Escribe desde Argentina: Pastor Eduardo Corales


El hombre, inmerso en un estado de oscuridad, quiere emerger de la ignorancia, develar los misterios de la existencia y conocer el mundo que lo rodea, sobre todo conocerse a si mismo y conocer su origen. Así, en su búsqueda a través de la filosofía llegó a obtener dos concepciones opuestas de la realidad y del ser. Una visión monista y otra dualista, de esta manera se desarrollaron, el monismo y el dualismo, dos concepciones diferentes de la existencia, tanto en Occidente como en Oriente. Dos pensamientos opuestos y antagónicos. Haremos un recorrido visitando los filósofos de la antigua Grecia y sus visiones al respecto, también los filósofos jonios (Grecia asiática) y algunas incursiones por la filosofía oriental del monismo y del ying y el yang. Expondremos breves extractos de las teorías de los diferentes filósofos, desarrollando en forma conjunta un análisis desde una visión objetiva del Unificacionismo.

El monismo filosófico
En griego, monos, o sea “uno o único”. En filosofía, el monismo contempla la realidad compuesta de una sola sustancia primaria, y se opone a la visión dualista y pluralista, ésta es una tercera concepción filosófica. Existen tres tipos de monismo, el materialista, el idealista y el neutro. El monismo materialista reduce todo el universo únicamente a materia, y, el alma y los fenómenos mentales suceden a partir de esta. Niega la mente como una realidad distinta al cerebro. El monismo idealista, considera la materia como una forma de manifestación de la mente (alma). La tercera teoría, no considera la sustancia básica ni física ni mental, sino que puede ser reducida a una misma sustancia neutra, cuya naturaleza no es ni física ni mental, éstos, solo son aspectos uno de otro. El monismo neutro fue introducido por Spinoza, filósofo holandés, ya en el siglo XVII. La visión pluralista contempla que las cosas (seres) están compuestos por más de dos elementos.
El monismo antiguo
El monismo de Tales de Mileto
Tales, filósofo griego presocrático (640-585 aC). Oriundo de Mileto de Jonia, Grecia asiática, sobre el Mar Egeo, cerca de Efeso, lo que hoy es Turquía. Estableció la escuela filosófica de Mileto. En su monismo naturalista, presentó tres tesis. a) El elemento más básico en el agua, y que todo está compuesto por está sustancia. Aunque está afirmación es considerada más metafísica que científica. b) Pensaba que todo tenía vida, incluso las cosas aparentemente inanimada. Decía que el “démones” estaba en todas las cosas, éste sería el alma de todas las entidades, pero no eran dos, sino dos aspectos de una misma cosa.
Tales, en el caso de este principio dentro de las cosas estaba acertado, ya que los átomos y partículas en el mundo mineral, tienen una fuerza inmanente directiva, al igual que todos los entes o cosas. Un principio intrínseco regidor. Al igual que Heráclito, también pensaba que todo cambio y generación puede explicarse a través de la condensación y la rarefacción, principios de reducción y disgregación. La materia era indestructible, solo sufría transformaciones y que todo a su vez provenía de un solo principio divino (arché o arjé). Esto se asemeja más a una visión más teológica.
El arjé, el principio de todo, inmaterial, indefinido, increado. Existe por si mismo y está en todas las cosas, no es exclusivo de Tales, era un concepto común en la jerga filosófica de aquel entonces. Hoy día, el Arché, sería la energía universal, que es el principio de la materia y está toda existencia material. Todo está compuesto por energía, la energía oscura que habla la cosmología. El Unificacionismo le da el nombre “Primera energía universal” (PEU), que es un estado previo, una pre-energía, que a su vez tiene una naturaleza interna, ambos aspecto son incorporados en todas las cosas, o forman todos los seres creados. Ver la “Energía universal”

Anaximandro y su monismo
También nacido en Mileto (610/609 y el 545 aC.) Otro filósofo jonio presocrático, discípulo de Tales. Según se cree en su monismo, para Anaximandro, el origen de todas las cosas no era ninguno de los cuatro elementos conocidos como, el aire, el fuego, el agua y la tierra, según se creía normalmente. Sino que estos provenían de una naturaleza previa más sutil, el “ápeiron” una sustancia indeterminada, indefinida e ilimitada. Éste, sería el elemento básico causal en el cosmos.
