
Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

La imagen de Papá Noel nos invade por donde quiera que miremos. Aquí, en Argentina, tiene ese nombre, aunque se lo conoce como Santa Claus, San Nicolás y de muchas otras formas. Cada nación le ha otorgado un nombre propio, aunque la imagen es la conocida por todos. Haciendo uso de un poco de memoria, veremos que el origen de este Papá Noel dista bastante del que conocemos hoy.
Se cuenta que San Nicolás de Bari, más conocido como Papa Noel o Santa Claus, nació en el siglo IV en Pátara, ciudad de Licia o Lycia (país de los lobos) en el Asia Menor, actual Turquía. Sus padres fueron ricos y piadosos comerciantes. De niño le decía a sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. Su nombre corresponde con el de su tío que fue quien se ocupó de su educación y fue obispo de Myra.

San Nicolás
Debido a una peste muy severa que desoló a su pueblo, y siendo él muy joven, perdió a sus padres quienes atendían a los enfermos, lo que le hizo crecer en caridad y devoción. Conmovido no sólo por el desastre familiar sino también por el de la población en general y sobre todo por los más débiles y los niños, Nicolás comenzó a repartir toda su herencia de la forma más solidaria y altruista posible. Pero lo que más cambió y motivó a Nicolás fue enterarse que un viejo y enfermo caballero quien, no pudiendo casar a sus hijas por falta de dote, las iba a prostituir. Nicolás, que repartía la herencia de sus padres con preferencia a los más pobres, una noche dejó una bolsa con monedas de oro para que el hombre pudiera casar a una de las hijas. El día siguiente dejó otra bolsa para la segunda hija. Cuando fue a depositar la tercera y última bolsa fue sorprendido por el padre de las pequeñas, que a pesar de las insistencias del joven Nicolás divulgó su caridad por todo Pátara.
Luego vendría el tiempo en que se ordenaría sacerdote, a los 19 años. Casi sin buscarlo, es nombrado Obispo de Mira. Se dice que pudo haber participado del Concilio de Nicea, en el año 325. También se le adjudican muchos milagros y se le atribuyen respuestas positivas a pedidos concretos. Su muerte se produjo el 6 de diciembre del año 327. Su cuerpo fue trasladado a Bari en el año 1087.

La imagen de San Nicolás ha sido asimilada por muchas culturas, muchas de ellas paganas, quienes fueron modificando cada vez más el original. La costumbre de repartir regalos era una constante en casi todo el mundo, y poco a poco San Nicolás fue reemplazando las costumbres locales, aunque no siempre del todo.
Los niños italianos recibían regalos de una bruja llamada Befana. En los bosques vascos los regalos los repartía un gigante llamado Olentzero, ayudado por duendes, ancianos de barbas blancas y vestimenta muy similar a la que hoy le reconocemos a Santa. Ya en el siglo XVI su usaba dejar un zapato en las chimeneas, solo que por entonces se hacía porque se creía que ese era un vínculo entre los humanos y los dioses.
Pero quizás la reforma más contundente a la imagen primigenia de Santa se empezó a gestar en Europa. Tras la Contra Reforma católica (1545-1563), surgió otro personaje: Christkind, el niño Jesús (Lutero había intentado sustituir al portador de regalos. Si alguien había de traer regalos, que fuera el propio Niño Jesús) Consiguió su propósito parcialmente. En Alemania la figura pasó de ser un niño a ser una mujer con túnica blanca y velo largo que repartiría regalos en el día de Navidad. El avance de la tradición de los regalos del niño Jesús, forzó a que San Nicolás pasara a entregar sus regalos el día 25.
En el año 1624, emigrantes holandeses habían fundado en el continente norteamericano una ciudad, Nueva Holanda, que más tarde se denominaría Nueva York al pasar a manos inglesas. Los emigrantes holandeses se trajeron con ellos a su San Nicolás (Sinterklaas) y de ahí derivó a Santa Claus. Con ese nombre se extendió por todo el continente norteamericano. En este traspaso, Pedro el Negro, el fiel sirviente musulmán de Papa Noel, se quedó en el continente, ya que desaparece de los festejos posteriores.
Como no podía ser de otra forma, esta reedición del regordete Noel se expandió de forma masiva. Ya para fines del siglo XIX y principios del XX la costumbre de ver al remozado San Nicolás Americano se hizo común. Pero el toque final de popularidad lo daría no la gente y sus costumbres, sino Coca Cola. La primera campaña publicitaria de esta empresa de bebidas fue en el año 1930. A partir de ahí Santa fue moldeado al gusto de sus publicistas, aprovechando los colores blanco y rojo, que eran los mismos de la bebida.
Resulta paradójico cómo la humanidad ha retocado y trastocado una figura originalmente loable para convertirla en el icono del consumo desenfrenado. Estoy convencido de que Santa ha sido modificado con la clara intención de quitarle el aire “religioso” que la Navidad conlleva en sí misma. Tanto así que se ha disfrazado un personaje que, siendo de origen religioso, se ha trasmutado en el adalid del consumo materialista. Muchos de los juguetes que regalan en algunos países pseudocapitalistas (y que terminarán rotos en un rincón al día siguiente) son manufacturados en países emergentes por niños en estado de cuasi esclavitud. Es una bofetada para todos nosotros que se use la imagen de alguien que llegó a donar todos sus bienes para que no haya explotación justamente alentando todo lo opuesto.
Para finalizar, quería alentar a todos los que entran al blog a que le dediquen un momento este 24 a la noche a pensar acerca de qué tipo de modelos estamos buscando para nuestras vidas. La Navidad se celebra, le guste a quien le guste, exclusivamente para celebrar el nacimiento de Jesús. Pretender tapar esta realidad con otras cuestiones es un esfuerzo patético y de corto plazo. Es sólo gracias a Jesús que estas fechas son memorables, lo demás son modelos ajustados al molde de una sociedad que no prosperará.
Feliz Navidad para todos y todas.


Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Si te gustó el blog compartilo







El hinduismo presenta tres deidades. Para ellos la vida viene de Brahmā, quien el Dios creador, una deidad mayor. Shiva, es el dios preservador, quien mantiene el ciclo vital, y Vishnu es el dios destructor (sería transformador, ya que es quien se encarga del proceso transformador de la materia a otro estado de existencia “vida”). Luego la vida continúa a través de sucesivos renacimientos, a lo que llaman reencarnación (ver teoría de la reencarnación), en vías de la evolución espiritual es el perfeccionamiento de las almas, hasta alcanzar el nirvana, estado de quietud, placidez y Paz total, donde ya no necesita reencarnar, porque la vida se ha consumado.





Ya hace cinco meses que no está, y recién ahora me siento a tratar de exorcizar las oscuridades de mi alma. Soy creyente, cristiano e incluso he pasado muchas horas de mi vida explicando a otros la existencia del Mundo Espiritual, donde se supone vamos al morir. Sin embargo, la partida de Walter me demolió como nunca podría haberlo imaginado. Durante los primeros meses simplemente lo guardé en algún sitio cómodo y oscuro de mi corazón para que no moleste, pero, para poder seguir adelante, debo sacarlo afuera.




