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Igualdad para pocos

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

El 16 de julio del año 2010 subí a este mismo blog un artículo al cual titulé “Yo, el retrógrado”, y versaba sobre la noticia de la flamante ley a la que dieron por nombre “Matrimonio igualitario” Por entonces hice una seria crítica a las formas en las que se presentó la discusión, y sobre todo, a la carencia absoluta de un debate profundo sobre el asunto de marras. Aseguraba en dicho artículo que de seguro las minorías irían rápidamente por más y más derechos, ya que se ve hoy día un terreno más que fértil para conseguir esas leyes que durmieron en oscuros cajones por décadas. A pesar de criticar las formas, en mi caso y en el de muchos, avalamos en principio que todo ciudadano tenga derechos y sea contemplado como un igual por otros ciudadanos ante la ley. El problema es que, me temo, esa igualdad no pareciera ser aplicable en todos los casos.

En estos días se acaba de sancionar la ley de identidad de género, que busca devolver derechos a grupos como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FLGBT) y los “Putos Peronistas”, entre otros, quienes anoche montaron sus carpas, repartieron volantes, colgaron sus banderas y hasta organizaron una radio abierta frente al Congreso. La norma (aprobada con 55 votos a favor, una abstención y ninguno en contra), permite reconocer la “identidad de género, tal como cada persona la siente” más allá del “sexo asignado al momento del nacimiento”. También habilita a pedir la rectificación registral del sexo y el cambio de prenombre e imagen “cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo”.

Ahora bien, todos estos grupos tienen una metodología particular para realizar sus reuniones. Hemos visto con oportunidad de las marchas del “orgullo gay” esa forma tan peculiar de vestirse y de mostrar hacia fuera algo que, en principio, debiera quedar en la intimidad, como es la tendencia sexual de cada uno. Vaya paradoja, pues se aferran de las libertades individuales previstas en toda Constitución que se precie, en tanto esas libertades sean ejercidas en la intimidad, pero nos refriegan por la cara sus costumbres sin que podamos ni siquiera chistar. Como dije, toda recuperación de derechos es loable. Toda comunidad, por pequeña que sea, debe ser espetada. Por tal razón, cuando escribí aquél artículo, decía que era de esperar que esta búsqueda irrestricta de derechos no sea una lisa y llana vendetta contra las religiones (en particular la católica) disfrazada de reivindicaciones. Bueno, pues, me equivoqué.

No tengo dudas, ahora, de que la búsqueda de derechos por parte de nuestros Legisladores y Diputados esconde un revanchismo hacia las Iglesias. Ante todo aclaro que no soy católico, y que he criticado aquí mismo en más de una ocasión a los líderes de la grey católica cuando realizaron ataques inescrupulosos a las Instituciones. Lo cierto es que las cosas no se pueden ocultar por mucho tiempo, y hay una noticia, la cual pasó prácticamente desapercibida, que muestra cuál es la verdadera intención detrás de estas presuntas reivindicaciones. La noticia, publicada el 8 de marzo del corriente, es la siguiente:

Prohíben símbolos religiosos en escuelas públicas bonaerenses

Por una disposición del nuevo Reglamento General de Instituciones Educativas de la Provincia de Buenos Aires firmada por el Gobernador Scioli, quedó prohibido en el territorio bonaerense la exhibición de símbolos religiosos en las escuelas públicas. El documento fue aprobado en noviembre de 2011 pero será puesto en marcha con el inicio de clases. La determinación incluye el retiro de crucifijos e imágenes religiosas de los establecimientos educativos.

Desde este año, no podrá haber crucifijos ni imágenes religiosas en las escuelas públicas

Como verá, querido lector, el asunto se va delineando sutilmente hacia los parámetros en los cuales algunos tendrán más derechos que otros. Los homosexuales ostentarán sus derechos abiertamente, de igual manera que los transexuales y demás yerbas. Los que fuman siguen tirándonos el humo en la cara sin que podamos quejarnos, ya que eso “los agravia en su identidad”. Todo será permitido, todo será avalado, pero mucho cuidado con mostrar símbolos de fe, ojito con hacer pública su confesión religiosa, ya que eso representa una tendencia abominable y atenta contra la privacidad de los demás. Obviamente no prohibirán la religión en sí misma, sino que de a poco la irán arrastrando hacia dentro de las casas, de donde nunca debería haber salido.