El “ápeiron” segrega un germen de los elementos opuestos y determina el orden de los elementos contrarios. El cosmos es dinámico y temporal, y tiene su inicio y su fin en el ápeiron, éste es el arjé para él. Muy avanzada esta apreciación cosmológica de Anaximandro. Si la relacionamos con la teoría de la relatividad de Einstein, donde la energía se transforma en materia y esta en energía. La energía sería lo que el filósofo milesio llamaba el ápeiron. Para el Principio de unificación, el ápeiron vendría a ser la PEU, y es una de las visiones cosmológica de lo filósofos que mas se identifica con la PEU que habla en Principio Divino. En cuanto al mundo de las ideas de Platón, se asemeja más a la naturaleza de la PEU, más o menos como el monismo neutro de Spìnosa, que no son dos sino uno para él. El PD concuerda, en uno, con características duales interna, Carácter interno (naturaleza-mente) y forma o aspecto externo (PEU), pero su esencia es amor (*).
(*)Ver: El amor, Energía universal, Como crea Dios y Propósito de la existencia humana, etc. En realidad, todo este libro se refiere a la naturaleza de Dios y los seres humanos, por eso el título de “El ser humano y las dimensiones de su naturaleza” que tiene origen en la naturaleza de Dios. Incluimos también aquella naturaleza adquirida con pérdida del valor original de los seres humanos, ésta no tiene origen en Dios.
También podemos observar que tenía una visión dialéctica de los opuestos. Anaximandro, al igual que la mayoría de los filósofos, ve a los opuestos como contrarios, cuando la realidad es que esto no se contradicen, sino que se complementan, como luz/oscuridad, interno/externo, cóncavo/convexo, positivo/negativo, mente/cuerpo, etc. e, incluso masculino/femenino. En el matrimonio, existen conflictos entre ellos y divorcio, esto ocurre por la naturaleza egocéntrica y contradictoria de los seres humanos, por su degradación espiritual, y no por que la institución del matrimonio este mal diseñada o sea errónea. Son los individuos que tienen falencia en crear relaciones estables y armónicas, pero esto no sucede en todos las parejas, existen matrimonios y familias que son funcionales, aun así, están muy lejos del estándar ideal. La armonía, es un estado original, que los seres humanos debíamos experimentar, no solo como cónyuges y familias, sino en todos los ámbitos de la vida humana. El filósofo de Mileto, a pesar de tener una visión dialéctica, habla de un orden establecido por el ápeiron.

El monismo de Anaxímenes
Después, tenemos el monismo de Anaxímenes, quien nació también en Mileto (585-524 aC.), como Tales y Anaximandro, la data de su nacimiento no precisa. Discípulo de Parménides y Anaximandro. De la misma manera que Tales, aplica el arché, principio único, donde todo se reducía a aire. Éste es la base de la materia. Toda transformación y cambio se produce a través de la condensación y rarefacción y se convierte en todo lo que conocemos. En está apreciación era coincidente con Heráclito. Como podríamos articular esta visión de Anaxímenes, tanto el aire como el agua están compuestos por energía, que vendría a ser el ápeiron de Anaximandro, el arjé de todo. El para Anaxímenes, el agua es el arjé. En el orden cronológico, el filósofo de Mileto esta acertado, ya que para la ciencia (astronomía) el aire (acumulación de gases), no solo existió antes que el agua, sino también antes que los planetas aparecieran en el espacio ya existía el aire, para él, el aire estaba antes que el agua. La Biblia, no tiene datos del aire al respecto.
Su pensamiento, también tiene una concepción dialéctica de los procesos de cambios, al admitir estos a dos principios contradictorios de condensación y rarefacción del aire se generan nuevas cosas. Condensación, unidad = a agua y tierra, rarefacción, disgregación = a éter y fuego. El aire es inaprensible y se manifiesta a través del frío y lo caliente, lo húmedo y lo móvil. El aire se mueve siempre, el movimiento existió siempre, por eso el aire es divino. El Sol, la Tierra y los astros cabalgan en el aire, el sol por su velocidad se convierte en fuego y todo gira alrededor de la Tierra, es decir un monismo dinámico.
