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El amor, ese tesoro escaso

Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Mañana, día de los enamorados, el amor, etc. Pero vivimos tiempos de egoísmo y placer. Por lo tanto… ¿enamorados? Pocos. ¿Enamoriscados, encaprichados? Muchos y por poco tiempo. Amor es la palabra más prostituida en nuestros días. Con ella se puede significar cualquier cosa,… menos el amor. Y sin embargo el amor auténtico es lo más necesario de nuestra  vida y de la verdadera felicidad.

Yo creo en tres amores que pueden llamarse, con  toda excelencia,  AMOR. Uno, el más alto, el que por vocación divina, renuncia a todo lo que Dios le pida. El otro, el amor conyugal entre un hombre y una mujer, unidos en fidelidad matrimonial para toda la vida y aceptando los hijos que nacen de su amor –no de su cálculo- como un don, como un regalo, nunca como una carga. El tercero es el amor de los padres, a veces prefiriendo morir para salvar la vida de sus hijos.

El psiquiatra español Enrique Rojas llama a “las revistas del corazón”  los cómics de los mayores. “Sus lectores –dice-, mujeres y hombres, las devoran. Y aunque no lo parece, ejercen un enorme influjo negativo en dos aspectos: crean un modelo de mujer y de hombre epidérmico, superficial, light, inconsistente; y, por otra parte, estimulan la tendencia inconsciente a copiar esos modelos rotos (…) Una de las grandes educaciones por hacer es la educación sentimental. ¿Quién la hace, dónde se explica, en qué universidades se habla de esto? Nos encontramos muchísima gente preparada en el terreno profesional, con grandes fracasos sentimentales porque no conocen la gramática de la vida conyugal y afectiva.”

El doctor Rojas sabe de qué habla porque tiene publicados varios libros sobre el amor, con múltiples ediciones, y muy especialmente sobre el amor matrimonial. Por eso dice: “Educar en la ternura significa un sí a la vida afectiva y a la vida sexual, que se complementan; si se les quita la delicadeza en el modo de mostrar afectividad, se les da un golpe terrible y todo queda reducido a un cuerpo a cuerpo. La sexualidad es un lenguaje del amor. Hoy, en muchos casos, la relación sexual no tiene afectividad; son relaciones sólo de apasionamiento. A una edad en la que el sexo pide paso y se le da, si no logra enfocarse y orientarse de manera adecuada, el resultado es dramático. La sexualidad, a diferencia de otras parcelas de nuestro patrimonio psicológico, debe educarse, de no hacerlo, uno vive con un tirano dentro que obliga, empuja y arrastra a una conducta degradante. A eso se le puede llamar amor, pero eso no es amor.”

El amor verdadero exige sacrificio, renuncias, tanto el amor a Dios como  el amor matrimonial o  el amor de los padres a sus hijos. Y cada uno de esos amores exige que se construya día a día, que se cuide, que se perfeccione, que se reinvente si es necesario.

La anticultura imperante inclina a lo contrario, a lo placentero, lo gratificante con el mínimo esfuerzo. Son ligazones sin heroísmo, sin fidelidad ni compromisos para siempre. Son como golosinas de supermercado: comprar, usar, consumirla, cambiarla por otra nueva y botar el envoltorio: las promesas. ¿Eso es felicidad, eso es amor? No lo es; por eso cada vez la convivencia social se hace más difícil, más conflictiva. El remedio: educar en el amor conyugal y fortalecer la institución social del matrimonio.    

Yo espero que, según lo prometido bajo palabra de honor, los diputados de la Asamblea Legislativa ratifiquen ya las reformas que robustezcan en la Constitución la institución del matrimonio -unión conyugal entre un hombre y una mujer-  y también instauren legalmente los derechos del niño a tener una mamá y un papá. Es profundamente perjudicial seguir fomentando todo lo que destruye el matrimonio y la ley natural universal.

Fortalezcamos la cultura del amor y de la vida; rechacemos la anticultura del egoísmo y de la muerte.

Luis Fernández Cuervo                     luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La cultura del ejemplo en la familia

Escribe desde Argentina: Dr. Horacio Krell(*)D

Dr. Horacio Brell

Nos invade un relativismo que propicia el individualismo extremo y  que traba la formación de la familia. Un pensamiento líquido y el cambio continuo son alentados por la sociedad de consumo, que planifica la obsolescencia de todo, incluso en las relaciones personales funciona el úselo y tírelo. Un pensamiento único condena al que piensa diferente.

Para Erich Fromm “la libertad sólo tiene sentido si se tiene la capacidad de pensar por uno mismo”. Huxley en “Un mundo feliz” vaticinó la aparición de este hombre moderno que sacrificó su libertad recibiendo en compensación consumo y entretenimiento.

El gen egoísta, busca su satisfacción. El meme es su espejo cultural -como cruce de gen con memoria-. Ambos pueden asociase para bien o para mal. Cuando el mensaje cultural es “todo vale”, el gen y el meme se vinculan, generando un final peligroso y abierto. El pensamiento light donde todo es igual y nada es mejor traba al deseo genuino, que es el motor de la civilización y la cultura. La educación por el ejemplo de la unidad familiar es la llave maestra que todavía nos queda para producir el cambio social.

Los valores compartidos en familia nos permiten conocernos, nos ayudan a saber quiénes somos, a dónde vamos, qué queremos y a lograr el bienestar emocional,  elemento esencial de la calidad de vida. Estos valores no dependen del tiempo o del espacio, ni del sistema económico o político, ni de la moda del momento.

La sociedad de consumo presiona sobre la familia para que en lugar de la brújula que orienta su destino siga el radar que les exige imitar a los ricos y famosos.

Los valores de que hablamos son intemporales, de puro corazón y potenciadores de la sociabilidad y del amor. Están por encima de los hechos  y de los avatares, porque se relacionan con la dignidad humana y con el respeto por lo que piensan y necesitan los demás. Son valores de quienes no pueden vivir sin libertad, coherencia y hermanados en el principio de la igualdad de oportunidades, respetando los modos particulares de ver y de sentir, la diversidad de intereses, necesidades y gustos. Eso sí: iguales pero distintos.