Sin dudas todos los cristianos estamos pagando la deuda que las religiones dominantes han ido sembrando a lo largo de la historia. Paradójicamente, los que otrora fueron relegados hoy terminarán teniendo más derechos y más visibilidad que nosotros. De nada sirve quejarse, ya que todo lo que se da vuelve. Hay que reconocer que las minorías sexuales han sido poco menos que aniquiladas en otras épocas, y ese escupitajo tirado hacia el cielo hoy nos está cayendo en la cara.

Una sociedad tiene idas y vueltas. Los que hoy tienen el poder quizás mañana no lo tengan, ya que todo es pasajero en esta vida. Lo único que perdurará son aquellas cosas que se edifiquen sobre valores universales. Y para ello la motivación con la que se cimientan esos valores es muy importante. Si la motivación para devolver estos derechos perdidos no está centralizada en valores absolutos, más tarde o más temprano todo esto se nos volverá en contra. Si, por el contrario, hay una buena motivación, deberé comerme mis palabras. Hoy todo indica que van por el camino equivocado, al menos en este asunto.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La maduración de la afectividad

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Los seres humanos somos seres sociales y la primera escuela de socialización de los niños es el ambiente en que se crían y se van desarrollando. Y no da lo mismo que ese ambiente sea un orfanato, una madre soltera,  un padre o una madre divorciados, un hogar donde reina el egoísmo o la violencia, o un ambiente donde los hijos crecen viendo el mutuo cariño de su padres y el amor que ambos tienen a sus hijos.

Hoy se van difundiendo los Cursos de educación en la afectividad (que incluye la sexualidad) pero todavía la mayoría de los padres no han estudiado esos cursos como para poder dar una buena educación en la afectividad a sus hijos. Pero aunque no lo pretendan siempre están educándoles, bien o mal, en la afectividad. ¿Por qué? Porque el niño observa y absorbe todo como una esponja, lo imita, lo interioriza y así va echando los primeros rudimentos de su personalidad. Pero no todos los hermanos lo hacen igual. Según su temperamento, su mayor o menor sensibilidad e inteligencia, y según las relaciones que cada uno tenga con su madre y su padre, va estructurando su personalidad con modalidades distintas.

¿Qué pasa en los casos en los que esa maduración afectiva se tuerce hacia la homosexualidad? Con pequeñas diferencias, todos los terapeutas especializados en estos casos coinciden en la visión que sus pacientes tienen de su niñez. Muchos de ellos recuerdan un padre hostil, distante, o demasiado crítico, violento o alcohólico. Otros, un padre que le desatiende en favor de sus hermanos, o que desprecia  su sensibilidad como cosa poco viril. La mamá es percibida como sobre-protectora, más por los niños que por las niñas. También son perjudiciales los padres que trataron a la hija como si fuera un chico, o al niño como si fuera niña. Muchas lesbianas confiesan un fuerte odio a su padre por su desprecio o indiferencia a ellas desde pequeñas, que lo trasladan después a una fobia contra todos los varones. No son infrecuentes los casos en que, ellas o ellos, sufrieron algún tipo de abuso sexual en la niñez o adolescencia.

Como la vida humana no es geometría, siempre queda el misterio de  por qué un mal ambiente familiar tiene distintos alcances en distintos hijos. La inteligencia y la voluntad, libres, hacen que, incluso en hermanos gemelos, uno puede llegar a ser un buen ciudadano y el otro un delincuente. De hogares deficientes pueden salir algunos hijos deficientes y otros que se superan y crían a sus hijos con el amor y cariño que a ellos les faltó.

La conducta homosexual, cuando aparece tarde en un adulto puede  tener orígenes muy distintos, especialmente en los bisexuales. Algunos de los mujeriegos, ya un tanto aburridos de las mujeres, buscan nuevas emociones sexuales fuertes con los varones adultos o en la efebofilia, el sexo con adolescentes.