Bastante bien orientado el pensamiento de Anaxímenes y cronológicamente coincidente con el orden de la Creación, ya que el último descubrimiento científico, las estrella no se forman por los choques de las galaxias, como afirmaba la ciencia, sino por acumulación de gases. Es decir, que aire formado por gases ya existía con anterioridad, y origina las estrellas. Lógicamente, no aire puro de respirar, ya que este debe tener oxigeno, y este se lo dan las plantas. Esto todo un proceso ordenado de preparación para la aparición del hombre en la tierra, es un diseño preestablecido, nada tiene que ver lo azaroso y accidental en este caso.
El monismo de Jenófanes
Jenófanes, otro filósofo jonio, nacido en Colofón (570 – 475 aC.), cerca de Efeso y de Mileto. Debió emigrar muy joven, se supone por la invasión de los medos a su ciudad, anduvo deambulando por Sicilia, Catania, ciudad que conocí, y otras. Finalmente se radicó en Elea, costa del Tirreno, Sur de Italia, al Sur de Paedsun, una ciudad de la cultura greco-romana, la cual tuve la también oportunidad de visitar. Solo existen sus ruinas allí. Han quedados solamente las bases de las viviendas construidas de piedras, las callejuelas cubierta por una gramilla muy baja, las cuales anduve caminando imaginándome con habría sido la vida de los habitantes del aquel tiempo. Lo que si se conserva en muy buen estado, es la acrópolis de Paedsun, una construcción similar al Partenón de Atenas, y otra construcción de similares características, pero de menor dimensión.
A Jenófanes se le adjudica ser el fundador de la escuela eleática. Parménides, era bastantes coincidente en sus pensamiento, se piensa que Jenófanes era su maestro. Se caracterizaba por tener un espíritu crítico. Entre sus críticas, estaba hacia la creencia en dioses homéricos de la tradición griega, para él, estos eran solo de invención humana. Para Jenófanes, está entelequias transfería todos los malos atributos de los hombres a los dioses, para combatir esto, eliminó el concepto politeísta de muchos dioses y lo sustituyó por un solo Dios, a quien consideraba existía en un estado de absoluta pureza. Los depravados, solo era contaminación de los hombres.
El filósofo de Colofón, tenía un concepto muy puro acerca de la divinidad. En su filosofía sostenía que todo ser vivo procedía del barro, acumulación de agua y tierra. La Biblia habla que en el segundo día, Dios separó las aguas de la tierra, quiere decir en antes estaban juntas, no precisamente en forma de barro pienso, como decía Jenófanes, pero no es el origen, el proceso ya había comenzados mucho antes. Postulaba su tesis basados en conclusiones que había sacado sobre unos fósiles de peces enterrados que había encontrado en su estadía en Sicilia. Sostenía que un comienzo, la Tierra estaba cubierta de agua y de está mezcla (fango o barro) surgieron todos los seres vivos, y de estos los humanos.
Otro acierto filosófico de Jenófanes fue, en cuando a la conformación de la estructura de los seres humanos (cuerpo), el cual está formado por casi todos los elementos existente en la tierra y un 70 % de agua. Coincide con el relato del Génesis, que Dios creo al hombre (aspecto físico) del polvo de la tierra, es decir con elementos de la tierra. El Génesis, cuando se refiere a que Dios insufló aliento de vida, se refiere a que le incorporó un espíritu (alma viviente). El creía en un solo Dios (atípico en los filósofos griegos que eran politeístas).
Jenófanes, es considerado un filósofo monista. Se lo considera como precursor de la teoría del conocimiento. Tenía una interpretación relativista de la verdad, decía que la verdad dependía del sujeto. Cada uno tiene su verdad, en pocas palabras. No existía para Jenófanes una verdad absoluta u objetiva. De acuerdo al Principio Divino, existe la verdad absoluta, y cada uno tiene conceptos de la verdad. Se necesita un hilo conector, al cual puedan adherir a las diferentes visiones, o que pueda conectar o abrazar las esencias genuinas de todo pensamiento, ya sea filosófico o ideológico, también científico, religiosos y toda creencia y teoría, etc. Naturalmente, quedarán muchos conceptos excluidos

Monismo de Parménides
Parménides de Elea (540-470 aC.). Otro filósofo presocrático. Se cree fue discípulo de Jenófanes, que por aquel tiempo se había establecido en Elea, en el Sur de la península italiana. En su monismo estático, no coincide con la visión de Demócrito y Pitágoras, y enfrentó al ser y al no-ser, sustrayendo al no-ser. Todo se compone de una sola cosa y desarrolló su tesis basada únicamente en el ser, ya que para él, el no-ser no existía, la aceptación de uno excluía automáticamente al otro. Confrontó la unidad y la pluralidad, el conocimiento racional y el sensitivo, la verdad y la opinión, no pueden existir ambos, solo uno. Es decir, rechazó la naturaleza dual de las cosas.