El malestar en la cultura

Hay una sensación de malestar por el atraso de la educación porque no logra que el niño aprenda a desempeñarse en la vida. Mientras tanto la sociedad de consumo prefiere el objeto al sujeto. Países avanzados, como Finlandia, invierten en educación y los maestros son estrellas con título universitario. Tienen PRINCIPIOS con mayúscula. El niño vive la edad de los estrenos, el ejercicio pleno de la curiosidad. La sociedad que pierde sus PRINCIPIOS  daña el principio de sus niños.

El cerebro del niño al nacer es una página en blanco que madura con la educación y la experiencia. Cada una de sus neuronas puede conectarse con hasta otras 200 según la estimulación que  reciba. El  estilo de vida familiar se refleja en la corteza cerebral mediante la neuroplasticidad -la capacidad  del cerebro de autoformatearse con la práctica-. El hombre moderno dispone de más conexiones que sus ancestros para mejorar sus decisiones e influir de ese modo en  sus circuitos neuronales.

Desarrollo natural o dirigido

La opción es que el cerebro madure solo -como crece la lechuga- o provocar la creación de circuitos neuronales. En sus primeros años  el niño puede crear el capital intelectual que le permitirá como hombre vivir de los intereses.

Lo que no se crea en la niñez no creará jamás. La mejor educación es el ejemplo que reciba.

Las claves del progreso humano son la cultura del ejemplo y  la estimulación temprana. Si un niño es criado por lobos nunca recupera lo que no pudo generar. El niño se pierde si ignora su genio interior y la cultura le ofrece un radar para imitar la moda y no la brújula del autoconocimiento. No hallará vientos favorables si no sabe a dónde quiere llegar.

No se trata de forzar un desarrollo artificial sino que desarrolle su esencia. Sobre el código genético no se puede influir, pero si la educación familiar le ofrece oportunidades, la posibilidad se convierte en realidad.

 Lo que no se usa se pierde

Existen circuitos con los que se nace, algunos se pierden y otros se crean. Al nacer la posibilidad es amplia, pero lo que hasta los 7 años no se creó ya no existirá. El niño criado entre lobos será un lobo, la bipedestación se logra madurando en los principios. Como dijo Gohete “lo que has heredado debes adquirirlo para que sea tuyo”.

Por eso hay que crear y mantener sus circuitos cerebrales, sin eso cuando se haga hombre no tendrá libertad de elección. No sirve regar una planta que murió, ni  aplicar estímulos sin un órgano capaz de  procesarlos, ni  intentar establecer conexiones fuera de tiempo.

Estimulación temprana

El niño reconoce la música en el embarazo y también puede detectar el estrés de su madre. Aprendió que un latido cardíaco muy rápido refleja un peligro, entonces al percibir situaciones similares interpreta que hay un  riesgo y llora.

Al nacer su cerebro está incompleto pero los órganos sensoriales ya son accesibles. Por lo tanto podemos rodear al niño de estímulos que le aporten mayor cantidad de energía.

Cada idioma utiliza otra frecuencia. Un niño argentino escucha una banda que oscila de 300 a 500 hertz. Cuando habla en inglés tiene acento español porque oye a esa frecuencia.

Lo ideal es rodear precozmente al niño de un ambiente sónico variado. En su maduración hay que brindarle estímulos útiles que pueda asumir. Los circuitos se construyen en la primera edad, por eso debe aprender a generarlos cuando su cerebro es todavía moldeable.

Aprender a leer

La lectura es la habilidad humana primordial. El tallado del alfabeto en el cerebro le dio al hombre la posibilidad de convertirse en  amo del mundo. Leer es asociar un concepto abstracto a una realidad tangible. El hemisferio derecho es analógico con lo real, el izquierdo la interpreta. Una mesa es parte de la realidad, el símbolo “mesa” es un elemento arbitrario que la representa. Los hemisferios se conectan por el cuerpo calloso, un cable de millones de fibras nerviosas. Cuando el niño pequeño aprende a leer, avanza desde lo conocido, de lo concreto a lo abstracto. Así conecta sus hemisferios.

Aquí nuevamente la clave es la cultura familiar. Hay padres que se quejan de que los niños no son lectores pero en casa nadie lee. Del mismo modo actúa el amor, se da lo que se recibe. Un estímulo importante es el masaje con caricias de connotación afectiva y el olfato que tiene una misión biológica importante. Por eso se asocia la inteligencia con el olfato.

La teoría de las inteligencias múltiples descubrió que en todo niño hay un genio interior que se debe descubrir y potenciar. La educación debe luego encauzar su desarrollo brindándole modelos para imitar inmersos en un mundo afectivo y amoroso. La mejor educación es la cultura del ejemplo y no la del “haz lo que te digo, pero no lo que yo  hago”.

El niño es un gran imitador. El crecimiento exponencial  del saber hace que educarse no sea sólo cosa de chicos, el adulto deberá volverse cada vez  más niño. La juventud no coincidirá así con una edad cronológica sino con una actitud. Quien generó en su primera infancia el circuito de la curiosidad en su familia será joven a cualquier edad, porque el niño es el padre del hombre.

 

Organizar el cambio

Una familia puede generar un cambio cultural dirigido si advierte que la cultura imperante no funciona. Los valores deben incluir velocidad de implementación, cumplimiento, sensación de desafío, simplicidad, colaboración y magnetismo. Los primeros que deben cambiar son los padres para modificar el modelo mental de la vieja cultura. Modificando su pensamiento cambiarán su conducta, los demás comprenderán su significado, difundirán el cambio y modificarán su manera de actuar.

En el  círculo virtuoso del cambio las personas son el activo, nada ocurre sin ellas, ya  que todo lo que hacen produce resultados. Einstein creía que “es una locura pensar en mejorar y hacer más de lo mismo”. Un acertijo humorístico propone que para cambiar  hay que cambiar a la gente o cambiar a la gente. Hay otro modo: los que dirigen el cambio familiar son los primeros que deben cambiar. Porque lo que un líder es suena tan fuerte en los oídos de su gente que no pueden escuchar lo que les dice.

