Instructivo, cómo ser un buen hincha

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Un instructivo escrito desde Argentina por: Ricardo Gómez
 


El propósito de este instructivo es darle a usted los medios para que pueda convertirse en un hincha que se destaque del resto. Esta tarea no será sencilla habida cuenta la enorme competencia que existe en el mercado, abarrotado como está de estos personajes. Aún así, intentaremos darle las pautas necesarias para comportarse como es debido dentro de ese lugar sagrado conocido por el vulgo como cancha.

Lo primero de lo que usted deberá disponer es de un equipo de fútbol propiamente dicho. Hay una variada oferta en el mercado futbolero nacional y mundial, solo es cuestión de elegir. Esto, claro, en el caso de que su padre haya cometido el imperdonable pecado de no haberle inculcado a usted, cuando niño, su propia pasión. Damos por descontado que su padre, en efecto, ya le ha lavado su cerebro convenientemente para que siga ciegamente esa combinación de colores que le quitará el sueño.

 

Una vez que usted disponga del equipo en cuestión podrá dedicarse a convertirse en el hincha más notorio de su familia, barrio y región. Para tal fin, será de suma importancia que usted gire en órbita alrededor de ese club cual insulso y bobo planetoide. Los acontecimientos intrínsecos a esa institución serán su vida. Para poder estar a la altura de las exigencias, deberá adquirir cada diario o pasquín informativo en los cuales hubiere noticias del club de sus amores. También deberá escuchar cada emisión radial o televisiva que se dedique a estos menesteres. Internet también es una fuente importante de data. Téngase en cuenta que hasta aquí estos consejos sirven para casi cualquier deporte.

Es crucial que esté informado, eso marcará la diferencia cuando se tope con otro aspirante a ser mejor hincha que usted. La información de la que disponga lo alejará diametralmente del infortunado competidor. Y no solo el saber, sino la forma de expresarlo es lo que dejará al otro gil más duro que los postes de un arco. Escúpale los datos en la cara uno tras otro como si fueran golpes, eso nunca falla.

Superado ese escollo, del cual usted emergerá imbuido de una arrogancia insana e inconducente, dedíquese a confeccionar el cartel que lo acompañará y lo representará en el predio en el que su equipo dispute eventualmente algún encuentro. Este cartel, generalmente, está elaborado de tela, y su nombre vulgar es “trapo”. No se deje confundir por ese nombre algo despectivo, ese “trapo” resultará más importante que su propia vida, la de su madre y la de Dios mismo, llegado el caso. Que los hinchas del equipo rival le toquen ese “trapo” significa la peor de las ofensas posibles. Nunca permita que eso ocurra.

Busque dentro de sus empobrecidas neuronas alguna frase que resalte del resto. La misma deberá dejar en claro que para usted lo más importante en el mundo no es la paz mundial o alimentar a los niños de África, que de esas cosas intrascendentes se encarguen otros. Esa frase deberá girar en torno a su amor incondicional por el equipo. Le daremos algunos ejemplos:

“Por ti mi vida daría”

“Sos la droga que mueve mis días, sos”

“Con vos siempre”

“Necesito una droga llamada (nombre del equipo)”

“Un día me enamoré de vos”

“Sos la pasión más incontrolable”

“Somos los mejores”

Y giladas por el estilo. Nótese que las frases alegóricas son un mensaje directo a los jugadores y al resto del público. En realidad, y para ser honestos con usted, los jugadores se pasan su “trapo” por el esfínter, pero usted no claudique, siga adelante cual obstinado y descerebrado moscardón veraniego tratando de atravesar un vidrio. Recuerde agregar el nombre de la zona donde usted haya nacido, (Lomas de Calamuchita es de…) ese detalle le dará la ilusión de que toda esa zona geográfica le pertenece a su club, cosa por demás absurda, pero efectiva.

Una vez ubicado en la popular deberá comportarse apropiadamente. La actitud correcta es estar de pie, asido con su mano derecha de algunas banderas colocadas perpendicularmente para tal fin. Su torso deberá estar desnudo, sin importar las condiciones climáticas imperantes. Para insensibilizarse adecuadamente del clima le recomendamos altas dosis de alcohol, alguna droga que su bolsillo permita erogar y demás estupefacientes similares. Nunca olvide que usted es un moderno guerrero, un Cruzado, alguien que deberá estar dispuesto a pelear para defender el honor de sus colores. Para alejar de usted el sentido común y la coherencia siempre es útil algo de lo ya enumerado.