De acuerdo al unificacionismo, existe la verdad y la opinión, esta última es, o son, los conceptos que cada individuo tiene acerca de lo que cree que es la verdad. Por otro lado, sostenía que la materia estaba compuesta por fuego y tierra, al igual que el alma. Vemos que Parménides contemplaba la presencia de dos elementos formadores de la materia y el alma, ahora ¿Por qué monismo? Seguramente, para Parménides no eran dos sino una sola cosa, ya que el éter, al cual algunos filósofos lo relacionan con el fuego de Heráclito, es el espacio entre los elementos que componen la tierra, y existe dentro de ella, si e así, si, pertenece a la tierra y así es una sola sustancia como sostenía Paménides.
El éter (espacio), es uno. Desde una visión del Principio, éste contiene una naturaleza interna, el logos, alma, pnewma, que llaman los filósofos, se origina ahí, luego es transferido a las cosas (materia) es la fuerza directiva que le da forma física a los seres (refiriéndonos al aspecto externo -cuerpo-). Una idea, de las cuales hablaba Platón, coincidimos que existe un principio regente, directivo, metafísico. También el espacio infinito, energía oscura o constante de la cual habla la cosmología. La ciencia misma cree que está energía cósmica contiene una naturaleza sujetiva que es la causante de la expansión del universo. Está muy bien orientada la ciencia, lo que no se puede conocer desde la ciencia misma, es la verdadera esencia de esa naturaleza, solo el Principio Divino puede explicar.
En el método del conocimiento, en cuanto a la interpretación de ser, desde una elaboración idealista, los podemos reducir a tres visiones típicas de los procesos idealistas.
● Abstraccionismo: prescindir de todas las modalidades particulares de los seres múltiples percibidos por los sentidos se fija en la propiedad comunísimo del ser.
● Subjetivismo: Prescindir de los sentidos y recluirse en la inteligencia.
● Idealismo: Atribuir existencia y realidad ontológicas al concepto abstracto de ser, proyectándolo, idealmente, fuera de sí mismo e identificándolo con el mundo real.
Realidad del ser: este realismo no pasa de serlo más que en su intención, desligado del testimonio de los sentidos, es un ser abstracto, elaborado por la mente y despojado de todas las diferencias formales existentes en la realidad.
Para el Unificacionismo, no puedes separase la realidad de lo que se percibe a través de los sentidos, de la interpretación, más allá de existir diversas opiniones de un mismo objeto o circunstancia. El objeto y la interpretación del mismo deben ser coincidentes. Todos lo seres creados o entidades, poseen una naturaleza regente, lo que el Principio denomina “carácter interno”. La mente de los seres humanos, el instinto de los animales, el tropismo de las plantas y naturaleza directiva inherente de la materia inanimada (término científico). Esta naturaleza invisible, es lo que filósofos llamaban, alma, logos, pnewma. Platón la llamó idea, Anaxágora sparma (semilla), Tales le dio en nombre de démones, Anaximandro el ápeiron, aunque éste, está más relacionado con el nous de Anaxágoras, que era más amplio, indefinido y más causal. Esta sustancia esencia, es calificada como fuerza inmanente directiva, una expresión filosófica más académica que usa la filosofía. En cuanto a lo exterior del objeto, no debe haber un concepto diferente de la realidad que percibimos. El carácter invisible de las cosas no se ve, pero se conoce a través de la ciencia, y desde la realidad observando los seres vivos, como la mente de los seres humanos.

Monismo de Heráclito
Para el monismo dinámico de Heráclito, nacido en Esfeso (536-470 aC). Presocrático también y filósofo jonio. En su visión ontológica, todo está en un proceso constante de transformación y compuesto por una sola sustancia, fuego. Lo que no cambia es el logos, razón universal, y es está la causa de todos los cambios y transformaciones. Lo que no sabía Heráclito, es que el cambio se genera primero en la causa antes de manifestarse en el objeto (*). Para algunos analistas, piensan que el “fuego” al que se refería Heraclito, era el mismo logos o razón, Existían para él dos procesos, uno descendente por la condensación y contracción y otro ascendente por la dilatación y rarefacción. Ley de acción y repulsión, de unidad y separación del cual el Dr. Lee “Pensamiento de unificación”. Proceso de origen-división-unión que habla el PD. Abordaremos el tema en las leyes del universo.
