Archivos

Instructivo, ¿Cómo lavar los platos?

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Es muy probable que usted, mi querido lector, algún día no pueda seguir huyendo a la hora de hacerse cargo de los desperdicios resultantes de una buena comida. A tal efecto, y para que no tenga que pasar un momento desagradable, deberá tener en cuenta unas simples técnicas para no parecer un antropopiteco contorsionista suelto en la cocina. Si usted es del género masculino, viejos esquivadores de esa zona específica de la casa, deberá prestar mucha atención a estos sanos y útiles consejos, y quizás le ofrezcan un café una vez finalizada la jabonosa tarea.

Deberá elegir un día apropiado para desarrollar tamaña empresa. Dicha ocasión será memorable, se comentará a sus futuras generaciones, quienes escucharán absortos sin saber a ciencia cierta si los comentarios son producto de la realidad o de la excesiva ingesta de alcohol etílico. Si, en efecto, se hará el canchero frente a los suyos, elija un día en el que los comensales sean pocos. Ni siquiera se le ocurra pretender lavar los trastos un 25 de diciembre a la noche, ya que usted solo quiere demostrar sus habilidades, no llegar a la beatificación.

El primer paso será juntar todos los utensilios utilizados en el descuartizamiento de la víctima, digámosle por caso: el pollo con papas. Esta tarea, el descuartizamiento, fruto de miles de años de evolución, le demostrará que a la hora de engullir los alimentos poco nos distanciamos de un velociraptor hambriento. Notará, no sin asombro, que casi ningún accesorio utilizado habrá escapado al tuco, aunque el adminículo en cuestión no tenga relación directa con el acto de llevar el bolo alimenticio a la boca. Encontrará restos de la salsa en las servilletas, vasos, manteles, sillas, floreros, cuadros y cuanta cosa haya estado cerca de la actividad de manducar propiamente dicha.

Una vez individualizados y organizados los elementos a limpiar, trate de ubicarlos de forma tal que queden cerca del lavadero de la cocina. Notará que en esa pequeña habitación, donde tantas horas al día pasa la mujer de la casa, hay una especie de tacho de acero que sale de la pared en forma tal que resulta en un ángulo de 90° en relación con la pared. Por lo general, este asunto está a una altura conveniente para realizar la tarea que a usted le tiene allí parado. Verá salir hacia el cielo y luego volver hacia abajo una especie de caño de entre los dos tachos de acero, a eso se le denomina canilla. Aunque usted no lo crea, con solo abrir hacia la izquierda la parte superior del adminículo brotará un líquido inodoro e incoloro al que la mayoría de los mortales denomina agua. La misma viene en dos presentaciones: caliente y fría. Este instructivo no podrá decirle de qué forma podrá usted optar por alguna de esas opciones habida cuenta la enorme variedad de canillas existentes en el mercado. Deberá tener en cuenta que el color rojo se relaciona con el calor, mientras que el azul con el frío. Use, aunque más no sea una vez en su vida, su poder de raciocinio.

La forma más ortodoxa de comenzar es lavar los vasos en primer lugar. Para ello deberá localizar el detergente. Como imaginará, no le explicaremos aquí los intrincados vericuetos bioquímicos mediante el cual el detergente logra su objetivo de quitar la mugre, ese es un tema mucho muy complicado para explicárselo a usted, que no sabe lavar un vaso. Por lo tanto, solo coloque agua caliente en algún recipiente de forma cóncava y agréguele el detergente. Notará que al entrar el agua en contacto con el producto se produce algo llamado espuma. No se asuste, no mata. No es “La Mancha Voraz”, no le hará daño, confíe en nosotros. Proceda, entonces, a introducir los vasos de a uno para que tomen contacto con el agua enjabonada. Algunas féminas suelen usar guantes de goma para protegerse las manos. Desaconsejamos esta costumbre para evitar cargadas molestas de por vida.

Utilice para este fin un artículo que posee varios nombres comerciales, pero que básicamente es una esponja con un lado suave y otro más duro. Por lo general, el lado suave es de color amarillo, mientras que el lado duro es verde. Para los vasos utilice el color amarillo. Si hubiere en las cercanías de la cocina algún pato trate de fijarse bien lo que hace, percátese de estar usando el amarillo correcto. Una vez realizada esta simple tarea proceda a enjuagar los vasos. El propósito de esto es quitarles el jabón que, se supone, ha quedado impregnado a los mismos. Una vez retirada el agua enjabonada, busque un sitio en donde los vasos puedan escurrir todo el líquido excedente. Trate de que ese sitio esté cerca suyo. Es sabido por todos que en la Cordillera de Los Andes corre un viento que resultaría propicio para secar los vasos, pero también es cierto que la lejanía del sitio nombrado afectaría el correcto desenlace de este trabajo.

