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Parte de nuestra historia (14)

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La Revelación


El 17 de abril del año 1936 parecía un día de Pascuas como cualquier otro. El joven Moon acostumbraba pasar varias horas del día orando en la montaña llamada Namsan, aunque nunca imaginó que esa jornada se convertiría en histórica. Según las palabras del Padre, Jesús mismo se le presentó para hacerle un pedido especial. Debía encontrar la forma de restaurar este mundo y devolvérselo a Dios. Para el niño fue una gran sorpresa, e incluso el Padre ha comentado que tuvo que pensarlo tres veces. La responsabilidad del pedido que se le hacía era enorme, pero él se conocía, sabía que si respondía de forma afirmativa ya no habría marcha atrás. Finalmente el joven dio su palabra, y una vez que la dio, el Padre fue absoluto.

Los siguientes nueve años los dedicó a estudiar la forma de esquematizar la ideología necesaria para llevar adelante su misión y su plan. Fueron años durísimos, de profundas experiencias espirituales y condiciones severas. El joven Moon pasó muchas horas del día en oración, y escribiendo cada cosa que le venía a su mente. Fueron muchas las verdades que el joven descubriría en ese tiempo, pero lo que más lo afectaría sería un descubrimiento en particular: el corazón de profundo dolor de Dios. Los testigos dicen que cuando el Padre se encontró con ese vacío en el corazón de Dios lloró durante semanas. Este hecho lo marcaría para siempre.

Todo aquél que lo haya escuchado en persona o leído una de sus charlas habrá notado que toda la ideología del Padre Moon se centra en devolverle la posición a Dios, el Padre Verdadero de toda la Creación. Aquella experiencia en su juventud lo ataría definitivamente al corazón de Dios, y ya no habría fuerza que pudiera alejarlo. El camino que había elegido no era el más sencillo, ya que debería pasar por incontable cantidad de pruebas e injusticias, en su vida y en la vida de su propia familia, pero era su único camino posible.

Representación artística del momento

Representación artística del momento

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (13)

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1920

El Padre Moon nace un día 6 de enero del año 1920 en la ciudad de Chongju, en la provincia de Pyongan Bukto, Corea del Norte. En el N° 2221 de la calle Sangsa-RI. En caracteres chinos su nombre tiene un significado profundo: Sun es el símbolo del cristianismo, Myung significa luz y Moon significa verdad. El destino le tenía preparado a ese niño un futuro asombroso.

Un tiempo antes de que el Padre naciera ocurrieron muchas señales espirituales dentro y fuera de su familia. Su abuelo vio una señal espiritual en el cielo, señal premonitoria de un gran acontecimiento. Incluso muchos vecinos fueron testigos del inusual acontecimiento. Cuando el Padre finalmente nació ocurrieron algunos sucesos milagrosos. Muchas personas fueron poseídas espiritualmente y comenzaron a hablar en lenguas, veían visiones del futuro y se vieron señales celestiales. Algunos miembros de la familia del Padre fueron atacados espiritualmente y murieron. Ocurrieron tragedias en la propia familia del Padre, así de serio era ese acontecimiento. No era solo un nacimiento más, sino que ese día marcaría a Corea y a esa familia para siempre.

También ocurrieron fenómenos milagrosos cuando el Padre era joven. Por el propio testimonio del Padre sabemos que sentía a Dios a su alrededor constantemente, y podía comprender el bien y el mal al momento, por intuición, no por conocimiento. Ya desde su niñez, se notaba que Sun Myung Moon se diferenciaba de los demás niños de su edad. Por esta causa había sido muchas veces objeto de burla, siendo azotado por sus compañeros de juego de más edad. Desde muy pequeño el niño debió sufrir ataques casi constantes. Él comprendía que algo había detrás de estas cosas, aunque el verdadero significado lo llegaría a comprender algunos años más tarde.

Tuvo tres hermanas y un hermano mayores y tres hermanas menores. Su familia era muy respetada en toda la comunidad. En un principio de religión Budista, luego en 1930 su familia se convierte al cristianismo y participa en la Iglesia Presbiteriana. Toda la familia participa de forma muy activa en la nueva religión, a la que llegaron luego de muchas revelaciones. Desde muy chico el Padre tuvo un contacto permanente con los temas religiosos.