 

La mano izquierda, como habrá notado, quedaría colgando con cierta laxitud idiota si no hiciera algo con ella. Para evitar esto, agite continuamente dicha extremidad hasta que ya no la sienta. Es sencillo, hasta usted podrá hacerlo: Abra su mano como si estuviera por proceder a detener un transporte de pasajeros, con la mano abierta mueva el brazo hacia adelante y acérquelo hacia usted repetidamente. El movimiento, para que lo comprenda, sería casi igual al que haría si quisiera secar sus dedos o ahuyentar los mosquitos, aunque no tiene una explicación definida. Este movimiento deberá estar acompañado por los ya conocidos cánticos alusivos al equipo que representa. Los salmos a entonar son los mismos para todos, solo deberá tener la precaución de hacer las combinaciones en el estribillo con el nombre, apodo o iniciales de su equipo. Las canciones se deben entonar como si usted no fuera un individuo, sino más bien uno más dentro de ese enjambre amorfo. La afinación es innecesaria, ya que todo sonará de forma monocorde.

Trate, en lo posible, de ubicarse cerca del perímetro del campo de juego. La proximidad le permitirá no solo estar cerca de sus jugadores, sino también, y más importante aún, insultar tenazmente a los jugadores del equipo enemigo. No se confunda, esos no son solo deportistas, son enemigos mortales que quieren realizar la imperdonable proeza de ganarles el partido. Y tienen un cómplice: el árbitro. Ese ser oscuro viene representado de muchas formas, pero generalmente se disfraza de negro, lo cual denota su condición. Sobre todo cuando su equipo vaya perdiendo, concéntrese en ese personaje del pito e insúltelo sin piedad. Estar inmerso en ese mar de personas le brinda cierta impunidad, aprovéchela. Dependiendo de la distancia, podrá tratar de atinarles algún que otro escupitajo.

Para festejar los goles existen ciertas técnicas. Trate de ubicarse a unos 10 metros del alambrado que está detrás del arco. Cuando su equipo logre anotar un tanto, corra junto con el resto de la manada hacia el mencionado alambrado y trate, si los otros engendros se lo permiten, de subirse al mismo. Si no logra efectuar esto, tome sus dos brazos y efectúe un movimiento como si estuviera por alzar algo. Los puños deberán estar cerrados, y su gesticulación debe dar a entender a los demás que fue usted, y no ese rubio de abajo, el que convirtió ese gol. El anotar un tanto es casi orgásmico, aunque si usted vive en las canchas poco sabrá de esto.

Finalizado el encuentro, trate de conseguir un autógrafo de sus jugadores. Los individualizará cuando salgan del estadio y se dirijan a sus vehículos. No trate de entablar una conversación con ellos. Es conocida por todos la escasa habilidad lingüística que esgrimen estos profesionales del balompié. Además, si presta atención, notará que, por lo general, van inmersos dentro de su propio mundo, escuchando música de un MP5 que cuesta más que lo que usted paga por el alquiler de la pocilga en la que sobrevive. Si no consiguió la rúbrica antes de que ingresen a sus respectivos vehículos, olvídese. Una vez dentro de esos autos se aíslan por completo del mundo. No le preste mucha atención al costo y a la apariencia de esas naves importadas, dicha visión podría hacerle tambalear en su fe.

Si algún periodista anduviese merodeando por los alrededores haciendo notas de color y mostrando a los simpatizantes, aproveche esa ocasión para realizar comentarios para la posteridad. Recuerde que aquí lo importante es que los demás sepan que usted vive en función de su equipo. Lo que en otros ámbitos es catalogado como peligroso fanatismo religioso en el fútbol es visto como simpático. Podrá despacharse sin tapujos con frases como estas:

“Sí, loco, mi vieja cumple 80 años hoy, pero mi equipo es todo, loco”

“!Vamo con (nombre del equipo) vieja! Mi hijo está naciendo, pero (nombre del equipo) es una pasión”

“Vamo a todos lados con (nombre del equipo), perdí 5 laburos, perdí”

Y gansadas por el estilo. Estas frases deberán ser dichas acompañadas moviendo la mano derecha como si fuera una pistola. La misma enfatizará cada palabra acercándose al mentón y mascullando algo así como un “weeee” aletargado y sibilante. No pretenda que le expliquemos lo que esta acción significa, esto es un instructivo, no hacemos milagros.

Con estos breves pero concretos ejemplos esperamos que usted logre distinguirse del resto de los hinchas. Recuerde que la excelencia se consigue siendo perseverante, no abandone. Aunque su madre le diga entre lágrimas que usted se ha convertido en una ameba mostrenca, no importa, siga adelante hasta convertirse en el hincha ideal.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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