EL estudio, titulado Teen sex: the parent factor de la Heritage Foundation, (7-10-2008), arroja buena luz sobre este papel de los padres en la educación sexual de sus hijos incluyendo la adolescencia. Las conclusiones de este informe señalan que la influencia positiva de los padres sobre el comportamiento sexual de sus hijos se relaciona sobre todo con la fortaleza de la estructura familiar, la existencia de una comunicación fluida entre padres e hijos y la claridad con que los progenitores desaprueban el libertinaje sexual de sus hijos.

Desgraciadamente, el “homosexualismo político” que quiere inculcar Obama en todos los países, procura quitar a los padres los derechos que la ley natural les da para educar a sus hijos. Y ese mismo imperialismo intolerante lo siguen la ONU, varios gobiernos europeos y un montón de ONGs, creadas y financiadas para esa misma finalidad antihumana.

Luis Fernández Cuervo                               luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Carta abierta a la señora Embajadora de los Estados Unidos (1)

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Señora Embajadora:

Haciendo uso de mi libertad de conciencia, de mis conocimientos médicos y de una larga experiencia de vida, me veo en la obligación moral de comentar algunas de las ideas de su carta titulada Por la eliminación de prejuicios donde quiera existan.

La  gravedad del tema hace que deba extenderme en más de una respuesta.

1.-El pasado 31 de mayo, el presidente Obama proclamó junio de 2011 como el mes del orgullo de las personas Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgénero (LGBT)”. Eso un acto de poder político haciendo violencia contra el sentir de la inmensa mayoría de estadounidenses que piensan de manera muy distinta y contra la verdad científica sobre la homosexualidad.

2.- ¿Orgullo gay?

Gerard J. M. van den Aardweg, prestigioso psicólogo holandés autor de numerosos libros, ensayos y artículos sobre la homosexualidad y con experiencia clínica vastísima en la atención a los homosexuales niega razones para ese orgullo, diciendo que “esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas”.

Richard Cohen, psicoterapeuta dedicado a ayudar a personas que experimentan atracción sexual por otros de su mismo sexo, vivió en carne propia el problema de la homosexualidad durante decenios antes de volver a ser heterosexual. En medio de incomprensiones y dificultades, Cohen ha ayudado durante los últimos quince años a miles de hombres, mujeres y adolescentes a recuperar su identidad de género y a poner paz y felicidad en sus vidas. Le recomiendo, Señora, que lea su libro «Comprender y sanar la homosexualidad», editado por LibrosLibres (España) y escuche estas palabras suyas: «Hoy en día muchos dicen que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible. No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara. He podido ayudar a muchos hombres, mujeres y adolescentes a salir de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a los que me decían: “Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo”».

Y tampoco es motivo de orgullo gay que la pandemia del Sida, que tantas desgracias ha traído al mundo, como usted sabe, entrara en Estados Unidos, en nuestro país y en otros muchos, por los homosexuales masculinos.

3.- Usted escribe que ser LGBT es característica natural e innata en las personas. Otra falsedad. El lobby LGBT ha inundado el mundo de publicaciones seudo-científicas y otros medios publicitarios para difundir esa mentira, pero nunca lo han podido probar con datos científicos fidedignos. Por el contrario hasta la manipulación que dicho lobby hizo en el Congreso de Psiquiatría (San Francisco,1973), todos los psiquiatras y psicólogos consideraron la homosexualidad como un trastorno de la maduración sexual. Así Freud, sus discípulos Adler y Jung,  Sandor Rado, Irving Bieber, Socarides, Nathaniel McConaghy, Aquilino Polaino-Llorente, los mencionados anteriormente y otros muchos. Partiendo de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas.

Por eso el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales hasta que en 1973 la homosexualidad fue extraída del DSM en medio de lo que el congresista norteamericano W. Dannemeyer denominaría “una de las narraciones más deprimentes en los anales de la medicina moderna“. El episodio ha sido relatado ampliamente por uno de sus protagonistas, Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, y ciertamente constituye un ejemplo notable de cómo la militancia política puede interferir en el discurso científico alterándolo hasta las mentiras que usted defiende.