(*) El Dr. Horacio Krell, es el Fundador y actual CEO de Ilvem, entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples. Su correo es: horaciokrell@ilvem.com

Fuente:

Neurocapital Humano

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Nuevo ataque contra la dignidad humana

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

El gobierno trabaja en una nueva legislación sobre el Sida. En ella van a estar implicados el Ministerio de Salud, el de Educación, el del Trabajo, el Viceministerio de la Vivienda (¡¿?!), el Programa Nacional de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/Sida, la Asociación Atlacatl, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y unas cuantas ONGs para darle una apariencia cosmética de apoyo civil. De ellos, el Mined será el encargado de  introducir la educación sexual obligatoria en las escuelas y colegios. ¿Qué tipo de educación sexual? La definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) así: La educación acerca del sexo, la sexualidad, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, la planificación familiar y el uso de anticonceptivos, el sexo seguro (con preservativo), la reproducción, los derechos sexuales (el aborto) y otros aspectos de la sexualidad humana con el objetivo de alcanzar una satisfactoria salud sexual”. O sea lo de siempre: sexo con quien quieras por el orificio que quieras, con el compromiso que quieras o sin compromiso, pero toma las píldoras si eres mujer, ponte el condón si eres hombre.

¿Presunta finalidad de esta nueva ley? “Evitar el aumento de la población con VIH o Sida en el país”. ¿Ustedes se lo creen? ¿Alguien con inteligencia libre, lúcida y honesta se lo cree? ¿Qué hay de nuevo en esta embestida del imperialismo de la Muerte? Nada, es lo mismo de siempre. Eso es lo que ha llenado el mundo de embarazos no deseados, de abortos, de Sida, de infecciones de transmisión sexual, de crímenes y de infelicidad humana en montones de jóvenes, empujándolos a las drogas y al suicidio.

Otra buena ocasión para que la gente con amor a la verdad, con sentido común y con dignidad humana armen una manifestación masiva de Indignados. ¡Basta ya imponernos su anticultura corruptora! Basta ya de mentiras, de hipocresía, de desprecio a nuestra cultura, de violar el derecho de los padres a la educación de sus hijos según sus principios morales y religiosos! ¡Basta ya de tomarnos por imbéciles, corruptos o degenerados!

¿Hay algún programa que haya tenido éxito en el mundo contra el Sida? Sí, claro que sí. ¿Por qué no proponen ese? Comenzó en Uganda y se ha ido extendiendo a otros países africanos con un sorprendente éxito. También ha tenido éxito en  programas norteamericanos en la misma línea.

En 1991, Uganda tenía el 15 por ciento de su población infectada y en el año 2002 la cifra disminuyó al 5 por ciento. ONUSIDA reconoció que este descenso era “único en el mundo” y añadió que Uganda está consiguiendo un efecto que se podría comparar a la “existencia de una vacuna eficaz en el 80 por ciento”. El programa de Uganda, después, lo han seguido con éxito varios países africanos.

En noviembre del 2004, siguiendo el éxito ugandés, la influyente revista médica The Lancet publicó un documento sobre el  consenso mundial firmado por más de 140 autores (incluidos diversos profesores de universidad, presidentes de países y expertos contra el Sida- para promover la estrategia “ABC”: A de Abstinencia, B de Be faithful (ser fiel, fidelidad) y C de Condón, por ese orden. Reservaban el condón sólo para las prostitutas y los miserables que fueran incapaces de vivir la abstinencia o la fidelidad.

El máximo experto en Sida de Harvard, Edward C. Green, dijo: Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor (no menor) tasa de contagios de Sida”.  Nadie pudo rebatirle. Después, en 2009, Green insistió en la revista “First Things”: el Sida se ha reducido en Uganda, Kenia, Haití, Zimbabwe, Tailandia y Camboya, y en zonas urbanas de Costa de Marfil, Etiopía, Zambia y Malawi. Lo común en todos estos sitios es que se había reducido el número de parejas, había aumentado la fidelidad, la monogamia y la abstinencia.

Señores de la OMS y la OPS – que son los que mueven los hilos detrás de este nuevo y turbio montaje-: el PNUD insiste en que el desarrollo debe estar de acuerdo con los valores culturales de cada país. Este es un país mayoritariamente cristiano. Su programa, masivo y obligatorio es decididamente anticristiano. Entonces ¿donde está su respeto a la libertad de creencias y a la democracia?

¿Por qué insisten en programas fracasados? ¿Por qué no recomiendan el ABC? ¿Será porque ese programa hace innecesario el negocio millonario y mundial de anticonceptivos hormonales y condones? ¿Ustedes también participan en ese millonario y sucio negocio? ¿Por qué quieren imponernos conductas que son destructivas de la personalidad y la felicidad humanas?

Luis Fernández Cuervo                           luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Dia del padre 2011, ¿uno de los últimos?

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

En estas fechas por lo general somos invadidos por recuerdos y añoranzas sobre aquellos momentos vividos junto a nuestros padres. Los que carecemos de esas presencias recordamos con cariño las andanzas junto a los viejos, los que lo tienen los llenarán seguramente de teléfonos, computadoras, GPS, televisores LED y otros artículos que expresen cuanto amor se les tiene. La parte más difícil recae para quienes no tenemos a nuestro lado al viejo para expresarle lo que sentimos. Si bien es ampliamente conocido por todos el hecho de que en algún momento los padres fallecerán, resulta llamativo como estamos convencidos de que vivirán por siempre. Y por culpa de esa creencia falaz dejamos para mañana un abrazo que podríamos dar hoy, postergamos un beso, obviamos un regalo.

Pero quizás esas dolencias pronto queden en el olvido, si es que esta sociedad sigue por el sinuoso curso que ha tomado. Las “nuevas familias” han aparecido en escena con una energía inusitada. La definición de “familia” como la conocíamos está cambiando rápidamente, y el núcleo familiar ya no requiere la presencia irrestricta de un hombre con una mujer. Estas nuevas familias ahora pueden formarse caprichosamente con dos papás, o dos mamás, eventualmente.

No solo lograron acceder a ese núcleo que tanto criticaron, sino que se sienten muy molestos cuando se menciona solo a la familia “tradicional” sin tenerlos en cuenta. Esto es, para ellos, una discriminación lisa y llana. Tamaña atrocidad debe atacarse, y para ello es de suma importancia el apoyo de entidades con peso específico, como por ejemplo el Instituto contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) Esta organización fue la que batalló para que los gays y lesbianas pudieran ser reconocidos en sus uniones civiles como “matrimonios” y actualmente está detrás de toda pelea que signifique un derecho perdido.