El paso siguiente son los cubiertos. Trate a estos artículos con suma paciencia y cuidado, ya que la mayor parte de estos adminículos cortan y lastiman todo aquello que tenga ciertas características de pulposidad, como su mano, por ejemplo. Dicho esto, arroje los cubiertos de lleno en el mismo recipiente con agua enjabonada que usó para lavar los vasos para que la porquería se vaya despegando. Para eliminar alguna cochambre más persistente que otra deberá utilizar una especie de bollo de lana, pero fabricado con viruta de acero. Este asunto es adecuado para la extracción de pringue que pudiere aferrarse a los cubiertos de forma más pertinaz. Recuerde siempre realizar esta labor con cuidado, no se corte alguna extremidad en el afán de superarse. Repita el proceso de enjuague con los cubiertos como hiciera oportunamente con los vasos.

Para esta altura el agua estará llena de residuos y porquerías incontables. Deshágase de ese líquido maloliente lo más rápido posible antes de que mute de formas que usted no comprendería. Proceda a renovar el agua jabonosa a fin de seguir adelante con la limpieza de los artículos restantes. Continúe con los platos. Al llegar a este punto trate de cerciorarse al tirar los restos de ave muerta a los residuos que no vaya con la misma algún diente, anillo, o pertenencia que pudiera haber caído de las manos o las bocas de los comensales presos del frenesí de manducar. Pregúnteles a los más ancianos si cuentan con la dentadura completa y cosas por el estilo. Una vez desechados los residuos será tarde para los lamentos.

Y continúe así hasta haber completado su inusual tarea. Seguramente a esa altura el resto de su familia seguirá mirándolo con los ojos desorbitados, sin poder creer aun que usted haya hecho lo que suponemos ha hecho. Evalúe los daños. Si su intrusión en la cocina ha producido más del 40% de daños colaterales será cuestión de que analice seriamente la posibilidad de no volver nunca más a tratar de encarar una tarea tan complicada como es lavar los platos.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Deja un comentario

Instructivo, cómo ser un buen hincha

………
Un instructivo escrito desde Argentina por: Ricardo Gómez
 


El propósito de este instructivo es darle a usted los medios para que pueda convertirse en un hincha que se destaque del resto. Esta tarea no será sencilla habida cuenta la enorme competencia que existe en el mercado, abarrotado como está de estos personajes. Aún así, intentaremos darle las pautas necesarias para comportarse como es debido dentro de ese lugar sagrado conocido por el vulgo como cancha.

Lo primero de lo que usted deberá disponer es de un equipo de fútbol propiamente dicho. Hay una variada oferta en el mercado futbolero nacional y mundial, solo es cuestión de elegir. Esto, claro, en el caso de que su padre haya cometido el imperdonable pecado de no haberle inculcado a usted, cuando niño, su propia pasión. Damos por descontado que su padre, en efecto, ya le ha lavado su cerebro convenientemente para que siga ciegamente esa combinación de colores que le quitará el sueño.

 

Una vez que usted disponga del equipo en cuestión podrá dedicarse a convertirse en el hincha más notorio de su familia, barrio y región. Para tal fin, será de suma importancia que usted gire en órbita alrededor de ese club cual insulso y bobo planetoide. Los acontecimientos intrínsecos a esa institución serán su vida. Para poder estar a la altura de las exigencias, deberá adquirir cada diario o pasquín informativo en los cuales hubiere noticias del club de sus amores. También deberá escuchar cada emisión radial o televisiva que se dedique a estos menesteres. Internet también es una fuente importante de data. Téngase en cuenta que hasta aquí estos consejos sirven para casi cualquier deporte.

Es crucial que esté informado, eso marcará la diferencia cuando se tope con otro aspirante a ser mejor hincha que usted. La información de la que disponga lo alejará diametralmente del infortunado competidor. Y no solo el saber, sino la forma de expresarlo es lo que dejará al otro gil más duro que los postes de un arco. Escúpale los datos en la cara uno tras otro como si fueran golpes, eso nunca falla.

Superado ese escollo, del cual usted emergerá imbuido de una arrogancia insana e inconducente, dedíquese a confeccionar el cartel que lo acompañará y lo representará en el predio en el que su equipo dispute eventualmente algún encuentro. Este cartel, generalmente, está elaborado de tela, y su nombre vulgar es “trapo”. No se deje confundir por ese nombre algo despectivo, ese “trapo” resultará más importante que su propia vida, la de su madre y la de Dios mismo, llegado el caso. Que los hinchas del equipo rival le toquen ese “trapo” significa la peor de las ofensas posibles. Nunca permita que eso ocurra.