S niñez no fue sencilla. Además de los ya mencionados ataques de los chicos mayores de su propio pueblo, estaba ese sentimiento de ser distinto, de tener algo en su interior que debía salir. El Padre dijo que nunca pudo ni siquiera tener un perro de mascota por mucho tiempo, ya que siempre se le moría. Pronto entendió que él debía comprender el corazón de Dios, lo solitario que Él se sentía al haber perdido a Sus hijos. El Padre llegó a comprender esto muy profundamente en su juventud. Esa comprensión cambiaría la dirección de su vida para siempre. Y no solo su vida cambiaría, sino que la vida de millones de personas en el mundo ser verían modificadas, afortunadamente.

Casa del Padre en Korea del Norte

Casa del Padre en Korea del Norte

Retrato del Padre tomado en el año 1933

Retrato del Padre tomado en el año 1933

Otra vista del pueblo donde nació el Padre

Otra vista del pueblo donde nació el Padre

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (12)

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La Roca

27 de enero de 1951. En esta fecha el Padre comienza a enseñar libremente el Principio Divino. Con sus propias manos y la ayuda de los primeros seguidores construye una pequeña y humilde iglesia. Paralelamente, el Reverendo Kim trabajaba en un restaurante y, a la vez, hacía trabajos de pintura artística. Sus trabajos eran muy bien recibidos, ya que poseían una hermosa técnica.

Mientras tanto, el Padre empezó a escribir el Principio Divino en la casa del señor Aum. Para inspirarse se dirigía a orar a las montañas, y particularmente a una roca que en la actualidad recibe el nombre de “Pomnaetgol” que significa “la roca de las lágrimas”. Allí ora desesperadamente cada noche durante siete meses. Actualmente muchas personas visitan esa roca por el elevadísimo nivel espiritual que se consigue al orar allí. La gran mayoría de estas personas desconoce quién oraba allí, muchos años atrás.

La primera iglesia pronto resultó pequeña para todas las personas que empezaron a llegar. En pleno verano no se podía estar del calor que hacía. Era común ver a todos abanicándose con lo que podían, y sudando a mares. En su juventud el Padre hablaba durante muchas horas en sus charlas. En ciertas ocasiones, tomaba un versículo Bíblico y con eso solo podía estar horas explicando el verdadero significado. En aquella época, a pesar del bochorno, nadie se quejaba, ya que los hermanos comprendían que el Padre tenía una necesidad imperiosa de contar la verdad, era como si el contenido de esa verdad dentro de él le quemase. Comprendieron que Dios mismo sentía la urgente necesidad de expresarse, ya que había estado atado durante mucho tiempo, demasiado tiempo.

La primera iglesia en Pusan

La primera iglesia en Pusan

La iglesia de Seul

La iglesia de Seul

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (11)

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EL VIAJE DEL PADRE HACIA EL SUR

El señor Pak había regresado a Pyongyang antes que Padre y se había roto una pierna peleando con otro hombre. Lo habían dejado solo con una vieja bicicleta. Como tenía una pierna rota el señor Pak no podía pedalear, así que Padre lo empujaba de atrás mientras el señor Pak dirigía el manubrio. Esto fue en pleno diciembre, había nieve en el piso. La marcha comenzó el 4 de diciembre, Padre, el Rev. Kim y el señor Pak.

Todos estaban desesperados por escapar, mientras las bombas sonaban cada vez más cerca. En esa época no había caminos pavimentados, así que iban por los senderos que dejaban los animales. Cuando llegaron a un gran cerro el señor Pak le dijo a Padre que por el estado en el que se encontraba iba a entorpecer la marcha de los tres, así que pidió que lo dejara allí. Padre le habló con mucha firmeza diciéndole que solo le dejaría si Dios se lo indicaba. Ese era un viaje increíble, dos hombres empujando a un tercero en una bicicleta deshecha, sin comida ni agua, por montañas escarpadísimas y en pleno invierno, atravesando incluso ríos y corrientes en esa bicicleta.