En realidad el INADI no pelea por todos los derechos. En Semana Santa encontré en el diario Página 12 una historieta con términos muy desagradables e injuriosos sobre la figura de Jesús. Más allá de las creencias, Jesús representa una parte muy importante para la creencia de muchísimas personas, así que tomé cartas en el asunto y le escribí una denuncia al INADI. Poco después recibí un mail en donde, palabras más, palabras menos, me aseguraban que nada podían hacer, pero que me mantuviera alerta. Eso y mandarme a ver crecer la hierva (por no decir otra cosa) es más o menos lo mismo.

Quizás por no ser gay, tal vez por haber cometido el pecado de ser padre de familia heterosexual, o quizás por algún otro pecado, lo cierto es que el INADI no me ayudó. Esto es porque este Organismo, como tantos otros, solapadamente están llevado adelante un “pase de facturas” contra todo aquello que provenga de la religión. Cierto es que muchos religiosos han hecho de las suyas, históricamente hablando, pero sea como sea, están devolviendo el golpe. Es en función de esto que están urgidos en conquistar los derechos de algunos, pisoteando los derechos de todos.

Ahora se unieron a las quejas de un colegio Neuquino que defiende a un director. Según señala la información, los directivos del establecimiento organizaron un paro luego de que el Consejo de Educación de la Provincia suspendiera al director de un colegio secundario, el Centro de Enseñanza Media 8 de esa localidad, que había sancionado a alumnos de una iglesia evangélica bautista por rezar en conjunto en los recreos. La noticia continúa en estos términos:

“La sanción, aplicada el miércoles pasado al profesor Juan Carlos Maldonado, provocó que los demás directivos, docentes y personal de la escuela resolvieran ayer suspender el dictado de clases hasta que se anule la medida y se restituya en el cargo a Maldonado. Desde el jueves, alumnos que también cuestionan la sanción están en asamblea permanente y realizan clases públicas en la plaza de esa localidad, en defensa de la escuela laica. El conflicto comenzó el año pasado cuando Maldonado les advirtió a los alumnos bautistas que no podían realizar oraciones conjuntas dentro del colegio, aunque sí rezar individualmente. Pero el pastor de la iglesia bautista local y los padres de los alumnos que rezaban, alrededor de una decena, le dijeron que los chicos tienen el derecho de orar porque no lo hacen en horario de clases, sino en los recreos. Maldonado se mantuvo en su postura por considerar que no podía permitir expresiones religiosas en una escuela laica. Y les pidió a los chicos que lo hicieran de manera personal, pero no en conjunto. No obstante, hace dos semanas, los bautistas comenzaron a rezar frente a la dirección hasta que el director decidió suspender a ocho alumnos por dos días, sanción que luego se redujo a uno por pedido del Consejo. Finalmente, producida la sanción al directivo de la escuela, la comunidad educativa local salió a “repudiar enérgicamente la media” y a defender la escuela laica, actitud a la que se sumaron también ayer la secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el INADI y Ctera. El delegado del Inadi en Neuquén, Gustavo García, consideró que la separación de Maldonado es “una persecución contra los directivos que cumplen con la Constitución y las leyes”. Y la delegada de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Beatriz Gentile, advirtió que “el Estado debe evitar que cualquier culto confesional se apropie del espacio público”

Como verá, algunos derechos son más importantes que otros. No se extrañe, querido lector, que si estos grupos algún día llegaran a sentirse discriminados por festejar el día del padre haya que modificar los festejos para incluirlos. Quizás se debiera cambiar la denominación, como hicieron con el matrimonio, en donde hubo que suprimir “hombre y mujer” para cambiarlo por “contrayentes” Habrá que cambiar toda la sociedad para que no se sientan discriminados, incluso habrá que rezar en privado, no sea cosa que se ofendan. Y luego iremos por la biología, porque, pensándolo bien, hay un problema en el diseño de ser humano, es inconcebible que el ano sea tan distinto a la vagina, ¡NO HAY DERECHO! Modifiquemos todo, cambiemos todo, demos vuelta todo. Quizás de esa manera ambigua logremos esconder las carencias y debilidades que nos atormentan.

Hoy es el día del padre. Le aconsejo que lo disfrute, porque, como van las cosas, quizás sea uno de los últimos.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Amar al mundo actual para cambiarlo

 Escribe desde El Salvador: Luís Fernández Cuervo

Luis Fernández Cuervo

Buscando otra cosa entre mis papeles me topé con unas declaraciones muy optimistas de una teóloga católica alemana, Jutta Burggraf, fallecida en noviembre del año pasado. Ser optimista en nuestro mundo actual, es un valor poco frecuente, pero necesario, oro puro, oro de ley. Por eso también la organización de jóvenes salvadoreños del vaso medio lleno, en vez de medio vacío, tiene todas mis simpatías, aunque conozco poco de ellos. Hay que ser optimistas, porque eso lleva al cambio positivo, a la victoria.

Ya me reí en mi artículo anterior de los catastrofistas que insisten en predicar el fin del mundo a la vuelta de la esquina. ¡Cuánto loco, cuánto ignorante y cuánto sinvergüenza explotando hábilmente a esa gente!

A este respecto, quiero exponer algunas ideas urgentes y necesarias, inspirado por algunas declaraciones que la doctora Burggraf hizo a ACEPRENSA cuatro meses antes de su muerte.

Lo primero es constatar que el optimismo que el mundo actual exige debe ser realista. No tiene por qué cerrar los ojos a la abundancia de mentira y de maldad,  ante la ola prepotente e invasora de lo que ya Juan Pablo II –otro optimista- llamó la “cultura de la muerte”. Pero sabe que eso pasará. El cristianismo, no. La venganza de la Iglesia Católica, como dijo un periodista francés del siglo XIX, es ir enterrando a los que pronosticaron su fin mientras rezar por ellos una piadosa oración.

Burggraf señala que vivimos en una época de cambio. Pasó la modernidad y lo post-moderno ofrece todavía un rostro poco delineado. Y en esta situación de cambio de poco sirve moverse con la mentalidad propia de los tiempos pasados. “Hoy en día –dice Burggraf- una persona percibe los diversos acontecimientos del mundo de otra forma que las generaciones anteriores, y también reacciona afectivamente de otra manera”.