Busque dentro de sus empobrecidas neuronas alguna frase que resalte del resto. La misma deberá dejar en claro que para usted lo más importante en el mundo no es la paz mundial o alimentar a los niños de África, que de esas cosas intrascendentes se encarguen otros. Esa frase deberá girar en torno a su amor incondicional por el equipo. Le daremos algunos ejemplos:

“Por ti mi vida daría”

“Sos la droga que mueve mis días, sos”

“Con vos siempre”

“Necesito una droga llamada (nombre del equipo)”

“Un día me enamoré de vos”

“Sos la pasión más incontrolable”

“Somos los mejores”

Y giladas por el estilo. Nótese que las frases alegóricas son un mensaje directo a los jugadores y al resto del público. En realidad, y para ser honestos con usted, los jugadores se pasan su “trapo” por el esfínter, pero usted no claudique, siga adelante cual obstinado y descerebrado moscardón veraniego tratando de atravesar un vidrio. Recuerde agregar el nombre de la zona donde usted haya nacido, (Lomas de Calamuchita es de…) ese detalle le dará la ilusión de que toda esa zona geográfica le pertenece a su club, cosa por demás absurda, pero efectiva.

Una vez ubicado en la popular deberá comportarse apropiadamente. La actitud correcta es estar de pie, asido con su mano derecha de algunas banderas colocadas perpendicularmente para tal fin. Su torso deberá estar desnudo, sin importar las condiciones climáticas imperantes. Para insensibilizarse adecuadamente del clima le recomendamos altas dosis de alcohol, alguna droga que su bolsillo permita erogar y demás estupefacientes similares. Nunca olvide que usted es un moderno guerrero, un Cruzado, alguien que deberá estar dispuesto a pelear para defender el honor de sus colores. Para alejar de usted el sentido común y la coherencia siempre es útil algo de lo ya enumerado.

 

La mano izquierda, como habrá notado, quedaría colgando con cierta laxitud idiota si no hiciera algo con ella. Para evitar esto, agite continuamente dicha extremidad hasta que ya no la sienta. Es sencillo, hasta usted podrá hacerlo: Abra su mano como si estuviera por proceder a detener un transporte de pasajeros, con la mano abierta mueva el brazo hacia adelante y acérquelo hacia usted repetidamente. El movimiento, para que lo comprenda, sería casi igual al que haría si quisiera secar sus dedos o ahuyentar los mosquitos, aunque no tiene una explicación definida. Este movimiento deberá estar acompañado por los ya conocidos cánticos alusivos al equipo que representa. Los salmos a entonar son los mismos para todos, solo deberá tener la precaución de hacer las combinaciones en el estribillo con el nombre, apodo o iniciales de su equipo. Las canciones se deben entonar como si usted no fuera un individuo, sino más bien uno más dentro de ese enjambre amorfo. La afinación es innecesaria, ya que todo sonará de forma monocorde.

Trate, en lo posible, de ubicarse cerca del perímetro del campo de juego. La proximidad le permitirá no solo estar cerca de sus jugadores, sino también, y más importante aún, insultar tenazmente a los jugadores del equipo enemigo. No se confunda, esos no son solo deportistas, son enemigos mortales que quieren realizar la imperdonable proeza de ganarles el partido. Y tienen un cómplice: el árbitro. Ese ser oscuro viene representado de muchas formas, pero generalmente se disfraza de negro, lo cual denota su condición. Sobre todo cuando su equipo vaya perdiendo, concéntrese en ese personaje del pito e insúltelo sin piedad. Estar inmerso en ese mar de personas le brinda cierta impunidad, aprovéchela. Dependiendo de la distancia, podrá tratar de atinarles algún que otro escupitajo.

Para festejar los goles existen ciertas técnicas. Trate de ubicarse a unos 10 metros del alambrado que está detrás del arco. Cuando su equipo logre anotar un tanto, corra junto con el resto de la manada hacia el mencionado alambrado y trate, si los otros engendros se lo permiten, de subirse al mismo. Si no logra efectuar esto, tome sus dos brazos y efectúe un movimiento como si estuviera por alzar algo. Los puños deberán estar cerrados, y su gesticulación debe dar a entender a los demás que fue usted, y no ese rubio de abajo, el que convirtió ese gol. El anotar un tanto es casi orgásmico, aunque si usted vive en las canchas poco sabrá de esto.

Finalizado el encuentro, trate de conseguir un autógrafo de sus jugadores. Los individualizará cuando salgan del estadio y se dirijan a sus vehículos. No trate de entablar una conversación con ellos. Es conocida por todos la escasa habilidad lingüística que esgrimen estos profesionales del balompié. Además, si presta atención, notará que, por lo general, van inmersos dentro de su propio mundo, escuchando música de un MP5 que cuesta más que lo que usted paga por el alquiler de la pocilga en la que sobrevive. Si no consiguió la rúbrica antes de que ingresen a sus respectivos vehículos, olvídese. Una vez dentro de esos autos se aíslan por completo del mundo. No le preste mucha atención al costo y a la apariencia de esas naves importadas, dicha visión podría hacerle tambalear en su fe.