El camino a corea del sur incluye una extensión de mar de unos 3800 metros. En el área de Inchon la costa oeste tiene grandes mareas con una diferencia entre marea alta y baja más grande en el mundo, quizás de unos 7 metros. Cuando la marea baja hay que apurarse a cruzarla antes de que suba nuevamente. Ese día habían caminado mucho cuando llegaron a ese cruce a las 2 o 3 de la mañana. El Rev. Kim cargaba la bicicleta en sus hombros y Padre llevaba al señor Pak sobre sus espaldas. La tierra estaba helada y húmeda, aun así Padre siguió cargando al señor Pak para poder cruzar. Estaba absolutamente oscuro y solo se veía una pequeña luz a lo lejos. Cuando llegaron se enteraron que la barca que servía para cruzar la otra parte de la costa estaba reservada para personal militar, así que tuvieron que regresar por el mismo camino que habían ido. Padre los animaba diciéndoles que seguramente alguien los esperaría al otro lado con una gran cena. Padre dijo: “Yo sentía en ese momento que si no podía cargar con esa sola persona no podría restaurar el cosmos” Cuando llegaron a la orilla era el puesto de control de una patrulla. Cuando lo vieron al Padre con la cabeza rapada pensaron que era un soldado norcoreano rezagado. Uno de los soldados incluso golpeó duramente al Padre. Ellos mal entendieron la situación porque sabían que los soldados del sur tenían el pelo más largo que los del norte. Inmediatamente interrogaron al Padre y este les dijo que era un ministro que había escapado de una prisión de corea del norte y que se dirigía hacia el sur. El guardia tomó la Biblia del Padre y le preguntó qué decía el primer verso de Juan 16, Padre respondió sin problemas. Los guardias, impresionados, los dejaron seguir.

Pronto vieron una casa con luz. Allí vivía una familia joven que no solo los hizo pasar, sino que les preparó una maravillosa cena, y les dio su mejor habitación. El Padre había pagado el precio con los guardias para que ellos pudieran disfrutar de la cena y el descanso. Padre siempre paga el precio por todas las bendiciones que recibimos.

Una noche llegaron a una casa donde había otros refugiados. Habían caminado mucho ese día, así que ambos le pidieron a Padre si podían pasar la noche allí descansando, pero el Padre dijo que era mejor que siguieran. Le volvieron a preguntar varias veces, pero Padre solo se levantó y dijo que era mejor seguir. A pesar de que estaban cansados llegaron a un lugar donde Padre dijo que podían descansar. Al día siguiente tuvieron que cruzar un río bastante ancho, pero como estaba congelado pudieron pasar. Luego vieron un avión y escucharon fuego de artillería. Del otro lado del río veían al ejército de los EE UU preparando una nueva posición de defensa. Debido a esa posición no se permitió que ninguno de los refugiados pasara, así que ellos tres fueron los últimos en pasar hacia corea del sur. Allí comprendieron el señor Pak y el Rev. Kim por qué Padre no quiso quedarse en aquella casa, si se hubieran quedado no habrían podido seguir. Por ese motivo los primeros miembros no toman a la ligera las palabras del Padre.

Cuando finalmente llegaron al sur dejaron al señor Pak en casa de sus parientes. Más tarde Padre y el Rev. Kim viajaron literalmente colgados de un tren desde Ulsan hasta Pusán. El frío les congelaba las manos, pero eso era mejor que caminar.

El Padre Moon (al centro) junto a algunos seguidores, probablemente 1953

El Padre Moon (al centro) junto a algunos seguidores, probablemente 1953

El Padre dijo que esta foto no es de él cargando al señor Pak, pero sirve para hacerse una idea de las circunstancias en la que ocurrierron los hechos

El Padre dijo que esta foto no es de él cargando al señor Pak, pero sirve para hacerse una idea de las circunstancias en la que ocurrierron los hechos

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (10)

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EL REGRESO A PYONGYANG

1950. Aún en esos tiempos difíciles, el Padre volvió a Pyongyang después de escapar de prisión y visitó las casas de todos los miembros que habían estado con él desde el comienzo. El Padre recorrió 249 kilómetros de regreso a Pyongyang en 10 días, y luego durante 40 días visitó a sus seguidores. Estuvo allí hasta que tuvo que escapar porque las tropas chinas estaban invadiendo corea.

La casa del Padre estaba a solo tres días de caminata de Pyongyang, así que fácilmente podría haber visitado a su familia, sin embargo el Padre buscó y cuidó a sus miembros antes que a su familia.

Padre trajo pocas cosas de la prisión, entre ellas una pequeña bolsa de harina de arroz. Durante los 10 días que duró su caminata no comió casi nada, porque la comida dejada por los comunistas estaba podrida, en el mejor de los casos. El Padre prefirió comer esa comida podrida y guardar la harina de arroz con la esperanza de comerla con sus miembros en Pyongyang. Cuando estuvo con ellos la mezcló con agua haciéndola casi como un budín y la compartió con sus miembros. El Padre quería traer algo de regalo a sus seguidores, aún después de la terrible prueba por la que había pasado. De todo lo que podría haber traído, la comida representaba lo más precioso.