Y en eso estamos. Por un lado la honestidad científica y su vasta experiencia en estos trastornos de la maduración afectiva y sexual, y por el otro lado los intereses imperialistas inconfesables valiéndose del lobby LGBT como fuerzas de confusión y choque.

4.- Los homosexuales son personas humanas y gozan por tanto de igual dignidad esencial que cualquier otra persona. No son un animal, no son una cosa, no pueden ser tratados como un animal, como una cosa, no hay ningún derecho a tratarlos con violencia o desprecio. En eso estoy de acuerdo con usted y todos los que en El Salvador son verdaderamente cristianos tienen que estar de acuerdo en esto porque es uno de los dos mandamientos esenciales de la Ley de Dios: amar al prójimo como a uno mismo. También a los pecadores.

El grupo de presión GLBT ¿vive también ese mandamiento con los que no piensan ni viven como ellos? De esto quiero escribirle en mi segunda carta.

Luis Fernández Cuervo           Luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Columnista homosexual: “queremos adoctrinar a los niños”

Kathleen Gilbert

ALBANY, New York, 19 de mayo 2011

A la vez que la batalla para el “matrimonio” entre personas del mismo sexo toma fuerza de nuevo en Nueva York, un escritor de una prominente fuente de noticias homosexuales, está cuestionando la razón por la que su grupo de cabildeo rehúsa admitir que la agenda homosexual incluye el “adoctrinamiento” de los niños de edad escolar, para que acepten la homosexualidad.

Imagen tomada del sitio Queerty

Imagen tomada del sitio Queerty

Aunque por un lado, los activistas homosexuales usualmente niegan que ellos quieren adoctrinar los niños, dice Villareal, “enfrentémonos al hecho – eso es una mentira”. “Nosotros queremos educadores que le van a enseñar a las futuras generaciones de niños que deben aceptar la sexualidad homosexual. De hecho, nuestro futuro depende de ello”, escribió.

Imagen tomada del sitio Queerty

Imagen tomada del sitio Queerty

“¿Por qué habríamos de apoyar los programas en contra de la intimidación o las clases de estudios sociales donde se les enseña a los niños sobre las contribuciones en la historia, hechas por homosexuales famosos, si no fuera porque deliberadamente deseamos educar a los niños para que acepten la sexualidad homosexual como normal?”

De hecho, Villarreal dijo que su sueño de incrementar, no solamente la aceptación, sino la futura práctica de la homosexualidad entre los jóvenes, es el mismo entre aquellos que pertenecen al cabildeo homosexual.

“Tanto yo, como muchas otras personas, queremos adoctrinar, reclutar, enseñar, y exponer a los niños a la sexualidad homosexual, Y NO HAY NADA MALO CON ESO”, escribió.

En Nueva York, se está viendo un renovado empuje por el “matrimonio” entre personas del mismo sexo,  y sus partidarios esperan poder obtener la aprobación de una nueva definición del matrimonio antes de que termine la sesión legislativa el próximo 20 de junio.

Imagen tomada del sitio Queerty

Imagen tomada del sitio Queerty

En 2009, una iniciativa similar fracasó, pero los estrategas en los derechos de homosexuales están esperanzados en que un cambio en el poder político en la legislatura que se ha dado, lo que incluye dos puestos senatoriales adicionales que favorecen el “matrimonio” homosexual, “rendirá un resultado distinto”. Los partidarios puntualizan al creciente apoyo por el “matrimonio” homosexual entre los neoyorquinos, visto en las encuestas recientes, alegándose que un 58% señala que ellos apoyan el cambio.

Michael Bloomberg, el Alcalde de Nueva York, cabildeó entre los legisladores en (la ciudad capital) de Albany el pasado martes, para que se derogara la definición tradicional del matrimonio en el Estado.

Fuente

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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El matrimonio: Institución de la familia, para la familia heterosexual. ¡No hay más!

Escribe desde México, Alejandra Diener

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Las decisiones son parte fundamental en la vida de una persona. Constantemente los seres humanos estamos eligiendo entre dos o más que determinarán lo que haremos. Elecciones que forzosamente implican la renuncia de una de las otras opciones, lo que infiere un sacrificio. Lo que es totalmente normal y es inevitable.