Si algún periodista anduviese merodeando por los alrededores haciendo notas de color y mostrando a los simpatizantes, aproveche esa ocasión para realizar comentarios para la posteridad. Recuerde que aquí lo importante es que los demás sepan que usted vive en función de su equipo. Lo que en otros ámbitos es catalogado como peligroso fanatismo religioso en el fútbol es visto como simpático. Podrá despacharse sin tapujos con frases como estas:

“Sí, loco, mi vieja cumple 80 años hoy, pero mi equipo es todo, loco”

“!Vamo con (nombre del equipo) vieja! Mi hijo está naciendo, pero (nombre del equipo) es una pasión”

“Vamo a todos lados con (nombre del equipo), perdí 5 laburos, perdí”

Y gansadas por el estilo. Estas frases deberán ser dichas acompañadas moviendo la mano derecha como si fuera una pistola. La misma enfatizará cada palabra acercándose al mentón y mascullando algo así como un “weeee” aletargado y sibilante. No pretenda que le expliquemos lo que esta acción significa, esto es un instructivo, no hacemos milagros.

Con estos breves pero concretos ejemplos esperamos que usted logre distinguirse del resto de los hinchas. Recuerde que la excelencia se consigue siendo perseverante, no abandone. Aunque su madre le diga entre lágrimas que usted se ha convertido en una ameba mostrenca, no importa, siga adelante hasta convertirse en el hincha ideal.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Si te gustó el blog compartilo

Instructivo, cómo lavar los platos

………
Un instructivo escrito desde Argentina por: Juan Varga

Juan Varga

Si hay algo en lo que me especialicé durante el transcurso de gran parte de mi vida es en el lavado de los platos. Bueno, confieso que es lo único que hago bien y con gusto, como tarea hogareña, además de tender la cama, lavar mi ropa y planchar.
En algunos lugares de América del Sur y centro América se dice “lavar la vajilla”, “lavar los trastos” (con “o” al final, porque con “e” significa otra cosa), en Brasil se dice “lavar la loça” (se pronuncia “loza”) y en los países de habla inglesa: “wash the dishes” o “do the dishes”. Obviamente que no se trata solo de “los platos”, sino que también hay que lavar los cubiertos, las tazas, las ollas, las ensaladeras, las compoteras, las sartenes y todo lo que se usó para cocinar y para comer, incluyendo la cocina (hornallas) y la mesada de la cocina.
Por lo general tengo entendido que nadie lo hace con gusto, excepto yo… ¿Seré el único?
Estadísticamente lavar los platos es una de las tareas más odiadas tanto por hombres como por mujeres. He leído un artículo en donde un científico alemán investigó cómo lavan los platos los europeos y los resultados fueron sorprendentes. He aquí el artículo completo, antes de ir al grano con nuestro instructivo:

Casi 100 personas de 7 naciones europeas participaron en este experimento. Tuvieron que limpiar 140 piezas de vajilla, desde tenedores y cuchillos hasta platos y sartenes, con restos de grasa y comida pegada desde hace semanas. Y para hacer la limpieza gozaron de libertad absoluta. Lo pudieron hacer con mucha o poca agua, con detergentes en polvo, barra o líquido, especiales o de uso general, con esponjas o cepillos. Al gusto y usanza propia. Los resultados fueron minuciosamente analizados y son sorprendentes.
Uno podría pensar en la siguiente fórmula: Agua + detergente + tiempo = ¿?
La ecuación mucha agua + más mucho detergente + más mucho tiempo = no es igual a limpieza total. Por lo visto todo es resultado de la técnica correcta. El profesor de la universidad de Bonn, Rainer Stamminger, descubrió que existe una verdadera brecha norte-sur en el consumo de agua. Mientras que los alemanes logran lavar sus platos con 47 litros de agua promedio, los italianos necesitan para la misma cantidad de platos 107 litros de agua. Y los ciudadanos turcos requirieron incluso 300 litros de agua, ¡vaya desperdicio! Los españoles y los turcos son, entre los ciudadanos de siete países europeos, los que mejor friegan los platos, aunque también los que gastan más agua para ello, según el estudio de la Universidad de Bonn, financiado en parte por fabricantes de lavavajillas alemanes, italianos y turcos. Los alemanes y los británicos son los que más esmero ponen en no gastar ni una gota más de agua de lo necesario en esa tarea doméstica.
Entre los resultados sorprendentes se encuentra el hecho de que casi todos (incluido yo) lavan la vajilla como lo aprendieron de mamá. Pero en tiempos de escasez de agua y de creciente conciencia ecológica hay que dejar atrás las enseñanzas de mamá, especialmente si estas implican el consumo desmedido del valioso líquido. Hay reglas generales para reducir el uso de agua, según indica Stamminger, que ha analizado detalladamente los videos hechos de los voluntarios. Primero hay que retirar los restos de comida y muy importante, no dejar que se seque la comida. En caso de no haber logrado limpiar los platos poco después de comer, lo mejor es remojarlos. Jamás lavar bajo un chorro de agua. Lo mejor es la técnica de dos fases. Primero enjabonar en agua caliente, después enjuagar con agua fría.
La conclusión más importante de este estudio es que no hay como tener un lavavajillas. La máquina lavavajillas demuestra un mayor rendimiento. No sólo requiere menos tiempo, sino que usa menos agua -en promedio menos de 30 litros- y además deja los platos más limpios. Así que señores y señoras, ¿porqué hacer un trabajo tan improductivo como lavar platos, si la máquina lo puede hacer mejor y de forma más ecológica?*