Poco después las tropas de las Naciones Unidas tuvieron que replegarse tras la invasión de miles de chinos hacia corea. Se dio la orden de evacuar Pyongyang. Los refugiados dejaban el norte y se dirigían hacia el sur. Durante ese tiempo el Padre todavía estaba buscando a uno de sus miembros, una anciana de 80 años. Parecía no muy importante, pero el Padre dilató su partida para encontrarla. Esta mujer no sabía ni leer ni escribir, ni siquiera para cuando tenía 40 años, pero tenía una fe y un corazón muy profundos y deseaba leer la Biblia. Una noche Dios mismo le dijo que le enseñaría a leer, y le mostró cómo hacerlo. Él empezó con la palabra “Hananim” que significa “Dios”.

Esta anciana acostumbraba ir a orar a las montañas. Un día un gran árbol le dijo: “Abuela, por favor, hazme madera y úsame en algún humilde rincón de tu casa” Otro día, mientras iba por un sendero, una ráfaga de viento la levantó y la depositó suavemente en la cima de una colina. Ella antes creía en una antigua religión indígena de corea, pero un día Dios le dijo: “Has creído profundamente en tu fe actual, pero ahora debes cambiar. Ve a la iglesia con campanario y cree en esa fe” Así es como empezó a creer en Jesús. Cuando vio al Padre por primera vez ella tenía alrededor de 70 años. Ella sentía tanto amor por él que era feliz solo con tocarle la ropa. Ella no tenía ninguna duda de que Padre era el Mesías. Recién cuando ella se enteró que Padre estaba en Pyongyang decidió viajar hacia el sur. Para entonces toda la gente ya había partido.

Sun Myung Moon charlando con la doctora Young Oon Kim durante una visita del Padre a USA en 1965

Sun Myung Moon charlando con la doctora Young Oon Kim durante una visita del Padre a USA en 1965

Sun Myung Moon y algunas familias en Tierra Sagrada de Twin Peaks, San Francisco, CA. 1965

Sun Myung Moon y algunas familias en Tierra Sagrada de Twin Peaks, San Francisco, CA. 1965

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (9)

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La salida de Hungnam

25 de junio de 1950: Comienza la guerra de Corea. Los soldados norcoreanos invaden corea del sur. Hun Nam era una zona altamente industrializada de corea del norte así que pronto se convirtió en blanco de las bombas de las Naciones Unidas, tanto de aviones como de barcos. Corea del norte no esperaba que el mundo entero respondiera a su ataque a corea del sur, pero pronto más y más tropas americanas entraron en guerra. Las tropas de las Naciones Unidas desembarcaron cerca de Hun Nam antes de acercarse a Pyongyang, que estaba más al sur. La ruta más lógica después del desembarco de MacArthur en Inchon habría sido ir hacia Seúl, Choron, Pyongyang y, finalmente Hung Nam. Había una prisión dependiente que estaba en el camino de las tropas de avanzada, así que los comunistas, tomados por sorpresa, comenzaron a ejecutar sistemáticamente a los prisioneros antes de que pudieran ser liberados.

Primero les ordenaban preparar comida para tres días para que no sospechasen nada, luego los alineaban y les daban palas. A medida que los nombraban por los números ellos se alineaban y salían, los llevaban a las sierras detrás de prisión, les hacían cavar sus propias fosas y luego los fusilaban. Los cuerpos caían directamente dentro de las fosas. Cuando terminaban con un grupo seguían con otro. El Padre sentía que algo andaba terriblemente mal y se dio cuenta de que estaban ejecutando a los prisioneros. Finalmente comenzaron a llevarse a los prisioneros de la celda del Padre. Él nunca nos contó cómo se sintió en ese momento. Aquí estaba toda la providencia descansando sobre sus hombros y todo dependía de las decisiones que él tomara. Si lo llamaban ya no habría forma de escapar. Ese era un momento crítico. Pueden imaginarse que el Mundo Espiritual estaría en emergencia viendo que Padre iba a ser ejecutado.

Cuando los guardias estaban por entrar a la celda del Padre las fuerzas de las Naciones Unidas desembarcaron en Hun Nam y los guardias comunistas huyeron. No quedó nadie para custodiar a los prisioneros, por lo tanto estos escaparon. Los seguidores del Padre pronto aprendieron a seguirlo porque él parecía saber dónde caerían las bombas. Esto pasó el 14 de octubre de 1950.

