
La vida en Hungnam
El Padre tiene hoy por hoy muchos seguidores. Todos saben, seguramente, que en su juventud el Padre Moon tuvo que sufrir un maltrato casi constante por defender sus creencias. Él ha sido víctima de mucha violencia, abandonos y traiciones. El detalle de lo vivido por el Padre Moon no lo sabremos nunca, quizás se nos revele algún día, aunque, creo, sería imposible de soportar. No es sencillo escribir estas cosas, pero hay una realidad: esto no saldrá en ningún medio de comunicación, al menos no por ahora. Nuestro deber, como hijos, es dar a conocer la verdad, aunque nos duela.
En prisión se llamaba a los presos por números, no por los nombres. El número del Padre era el 596, que en coreano fonético significa “inocente” esa era la manera de protestar del Cielo por la situación que le tocaba vivir. Los comunistas no enviaban a los prisioneros a Hung Nam para rehabilitarlos. La intención de ellos era hacerlos trabajar hasta agotarles toda la energía y luego, si no se morían, matarlos ellos mismos.
El Padre Moon estaba dispuesto a sobrevivir los cinco años que duraba la condena, así que se preparó de la siguiente manera: la comida que daban en prisión era deplorable, pero, además poca. Casi siempre era cebada en lugar de arroz y en malas condiciones de limpieza, que solo alcanzaba para llenarse tres veces la boca. Durante los tres primeros meses el Padre dividió esta escasa ración a la mitad, dándole la otra mitad a los otros presos, así que cuando finalmente comió la ración entera esto fue como un regalo del cielo para él. El Padre dijo: “Las condiciones allí eran tan inhumanas que cuando algún preso moría con comida en la boca los otros presos se peleaban por sacársela de la boca”
La idea de los comunistas era destruir al Padre. Para eso, se dispusieron a castigarlo y tratarlo incluso peor que al resto de los prisioneros. Tan importante era para ellos derrotar al Padre que se encargaron de traer soldados desde Rusia especialmente para infringirle castigo. Esta es la dolorosa lista de ese castigo.
LAS SIETE CLASES DE TORTURAS EN HUNG NAM
1) Tortura por privación del sueño (Tortura al cerebro) Al Padre no se le permitió dormir por siete días. Torturadores de corea del norte supervisados por un consejero ruso soviético se turnaron cada tres horas para no permitirle dormir. Esto fue más difícil que un ayuno de 40 días. Sin embargo, los guardias mantenían la distancia porque el Padre parecía un espíritu, sus ojos estaban rojos y él nunca habló aún después de los siete días. Los torturadores comenzaron a temerle al Padre, aún el consejero ruso. Él había matado a mucha gente de esa manera, sin embargo, el Padre era la primera persona en la historia en soportar semejante tortura y no quebrantarse.
2) Tortura por choque eléctrico (Tortura a los nervios) Esta fue una tortura muy peligrosa y severa. Si el voltaje hubiera variado solo un poco el Padre habría muerto. Padre perdió la conciencia y revivió muchas veces durante esta tortura.
3) Tortura por manguera de agua (Tortura a los órganos internos) Por medio de una manguera, los torturadores forzaron al agua a entrar hasta el estómago y los intestinos del Padre hasta que estaban llenos, luego el torturador presionaba con su pierna el abdomen del Padre y obligaba al agua a salir con fuerza por su boca y ano. Si la presión no era aflojada en el momento justo el Padre hubiera muerto.
4) Tortura por sentarse (Tortura a las piernas y muslos) El Padre fue forzado a sentarse al estilo japonés sobre sus rodillas y talones. Los torturadores le ponían una barra de hierro detrás de las rodillas y luego saltaban sobre sus piernas. Esta tortura rasgó su piel y músculos y bañó a los torturadores en sangre. Aún siete días después de esta tortura el Padre no podía caminar y tenía que arrastrarse como un bebé.
5) Tortura por ser colgado de los tobillos (Tortura al cuerpo y pulmones) Padre fue colgado cabeza abajo, luego los comunistas mezclaron polvo de pimienta roja y agua y lo vertían en las narices del Padre, ahogándolo.
6) Tortura por colgarlo de sus muñecas (Tortura a los brazos y pulmones) Las manos del Padre fueron atadas detrás de su espalda, después fue colgado del techo por sus manos. La presión hacía que las costillas presionaran los pulmones impidiéndole respirar. Tres horas más tarde perdió la conciencia. Los torturadores, pensando que estaba muerto, lo bajaron. En general la gente moría a las dos horas de tal tortura. Este sufrimiento fue similar a la crucifixión de tres horas de Jesús. Después de cinco horas el Padre revivió y recuperó la conciencia.
7) Tortura por golpearlo en la espalda (Tortura a la columna vertebral y órganos internos) Durante varios días el Padre fue golpeado en su espalda con varas de madera hasta que casi no le quedó piel sana. Los órganos internos también fueron severamente dañados. Finalmente el Padre se desplomó y vomitó sangre. Para entonces el Padre Moon casi no tenía carne, era piel y huesos. Creyéndolo muerto lo arrojaron semidesnudo a la nieve. El Padre continuó vomitando sangre durante diez días. Le tomó más de seis meses recuperarse.
El Padre no solo no se quejó por su situación, sino que oraba todas las noches para que Dios perdonara a los torturadores. Cuentan los que estuvieron en prisión con él que el mismo torturador ruso lo vio una noche y cayó de rodillas ante Padre pidiéndole perdón. Satán nunca pudo encontrar nada para acusar al Padre. Allí sus seguidores comprendieron que el Padre no decía las cosas de la boca para afuera, sino que realmente sentía de corazón deseos de ayudar y salvar incluso a su peor enemigo. ¿Nosotros somos así?

1959. El Padre orando en una montaña de Korea

Foto tomada en Korea, 1954
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