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/83/Afwasdroogrek.jpg

Bueno, este instructivo no trata de “cómo usar la máquina lavavajillas” sino que intenta ofrecer pasos sencillos para un buen lavado de trastos (suena a traste ¿Verdad?). Bueno, entonces, manos a la obra…
Los materiales necesarios son: agua corriente de la canilla, detergente líquido (o en su defecto cualquier jabón que en el contacto con el agua haga un poco de espuma, ya que de este modo, jugando con la espuma, la labor es más divertida), una esponja de esas con un lado verde, una esponja de acero inoxidable para los trabajos de limpieza más difíciles, un recipiente pequeño para colocar el agua mezclada con el detergente, una pileta (la de la cocina) o recipiente grande para colocar la vajilla enjabonada y un porta-vajillas para colocar los utencillos enjuagados. Algunas personas utilizan guantes de goma para no estropearse las manos con el detergente y un delantal para no mojarse la ropa, pero yo personalmente jamás he usado estas dos cosas ni las recomiendo. Eso, si, tenga a mano un repasador seco, por si lo llaman por teléfono; no es que sea un creyente de las leyes de Murphi, pero por lo general… ¡siempre lo llaman a uno cuando se está con las manos llenas de detergente! Otra opción inteligente es apagar el celular mientras realiza la tarea de lavar los platos.
El primer paso y fundamental es que los platos y todos los utencillos de cocina que se vayan a lavar estén… sucios. ¿Para qué lavar algo que ya esté limpio? Obvio.
El segundo paso es colocar agua (si es caliente mejor, pero no tanto como para que se pele las manos) y detergente en partes proporcionales en el recipiente pequeño. No me pregunte los porcentajes porque si le digo le miento; es muy relativo, depende del grado de espuma con el que usted desea lavar y divertirse a la vez o de la calidad del detergente. Acto seguido, meter lentamente la esponja con uno de los lados verde apretando suavemente y varias veces la misma con la mano de tal modo que comience a aparecer la espuma. Si no aparece la bendita espuma agréguele un poco más de detergente. Puede pasar que justamente en ese momento crucial y de máximo entusiasmo por lavar, se percate de que no hay más detergente y tenga que ir a comprar al almacén más cercano, pero como ni usted ni yo creemos en las leyes de Murphi, mejor obviemos esta situación tan inesperada e ingrata.
A continuación asegúrese de tener todos los trastos sucios sin restos de comida en los platos, para evitar que la pileta se tape o se llene de los mismos y también para evitar esa desagradable sensación de tener que meter los dedos en la pileta para extraer los restos. Puede agarrar una cuchara o un tenedor y tirar los mismos (los restos de comida, no los cubiertos, me explico) en el cesto de la basura, previamente al lavado. Fíjese si el desaguadero de la pileta posee un filtro porque de no tenerlo tendrá que llamar al plomero a desagotar la pileta y destapar el caño de desagüe.
Bueno, volvamos a lo nuestro… Comience la actividad propiamente dicha de lavar las vajillas enjabonando los vasos, haciendo movimientos circulares dentro y fuera de los cristales; estos (los vasos y no los platos) deberían ser los primeros en enjabonarse y los primeros en enjuagarse, así evita que se le pegue la grasa o el aceite a los vasos, se entiende.