Si los cristianos están llamados, por su vocación, a mejorar el mundo, a ser la sal y la luz que lo hagan más solidario, pacífico y humano, entonces deben dar testimonio de autenticidad, de coherencia perfecta entre su fe, sus palabras y su vida. Por eso los cristianos no pueden limitarse a lamentarse de lo que en la actualidad hay de ideas, costumbres y mensajes negativos, no pueden encerrarse en el pequeño mundo de su barrio, su parroquia o su conciencia.

Burggraf señala certeramente que quien quiere influir en el presente, tiene que amar el mundo en que vive”. No debe mirar al pasado con nostalgia y resignación, sino que debe adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto, vivir su fe con alegría y al mismo tiempo compartir con los demás las dificultades que encuentra en su camino.”

Concuerdo plenamente cuando Burggraf afirma que “cuanto más cristianos somos, más nos abrimos a los demás. Esta es la dinámica del cristianismo: salir de uno mismo para entregarse al otro. La identidad cristiana nos lleva a dialogar con todos, estén de acuerdo o no con nuestra manera de pensar o nuestro estilo de vida. En ese diálogo, el cristiano puede enriquecerse con la parte de verdad que viene del otro y aprender a integrarla armónicamente en su visión del mundo”.

Otros conceptos claves que expone Jutta Burggraf son:

1.- La firmeza de convicciones no está reñida con la humildad ni con la apertura de mente.

2.- Puedo aprender de todos -creyentes o no- sin perder mi propia identidad.

3.- Lo que atrae más en nuestros días no es la seguridad sino la sinceridad. 4.- Mostrar a la gente el atractivo de las verdades cristianas.

5.- Todo el mensaje cristiano tiene que ver con el amor, ahí está su fuerza esencial.

Si uno conoce el desarrollo del primitivo cristianismo encuentra que así fue. Supieron vivir su fe con amor fuerte, contagioso, con naturalidad sobrenatural, con una humildad que a la vez era triunfante.

Y así Cuadrato, en su apología dirigida al emperador Marco Aurelio, se atreve a decir que Lo que el alma es al cuerpo, eso son los cristianos en el mundo (…) Y enseguida añade: Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra ni por su habla, ni por sus costumbres. Porque no habitan en ciudades exclusivamente suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. (…) habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo y adaptándose en el vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestra de una peculiar tenor de conducta admirable, y según confiesan todos, sorprendente.

El mundo cambiante actual necesita esos cristianos corrientes que viven en el mundo, aman a ese mundo, pero tienen una conducta diferente donde luce el amor a Dios y a todos los hombres, amor que viene de una fe alegre, optimista y contagiosa.

 Luis Fernández Cuervo                 luchofcuervo@gmail.com

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La educación sexual como educación de los sentimientos

Escribe desde España: Enrique Rojas(*)

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Dos facetas de un proceso

Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.

Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.

Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa de que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más solidez… más humano y más dueño de sí mismo.


No cabe pensar en una educación neutra

Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra. Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras. Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano… pero vacías de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual. Ahí está el matiz diferencial.

Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare, que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo. O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser realizada por el educador.

Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con que se cuenta lo mejor.


Mostrar una jerarquía de valores en la sexualidad

La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.

¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.

La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.

El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.

Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de forma ordenada y enriquecedora.

Por delante de los problemas y en tono positivo y humano

A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural, positivo.

En la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos experimentan dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre las formas elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay que huir de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o a un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no querer abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2) La antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica, espiritual y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo. Ambas posturas son reduccionistas y ofrecen una visión estrecha del ser humano.

Educar en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último término, desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su realización integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola con amor, para entregarla a otra persona, a través de una donación comprometida. Cuando no ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno según su capricho, llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva y machacona, que no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y sexualidad formen conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la relación hombre-mujer.

(*) El autor es Catedrático de Psiquiatría, además de autor de innumerables libros.

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Ricardo Gómez   ricardomardel@yahoo.com.ar

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Si tan solo supieras

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

No puedo evitar observarte cada día, busco dentro de ti restos de alguna chispa de ese ser que diseñé para cosas grandes. Me cuesta cada vez más encontrar ese valor original dentro de esa maraña de sentimientos en que te has convertido. Cada día se hace más difícil verme reflejado en ti. Te observo atentamente, y espero ilusionado que comprendas cosas muy sencillas de percibir, más aun para alguien tan inteligente.

Cuando veo en qué te convertiste siento una profunda tristeza. Empleé toda mi energía para que tuvieras todo lo necesario para ser feliz, pero tú elegiste otro camino. Siempre fuiste curioso, los espejitos de colores atrajeron tu mirada desde el comienzo. Alguien supo esto y te arrebató de mi lado antes de poder contarte tantas cosas, cosas que ni siquiera imaginas. Crees saber mucho, pero no sabes casi nada. Si tan solo supieras.

No fue sencillo crear todo, aunque algunos te cuenten lo contrario. Nada se hace fácilmente y sin sacrificios, menos aun todo este Universo que te alberga. No fue sencillo esperar para verte, imagínate las ansias y las expectativas por poder contarte todo. Tanto esfuerzo, tanta energía para que tú elijas otro camino aun antes de comenzar. Tus enormes telescopios no podrán jamás ver mi corazón, ni aliviar mi dolor. Tanto esfuerzo haces para entender cosas que yo podría explicarte de forma personal, sin intermediarios. Crees saber, pero desconoces muchas cosas.

Cuando te veo hacer ciertas cosas y pienso en el propósito con el que te hice, siento una profunda tristeza. ¿Qué cosas son las que más quieres? Seguramente mencionarás algún bien material, ya que todo lo referente a los valores eternos intangibles está en desuso. ¿Tu auto? ¿Eso es lo que más aprecias? ¿Te imaginas echando arena en el motor de tu vehículo? Nunca harías eso, ya que sería una locura. Yo te traje al mundo para grandes cosas, sin embargo, hoy tienes la capacidad para llegar a otros planetas, pero también para lastimar a tus hijos. Crees saber, pero no sabes.