En la vida es imprescindible estar tomando decisiones para continuar con nuestro transitar por la mundanidad que nos rodea, sin éstas nos paralizaríamos y no evolucionaríamos en algo tan sencillo y tan cotidiano como es simplemente alimentarse diariamente, asearse, descansar, y demás actos que nos ayudan a saber por dónde dirigirnos.

Hoy en día, aparte de que vivimos una época de total relativismo, época en donde lo que cada quién piensa, opina y decide es relativo, vivimos una era en que la “tolerancia” y la “libre elección” son las condiciones que un gremio o individuo requieren para estar a la moda. Es decir, el que tolera lo raro, lo inhumano, lo que no es parte esencial del hombre, o el que elige según lo que le vaya conviniendo, de acuerdo a lo que el menú le vaya presentando, es quien es exitoso, es quien es popular y por ende poderoso.


El ser humano ha olvidado, o ha hecho a un lado los atributos tan exclusivos de la persona que son simplemente tres; inteligencia, voluntad y libertad. Atributos que nos distinguen de los animales. Somos inteligentes y libres, pero sobre todo tenemos esa voluntad que nos permite saber administrar esa única e irrepetible inteligencia que nos da autocontrol y autogobierno ante nuestros actos emancipados. Son innegables dichos atributos de la persona, son algo que no se puede decidir sobre tener o no tener, en este caso los poseemos por el simple hecho de ser personas. Somos el único ser perfecto en esencia, pero que a su vez tiene defectos, tiene pasiones, necesidades, debilidades, y que por lo mismo es perfectible, y busca siempre su mejoramiento personal. No se sacia, no se conforma, siempre quiere más. De ahí que es imprescindible buscar que entienda claramente hacia dónde debe de dirigirse para trascender de forma enaltecida y no abusar de esa libertad, mermando su voluntad, volviéndose en realidad prisionero de sus impulsos corporales, que opaquen su parte espiritual.

En nuestra ciudad capital, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal acaba de despedir el año 2009, decidiendo ser “tolerantes” al votar a favor de la permisión de “matrimonios de personas homosexuales”.


¿Qué es un homosexual? Simplemente es un individuo que disfruta teniendo relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo. ¿Y qué es un matrimonio? Bueno, pues es la unión de dos personas de sexo opuesto con la finalidad de formar una familia. La unión matrimonial permite legitimar la filiación de los hijos procreados por sus miembros. Entonces aquí me crean conflicto las decisiones tomadas, la tolerancia mal entendida y las prácticas sexuales que no van con la funcionalidad corporal que el ser humano claramente posee.

No quiero detenerme a detallar aspectos anatómicos esplícitos, pero ejemplificando de manera eufemista, me gustaría tomar como muestra al aparato digestivo. Visiblemente el estómago está hecho para almacenar la comida que uno ingiera, y de ahí distribuir los nutrientes y demás especificaciones que la mayoría conocemos gracias a la inteligencia que tenemos. Por lo que no sería prudente ni inteligente ingerir piedras, o troncos, o arena, ya que seguramente fallará este aparato digestivo que tiene bien definida su función en el cuerpo del ser humano. (Por naturaleza, no por ley positiva).

En el caso de tener esa rara necesidad de querer consumir materiales dañinos para lo que fue creado el sistema de digestión, sería necesario acudir a un gastroenterólogo para platicar dicha ansiedad y que nos guíe para saber contrarrestarla. Claramente esa necesidad es una enfermedad que tiene que ser curada.

Lo anterior me lleva a reflexionar ante los actos homosexuales, que con el ejemplo mencionado, más fácil no podría haber quedado para poder entender esta práctica que hoy en día ha rebasado hasta al mismo Derecho Positivo. Asentando en la ley ciertas decisiones, nos quieren hacer creer que lo que evidentemente sabemos es una enfermedad, lo queramos aceptar como algo normal. Como una decisión que todos tenemos derecho de tomar, y peor aún que todos tenemos que tolerar, cuando en realidad es una perversidad que no se debe de aceptar.