http://www.diariodecuyo.com.ar/imagenes/2007/09/ESTILO/06193800ch.jpg


Luego enjabone los platos con los mismos movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj, por dentro y por fuera o por los dos lados y vaya colocándolos inteligentemente y ordenadamente dentro de la pileta o en el recipiente grande destinado a tal fin. Si no entra todo se recomienda hacer el proceso de enjabonado y enjuague en dos o más veces, renovando cada tanto, si es necesario, el pequeño recipiente con agua y detergente (una señal de que es necesario renovar dicho recipiente es la ausencia de espuma, o de agua y detergente).
Con los cubiertos tales como cuchillos y tenedores tenga cuidado de no pasar la esponja de modo tal que esta se rompa con las partes puntiagudas o cortantes. Sea inteligente y pase la esponja por las zonas no cortantes, así le durará más la esponja y ahorrará dinero.
Muy importante es el hecho de que cuando se está enjabonando los trastos, la canilla debe estar cerrada, a fin de cuidar el medio ambiente y no derrochar el agua, el cual solo debe fluir durante el proceso de enjuagado. ¿Ok?
A esta altura y en plena actividad seguramente se acordará de que tiene puesto el reloj pulsera y que no es “water resist”, por lo tanto no haga como yo, que en un acto de desesperación se lo quita sin antes enjuagarse las manos. Quitárselo de este modo (con las manos enjabonadas) puede perjudicar aún más su reloj. Así que tenga paciencia, deténgase, cuente hasta diez, proceda a enjuagar y secarse las manos con el repasador seco que le recomendé en caso de que lo llamaran al celular, para recién ahí sacarse el reloj y colocarlo en un lugar apartado de la cocina.
Bien, continuando con la placentera labor de lavar los platos, piense que al lavarlos usted se está purificando y limpiando de todas sus faltas, malos pensamientos, errores o pecados cometidos. Esta asociación le producirá un efecto relajante y liberador de su alma. Una señal de que este proceso de limpieza interna, a la vez que externa es real y no fantaseada es el impulso irrefrenable que surge de entonar, silbar o tararear alguna de sus músicas favoritas. Es ese el momento más importante y místico del proceso de lavado y es en donde seguramente se alcanza el éxtasis de la experiencia metafísica.
Si en cambio, experimenta dolores en la espalda y piernas, es señal de que está lavando los platos en una posición incorrecta, tal vez muy agachado, con su cuerpo ladeado (hacia un lado), con las manos demasiado extendidas hacia delante (hacia dentro de la pileta) o tal vez esté muy alejado de la pileta de la cocina. Internamente puede estar estresado, sin ganas o mal humorado por sentirse obligado a lavar los platos. Estos dolores musculares ya sean estos de origen psicosomático o por la mala postura se solucionan con un buen masaje descontracturante y/o con una pomada de esas que usan los deportistas.
Una vez que estén enjuagados todos los platos, cubiertos, ollas, etc. asegúrese que en el proceso de enjuagado no venga nadie de su familia a traerle un vaso, un cubierto o un plato sucio porque el sentimiento de bronca es indescriptible. Solo experimentándolo puede darse cuenta de cuán desagradable es que vengan a traerle más cosas para lavar cuando se está en la recta final del enjuague. Para prevenir esto, adviértales con anticipación a sus seres queridos que si no traen todo, ellos tendrán que lavar aquellas cosas que traigan tardíamente.
Por lo general sucede que casi siempre hay una olla o una sartén por ahí que faltó lavar o que quedó con algún desengrasante para aflojar los sebos quemados y pegados en el fondo. Pero eso no es responsabilidad de sus familiares. Hágase cargo. Si usted se lo olvidó, vuelva al segundo paso (colocar agua y detergente en partes proporcionales…) con la diferencia de que en estos casos más difíciles, en vez de usar la esponja con el lado verde, deberá usar la esponja de acero para sacar ese pegajoso resto de comida quemada en el fondo de las ollas y sartenes.
El enjuagado (acto de sacar el jabón) es una cuestión de ética y responsabilidad social, por lo tanto su importancia es fundamental a la hora de enjuagar los platos. Hay dos actitudes extremas en este proceso tan delicado. Una actitud es el enjuagado rápido con apenas dos chorros de agua corriente e inmediatamente se pone a secar. Incorrecto. Esto hace que los utencillos de cocina no estén bien enjuagados y por lo tanto la próxima vez que usted utilice los platos, vasos, etc. para comer o tomar estará tomando y comiendo detergente, lo cual puede producirle a usted y a los integrantes de su grupo familiar serios problemas estomacales, intoxicaciones, diarreas, etc. No le haga caso al slogan de algunos productos que rezan: “biodegradable”. Esto no quiere decir que usted puede dejar detergente en los platos y comérselo. Por lo tanto considere la importancia de enjuagar bien. El otro extremo es la actitud del “obsesivo compulsivo” como yo, que piensa que siempre queda jabón en los platos y cubiertos y por lo tanto pasa varios instantes con las vajillas de a una por vez debajo del chorro de agua corriente… Error. Busquemos el equilibrio entre estos dos extremos y cuidemos el agua potable.
Finalmente usted se preguntará si, una vez colocadas las vajillas enjuagadas en su correspondiente porta-vajillas, es necesario, secar con el repasador seco que le recomendé por si lo llamaban al celular. La respuesta de mi parte es definitivamente no. ¿Para qué secar algo que se secará solo en cuestión de unos minutos en el porta vajillas? ¿Para qué mojar uno o más repasadores? No tiene sentido. A menos que desee liberar espacio en su cocina y guardar inmediatamente los utencillos lavados, le recomiendo que termine su tarea aquí mismo y a otra cosa mariposa. Ah, ¡no se olvide de retirar el reloj pulsera de la cocina!

http://unificacionistas.files.wordpress.com/2010/02/lavando_platos.jpg?w=300

Juan Varga

¿Quieres leer otro instructivo sobre cómo lavar los platos?