La lección que el Padre nos dio para reflexionar es que mientras hagamos nuestro trabajo meticulosamente Satán nunca podrá encontrar la menor falla en nosotros, entonces no debemos preocuparnos de que él pueda herirnos, porque Dios no lo permitirá. Padre no pedía ayuda al Mundo Espiritual, él trabajó de tal manera que el Mundo Espiritual tenía que venir en su ayuda, de otro modo se habría sentido incómodo, así ocurrían los milagros. También hay que decir que todos los que prometieron ante el Cielo seguir al Padre desde la prisión pronto perdieron la fe, y ninguno de ellos quedó junto al Padre. Él se sintió muy dolorido por esta traición, pero aún así oró durante muchos años para que sean perdonados.

Nunca nadie pudo explicar por qué 16 naciones participaron de la guerra de corea para empujar en retroceso al norte. Ahora nosotros sabemos que esta guerra fue solo para liberar al Mesías. Padre ya había cumplido antes de tiempo y Dios no podía permitir que pasase un solo día más en prisión. Además, Satán ya se había rendido ante el Padre, por lo tanto, por primera vez en la historia, 16 naciones se unieron en una zona de combate, la aparentemente insignificante corea del norte. Padre mismo fue la motivación para que estas cosas pasaran. Dependía del Padre. Por primera vez alguien en la historia había cumplido antes de tiempo con lo que se le pedía para llevar a cabo la voluntad de Dios.

1954. El Padre leyendo la Biblia en Korea

1954. El Padre leyendo la Biblia en Korea

1954. El Padre junto a algunos seguidores y sus hijos en Korea del Sur

1954. El Padre junto a algunos seguidores y sus hijos en Korea del Sur

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (8)

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Vivir por los demás

Una vez al mes los prisioneros debían escribir una carta de arrepentimiento y confesión de malas acciones, además de un juramento de lealtad hacia el régimen comunista. El Padre no tenía nada de que disculparse ante ninguna persona ni gobierno. Él fue inflexible, en 2 años y 8 meses jamás escribió una sola línea de arrepentimiento, sin importarle el sufrimiento que esto le acarreara. Cada año los comunistas daban un premio al trabajador ejemplar como una forma de incentivarlos, y cada año el Padre ganaba el premio. A los comunistas no les quedaba otro remedio que premiarlo ya que todo quedaba registrado. Padre trabajaba más duro y mejor que nadie. Satán no solo no pudo encontrar fallas en el Padre, sino que tuvo que premiarlo. A veces los miembros le llevaban ropa nueva, pero a la próxima visita el Padre no las estaba usando, y veían a otro prisionero con esa ropa. Los miembros pensaron que los guardias no le entregaban las cosas al Padre, pero después se enteraron de que todo había llegado, pero él lo había regalado.

La madre del Padre vivía a 240 Km. de la prisión. En aquellos años no había un transporte decente, y un viaje así era muy difícil para alguien mayor y con hijos que cuidar en su casa. Aun así ella preparaba ropas y comida y se las llevaba al Padre a Hung Nam. Ella realmente amaba mucho al Padre. Para ella él todavía era un niño, y sufría mucho al verlo en esa situación. El Padre la retaba cuando ella no lloraba por el orgullo de que su hijo sufriera por causa del Cielo, sino por la situación miserable que le tocaba vivir. Padre trae la verdad más alta, que nos da como una joya de un valor incalculable, pero él nunca le dio esa joya a su mujer, sus padres o sus hermanos. La madre del Padre pudo haber entendido algo del Principio por revelaciones, pero aún así ella no podía soportar ver a su hijo sufriendo y regalando todas las cosas y la comida que ella le traía. Padre en prisión logró restaurar al torturador y consiguió 12 discípulos sin hablar del Principio ni dar conferencias. Ese fue el estándar absoluto que marcó el Padre. Él fue a Hung Nam a morir, sin embargo, Satán tuvo que premiarlo por su trabajo. Allí el Padre restauró la posición de Mesías y Salvador de la humanidad.

Cuando nosotros queremos algo vamos al mercado, y el precio para obtenerlo es pagar el costo en dinero. Para que el Padre pudiera pararse en la posición de Mesías luego del fracaso de los primeros cristianos, tuvo que pagar el precio con sufrimientos y vejaciones inimaginables para nosotros. Allí Padre, como hermano menor, restauró la primogenitura del hermano mayor. Cumpliendo estas dos condiciones, el Padre recibió de Satán el certificado que lo convertía en Padre Verdadero y Rey de Reyes, y el derecho de dominio sobre toda la humanidad, que a partir de entonces podía ser restaurada. Padre entonces oró para consolar a Dios sabiendo que Él había sufrido a su lado todo ese tiempo y le ofreció el certificado dado por Satanás. Por estas dos condiciones Dios bendijo al Padre como Rey de Reyes y Salvador de la humanidad por primera vez en la historia.