¿Te has puesto a pensar que todas las funciones vitales para tu existencia no dependen de ti? Te diseñé para que no tuvieras que preocuparte por respirar, por hacer latir a tu corazón, por digerir alimentos, por nada, solo dependen de ti las funciones básicas, y hasta eso haces mal. Cuidas más y mejor a ese automóvil que a tu cuerpo. ¿Pensaste que algún día deberás trascender a este Mundo? ¿Te estás preparando para ese momento? Te advierto: tus bienes materiales aquí no sirven. Allí te distraerán y te serán de utilidad eventualmente, pero aquí solo llegarás con tu corazón, con tu capacidad de amar a otros. No podrás evitar ni fingir ser alguien que no eres, entiende esto. Graba estas palabras en tu corazón: si no puedes amar a tu prójimo no podrás respirar aquí. Las excusas que esgrimas tampoco te servirán. ¿Tienes idea de cuántas he escuchado?

Quiero sentir alegría al verte, quiero recuperarte para poder contarte, como tú haces con los tuyos, tantas cosas. ¿Les cuentas cosas de tu vida a tus hijos? ¿Puedes contarles a tus hijos toda tu vida, o existen baches, zonas oscuras que debes ocultarles? Limpia tu alma, hazlo cuanto antes porque tú no sabes qué te espera mañana. Si tan solo supieras lo que se siente estar solo. Desconoces toda la sangre que se derramó para llegar a este tiempo del que disfrutas aun quejándote por todo. No le creíste a nadie de los que mandé para avisarte, siempre preferiste creerles a otros. Si solo supieras lo que costó mandar a esos hombres y mujeres para que las cosas mejorasen un poco. Todos tuvieron que padecer las peores cosas de las que son capaces los hombres por hablar sobre mí. Tú no sabes, crees saber, pero no tienes idea.

Recapacita. Dentro de ti está todo lo necesario para volver a mí. Si tan solo supieras lo mucho que te necesito, los siglos que llevo esperándote. Y tú sigues detrás de esos espejos que tanto te gustan. Yo podría darte cosas que nunca imaginaste, cosas que has buscado por siempre, pero en lugares equivocados. En mí podrías alcanzar esa felicidad que tanto buscas sin hallar, y por la que vas dejando tu vida y la de los tuyos en jirones. Búscame, yo estoy esperando. ¿Acaso crees que te recibiré con reproches? No soy así, eso es lo que tú haces, pero yo no puedo. Simplemente me es imposible no amarte. Si tan solo supieras lo que costó crearte.

Cuando vayas esta noche a descansar prueba hablarme. Si lo intentas, ¿crees que yo miraré hacia otro lado? No me exijas una determinada respuesta, yo veo cosas que tú no ves, confía en mí. Deja atrás esos espejos de colores y dame un lugar en tu vida, te prometo que las cosas ya no serán como antes. Si tan solo supieras lo feliz que podrías ser. Si no quieres darme un lugar yo seguiré esperando a que me recibas en tu corazón. Es allí, en tu corazón, donde mejor y más feliz me sentiría, aun si no estuviera del todo limpio. Solo intenta llamarme, haz tu parte que yo responderé.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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La prevención es el objetivo (casi) siempre

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Vivir en este mundo se ha tornado cada vez más peligroso. Para poder sobrevivir hemos tenido que agudizar el ingenio e inventar recursos de seguridad y leyes, todos necesarios para poder seguir adelante con nuestras vidas. Prácticamente todas las actividades que desarrollamos contemplan elementos que proveen seguridad. Sin ellos, nuestras vidas serían muy complicadas. Dichos dispositivos y normativas son actos de prevención insoslayables si queremos vivir sanamente. Veamos:

Cuando debemos movilizarnos en un vehículo, las normas de seguridad están allí. Los automotores vienen con dispositivos de seguridad incorporados a fin de hacer nuestros viajes más seguros. En los modelos más recientes, los sistemas informáticos nos avisan que no nos hemos abrochado el cinturón de seguridad. Podríamos pensar, si se quiere, que la utilización del cinturón es una elección personal, pero no, las leyes nos exigen que cuidemos nuestras vidas, y en ese sentido son más que claras. De hecho, no tener puesto el cinturón de seguridad en autos con air bag es más peligroso que no usarlos. Las Leyes Nacionales sobre tránsito tienden a prevenir los accidentes, y no respetar estas normativas produce cientos de muertos al año.

Donde quiera que observemos, las normas y leyes nos ayudan a sobrevivir. En los hospitales, escuelas, cines, casas particulares etc. Naturalmente deseamos cuidarnos, y evitamos todo aquello que pudiera dañarnos. Todos los gobiernos dedican ingentes esfuerzos para que el tejido social no se dañe, y para ello legislan todos los años sobre estos asuntos. Pero la prevención no se aplica de la misma forma en todos los aspectos de la vida. Aunque resulte paradójico, existen algunos ámbitos de la vida humana para los cuales la prevención no se aplica, es más, está muy mal vista.

Todos sabemos que el virus de sida está diezmando a la población mundial. Y no solo el sida, sino que las otras enfermedades de transmisión sexual están en pleno auge. No todas son mortales, pero algunas de ellas causan severos e irreversibles daños a los que las padecen. Lo mismo ocurre con el cigarrillo. Se ha tardado décadas en conseguir que se apliquen leyes tendientes a proteger a quienes son catalogados como “fumadores pasivos” Miles han muerto en el camino, miles que han llenado las arcas de los dueños de las tabacaleras. Con los preservativos ocurre algo similar: todo se facilita, tanto así que los condones son regalados si es que los jóvenes no pueden acceder a comprarlos. Pero alguien los paga, y eso termina siendo un generoso negocio para quienes fabrican estos adminículos.

Es paradójico que como sociedad busquemos diferenciarnos de los animales mediante la utilización inteligente de la prevención, pero sin embargo, en el ámbito del sexo promovemos con gusto asemejarnos a los animales, ceder a los instintos sin pudores, sin reservas. Nos cuesta ocultar que dicho comportamiento destruye vidas, nos cuesta mirar para otro lado, pero seguimos adelante, seguimos tratando de hacer que nada pasa. Nuestros jóvenes siguen siendo sobre estimulados para comportarse de una manera que les provocará severos daños, y nadie hace nada.

Este comportamiento es inexplicable desde el punto de vista de la prevención, tan usual en casi todos los aspectos de nuestras vidas, que sin embargo se esfuma de forma verdaderamente llamativa en los aspectos sexuales. En casi todo insistimos que se debe prevenir, menos en los comportamientos sexuales. ¿Cuál es el motivo? Los defensores de estos comportamientos alegan que si les decimos a los jóvenes que “no” estaríamos cercenando su derecho a experimentar. En ese orden es que se está trabajando seriamente en la educación de los jóvenes para que exploren sus conductas sexuales libremente, que averigüen sus tendencias, no sea cosa que alguno de ellos sea un potencial homosexual y se vea imposibilitado de expresarlo.

