan hijos porque eso es lo que garantiza el crecimiento económico prolongado de un país. Y añade que sólo con familias numerosas se podrá resolver el problema de pobreza en el mundo.

Que el aumento de  población favorece el crecimiento económico ya lo habían demostrado otros dos Premios Nobel de Economía: Simon Kuznets (P.N.1971) y F.A. von Hayek (P.N.1974). También el magno trabajo de Julian Simon en sus dos libros: “Populations Matters (1990) y “The Ultimate Resource (1996). Pero lo importante, sobre todo para los hispanoamericanos con una estructura matrimonial y familiar tan deleznable, es el aporte de Gary Becker cuando insiste no solo en el número de hijos, sino en el desarrollo de su “valor económico” dentro del ámbito familiar  de matrimonios estables.

Por eso no se recata en calificar el divorcio como una lacra económica y social. ¿Por qué busca divorciarse una persona –se pregunta y contesta Becker- Porque ve en ello un beneficio. ¿Pero en realidad lo es? Y el juicio de este economista es negativo: el divorcio produce serios daños, tanto en individuos (principalmente los hijos) como en la sociedad y  en el Estado porque, cuando la pareja se separa, tienen que destinarse nuevos recursos (casa, luz, teléfonos, etc.) antes ya asignados con eficiencia.

¿Qué diría Becker del valor económico de nuestra sociedad? ¿Qué diría de una serie de hijos procreados por machos irresponsables en varias mujeres después abandonadas?… No necesitamos que nos lo diga. Basta hojear los periódicos y contar los delitos y asesinatos de cada día. De hogares desechos, de padres irresponsables, el fruto, con frecuencia, está a la vista: hijos delincuentes.

Sólo el matrimonio natural, fiel y perenne hasta la muerte y su amor generoso en la crianza y educación de sus hijos es la piedra angular de la economía y del progreso en armonía y paz social. Lo contrario es pura cultura de la muerte, para nuestro país y para cualquier país, aunque produce beneficios económicos y políticos para la mafia del Nuevo Orden Mundial.

Luis Fernández Cuervo                                   luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Cómo apoderarse de toda una civilización

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Necesita varios millones de dólares, de usted, o de sus socios en la empresa, pero no se preocupe demasiado por los gastos necesarios. Si usted sigue con inteligencia el plan descrito mas abajo, pronto las ganancias superarán esos gastos.

Después estudie el perfil de los países-objeto, uno a uno. Si son países con una educación de alto nivel intelectual y moral deberá comenzar por ganar su mente antes que su voluntad. Si por el contrario son países con un nivel intelectual débil y una sensualidad fuerte, entonces déjese de filosofías y vaya directamente a conseguir el mayor relajo sexual posible y habrá ganado su voluntad.

El éxito del plan depende de: un buen tanque de pensamiento, un excelente equipo de  publicidad, medios de información adictos y un poder político lo mas fuerte posible, especialmente en la ONU.

Aquí están las metas que usted debe ir ganando. El orden de ellas será según convenga a las resistencias que se presenten.

1.- Consiga convencer a la mayoría de esos países de que no es claro que exista Dios y que además no se le necesita para instaurar un creciente progreso en felicidad humana. Esta meta es la más importante de todas.

2.- Desprestigie a las religiones imperantes, magnificando los pecados de sus miembros y callando todas las buenas obras que hagan en santidad, educación y promoción social. Promueva grandes campañas presentando a la religión como enemiga de la libertad, de la paz y de la democracia.

3.- Consiga convencer a la mayoría de que no hay verdades con valor universal, que todo es relativo y opinable. Insista en que no existe una Ley Moral Universal ni su equivalente: el Derecho Natural. Posibles estereotipos: “No hay verdades absolutas, toda verdad es relativa.” Eso es una contradicción estúpida, pero la mayoría no se dará cuenta. También puede servir “Toda moral es una imposición religiosa o capitalista”, No se dan cuenta de que este plan lo mueven varios millonarios con ambición global.

4.- Consiga paulatinamente que desde el colegio se acostumbren a no reflexionar, a no sopesar críticamente la intoxicación mental que se les está inoculando. Todos los trabajos de clase serán colectivos e igualitarios. Individuos de mente lúcida y crítica son un peligro. No hay enemigo pequeño.

5.- Exalten la exigencia de derechos inexistentes y oculte lo más posible los deberes correspondientes a todo derecho verdadero.

6.- Cambie la moral de los jóvenes convenciéndoles de que tienen derecho a las relaciones sexuales, de cualquier tipo, desde la niñez o adolescencia. No les diga que si comienzan la actividad sexual a temprana edad muchos varones se quedarán chaparros y todos, aun los de mayor altura,  paticortos. Llame tabú  represivo a toda norma de moral sexual y preséntelo como un progreso social destrozar ese tabú.

6.- En lo anterior es más urgente el cambio de ellas, que el de los varones. Si las mujeres entran al sexo libre, eso será lo más eficaz para destrozar los matrimonios y frenar la natalidad hogareña, ambos son enemigos capitales de este plan. Informe a las jóvenes en el uso de los distintos abortivos hormonales, siempre presentados como anticonceptivos. A los varones,  basta con instruirles en el buen uso de los preservativos asegurándoles que con ellos eso es sexo seguro.

7.- Cuando esté bien extendidas las metas 5 y 6, muchas chicas quedarán embarazadas y algunos, de ellos y ellas, contraerán el Sida u otras infecciones de transmisión sexual, pero eso es asunto suyo. Si no se ha instaurado ya el derecho legal al aborto, es el momento de hacerlo y de insistir y extender todo lo anterior pero bajo el bonito nombre de salud sexual y reproductiva. Usted, en cambio, ya habrá tenido la astucia de invertir parte de su capital en acciones de los laboratorios que fabrican condones o los presuntos anticonceptivos, sabiendo que es el negocio que mayor factura en el mundo y que sus ganancias son multimillonarias, muy por encima de la venta de armamento bélico.

8.- Difunda la mentira de que somos demasiados en el mundo, que estamos superpoblados y que los países subdesarrollados deben frenar la natalidad si quieren progresar económicamente. Oculte el hecho de que los mejores expertos en economía, incluyendo varios premios Nóbel, dicen lo contrario.

9.- En la Roma imperial la consigna era pan y circo. Ahora es sexo y circo. Dentro del circo entran todos los medios de diversión. La meta es que se hagan perezosos, masificados, manejables.

10.- Añada otro circo: mantenerles aterrados con el agujero del ozono, el calentamiento global, la invasión de extraterrestres, la peste porcina o cualquier otra mentira bien trabajada por los medios de intoxicación masiva. Y convenza de que ustedes, los del Nuevo Orden Mundial, son sus salvadores.

Después usted y sus socios se morirán y se irán al infierno de un solo, pero no piense ahora en ello.

Luis Fernández Cuervo        luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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