(*)Para la biología molecular, el cambio comienza en el código molecular del ADN, éste a su vez (1953), solo contiene la información que es invisible, que es realmente donde se originan los cambios. Ahí termina el rol de la biología, ya que ésta solo se limita a la investigación de lo físico y no incursiona en lo metafísico, aquello que no se.
Heráclito, tenía también una visión dialéctica de dos fuerzan antagónicas que luchan entre si. La discordia o la guerra, eran fuerzas disgregadoras, y la concordia y la Paz, eran fuerza reducidoras a la unida. Pensaba que los contrarios eran la misma cosa, y que de la lucha de éstos provenía la armonía, porque de esta manera se eliminaba la antitesis. Si es solo uno ¿Como pueden estar en lucha? La lucha se establece entre dos posiciones opuestas y trae conflicto, desorden y destrucción. La armonía y el orden vienen de una relación armoniosa y de la cooperación, no de la lucha.
La armonía viene de la reciprocidad y de una relación reciproca centradaza en un propósito común, esto proviene de una unidad, no del choque ni de la lucha como pensaba Heráclito y la mayoría de los filósofos, los cuales tenían un pensamiento dialéctico. También, tenía una visión relativista sobre el bien y el mal. Todo es bueno o malo, según el optimismo universal, uno viene del el otro y el otro del uno. Tampoco del bien y del mal proviene la armonía, ya éstos están en una constante lucha entre si. Todos los filósofos contemplan el bien y el mal, como parte ontológica de la dualidad universal, pero toda dualidad, como par/impar, luz/oscuridad, alto/bajo, activo/pasivo, etc. etc. y todos los sistemas de pares armonizan entre si, no así el bien y el mal. Ellos luchan, no armonizan.

Demócrito
Filósofo griego presocrático, nacido en Abdera, Noreste de Grecia (460-370 aC.). En su visión monista, sostenía que todo estaba reducido a átomos “ser” y vacío “no-ser” o sea (la nada). Esta, por ausencia de realidad. Esta visión ontológica materialista, lo llevaba a considerar que el hombre estaba compuesto únicamente de partículas, por lo tanto era solo materia pura (visión atomista). No solo negaba el alma como espíritu, sino que afirmaba que también ésta, era conformada por materia, pero de otro tipo, compuesta también por partículas, pero en un estado más sutil y no trascendía a la muerte. Todo fenómeno se producía por choques azarosos de partículas, incluso las sensaciones psicológicas del ser humano. Una visión netamente materialista.
Desde la psicología, las sensaciones más significativas, como alegrías, angustias, afectos, estímulos, son provocados o producidos por las relaciones humanas, principalmente en los vínculos familiares, y no por choques azarosos de partículas. Además es inconcebible imaginar un ordenamiento de la materia a partir del azar o accidente y menos sensaciones, más cuando científicamente está comprobado que la materia por si misma es incapaz de crear vida y tiende del orden al desorden, como manifestó el científico Sharon. Es muy difícil concebir, que algo armonioso y ordenado pueda venir de un choque azaroso de partículas, o sea un choque accidental, sabiendo que de un accidente, solo puede venir desorden y destrucción.
Demócrito, no podía percibir la dualidad del átomo y del núcleo y los electrones en el mundo atómico, ni consideró un diseño preestablecido. Lo suyo era teórico, no tenía los elementos necesarios, además por aquel tiempo no existían medios a llegar a una visión microcósmica del átomo. Parménides, quien contradijo el no-ser (la nada) no a él precisamente sino a Pitágoras, diciendo que la nada no existe, ya que de la nada, nada puede venir. Esto es correcto, pero la nada no existe, el vacío tampoco existe, todo está compuesto por energía, pero tanto Demócrito, Pitágoras, tanto como Parménides, no sabían que ese espacio vacío “éter” estaba compuesto por energía, y que esta, es el origen de la materia. El alma y el diseño están relacionados con el Ser. Ver “Energía Universal” y “Como crea Dios”

Pastor Eduardo Corales: corale_c@yahoo.com.ar
Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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