Otro aspecto que es usualmente utilizado a mansalva para justificar estas prácticas es el religioso. Cualquier intento, aunque tenue, de levantar una humilde voz a favor de la profilaxis, de la prevención, será catalogado de facto como religioso. Religión significa, para estas mentes ilustres, castración, sin más. Es probable que algunos religiosos debieran levantar el guante y rever las maneras mediante las cuales han transmitido su mensaje, porque para muchos esto ha sido perjudicial. Lo cierto es que se aferran de todo lo posible para acreditar sus posturas.

En definitiva, este siglo nos encuentra muy adelantados en materia de leyes tendientes a protegernos de las cosas que nos matan. En contraposición, los aspectos más íntimos de nuestros comportamientos nos asemejan cada vez más a los micos que copulaban en ese árbol del que dicen bajamos. Mientras tanto, los grandes medios de comunicación ocultan prolijamente datos que hacen a estos asuntos, como el hecho comprobado de que el método denominado ABC (Abstinence, Be Faithfull Condoms) (Abstinencia, fidelidad y condones) es una estrategia más que válida para reducir los nuevos casos de SIDA. Dar a conocer esto, así como el hecho científico de que los preservativos solo son útiles en el 80% de los casos, sería ir en contra de enormes intereses económicos, con lo cual es razonable que las bocas se callen y las plumas no escriban.

Hoy todos buscan la libertad. Los jóvenes quieren ser como son y disfrutar del sexo sin cuestionamientos. Los abortistas quieren abortar “para que no haya más muertes” dicen. Se llenan la boca diciendo que ellas deciden sobre su cuerpo, coincidiendo ese mensaje con la tendencia nihilista que nos absorbe, aunque dejando de lado los derechos del otro en cuestión: el bebé. ¿A quién le importa eso? Los chicos fueron educados para pensar de esa forma: no hay ninguna prevención posible, así que las consecuencias de dichos actos simplemente son desechables, así de simple. La libertad sin control es libertinaje, a no confundirnos.

Se vienen tiempos complicados, créame. Todos van por sus “derechos”: los abortistas, los que pretenden la liberación de la marihuana, los que sostienen que es ilegal tener que revelar a sus parejas que están enfermos del sida, los que se sienten discriminados porque no pueden ejercer la prostitución en determinadas calles de la ciudad, y así podría seguir hasta que usted se duerma. Nos hemos convertido en ciudadanos muy veloces a la hora de reclamar derechos, aunque bastante laxos a la hora de cumplir con nuestras responsabilidades. La libertad sin responsabilidad es más peligrosa de lo que aparenta. No será promisorio el futuro de la sociedad si solo cedemos a nuestros instintos sin una conducta responsable.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Familia modelo 2011, nuevos desafíos

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Como todos los años, el Día Internacional de la Familia se celebrará el 15 de Mayo próximo, fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Septiembre del año 1993. Se intentó con esta medida reflejar la importancia que la comunidad internacional le confiere a la familia como unidad básica fundamental de la sociedad, así como su preocupación por la situación de las familias en todo el mundo. El Día Internacional de las Familias brinda la oportunidad de fomentar la toma de conciencia sobre cuestiones que afectan a la familia como unidad básica de la sociedad, así como de promover la adopción de medidas adecuadas, y puede llegar a ser un poderoso factor de movilización en favor de la familia en todos los países que aprovechen esa ocasión para demostrar su apoyo a las cuestiones que la atañen de la manera más idónea para cada sociedad.

Hasta aquí, básicamente, es la información que, en términos generales, se ofrece en cualquier portal en donde se busquen datos sobre el mentado día. Lo que casi no se menciona es el momento paradigmático por el cual atraviesa la Familia como institución en todo el mundo. Hasta hace no mucho decir Familia era referirse a un papá, una mamá y sus hijos. Hoy por hoy, ese concepto ha quedado sepultado prolijamente en el cementerio de los asuntos olvidados. El nuevo milenio nos ha enfrentado a nuevas versiones de familias tipo 2011, mucho mejores, según la propia definición de quienes las forman.

En mi artículo Bajo Presión escrito en el año 2010 aseguraba que las leyes tendientes a “igualar” a las parejas homosexuales dentro del mismo apelativo de “Matrimonio” era un despropósito, y que el tema había sido tratado de forma absurda y tendenciosa por los medios masivos de información. Como si el camino solo pudiera conducir hacia un solo lado, el resultado estaba cantado de antemano. Fue prácticamente la única Ley para la cual se unieron tanto oficialistas como opositores, dando una pauta más que clara de los objetivos perseguidos, como así también de las presiones a las que estaban todos expuestos.

La Ley ya es Ley, lo mismo ocurrió en Brasil y seguramente seguirá expandiéndose como reguero de pólvora por todo el mundo. Si había algo para hacer era previo a este panorama, ahora ya es tarde. Lo más cómodo sería sentarnos a criticar a los homosexuales y demás, pero eso no nos ayudará a entender los motivos por los cuales se llegó a este punto. Creo que todo aquel que profese una religión o albergue valores familiares en su vida debería hacer un mea culpa, pensar un poco que se hizo y que no se hizo para llegar a esto.

Analicemos algo: tanto los homosexuales como las personas de distintas áreas que los apoyaron en la Cruzada sostuvieron que el modelo de familia “tradicional” había fracasado. Y no solo lo dijeron, sino que los datos que presentaron sobre divorcios, asesinatos, violaciones y demás atrocidades demostraban que la familia no garantizaba nada. Luego de escucharlos parecía como que la familia era más bien un reducto de forajidos que la célula de la sociedad. Pero, paradójicamente, estos amigos movieron cielo y tierra para poder pasar a formar parte de esa denominación, con lo cual queda descartado que todo fuera tan malo como se pretendió presentar. Si la familia es tan horrible, ¿para qué formar parte?

