Instructivo, cómo lavar los platos

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Un instructivo escrito desde Argentina por: Juan Varga
Juan Varga

Si hay algo en lo que me especialicé durante el transcurso de gran parte de mi vida es en el lavado de los platos. Bueno, confieso que es lo único que hago bien y con gusto, como tarea hogareña, además de tender la cama, lavar mi ropa y planchar.
En algunos lugares de América del Sur y centro América se dice “lavar la vajilla”, “lavar los trastos” (con “o” al final, porque con “e” significa otra cosa), en Brasil se dice “lavar la loça” (se pronuncia “loza”) y en los países de habla inglesa: “wash the dishes” o “do the dishes”. Obviamente que no se trata solo de “los platos”, sino que también hay que lavar los cubiertos, las tazas, las ollas, las ensaladeras, las compoteras, las sartenes y todo lo que se usó para cocinar y para comer, incluyendo la cocina (hornallas) y la mesada de la cocina.
Por lo general tengo entendido que nadie lo hace con gusto, excepto yo… ¿Seré el único?
Estadísticamente lavar los platos es una de las tareas más odiadas tanto por hombres como por mujeres. He leído un artículo en donde un científico alemán investigó cómo lavan los platos los europeos y los resultados fueron sorprendentes. He aquí el artículo completo, antes de ir al grano con nuestro instructivo:

Casi 100 personas de 7 naciones europeas participaron en este experimento. Tuvieron que limpiar 140 piezas de vajilla, desde tenedores y cuchillos hasta platos y sartenes, con restos de grasa y comida pegada desde hace semanas. Y para hacer la limpieza gozaron de libertad absoluta. Lo pudieron hacer con mucha o poca agua, con detergentes en polvo, barra o líquido, especiales o de uso general, con esponjas o cepillos. Al gusto y usanza propia. Los resultados fueron minuciosamente analizados y son sorprendentes.
Uno podría pensar en la siguiente fórmula: Agua + detergente + tiempo = ¿?
La ecuación mucha agua + más mucho detergente + más mucho tiempo = no es igual a limpieza total. Por lo visto todo es resultado de la técnica correcta. El profesor de la universidad de Bonn, Rainer Stamminger, descubrió que existe una verdadera brecha norte-sur en el consumo de agua. Mientras que los alemanes logran lavar sus platos con 47 litros de agua promedio, los italianos necesitan para la misma cantidad de platos 107 litros de agua. Y los ciudadanos turcos requirieron incluso 300 litros de agua, ¡vaya desperdicio! Los españoles y los turcos son, entre los ciudadanos de siete países europeos, los que mejor friegan los platos, aunque también los que gastan más agua para ello, según el estudio de la Universidad de Bonn, financiado en parte por fabricantes de lavavajillas alemanes, italianos y turcos. Los alemanes y los británicos son los que más esmero ponen en no gastar ni una gota más de agua de lo necesario en esa tarea doméstica.
Entre los resultados sorprendentes se encuentra el hecho de que casi todos (incluido yo) lavan la vajilla como lo aprendieron de mamá. Pero en tiempos de escasez de agua y de creciente conciencia ecológica hay que dejar atrás las enseñanzas de mamá, especialmente si estas implican el consumo desmedido del valioso líquido. Hay reglas generales para reducir el uso de agua, según indica Stamminger, que ha analizado detalladamente los videos hechos de los voluntarios. Primero hay que retirar los restos de comida y muy importante, no dejar que se seque la comida. En caso de no haber logrado limpiar los platos poco después de comer, lo mejor es remojarlos. Jamás lavar bajo un chorro de agua. Lo mejor es la técnica de dos fases. Primero enjabonar en agua caliente, después enjuagar con agua fría.
La conclusión más importante de este estudio es que no hay como tener un lavavajillas. La máquina lavavajillas demuestra un mayor rendimiento. No sólo requiere menos tiempo, sino que usa menos agua -en promedio menos de 30 litros- y además deja los platos más limpios. Así que señores y señoras, ¿porqué hacer un trabajo tan improductivo como lavar platos, si la máquina lo puede hacer mejor y de forma más ecológica?*