Instructivo, ¿Cómo lavar los platos?

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Si te gustó el blog hacé click en el botón +1 de Google

Instructivo, Cómo adquirir y usar un teléfono celular

Un Instructivo desde Argentina de: Ricardo Gomez

Seguramente usted está pensando en adquirir un teléfono celular, y no tiene idea de cómo este funciona. Este instructivo tiene como misión principal ayudarlo en la comprensión del funcionamiento del aparato telefónico.

En primer lugar deberá salir de su casa o lugar que habite, en función de poder adquirir el elemento que nos motiva a hacer este simpático instructivo. Para ello deberá salir de su casa, como dijimos anteriormente. Usted notará que el solo hecho de poner el pié en la vía pública será más que suficiente para que los vendedores de teléfonos celulares se abalancen hacia usted en tropel como avalancha de ávidas abejas asesinas. Igual de peligrosos que el ejemplo del animalito de Dios, deberá tener cuidado extremo en que usted no se vea envuelto en sus tentativas de hurto.

Una vez superado este escollo, diríjase hasta alguno de los cientos de miles de lugares en donde se pueden encontrar los aparatos en cuestión. Podrá hallarlos en sitios tan variados como farmacias, ferreterias, heladerías o hasta colectivos inclusive. Si se esfuerza un poco, podrá hallar algunos ejemplares en funerarias de la zona. Es cierto y sabido que los ringtones de estos lugares no son muy alegres que digamos.

Usted deberá tener en claro cuál de las empresas existentes es de su agrado. Existen, al menos, cuatro empresas prestadoras del servicio de telefonía móvil. No se confunda con el adjetivo de “prestadoras” ya que al servicio no lo “prestan”, sino que lo cobran, y créame, no es barato. También preste atención al significado de “Cuotas Sin Interés” Esto no se refiere a cuestiones de matemática financiera, el verdadero significado es “No nos interesa cómo se las arreglará con el equipo”

Una vez seleccionada la empresa de su agrado, deberá acercarse hasta una sucursal de la misma, que seguramente encontrará en cualquier esquina de esta hermosa ciudad. Allí notará que varios jovenzuelos con rostros enajenados y llenos de granos correrán hacia usted y se abalanzarán sin más sobre su humanidad. Debe comprender que estos cuasi primates trabajan mediante el sistema de comisiones por ventas, pero ese es tema de otro instructivo. Trate de evadir los tacles y las zancadillas de los vendedores, y movilícese hacia algún rincón seguro. De todas formas no podrá evitar el acoso de los ya mencionados especimenes, así que dirija su mirada a quien más le agrade, si eso fuera posible. Éste (o ésta, eventualmente) lo mirará con inmensos ojos en blanco, sus manos entrelazadas, expectante acerca de qué equipo podrá encajarle. Si lo mira con atención, notará un hilito de saliva corriéndole por las comisuras de los labios.

El ya mencionado ente extenderá ante sus atormentados ojos una caterva sin fin aparente de equipos de todos los colores y tamaños posibles. Tratará de que usted entienda que él sabe muchísimo de teléfonos, cosa que, de hecho, debe ser así, caso contrario estaría incurriendo en falsedad ideológica. Usted manténgase firme en lo que desea, y no se deje llevar por el mocoso sin sombra de barba. Si es varón (usted) aproveche a comprar el más pequeño posible, ya que este adminículo es lo único que un hombre posee y se jacta de tener más chiquito que los demás hombres. Si es mujer (usted) compre lo que quiera, solo asegúrese de que posea espejo.

El vendedor tratará de que usted caiga en el truco más viejo del mundo, querrá que  se apropie de un aparato de última generación, para poder darse corte con sus amistades y conocidos. Pero esto usted ya lo sabe, así que no se deje sorprender. Entienda que nadie compra un teléfono celular solo porque quiera hablar por teléfono, sino para poder refregárselo en la trompa de los que lo conocen.

yoursign

Una vez seleccionado el equipo de su agrado, diríjase a su domicilio particular a fin de poder observar qué demonios acaba de comprar. Desenvuelva el paquete con cuidado, ya que estos artilugios son terriblemente frágiles. Una vez en sus manos admírelo, obsérvelo. Ábralo y ciérrelo para ver cómo suena. Póngaselo en el cinturón y mírese al espejo de costelete, de forma casual, para ver como le queda. Practique la forma más aparatosa de sacarlo para que se vea y sea usted envidiado por giles de su calaña. Ensaye la forma de hablar como si realmente no se diera cuenta de lo lindo que es su teléfono. Esto es fundamental: debe hacer como que la nueva adquisición no tiene la menor importancia. Cuando le pregunten si el teléfono es nuevo usted dirá con aire descuidado:

_¿Si es nuevo? ¿Qué cosa?  ¿El teléfono? Ah, si, miralo si querés. No es gran cosa._ Cuando todos sabemos que se muere porque se lo miren, al teléfono.