Lo cierto es que fueron por los nombres. Matrimonio y Familia eran otrora bastiones, íconos de las religiones, y se empecinaron en obtenerlos, costase lo que costase. No podemos negar que en todo esto hubo un fuerte contenido de “ajuste de cuentas” o “pase de facturas” en especial con el catolicismo, pero en reglas generales con todas las religiones. Tampoco podemos negar que los gays y otras minorías han sido estigmatizados por muchos religiosos a lo largo de la historia, en vez de haberlos amado y llevado hasta Cristo. Hubo mucho de inacción y muchos modelos falsos en el medio de esta historia, y ya sabe como es esto: en la vida todo vuelve. Mientras los religiosos nos fuimos separando en miles de denominaciones, ellos se agruparon en prácticamente una sola organización, con lo cual su poder se potenció. Ese poder de “lobby” les permitió insertarse en altos niveles políticos, entre otros. Lo que los cristianos no pudimos hacer, ellos lo consiguieron: se mantuvieron unidos.

Ahora solo queda esperar a que se den cuenta que con haber obtenido el nombre nada se logra, que se requiere de mucho más que eso para ser felices. Eso para ellos, para los que creemos otras cosas es tiempo de profunda reflexión para entender en nuestros corazones que hicimos, que dejamos de hacer y que hicimos definitivamente mal. Está visto que por este camino se retrocede antes que avanzar, será cuestión de analizar hasta donde queremos retroceder.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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“Nosotros” es mejor que “Yo” en las relaciones estables de pareja

Yazira Martínez

Un equipo de psicólogos de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, ha constatado que el lenguaje cotidiano refleja la calidad de la vida de pareja de matrimonios de mediana edad y ancianos. Así, un estudio en el que participaron 154 parejas, reveló que la frecuencia del uso del pronombre “nosotros” (para referirse a ambos miembros de la pareja como un todo) en sus conversaciones estaba directamente relacionada con su nivel de compenetración. Por el contrario, aquellos individuos que usaban más el pronombre “yo” eran menos felices con sus cónyuges. Por Yaiza Martínez.

Los matrimonios cuyos miembros se refieren a sí mismos como “nosotros”, utilizando más a menudo un pronombre que incluye a ambos en lugar de los pronombres individuales “yo” o “él o ella”, están más compenetrados.

Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por un equipo de psicólogos de la Universidad de California en Berkeley (UCB), en Estados Unidos, en el que se analizaron conversaciones entre parejas de mediana edad y formadas por ancianos.

Según informa la Universidad de Berkeley en un comunicado, la correlación establecida en la investigación fue la siguiente: aquellas parejas cuyos miembros incluían más al otro cónyuge en sus expresiones, o que usaban más el “nosotros” en su lenguaje, demostraron ser más capaces de resolver conflictos unidos que aquellas parejas en las que no se daba esta situación.

Dos categorías léxicas

En un artículo publicado por los autores del estudio, el psicólogo Robert Levenson y sus colaboradores de la UCB, en la revista especializada Psychology and Aging, se explica que para la investigación se analizó en concreto la relación entre los pronombres utilizados durante las conversaciones de pareja y la calidad emocional y la satisfacción marital de cada una de las parejas estudiadas.

En total, en el estudio participaron 154 parejas de mediana edad y formadas por ancianos. A estas parejas se les sometió a una conversación conflictiva de 15 minutos de duración, durante la cual se registró continuamente el comportamiento emocional y fisiológico de sus componentes.

Las transcripciones textuales de estas conversaciones fueron clasificadas en dos categorías léxicas: palabras vinculadas a “nosotros” o pronombres relacionados con las parejas y palabras relacionadas con individualidad o pronombres relacionados con cada miembro de la pareja por separado.

Los análisis realizados posteriormente revelaron que una mayor presencia de palabras del primer tipo (pronombre “nosotros” o referencias similares) estaba relacionada con una serie de características deseables de la interacción (ritmo cardiovascular más bajo, comportamiento emocional menos negativo y más positivo).

Por el contrario, se constató que un lenguaje más “individualista” (mayor cantidad de pronombres en singular para referirse por separado a cada miembro de la pareja), se relacionaba con un perfil de relaciones menos deseable (con un comportamiento negativo más acentuado y una satisfacción marital más baja).

Identidad compartida

En definitiva, señalan los investigadores, se ha demostrado que en aquellas parejas en las que se pronuncia más a menudo el pronombre “nosotros” para referirse a ellos mismos hay un comportamiento más positivo entre los miembros que las componen, y también un nivel más bajo de estrés psicológico.

Por el contrario, las parejas que en su habla cotidiana ponen el acento en pronombres como “yo” o “tú” suelen ser matrimonios menos satisfechos.

Los investigadores explican que esta diferencia resultó aún más evidente entre las parejas mayores. En estos casos, el uso de pronombres en singular o individuales estaba más fuertemente relacionado con matrimonios infelices.

De cualquier forma, en el estudio se reveló que estas parejas ancianas utilizaban en general más el “nosotros” que las parejas de mediana edad, lo que sugiere que el haber afrontado obstáculos y superado desafíos juntos a lo largo de la vida, incluyendo sacar adelante a sus familias, aporta un mayor sentimiento de identidad compartida.

Compañerismo y confianza

Levenson señala que la individualidad es un valor profundamente inculcado en la sociedad norteamericana y en las sociedades occidentales en general pero lo cierto es que, al menos en el terreno del matrimonio, ser parte de un “nosotros” bien merece perder un poco del “yo”.

Estudios previos ya habían establecido que el uso del “nosotros” o del lenguaje “individualista” es un indicador claro de la satisfacción marital en parejas más jóvenes.

La investigación de Levenson y sus colaboradores demuestra, además, que la relación entre la forma en que se usa el lenguaje cotidiano y la felicidad conyugal es muy fuerte también en parejas muy estables y duraderas.

El lenguaje puede relacionarse, por tanto, con las emociones y respuestas fisiológicas que se producen en cada individuo cuando los miembros de una pareja hacen piña o, por el contrario, se polarizan en sus posturas de desacuerdo.

Según otro autor de la investigación, el psicólogo de la UCB Benjamin Seider, el uso del “nosotros” en el lenguaje es una consecuencia común derivada del sentimiento de compañerismo, de formar parte de un mismo equipo, y refleja la confianza en ser capaces de afrontar juntos los problemas.

Los científicos afirman que, en definitiva, los resultados del presente estudio indican que los aspectos emocionales de la calidad marital quedan expresados en el lenguaje natural de las parejas cuando éstas establecen cualquier conversación.

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Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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