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Bueno, este instructivo no trata de “cómo usar la máquina lavavajillas” sino que intenta ofrecer pasos sencillos para un buen lavado de trastos (suena a traste ¿Verdad?). Bueno, entonces, manos a la obra…
Los materiales necesarios son: agua corriente de la canilla, detergente líquido (o en su defecto cualquier jabón que en el contacto con el agua haga un poco de espuma, ya que de este modo, jugando con la espuma, la labor es más divertida), una esponja de esas con un lado verde, una esponja de acero inoxidable para los trabajos de limpieza más difíciles, un recipiente pequeño para colocar el agua mezclada con el detergente, una pileta (la de la cocina) o recipiente grande para colocar la vajilla enjabonada y un porta-vajillas para colocar los utencillos enjuagados. Algunas personas utilizan guantes de goma para no estropearse las manos con el detergente y un delantal para no mojarse la ropa, pero yo personalmente jamás he usado estas dos cosas ni las recomiendo. Eso, si, tenga a mano un repasador seco, por si lo llaman por teléfono; no es que sea un creyente de las leyes de Murphi, pero por lo general… ¡siempre lo llaman a uno cuando se está con las manos llenas de detergente! Otra opción inteligente es apagar el celular mientras realiza la tarea de lavar los platos.
El primer paso y fundamental es que los platos y todos los utencillos de cocina que se vayan a lavar estén… sucios. ¿Para qué lavar algo que ya esté limpio? Obvio.
El segundo paso es colocar agua (si es caliente mejor, pero no tanto como para que se pele las manos) y detergente en partes proporcionales en el recipiente pequeño. No me pregunte los porcentajes porque si le digo le miento; es muy relativo, depende del grado de espuma con el que usted desea lavar y divertirse a la vez o de la calidad del detergente. Acto seguido, meter lentamente la esponja con uno de los lados verde apretando suavemente y varias veces la misma con la mano de tal modo que comience a aparecer la espuma. Si no aparece la bendita espuma agréguele un poco más de detergente. Puede pasar que justamente en ese momento crucial y de máximo entusiasmo por lavar, se percate de que no hay más detergente y tenga que ir a comprar al almacén más cercano, pero como ni usted ni yo creemos en las leyes de Murphi, mejor obviemos esta situación tan inesperada e ingrata.
A continuación asegúrese de tener todos los trastos sucios sin restos de comida en los platos, para evitar que la pileta se tape o se llene de los mismos y también para evitar esa desagradable sensación de tener que meter los dedos en la pileta para extraer los restos. Puede agarrar una cuchara o un tenedor y tirar los mismos (los restos de comida, no los cubiertos, me explico) en el cesto de la basura, previamente al lavado. Fíjese si el desaguadero de la pileta posee un filtro porque de no tenerlo tendrá que llamar al plomero a desagotar la pileta y destapar el caño de desagüe.
Bueno, volvamos a lo nuestro… Comience la actividad propiamente dicha de lavar las vajillas enjabonando los vasos, haciendo movimientos circulares dentro y fuera de los cristales; estos (los vasos y no los platos) deberían ser los primeros en enjabonarse y los primeros en enjuagarse, así evita que se le pegue la grasa o el aceite a los vasos, se entiende.