Detrás de esta decisión estoy segura hay mucho dinero y poder de por medio. Sabemos que al darle por su lado a las minorías, al mantener a la población creyendo que es libre de tomar las decisiones que le vienen en gana según lo que le vaya conviniendo, se desestabiliza la sociedad, y al terminar con el cimiento que es el matrimonio, la familia se tambalea, se rompe y existe un descontrol que ya estamos viendo dando frutos a nivel mundial.

En México vamos un paso atrás de los países desarrollados, pero siempre seguimos lo que no nos conviene. ¿Por qué? Será porque le acomoda a algunos cuantos y así como se decía antes “con futbol y tortillas” todos calladitos y contentos. Pues es lo que en realidad está sucediendo, se nos ha enseñado que sacrificarse no es parte de la humanidad, que todo debe de ser fácil y que lo que se te antoje, en el momento que sea, lo hagas sin importar las repercusiones que se tengan.


La homosexualidad está mal y la adopción de parejas de homosexuales de niños es terrible. No existe la estúpida excusa de que “hay muchos niños desamparados que necesitan de un hogar”. Sí los hay, pero debemos de colocar a estos chiquitos en HOGARES. Freud, entre muchos otros psicólogos nos han hablado y presentado estudios, y tratados exhaustivos de la mente del ser humano en el que cuando somos pequeños en nuestra evolución, vamos descubriendo nuestra identidad, y para ello los padres debemos de estar presentes para que en las distintas etapas, sobre todo en la de “Latencia” los niños vayan descubriendo su sexualidad. Deben de tener a la figura materna y a la paterna, representada por la madre de sexo femenino y al padre de sexo masculino, y así su desenvolvimiento biopsicosexual sea el más pleno. Si se tiene como imagen a dos personas del mismo sexo origina conflicto en la mente sana de cualquier individuo en vías de desarrollo, y esto sin olvidar los conflictos sociales que a posteriori acarrean.

Sí, es polémica mi opinión y aún así la doy, porque tengo que decir la verdad y no me la voy a callar. Y seguramente me refutarán y me darán su contra-opinión. Válida y necesaria para que emerja la realidad, pero es un hecho que la lucha de los homosexuales por que les permitan formar “matrimonios”, por lo menos en lo que a los Estados Unidos se refiere, es más un tema fiscal que de derechos humanos. En Nueva York por ejemplo, un matrimonio paga 28% de impuestos mientras que quienes cohabitan, llámese compañeros de cuarto, parejas homosexuales, heterosexuales, o lo que sea, que no estén casadas, pagan el 30%.

¿A qué se deberá lo anterior? No es porque se estén discriminando a las personas que no estén casadas, sino que como es bien sabido, el matrimonio es el sustento de una familia, familia que sirve de base para que la sociedad funcione. Sociedad que hoy por hoy está tambaleándose desde hace décadas.

En México habrá otras razones, pero créanme, no es por la romántica idea de proteger los derechos de los homosexuales. Es más con la idea de hacer creer que es “normal” que dos personas del mismo sexo tengan relaciones sexuales. Y así permitir las perversas ideas que vienen correlacionadas con esta primera decisión que ha tomado la ALDF. Va más allá de lo que a simple vista se nos presenta.

Mientras tanto nunca hay que olvidar que el matrimonio es una institución para la familia, de la familia heterosexual. ¡No hay más!

Fuente:

Informando y Formando

El Interés Social del Matrimonio y la Familia

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

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Luis Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Las cosas positivas hay que nombrarlas y plantearlas, en positivo. Un pacifista es alguien que promueve la paz; solo indirectamente es un anti-guerra. Uno que defiende el derecho a vivir de todos los seres humanos, es alguien pro-vida; sólo indirectamente es un anti-aborto. Por tanto plantear en los Medios Informativos -seguramente con buena intención- la ratificación actual en la Asamblea Legislativa de una ley a favor del matrimonio como algo contra las uniones homosexuales es un criterio erróneo que no contribuye a la clarificación del asunto. Peor, si se plantea como algo de fe religiosa. No lo es, aunque las autoridades cristianas tengan derecho, como cualquiera, a opinar sobre esa ley. Si se insiste mucho en el apoyo religioso, enseguida algunos se apresurarán a decir que existe el derecho a tener otra fe o ninguna. Y eso es cierto, pero aquí se sale del tema en cuestión.