Kim Kyung Gye, madre del Padre Moon, 1940

Kim Kyung Gye, madre del Padre Moon, 1940

1940: Moon Yong Soo, hermano mayor del Padre Moon, fallecido durante un ataque aéreo americano en Korea

1940: Moon Yong Soo, hermano mayor del Padre Moon, fallecido durante un ataque aéreo americano en Korea

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (7)

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“Usted no debería pensar de esa manera”

Había un prisionero en Hungnam nombrado por los comunistas como supervisor y líder de los prisioneros, llamado señor Pak. El Padre estaba en la lista negra de los guardias y se prometía comida extra para aquellos que lo vigilaran y dieran información acerca del Padre, por lo tanto, siempre estuvo vigilado. Como el Padre sabía esto nunca reveló el Principio dentro de la prisión a los otros prisioneros. Un día se acercó el señor Pak durante el almuerzo y empezó a hablarle de la verdad. Si el señor Pak se hubiera opuesto al Padre su vida dentro de prisión hubiera sido aún más miserable. Padre le dijo al señor Pak que Juan el Bautista había fracasado en su misión de servir a Jesús. El señor Pak había sido un buen cristiano antes de prisión y rechazó esto de plano. Lo único que Padre le dijo fue: “Usted no debería pensar de esa manera” y luego se fue a cumplir su tarea de la tarde. Esa noche el señor Pak no pudo dormir aunque estaba exhausto. Un anciano de vestidos blancos se le apareció y le reprendió diciendo: “Quién piensas que es el prisionero 596, no deberías contradecirlo porque no lo conoces” El señor Pak pidió perdón y prometió no estar más en desacuerdo, solo después de esto pudo dormir.

Al día siguiente a la hora del almuerzo el Padre fue nuevamente al señor Pak. El mismo señor Pak contó a los miembros que el Padre le preguntó: ¿Pasó algo inusual anoche? El señor Pak estaba perplejo al saber que Padre sabía lo que había pasado, entonces le contó todo lo ocurrido. Cuando terminó Padre le dijo algo referente a la familia de Jesús. Al oír esto el señor Pak se olvidó la promesa hecha al anciano la noche anterior y dijo que no podía creer en lo que decía el Padre. Entonces el Padre Moon volvió a decirle: “No debería pensar de esa manera” Esa noche al señor Pak le dolía todo el cuerpo y no podía dormir. Tuvo que arrepentirse ante el Mundo Espiritual y solo así pudo dormir.

Al día siguiente se volvieron a ver, no se sabe qué verdad el Padre le reveló, pero debe haber sido algo extraordinario. El señor Pak reaccionó aún más duro que antes. Esa noche el mismo anciano se le apareció diciendo: “¿Cómo es que todavía no entiendes?” Finalmente, después de tres días de oposición, el señor Pak se rindió pidiendo perdón al Padre. Así Padre hizo su segundo discípulo en prisión. Que este señor aceptara al Padre era sumamente importante porque era líder de 2.000 presos, si se hubiera puesto en su contra, la vida del Padre en prisión hubiera corrido aun más riesgo. El Mundo Espiritual sabía que era una emergencia, así que ejerció gran presión sobre este hombre para que acepte al Padre. El Mundo Espiritual vigilaba muy de cerca cada movimiento del Padre para protegerlo. Doce personas fueron guiadas hacia Padre mientras estaban en prisión. Doce personas lo siguieron dentro de prisión, pero recordemos que el Padre no dijo ni una sola palabra sobre la verdad. Lo que sus seguidores vieron fueron sus actos. Siguieron a la persona por su forma de vivir la verdad, por su forma de aplicarla en la vida diaria, y, sobre todo, en las terribles circunstacias que le tocaba vivir. Todo un ejemplo.

El Padre en una plantación de arroz en una villa de Korea

El Padre en una plantación de arroz en una villa de Korea

1955. El Padre Moon y un grupo de seguidores en una ceremonia de graduación

1955. El Padre Moon y un grupo de seguidores en una ceremonia de graduación

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (6)

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La vida en Hungnam

El Padre tiene hoy por hoy muchos seguidores. Todos saben, seguramente, que en su juventud el Padre Moon tuvo que sufrir un maltrato casi constante por defender sus creencias. Él ha sido víctima de mucha violencia, abandonos y traiciones. El detalle de lo vivido por el Padre Moon no lo sabremos nunca, quizás se nos revele algún día, aunque, creo, sería imposible de soportar. No es sencillo escribir estas cosas, pero hay una realidad: esto no saldrá en ningún medio de comunicación, al menos no por ahora. Nuestro deber, como hijos, es dar a conocer la verdad, aunque nos duela.