Lea atentamente las instrucciones, caso contrario no sabrá dónde enchufarlo, siempre refiriéndonos al teléfono, desde luego. Use su ingenio para elegirle un papel tapiz. Encontrará varios modelos de distinta índole, pensados para satisfacer los más delirantes y espureos deseos. Si los que se encuentran en el aparto no llegaran a colmar las bobadas antojadizas de costumbre, deberá hacer como tantos millones de personas en este planeta: bajar más modelos desde la Internet. Este equipo que usted acaba de adquirir también tiene juegos. Estos son fundamentales a la hora de transitar las calles de nuestra patria en colectivo. También son importantes para jactarse frente a sus amistades. Es importante que usted tenga algún accesorio que los demás no poseen, ya que eso le dará una notoriedad colosal entre los suyos. Incluso los más chicos de su familia no dirán “vamos a la casa del tío Pepe” sino que dirán “vamos a la casa del teléfono del tío Pepe” Así de serio es este asunto. No lo tome a la ligera.

Recuerde que ante la carencia de algún valor o virtud verdadera que lo identifique, deberá tener uno de estos aparatitos, que tan útiles son para salvar estas carencias. Hágase amigo de su teléfono, ya que pasará con el más horas que con ningún otro miembro de su familia. Bucee dentro de su sistema para ver como funciona. Cambie sus tonos, bloquee sus teclas, hágalo una extensión de su cuerpo y alma, si es que algo de esto último le queda todavía.

Deberá saber que mandar mensajes de texto es lo que está más de moda. Mejor no observe la habilidad innata de los párvulos para manejar estos asuntos, ya que quedará en ridículo. Tampoco trate de entender qué recórcholis dice uno de esos mensajes, ya que el idioma utilizado por éstos no es de curso legal. Solo ellos comprenden este idioma lleno de abreviaciones y palabras extrañas. Algunos científicos, incluso, sostienen que estos mamotretos podrían estar tramando una rebelión en maza, y nosotros no estaríamos entendiendo qué mongo dicen.

Una vez familiarizado con su equipo salga a mostrarlo a la calle. Recuerde que el mismo sirve, además, para realizar llamadas telefónicas a otros equipos conectados a la red. Este es un pequeño pero importante dato a tener en cuenta, ya que quizás usted crea que con eso de sacar fotos, enviar mensajes de texto, conectarse a Internet, bajar ringtones, fotos de mujeres y de hombres en tarlipes y cosas por el estilo, no le quedaba espacio al pobre equipo para realizar la tarea más importante de todas.

Una vez en la vía pública, realice contorciones con su cuerpo al caminar para que los demás puedan ver que, de hecho, el equipo está en su lugar. Si usted es mujer, no olvide que deberá ser lo bastante flaca como para que el equipo parezca más grande de lo que realmente es. Deberá estar teñida de rubio y usar el aparato en la cintura, bien a la vista de todos. Indistintamente de si es hombre o mujer, deberá realizar oraciones constantes para que ese aparato del demonio suene en algún lugar público, para cumplir así el propósito de su existencia: que todos le presten atención a usted. Se sabe de personas que llevan dos aparatos, uno a la vista y otro escondido. El oculto se utiliza para hacer sonar al “nuevito” en los momentos más oportunos. Mediante esta artimaña usted quedará ante los demás como quien no es en realidad.

Recuerde no apagarlo ni siquiera dentro de los cines, no sea cosa que pase algo tan serio como alguna llamada equivocada y usted lo tenga apagado. Si la película todavía no empezó, es una buena ocasión para que todos vean (aprovechando la penumbra propia del lugar) cómo se enciende su aparato e ilumina su cara de idiota. Esto hará que otros inadaptados como usted lo imiten, recuerde que la estupidez es contagiosa. Esa es la ocasión para arremeter con los sonidos. Demuéstreles a esos babosos que usted tiene los últimos ringtones, los que están en el “top ten” Quizás los ocasionales contrincantes de esta obtusa lucha tengan sonidos mejores, no se desanime, siga buscando la forma de hacerles entender que su equipo es mejor. Si todo esto falla, simplemente gríteles a viva voz que su teléfono es mejor y listo. De quedarle algo de tiempo, mire la película.

Hemos tratado de enseñarle mediante este simple instructivo cómo es el uso correcto del teléfono celular. Si usted ha leído el mismo completamente luego de haber comprado el equipo, corra a cambiarlo, porque lo que compró ya no sirve más.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

Deja un comentario