http://www.diariodecuyo.com.ar/imagenes/2007/09/ESTILO/06193800ch.jpg


Luego enjabone los platos con los mismos movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj, por dentro y por fuera o por los dos lados y vaya colocándolos inteligentemente y ordenadamente dentro de la pileta o en el recipiente grande destinado a tal fin. Si no entra todo se recomienda hacer el proceso de enjabonado y enjuague en dos o más veces, renovando cada tanto, si es necesario, el pequeño recipiente con agua y detergente (una señal de que es necesario renovar dicho recipiente es la ausencia de espuma, o de agua y detergente).
Con los cubiertos tales como cuchillos y tenedores tenga cuidado de no pasar la esponja de modo tal que esta se rompa con las partes puntiagudas o cortantes. Sea inteligente y pase la esponja por las zonas no cortantes, así le durará más la esponja y ahorrará dinero.
Muy importante es el hecho de que cuando se está enjabonando los trastos, la canilla debe estar cerrada, a fin de cuidar el medio ambiente y no derrochar el agua, el cual solo debe fluir durante el proceso de enjuagado. ¿Ok?
A esta altura y en plena actividad seguramente se acordará de que tiene puesto el reloj pulsera y que no es “water resist”, por lo tanto no haga como yo, que en un acto de desesperación se lo quita sin antes enjuagarse las manos. Quitárselo de este modo (con las manos enjabonadas) puede perjudicar aún más su reloj. Así que tenga paciencia, deténgase, cuente hasta diez, proceda a enjuagar y secarse las manos con el repasador seco que le recomendé en caso de que lo llamaran al celular, para recién ahí sacarse el reloj y colocarlo en un lugar apartado de la cocina.
Bien, continuando con la placentera labor de lavar los platos, piense que al lavarlos usted se está purificando y limpiando de todas sus faltas, malos pensamientos, errores o pecados cometidos. Esta asociación le producirá un efecto relajante y liberador de su alma. Una señal de que este proceso de limpieza interna, a la vez que externa es real y no fantaseada es el impulso irrefrenable que surge de entonar, silbar o tararear alguna de sus músicas favoritas. Es ese el momento más importante y místico del proceso de lavado y es en donde seguramente se alcanza el éxtasis de la experiencia metafísica.
Si en cambio, experimenta dolores en la espalda y piernas, es señal de que está lavando los platos en una posición incorrecta, tal vez muy agachado, con su cuerpo ladeado (hacia un lado), con las manos demasiado extendidas hacia delante (hacia dentro de la pileta) o tal vez esté muy alejado de la pileta de la cocina. Internamente puede estar estresado, sin ganas o mal humorado por sentirse obligado a lavar los platos. Estos dolores musculares ya sean estos de origen psicosomático o por la mala postura se solucionan con un buen masaje descontracturante y/o con una pomada de esas que usan los deportistas.
Una vez que estén enjuagados todos los platos, cubiertos, ollas, etc. asegúrese que en el proceso de enjuagado no venga nadie de su familia a traerle un vaso, un cubierto o un plato sucio porque el sentimiento de bronca es indescriptible. Solo experimentándolo puede darse cuenta de cuán desagradable es que vengan a traerle más cosas para lavar cuando se está en la recta final del enjuague. Para prevenir esto, adviértales con anticipación a sus seres queridos que si no traen todo, ellos tendrán que lavar aquellas cosas que traigan tardíamente.
Por lo general sucede que casi siempre hay una olla o una sartén por ahí que faltó lavar o que quedó con algún desengrasante para aflojar los sebos quemados y pegados en el fondo. Pero eso no es responsabilidad de sus familiares. Hágase cargo. Si usted se lo olvidó, vuelva al segundo paso (colocar agua y detergente en partes proporcionales…) con la diferencia de que en estos casos más difíciles, en vez de usar la esponja con el lado verde, deberá usar la esponja de acero para sacar ese pegajoso resto de comida quemada en el fondo de las ollas y sartenes.
El enjuagado (acto de sacar el jabón) es una cuestión de ética y responsabilidad social, por lo tanto su importancia es fundamental a la hora de enjuagar los platos. Hay dos actitudes extremas en este proceso tan delicado. Una actitud es el enjuagado rápido con apenas dos chorros de agua corriente e inmediatamente se pone a secar. Incorrecto. Esto hace que los utencillos de cocina no estén bien enjuagados y por lo tanto la próxima vez que usted utilice los platos, vasos, etc. para comer o tomar estará tomando y comiendo detergente, lo cual puede producirle a usted y a los integrantes de su grupo familiar serios problemas estomacales, intoxicaciones, diarreas, etc. No le haga caso al slogan de algunos productos que rezan: “biodegradable”. Esto no quiere decir que usted puede dejar detergente en los platos y comérselo. Por lo tanto considere la importancia de enjuagar bien. El otro extremo es la actitud del “obsesivo compulsivo” como yo, que piensa que siempre queda jabón en los platos y cubiertos y por lo tanto pasa varios instantes con las vajillas de a una por vez debajo del chorro de agua corriente… Error. Busquemos el equilibrio entre estos dos extremos y cuidemos el agua potable.
Finalmente usted se preguntará si, una vez colocadas las vajillas enjuagadas en su correspondiente porta-vajillas, es necesario, secar con el repasador seco que le recomendé por si lo llamaban al celular. La respuesta de mi parte es definitivamente no. ¿Para qué secar algo que se secará solo en cuestión de unos minutos en el porta vajillas? ¿Para qué mojar uno o más repasadores? No tiene sentido. A menos que desee liberar espacio en su cocina y guardar inmediatamente los utencillos lavados, le recomiendo que termine su tarea aquí mismo y a otra cosa mariposa. Ah, ¡no se olvide de retirar el reloj pulsera de la cocina!

http://unificacionistas.files.wordpress.com/2010/02/lavando_platos.jpg?w=300

Juan Varga

¿Quieres leer otro instructivo sobre cómo lavar los platos?

Instructivo, ¿Cómo lavar los platos?

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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9 comentarios en “Instructivo, cómo lavar los platos

  1. Excelente artículo y original, no me van a creer, lo único que yo se hacer en el hogar es lavar los platos, me gusta y lo hago muy bien al igual que los baños hacer los baños. Pero cocina , barrer, hacer las camas por ningún motivo . Hago todo lo que tenga que ver con la pureza “El Agua”, saludos

    1. Quizás por ser hijo único no le escapo a las actividades del hogar. No tengo problemas para cocinar, lavar, limpiar los muebles, hacer las camas, me falta aprender a tejer y cambiarme el nombre… No, en serio, no me molesta hacer esas cosas. De ahí a hacerlas bien es otra cosa…

  2. k. bueno, chei !!!
    Mi esposo ya conoce el inventario, eso sí, no tan Razonado, pero 0 le va muy bien y lo hace con traje, corbata y sln guantes. I love him!! No debemos olvidar las mujeres q esto es toda una ciencia, la cual encierra secretos de la fisica, la química´y la filosofía, pues necesita una gran comprensión llevar la tarea a cabo.
    Lo felicito, Sr. Vargas.
    Ojo R.G. testán cavando
    la fosa!!!

    1. Juan está aprendiendo, todavía le falta un poco de experiencia, me refiero a lavar los platos, como escritor es mucho mejor que yo. Claro que eso no es decir mucho… Gracias por pasar.

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