En prisión se llamaba a los presos por números, no por los nombres. El número del Padre era el 596, que en coreano fonético significa “inocente” esa era la manera de protestar del Cielo por la situación que le tocaba vivir. Los comunistas no enviaban a los prisioneros a Hung Nam para rehabilitarlos. La intención de ellos era hacerlos trabajar hasta agotarles toda la energía y luego, si no se morían, matarlos ellos mismos.

El Padre Moon estaba dispuesto a sobrevivir los cinco años que duraba la condena, así que se preparó de la siguiente manera: la comida que daban en prisión era deplorable, pero, además poca. Casi siempre era cebada en lugar de arroz y en malas condiciones de limpieza, que solo alcanzaba para llenarse tres veces la boca. Durante los tres primeros meses el Padre dividió esta escasa ración a la mitad, dándole la otra mitad a los otros presos, así que cuando finalmente comió la ración entera esto fue como un regalo del cielo para él. El Padre dijo: “Las condiciones allí eran tan inhumanas que cuando algún preso moría con comida en la boca los otros presos se peleaban por sacársela de la boca”

La idea de los comunistas era destruir al Padre. Para eso, se dispusieron a castigarlo y tratarlo incluso peor que al resto de los prisioneros. Tan importante era para ellos derrotar al Padre que se encargaron de traer soldados desde Rusia especialmente para infringirle castigo. Esta es la dolorosa lista de ese castigo.

LAS SIETE CLASES DE TORTURAS EN HUNG NAM

1) Tortura por privación del sueño (Tortura al cerebro) Al Padre no se le permitió dormir por siete días. Torturadores de corea del norte supervisados por un consejero ruso soviético se turnaron cada tres horas para no permitirle dormir. Esto fue más difícil que un ayuno de 40 días. Sin embargo, los guardias mantenían la distancia porque el Padre parecía un espíritu, sus ojos estaban rojos y él nunca habló aún después de los siete días. Los torturadores comenzaron a temerle al Padre, aún el consejero ruso. Él había matado a mucha gente de esa manera, sin embargo, el Padre era la primera persona en la historia en soportar semejante tortura y no quebrantarse.

2) Tortura por choque eléctrico (Tortura a los nervios) Esta fue una tortura muy peligrosa y severa. Si el voltaje hubiera variado solo un poco el Padre habría muerto. Padre perdió la conciencia y revivió muchas veces durante esta tortura.

3) Tortura por manguera de agua (Tortura a los órganos internos) Por medio de una manguera, los torturadores forzaron al agua a entrar hasta el estómago y los intestinos del Padre hasta que estaban llenos, luego el torturador presionaba con su pierna el abdomen del Padre y obligaba al agua a salir con fuerza por su boca y ano. Si la presión no era aflojada en el momento justo el Padre hubiera muerto.

4) Tortura por sentarse (Tortura a las piernas y muslos) El Padre fue forzado a sentarse al estilo japonés sobre sus rodillas y talones. Los torturadores le ponían una barra de hierro detrás de las rodillas y luego saltaban sobre sus piernas. Esta tortura rasgó su piel y músculos y bañó a los torturadores en sangre. Aún siete días después de esta tortura el Padre no podía caminar y tenía que arrastrarse como un bebé.

5) Tortura por ser colgado de los tobillos (Tortura al cuerpo y pulmones) Padre fue colgado cabeza abajo, luego los comunistas mezclaron polvo de pimienta roja y agua y lo vertían en las narices del Padre, ahogándolo.

6) Tortura por colgarlo de sus muñecas (Tortura a los brazos y pulmones) Las manos del Padre fueron atadas detrás de su espalda, después fue colgado del techo por sus manos. La presión hacía que las costillas presionaran los pulmones impidiéndole respirar. Tres horas más tarde perdió la conciencia. Los torturadores, pensando que estaba muerto, lo bajaron. En general la gente moría a las dos horas de tal tortura. Este sufrimiento fue similar a la crucifixión de tres horas de Jesús. Después de cinco horas el Padre revivió y recuperó la conciencia.