El matrimonio no es nada de eso. Ni es anti-nada, ni esencialmente se basa en normas de fe religiosa, sino de sentido común, de derecho natural, de experiencia milenaria en casi todas las culturas y de interés nacional.

¿Qué es un matrimonio? Es una institución social, natural. No la ha inventado nadie. Desde ese nivel, antes de que la autoridad civil y/o religiosa  de una determinada sociedad, lo promueva, lo proteja y lo exalte dándole valores cívicos o religiosos, el matrimonio se define como: un compromiso voluntario y libre entre un hombre y una mujer, mediante el cual deciden vivir juntos, entregarse el uno al otro en lo sexual, con exclusividad y para siempre, y fundar una familia con los hijos frutos de ese matrimonio. Claro, después la vida con sus problemas puede hacer que esa realidad se altere de algún modo (separación, divorcio, poligamia, etc.), que no ocurra en determinados sujetos que deciden permanecer solteros o que haya parejas o grupos que practiquen convivencias de otro tipo, pero el matrimonio es lo que arriba se escribe. Lo es porque eso es lo natural, lo no inventado por nadie y lo que es muy beneficioso para la sociedad. Por eso a cualquier sociedad le interesa promoverlo y defenderlo legalmente porque el matrimonio estable crea la familia y ésta, es el seguro cimiento de una sociedad duradera y aporta nuevos ciudadanos en los hijos que procrea, cría y educa. Todo lo que altera el matrimonio perjudica a la familia y a la sociedad. Desgraciadamente lo vemos en la nuestra.

En estricta razón, independiente de creencias religiosas o no, la familia tiene estos altísimos valores:

1.- Es el lugar mejor del origen de la vida y por tanto de perpetuación de la sociedad.

2.-  Para los hijos, es la primera comunidad interpersonal. Todo hombre establece su relación primera y esencial,  con el mundo y con la sociedad, a través de su familia.

3.- Por todo lo anterior, la familia es el lugar donde formamos nuestra primera identidad.

4.- Es la primera comunidad intersexual. Los dos sexos se relacionan en la sociedad, fundamental y primariamente, a través de la propia familia. En primer lugar el esposo y la esposa; después los hijos e hijas, con el padre y la madre y por último los hermanos con las hermanas. Está muy comprobado en estudios recientes,  como beneficia a la maduración y salud mental de cualquiera, el haber crecido en una familia estable y el haber tenido varios hermanos de distinto sexo.

5.- Es la primera comunidad intergeneracional. Los padres crean la generación siguiente (que constituye el futuro) y los abuelos suponen la conexión con la generación del pasado.

"El matrimonio estable crea la vida"

"El matrimonio estable crea la vida"

Otro tipo de convivencias íntimas pueden tolerarse mientras no alteren el orden público ni la pacífica convivencia del vecindario pero no tienen el valor social del matrimonio y de la familia natural. La ley no es competente para regular sentimientos ni hechos que no salen de la intimidad donde se realizan. Incluso a la legislación sobre el matrimonio, tampoco le compete si los matrimonios se han hecho y/o se mantienen por amor conyugal o por otros intereses. Le interesa sólo en cuánto familia estable, no conflictiva, que contribuye socialmente a la buena crianza y educación de sus hijos.

De ahí se deduce que el derecho a la adopción como hijos de niños nacidos de otras parejas, requiere una legislación cuidadosa, ya que los derechos del niño priman sobre otros derechos. Todo niño tiene derecho a tener un papá y una mamá que le quieran, le cuiden y le eduquen, porque eso le es esencial para su buen desarrollo humano. Pero las parejas no tienen derecho a adoptar hijos si va a ser perjudicial para esos niños.

La presión internacional para que todos los países vayamos aceptando como matrimonio uniones de otro tipo, responde a intereses políticos que no revelan públicamente sus verdaderos intereses, porque son intereses ajenos, que perjudican los nuestros. Por eso, que nuestra Constitución garantice como matrimonio lo único que en realidad es matrimonio, no va en perjuicio de nadie pero si en beneficio de toda nuestra nación.

Luis Fernández Cuervo

Luchofcuervo@gmail.com