7) Tortura por golpearlo en la espalda (Tortura a la columna vertebral y órganos internos) Durante varios días el Padre fue golpeado en su espalda con varas de madera hasta que casi no le quedó piel sana. Los órganos internos también fueron severamente dañados. Finalmente el Padre se desplomó y vomitó sangre. Para entonces el Padre Moon casi no tenía carne, era piel y huesos. Creyéndolo muerto lo arrojaron semidesnudo a la nieve. El Padre continuó vomitando sangre durante diez días. Le tomó más de seis meses recuperarse.

El Padre no solo no se quejó por su situación, sino que oraba todas las noches para que Dios perdonara a los torturadores. Cuentan los que estuvieron en prisión con él que el mismo torturador ruso lo vio una noche y cayó de rodillas ante Padre pidiéndole perdón. Satán nunca pudo encontrar nada para acusar al Padre. Allí sus seguidores comprendieron que el Padre no decía las cosas de la boca para afuera, sino que realmente sentía de corazón deseos de ayudar y salvar incluso a su peor enemigo. ¿Nosotros somos así?

1959. El Padre orando en una montaña de Korea

1959. El Padre orando en una montaña de Korea

Foto tomada en Korea, 1954

Foto tomada en Korea, 1954

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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Parte de nuestra historia (5)

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Camino a Hungnam

22 de febrero de 1948, el Padre va nuevamente a la cárcel. El gobierno comunista decidió sacarlo de la ciudad. El Padre había conseguido tantos seguidores en tan poco tiempo que era simplemente incomprensible para ellos. Los ministros cristianos fueron a los comunistas a quejarse en contra del Padre y los persuadieron para que recibiera castigo. Los comunistas querían usar el juicio contra el Padre como un ejemplo para los jóvenes comunistas y alertarlos contra la ideología del Padre. Su intención era mostrar la debilidad de alguien que creía en Dios. Originalmente el juicio estaba dispuesto para el día 3 de abril, pero para darles tiempo a todos los comunistas que no podían llegar, lo pospusieron para el 7 de abril.

El Padre apareció aquel día en la corte encadenado y con el pelo cortado como un monje. Cuando le sacaron las cadenas levantó por primera vez sus manos después de mucho tiempo. Los seguidores rezaban en la parte de atrás sin importarles si los miraban o no. El concepto comunista dice que así como la mente humana puede crear electricidad invisible, Dios es igualmente una creación de la mente humana. El juez averiguó que el Padre sabía ingeniería eléctrica y le preguntó cómo se hacía la electricidad. El Padre sabía que la verdadera intención era hacerle una crítica a la religión, así que contestó con grandes detalles. El juez se dio cuenta de que el Padre sabía más que él, así que lo detuvo donde más le convenía.

El juez leyó la sentencia que lo acusaba de falsedad ideológica y de quitarles el dinero a sus seguidores, luego anunció que iría a prisión, más concretamente al campo de concentración Tong Nee, en Hung Nam. Luego le preguntó si tenía algo que decir. Todos sabían que lo más conveniente en esas circunstancias (y lo acostumbrado por otros líderes) era aceptar los cargos, por más ultrajantes que fueran, para lograr una mejor atención por parte de los comunistas en prisión. El Padre entendía eso, pero no lo hizo. Protestó por el punto que lo acusaba de inventar cosas que no eran ciertas, y demandó que se retiraran los cargos. El Padre nunca pidió simpatía ni clemencia. Fue sentenciado a cinco años de prisión y trabajo forzado por haber alterado el orden social. Los comunistas se impresionaron mucho por la dignidad del Padre. Ellos querían mostrar la debilidad de alguien que cree en Dios, pero el Padre nunca mostró debilidad sino convicción y valor. Los miembros nunca vieron al Padre enojado, molesto o triste, al contrario, él quería consolar a sus miembros levantando las manos mientras se lo llevaban en un gesto que los alentaba a tener esperanza.

El Padre dijo en alguna ocasión: “Yo sabía que alguien me esperaba en prisión y que el Cielo me mandaba a ese lugar para conseguir una victoria para Dios, así que estaba ansioso por pasar por ese momento” Cuando el Padre esperaba para ser trasladado apareció ante él uno de los testigos que había testificado en su contra para pedirle perdón, le dijo que había recibido una terrible presión por parte de los comunistas para que declarara en su contra. Padre lo perdonó y este hombre más tarde le trajo comida. También se presentó el juez. Este le dijo que sabía que él era inocente, pero que sus superiores le habían ordenado que lo sentenciara sin importar lo que creyera. Más tarde también le trajo comida.

El Padre ante la corte

El Padre ante la corte

Hungnam

Hungnam

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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